miércoles, 4 de junio de 2014

Bicentenario, huacas y reconciliación: que el silencio no se imponga


Hay algo incómodo en el silencio. Una incomodidad que surge cuando lo que esperabas eran voces, palabras, ideas, debate. Era solo un sueño pero no esperabas que causara esa reacción. Por eso, cuando todo esto se ausenta, el silencio aplasta, quita el aire, no puedes moverte. Callar para sobrevivir.

El ejercicio de la semana pasada con este blog tuvo ese resultado, inesperado. En ese post quizás tuve la osadía de querer introducir una idea hacia al Bicentenario: la de buscar una reconciliación nacional en un país donde el odio, desde hace mucho tiempo, camina con facilidad. Y para empezar ese proceso, pensaba, la puesta en valor de sitios arqueológicos emergía como un potente símbolo. Uno con capacidad para sanar y restaurar.

Por eso no se trata de una puesta en valor como un tema cultural. El asunto obviamente va más allá, porque esos vestigios son las raíces de una identidad que hemos venido negando repetidamente, y que siento ha hecho tanto daño.

Hoy vemos que esos testimonios del pasado nos siguen definiendo como nación. Y de ser así, ¿la puesta en valor de nuestras huacas no debería estar presente en el espíritu y acciones de cara al Bicentenario?

Soy de los que cree sinceramente en que reconocer los errores del pasado solo puede hacernos fuertes como país. Pero la idea encontró las puertas cerradas. Generó silencio. Mucho silencio. ¿Por qué?


Pude constatar, quizás una vez más, que somos un país donde el status-quo es importante, donde no se puede mover mucho el piso porque nos causa angustia, malestar, ¿miedo? Está bien. Es una manera de sobrevivir. Pero ¿tenemos futuro como nación sin reconciliarnos?

Por eso quise hacer este ejercicio, e invité a una serie de personalidades (todos vinculados de alguna manera a Lima) y les pedí que comentaran sobre esa propuesta para la nota de hoy.

En la lista había algún político o empresario, columnistas y profesionales reconocidos por su trabajo en y por la ciudad. La mayoría ignoró el pedido. Otros tuvieron complicaciones que les hizo imposible escribir algo.

De un total de 20 personas respondieron cinco. De estas solo un par, como podrán leer más abajo, hizo una referencia directa al concepto de “reconciliación”.  Imagino que está bien, porque hay ideas que pueden tardar en penetrar.

Solo espero que esta de verdad lo haga porque, como dije la semana pasada, solo así el 2021 antes que un aniversario termine convirtiéndose en una oportunidad. Y cuando hay una oportunidad, hay voces, ideas, sueños, debate.  El silencio no sobrevive.


A continuación, extractos de los comentarios recibidos:

Diana Álvarez Calderón, ministra de Cultura
No envió una respuesta pero en su oficina dejaron saber que han comenzado a trabajar el Bicentenario con una propuesta específica. Se reúnen todos los viernes en la mañana, y me invitaron para ir uno de esos días a conversar. Estaré informando oportunamente.
María Magdalena López Córdova, presidenta de la Comisión de Cultura y Patrimonio Cultural del Congreso de la República.
“Creo que el tema pasa por un compromiso intersectorial que implique llenar los vacíos en nuestra legislación, por ejemplo, en la Ley del Patrimonio Cultural. Estas y otras acciones, debería permitirnos llegar, en mejores condiciones, a las celebraciones por el Bicentenario de una República que tiene como una permanente obligación a futuro, la protección y preservación de su pasado histórico, en tanto son fuente de orgullo y de identidad nacional.

En ese orden de ideas, en el mes de abril de este año, se aprobó el proyecto N°2855/2013-CR, para la creación de una Comisión Nacional Intersectorial encargada de organizar y ejecutar los actos conmemorativos del Bicentenario. Esperamos que este esfuerzo sirva también para llegar a esa fecha cumplidos con los objetivos planteados”.

Alberto Martorell, abogado y presidente de ICOMOS Perú
“Se trata de un propuesta lúcida y coherente, que va de la mano con lo que ICOMOS PERÚ viene tratando de hacer desde que el grupo actual asumió la Directiva de la institución. Sin embargo, creo yo que no se debe limitar al "patrimonio arqueológico", o a las "huacas". Es necesario ampliar la visión al "Patrimonio cultural de la nación peruana", expresión en la que caben todas las sangres.

Si el patrimonio cultural visto con la mayor pluralidad y apertura, los demás aprenderemos a respetar "al otro" para comprender que forma parte de nosotros mismos. Entonces podremos construir juntos, confiar, restañar heridas, como bien dice. Y podremos superar situaciones de violencia, de desencuentro, de indiferencia que dañan tanto a nuestro país todos los días”.

Inés del Águila, arqueóloga y directora del museo Josefina Ramos de Cox
"Hoy existen infinidad de jóvenes que leen y observan imágenes que son significativas y significantes- que quedarán- para el avance en la construcción conceptual y afectiva de las señas de nuestra identidad cultural y peruanista, tan útil para una relectura de la identidad de barrio, de comunidad familiar, y reforzamiento de la identidad personal".
Elías Mujica, gestor cultural y asesor de la Fundación Backus
“Celebrar el Bicentenario no debe limitarse a conmemorar un conjunto de acontecimientos que marcaron un cambio en nuestro devenir histórico; debe de concretarse sobre todo en la construcción de una propuesta inclusiva que guíe nuestro futuro como país. En esta creencia, coincido plenamente en que ello conlleva un proceso de reconciliación nacional, tomando en cuenta nuestro proceso histórico en su conjunto, y no solo a partir de 1821.

Conservar nuestro patrimonio cultural siempre ha sido una tarea titánica. Requerimos darle un valor agregado a nuestras huacas, convertirlas en espacios que trasciendan la visión romántica “que son parte de nuestra historia”, en espacios que –conservados y adecuadamente preparados para darle un uso social–, mejoran la calidad de vida del entorno.

Para ello debemos, con miras a que el tema de nuestro patrimonio cultual sea incluido en la agenda del Bicentenario, generar un cambio de “chip” en las mentes de funcionarios, planificadores, urbanistas, constructores, e incluso en la comunidad en general. Incluirlo en la agenda de acá al año 2021 debería ser una oportunidad que no podemos desperdiciar”.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Las huacas camino al Bicentenario. Una ruta para la reconciliación nacional

Murallas de unos 800 años: resistieron terremotos, pero ya no aguantan el olvido.
Se supone que estamos en camino hacia el 2021 y estos días empecé a preguntarme qué exactamente vamos a celebrar en esa fecha. Porque es cierto que a la luz de una buena cantidad de historiadores y analistas, uno de los puntos críticos reside en el hecho que 1821 si bien marcó la independencia, también dio inicio a una república que hizo poco por consolidarnos como país. Entonces, ¿hacia dónde dirigirnos? Aquí intento esbozar una propuesta.

Jorge Basadre/1 señaló cómo durante las primeras décadas después de 1821 poco realmente cambió. “Continuó la división de castas; si bien algunos españoles se retiraron a Europa, sus hijos peruanos fueron junto con los vástagos de la nobleza netamente criolla, los elementos más importantes de la vida de los salones”. Éramos una república solo en la letra.

Juan Luis Orrego/2, un historiador especializado en el primer centenario de la Independencia, sostiene que esa república terminó siendo mucho peor para los indígenas. “Por lo menos en la época colonial había una legislación que los amparaba, que protegía sus tierras comunales. Ahora, con la idea liberal de homogeneizar a toda la población como “ciudadanos”, los indios quedaron expuestos a las ambiciones de los más poderosos”.

Estas reflexiones se hicieron presente estos días después de un recorrido por los sitios arqueológicos de Lima Norte, materia del post de la semana pasada, pero también a raíz de una invitación a presentar un libro/3, producto de un proyecto vinculado a la Universidad de La Sorbona, en el que varios autores escribimos, desde distintas disciplinas, sobre la necesidad de recuperar la casona de Punchauca/4 de cara al 2021.

"Conferencias de Punchauca", el óleo se encuentra en el MNAAH.
ORIGEN DE LAS IDENTIDADES
Desde un principio he sido un defensor de esa campaña porque se necesita un espacio físico de alto valor simbólico para tamaña celebración. Ahí, después de todo, se gestó la Independencia misma tras el fallido acuerdo entre San Martín y La Serna. Todo eso es cierto. Solo que hoy siento que podemos hacer más.

Esos vestigios del pasado a los que hacía referencia nos hablan, de una manera que no admite sutilezas, que en esa parte de Lima surgió civilización hace más de 4.000 años, y que desde entonces no hemos parado de crear, de pensar, de transformar.

Para mí esos vestigios, como los de otras partes del Perú, representan las raíces más profundas de una identidad que se fue enriqueciendo con el tiempo y que justamente en 1821, y el modelo de república que se gestó después, no solo fueron ignorados y destrozados: fueron vistos como algo ajeno al país que habíamos constituido.

Pero el tiempo, la demografía y la arqueología nos han demostrado que eso no era así. Hoy podemos darnos cuenta que esos testimonios del pasado nos siguen definiendo como nación. Y de ser así, ¿la puesta en valor de nuestros sitios arqueológicos no debería estar presente en el espíritu y acciones de cara al Bicentenario?

Huaca Culebras, Ventanilla.  Una madre y sus hijos la recorren sin conocer su importancia.
NO ES DINERO. ES VISIÓN
El Plan Bicentenario es un buen documento lleno de buenas intenciones. Ahí se señala el tipo de país que queremos ser al 2021: con buena educación, salud, vivienda, etc. Pero se olvidaron de los espacios físicos, tan importantes en toda celebración de esta magnitud y que materializan lo que podríamos llamar el alma de una nación.

La educación, la salud de calidad y todo lo que quiere conseguir el Plan están bien, son pasos necesarios, pero diría que no podemos darnos el lujo de volver a ignorar el pasado de este país y todo lo bueno que eso puede representar para su futuro.

La reciente experiencia de la Feria del Libro de Bogotá, donde Perú fue país invitado, resultó un absoluto éxito en gran parte por el esfuerzo sin precedentes del ministerio de Cultura, que envió una delegación de más de 60 intelectuales y artistas. Este bien merecido triunfo también sirvió para demostrar que cuando se quiere se puede.

Parte de Chivateros, unos 10.000 años de huella humana, es un basurero municipal.
HUACAS COMO SÍMBOLOS
Por eso se necesitan mensajes claros. Mensajes del Ejecutivo, del Legislativo, de que el patrimonio importa. Porque por donde vayamos estos días nuestro patrimonio está en riesgo. En Cusco, se están levantando urbanizaciones sobre territorio intangible en Sacsayhuamán; las Líneas de Nasca parecen cada día más vulnerables al avance de traficantes de tierras; algo similar está pasando con la ciudad de Chan Chan al norte…

Pero la diferencia esta vez es que su protección y puesta en valor ya no es solo un tema de arqueología o de cultura. “Esos sitios son símbolos de la patria antigua”, me dijo alguna vez la doctora Inés del Águila. Y vaya si tienen ese poder en el imaginario de muchos peruanos.

Por eso creo que es bueno poner en el radar nacional el poder aglutinador y restaurador que puede tener nuestra riqueza arqueológica de cara al Bicentenario (no voy a insistir aquí en su valor económico). Su puesta en valor, al margen de lo que se haga en educación, salud y otros rubros, será también señal de que estamos haciendo un esperado esfuerzo de integración.

Una familia frente a una de las huacas del Parque de las Leyendas.
BICENTENARIO DE LA RECONCILIACIÓN
Finalmente, soy de los que piensa que vivimos en un país que necesita sanar. Un país que necesita reconciliarse con su gente y con su pasado, porque parece mucho odio ha corrido en este tiempo. Lo que de cara al mundo es nuestra mayor riqueza, internamente lo seguimos viviendo con inexplicable confusión.

Por eso siento que nuestros sitios arqueológicos pueden cumplir ese papel de ayudar a restaurar a este país. A reconciliarnos de una vez por todas.

Un plan hacia el Bicentenario debería poder recuperar importantes sitios del pasado prehispánico. Lo digo porque siento, pienso y creo que ahí residen las raíces más profundas de una identidad definitiva, aquella que por tanto tiempo se nos ha mostrado esquiva.

De este modo, será posible conseguir que el 2021 más que un aniversario termine convirtiéndose en nuestra mejor oportunidad.


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Fotos: Javier Lizarzaburu. 
Notas: 
1/ “Perú, problema y posibilidad”, capítulo II. 
2/ En el blog: “Los liberales, los indios y la República criolla”. 
3/ Título del libro “Memoria Territorial y Patrimonial. Artes & Fronteras" Editores: Eric Bonnet, Francois Soulages, Juliana Zevallos Tazza Universidad Nacional Mayor de San Marcos – Universidad La Sorbonne. 
4/ La casona de Punchauca (Carabayllo) fue declarada Patrimonio Monumental de la Nación en 1980 y Monumento Histórico en 1987.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Lima Norte: donde los basurales comen tesoros

La zona de Chivateros, en el distrito de Ventanilla.
Traté de imaginarme cómo pudo verse el cerro hace unos años, cuando no era un botadero de basura. Las pinceladas de bruma que flotan en el ambiente, el amago de frío limeño y la formación pedregosa del lugar ayudaban a la imaginación. Aquí habían llegado los primeros limeños hace unos 10.000 años. Desde aquí se dedicaron a recorrer estos cerros de neblina, caminando sobre el desierto y el canto rodado, para ir al mar y volver. Pero no se puede imaginar mucho. Cada dos minutos entra o sale un camión de basura. Creo que andan buscando tapar el pasado.

Estoy frente a Chivateros y es una esquina privilegiada. En un radio de unos tres kilómetros se encuentra toda la historia de la evolución de lo que hoy es Lima. En menos de lo que canta un gallo podemos recorrer esos 10.000 años de creatividad, de pasión, de ciencia, de amor, de adoración. Aquí estuvieron todos. Los de los templos en U, los lima, los wari, los ichsma, los incas, los españoles, nosotros.

A unos cientos de metros de donde estaba parado, los descendientes de esos primeros grupos humanos empezaron a crear civilización. Ahí está todavía la Pampa de los Perros o huaca Rosada con su fosa circular al frente que recuerda a Caral, y dos torres de alta tensión sobre su pirámide central que retratan la indiferencia. El cartel anuncia 4.500 años de antigüedad.

Pampa de los Perros, o huaca Rosada: 4.500 años de antigüedad.
Nada más cruzar el Chillón, a otros metros más, levantaron El Paraíso, considerado uno de los centros arqueológicos más importantes del antiguo Perú. ¿Perú? ¿Qué significado tiene esa etiqueta al constatar lo que este Perú hace con su infinita antigüedad? La datación dice 4.000 años y se cree que es aún mayor.

No me quiero extender porque prefiero que las imágenes hablen. En este álbum de fotos hay un recorrido cronológico por la zona, que habla de la situación en la que guardamos tesoros (nuestros) de incalculable valor. Ver esas murallas que en algún momento fueron potentes símbolos de conocimiento y poder convertidas en muros humillados por la basura y el olvido es demoledor.

Pero es verdad que esto es solo una parte del paisaje más real. La indiferencia es menos cuando busco en internet y veo una cantidad inusual de blogs y páginas de ciudadanos de esta parte de Lima, algunos con diez años de antigüedad, exigiendo cuidado y protección de lo que con razón reclaman como suyo. Curiosamente, no existe información oficial sobre estos sitios arqueológicos.

Murallas de Chuquitanta, van cediendo al paso del tiempo.
Podríamos decir que son buenas noticias que los municipios de San Martín de Porres, Los Olivos y Ventanilla hayan empezado a prestar atención a tesoros que son de su responsabilidad. Pero las respuestas son débiles aún. Hacen falta los mensajes claros. Mensajes, y acciones, que nos digan a todos que esto importa.

Mientras eso no suceda, sigue siendo más fácil intentar imaginarse el pasado, porque en el presente somos Saturnos, intentando devorar cada instante de lo que somos y lo que fuimos.



Haz clic aquí para ver el álbum de fotos.

Algunos de los blogs hallados sobre patrimonio de Lima Norte:
2004: Cuida tu huaca http://cuidatuhuacaplo.blogspot.com/
2007: Zona Norte Noticias http://zonanorte-noticias.blogspot.com/2007/07/hasta-cundo-el-olvido.html
2008: Lima norte milenaria http://limanortemilenaria.blogspot.com/2008/11/limanorte-milenaria.html
2010: Blog de Marco Gamarra http://blog.pucp.edu.pe/blog/labibliotecamarquense/tag/Chuquitanta
2011: Salvemos las huacas http://salvemoslashuacas.pe/blog/tag/chuquitanta/

Fotos: Javier Lizarzaburu

miércoles, 14 de mayo de 2014

Congreso aumentó a 12 años la pena de cárcel por daño a monumentos, y declaró de importancia nacional la función social del patrimonio arqueológico (... en México)

Pirámide del Sol en Teotihuacán, 'Lugar donde los hombres se convierten en dioses', México.
México y Perú comparten el legado arqueológico más rico del continente. Y la realidad de hoy parece indicar que no solo eso: el hermano del norte desde hace unos años vive agobiado por el narcotráfico, la violencia y la corrupción, que se han filtrado en casi todas las esferas de la vida del país. Aun así, esto no impide que su Congreso actúe en otras áreas. Y en una tradición que los distingue de otros países, la herencia cultural se toma en serio.

Y no es que la ley o el congreso sean la solución final al tema de protección del patrimonio. No es infrecuente ver cómo buenas medidas terminan siendo letra muerta. Pero el marco legal sigue siendo necesario. Un marco legal que dé el mensaje necesario: esto importa.

En las últimas tres semanas el pleno de la Cámara de Diputados mexicana, en varias sesiones, aprobó una serie de reformas a la Ley Federal sobre Monumentos Arqueológicos. A saber:
  • Medida 1: Se aumentaron las sanciones para quienes destruyan patrimonio arqueológico, con penas que van desde cinco a doce años de prisión. Antes era de dos a diez años. 
Esto ya pasó a la oficina del presidente para su promulgación en los próximos días, y según indican las notas de prensa, las medidas se tomaron en respuesta al incremento en los últimos años del saqueo de bienes arqueológicos, además del deterioro de estos bienes en ese país.

Pirámide del Sol a principios de siglo XX. Teotihuacán fue contemporáneo con la cultura Lima.
  • Medida 2: El Congreso tomó en cuenta “la amenaza que representa el desarrollo urbano y los intereses inmobiliarios y comerciales para las zonas protegidas”.
Por ello se declaró “de interés social y nacional introducir en el marco normativo previsiones adecuadas para proteger, conservar, investigar y difundir el legado cultural de la nación”.
  • Medida 3: Se reconoció la necesidad de incorporar la función social del patrimonio arqueológico, como parte indispensable de su gestión.
Según señalaron, se trata de generar sentido de pertenencia entre la población, por lo que se deberá “promover la participación de la sociedad civil”. Según la Comisión de Educación mexicana, que elaboró el dictamen, al promover el sentido de pertenencia alrededor de los monumentos, “estos serán cuidados, valorados y generarán dinámicas en beneficio de la identidad y del desarrollo social”.
  • Medida 4: Finalmente, incorporaron en su legislación, la protección del patrimonio cultural subacuático, todo vestigio arqueológico sumergido.
¿Qué hace que en un país su congreso por lo menos tenga la apariencia de saber qué hacer con la importancia de su riqueza cultural y en otros no?

Pero además, como un detalle significativo, está el papel de la prensa. Si revisan en internet verán la cantidad de notas que publicaron los medios mexicanos sobre estas medidas. Señal de que el patrimonio importa. Después de todo, no solo es cultura. Es una de sus mayores fuentes de ingreso.

Complejo arqueológico Catalina Huanca, 2.000 años de antigüedad, en Ate, asediado y separado de la ciudad por una empresa arenera propietaria del predio. Foto: Erik Maquera
¿Cómo andamos nosotros? O si replanteamos la pregunta ¿qué hace el Congreso aquí?

Según Fabricio Valencia, uno de los pocos abogados que hay en el Perú especializado en el tema de patrimonio cultural, la gran ironía es que el país fue pionero al incluir el tratamiento penal del patrimonio, pero “las tipificaciones actuales no protegen eficientemente los bienes culturales”, precisa.

Le pregunté cuánta gente ha ido a la cárcel en el Perú por delitos contra el patrimonio y tal parece que nadie. En total ha habido unas 30 condenas a nivel nacional, pero al ser penas de cuatro o menos años de cárcel, nadie termina entre rejas por destruir esos bienes.

En este link podrán ver los artículos del código penal que tipifican este delito y los cambios que se deberían hacer, según Valencia.

PROPUESTA OLVIDADA

En agosto del año pasado la congresista Leyla Chihuán presentó una propuesta de ley para aumentar las penas de cárcel por daño al patrimonio arqueológico. En una buena señal de compromiso, lo hizo tras la destrucción que una empresa inmobiliaria produjo en el complejo El Paraíso.

Ella planteaba que las condenas pasaran de una pena no menor de tres ni mayor de seis años de prisión, a no menor de cinco ni mayor de nueve (Artículo 226 del Código Penal).

Lo mismo hacía con otros artículos del código penal vinculados al tema patrimonial: 227, 228, 229, y 230. La propuesta aparece en internet con los sellos de recibido. La votación en el Congreso nunca se produjo. Así construimos país.

Huaca Paraíso desde el aire, 4.000 años de sabiduría. Foto: Evelyn Merino Reyna.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Inspiración milenaria transformada en arquitectura de hoy. Una propuesta.

Proyecto para un centro de retiro en Pachacamac, basado en elementos prehispánicos.
Cynthia Guerra es una joven arquitecta que encontró una manera diferente de entender su profesión. Lo que empezó como una simple investigación para un proyecto comercial en Pachacamac, y que terminó siendo su trabajo de tesis, la llevó a profundidades que no esperaba encontrar. Como darse con un territorio, el de su propia ciudad, que no ha parado de construir en los últimos 4.000 años y sobre el cual todavía sabemos poco. En la universidad no había cátedras que se dedicaran a investigar en una tradición autóctona de arquitectura. Así que empezó su propio camino. Lo que sigue, es su esfuerzo y una estimulante reflexión para cambiar esa mirada.

Cynthia Guerra Durand.
Mi proyecto de titulación es un Centro de Retiro cuyo terreno está ubicado en el distrito de Pachacamac. Por su cercanía con el Santuario Arqueológico decidí relacionarlo de una manera directa. Todo empezó un día cuando visité el santuario y una guía me explicó que ahí primero había estado la cultura Lima, luego la Wari, después los Ychsmas, y posteriormente los Incas.

Cuando me habló de los Ychsmas me explicó que ellos habían levantado 16 pirámides con rampa y el Templo Pintado. En ese momento me enteré por primera vez que ellos habían sido una cultura de grandes constructores.

“Es la cultura que más edificaciones realizó en el santuario de Pachacamac”, me dijo. Y me pregunté por qué nunca había escuchado de ellos. Le pregunté a otras personas si sabían algo de los Ychsmas, y la mayoría me decía que no.

Centro cultural de Renzo Piano en Oceanía, un homenaje a la cultura local: los Kanak.
HOMENAJE Y RESPETO
En ese momento me vino a la mente el arquitecto Renzo Piano, autor del Centro Cultural Jean-Marie Tjibou en Nueva Caledonia. Él buscó hacer un homenaje a sus pobladores indígenas desde el respeto por su historia y tradiciones.

Esa obra fue mi fuente de inspiración. Soy consciente que no soy Renzo Piano, pero me dije a mí misma si él les hizo un homenaje a los pobladores de Nueva Caledonia porque yo, María Cynthia Guerra Durand, no podía hacerle un tributo a la cultura Ychsma.

Después de todo, ellos representan una cultura olvidada y desconocida por la sociedad actual. Una cultura de grandes constructores que no ha sido divulgada, y es en ese momento que nace en mí lo que es la IDENTIDAD.

Cómo conceptualizar la definición de identidad, y comencé a investigar. Encontraba que la identidad busca llegar lo más próximo a integrarse con el contexto existente a través de una forma adaptable, la aceptación por los ocupantes e identificación de estos con el proyecto, integración cultural, adaptación tipológica, adecuación al contexto urbano y paisajístico, confortabilidad a nivel urbano y de diseño interior.

"Ingreso por el oráculo", con la rampa como elemento definitorio.
IDENTIDAD, EMOCIÓN, ESTRUCTURAS
Conversando un día con el arquitecto Longhi, este me dijo que identidad en arquitectura era quererse a sí mismo.

No lo comprendí en un principio y conforme he realizado mi Proyecto de Titulación llegué a entender esas palabras y conseguí mi propia conceptualización: IDENTIDAD en arquitectura es un SENTIMIENTO QUE TE UNE A ALGO Y QUE TE MOTIVA A EXPRESARLO, llegando a ser la IDENTIDAD mi base teórica.

Considero que tener un concepto propio de IDENTIDAD en arquitectura es importante para un arquitecto, porque nace del interior, demuestra su sensibilidad. Y a pesar que el himno del Colegio de Arquitectos nombra muchas veces esta palabra creo que son muy pocos los arquitectos que manejan su propia conceptualización.

Vista aérea proyectada del centro de retiro.

POR UNA ARQUITECTURA CON RAÍCES
El diseño del Centro de Retiro es producto del uso de una metodología con sustento teórico enfocado en las culturas prehispánicas, que busca traer nuestras raíces a la sociedad actual, aplicable a bancos, hoteles, restaurantes, casas, etc.

La finalidad es que no solo se estudie las culturas prehispánicas a partir de los libros, maestros, arqueólogos, historiadores, sino que las personas ¡LA VIVAN Y LA SIENTAN SUYA!

El Proyecto de Titulación demuestra que la arquitectura no sólo es espacio, función, forma y tecnología, sino que también tiene la capacidad de producir SENTIMIENTOS Y CONOCIMIENTOS, a través de una forma diferente de mirar la arquitectura.

Mi intención es crear un movimiento arquitectónico. Para ello formé un grupo entre los cuales están tres arquitectos, un doctor en Arqueología, un doctor en Derecho y un congresista.

Luego de la sustentación espero poder divulgar la metodología y el sustento teórico, porque considero que es un aporte cultural y un aporte a la arquitectura, que incluye inclusión e integración en beneficio de todos.

Imágenes: Cynthia Guerra.

Haga clic aquí para ver el video del proyecto.
Haga clic aquí para conocer más del centro cultural de Renzo Piano en Oceanía.

miércoles, 30 de abril de 2014

Los acantilados al diván. Una interpretación desde el psicoanálisis

Antiguos Parque Salazar y Concha Acústica, Miraflores.  Colección Juan Gunther.

El primer indicio de una relación poco común se produjo hace un par de años. Una colega había escrito un reportaje sobre los acantilados de la Costa Verde y se me ocurrió colgarlo en la página Facebook de esta campaña. La reacción me sorprendió: fue compartida más de 100 veces. Hasta entonces el promedio de notas compartidas en esa página no superaba las 20. ¿Casualidad?

Después me di cuenta que cada vez que salía algo referido a esta parte de la geografía limeña las reacciones hacían saltar los medidores. Hasta la semana pasada, cuando publiqué la propuesta del arquitecto Javier Robles y las cifras superaron todos los records. La nota, que resultó muy controvertida, fue la nota más leída en el último año, de lejos. ¿Por qué?

Solo para darnos una idea: una lectura promedio desde Facebook da unas 3.000-4.000 personas en un día. Esta vez, en unas horas ya había superado las 40.000 visitas. Y los comentarios no se hicieron esperar. Aproximadamente la mitad estaba a favor, y entre los críticos hubo un grupo muy estruendoso, que cuestionó el proyecto con una ferocidad igualmente sorprendente.

¿Qué hay con los acantilados, más allá de un tema de ciudad y medio ambiente, que nos moviliza tanto? ¿Podría ser que hay un mundo simbólico que no estamos viendo pero sí experimentando de manera inconsciente?

Imagen lateral y desde el aire de los acantilados.  Foto: Evelyn Merino Reyna?

Más aún, de todos los temas de patrimonio que suelo tratar: huacas, Centro Histórico, espacios públicos, parques, casonas que se caen, nunca la gente reacciona con la misma intensidad que cuando el tema son los acantilados.

La gran ironía es que decimos que vivimos de espaldas al mar. No tenemos una relación tan estrecha con los acantilados que explique este fuerte vínculo. ¡Ni siquiera tenemos imágenes frontales de ellos! Todo lo que hay son de un ángulo o desde arriba.

Así que esta semana les pido me perdonen por abandonar momentáneamente el guion patrimonial para explorar otra vía: ¿puede el psicoanálisis explicar esta relación y, en consecuencia, aportar una nueva manera de entenderlos?

Una primera aproximación la conseguí con Max Hernández, quien se refirió sobre todo a la parte superior de los acantilados, al malecón. “Es el espacio de integración democrática más visible en una Lima carente de este tipo de espacios públicos. Ahí los sábados y domingos hay un jubileo de gente”. Una razón muy lógica. ¿Qué puede haber más allá?

“El tsunami”, me respondió. “Los acantilados emergen como símbolo de protección, por eso sentimos que es un espacio público que tenemos que cuidar”. Nos habla de nuestra vulnerabilidad.

Con eso en mente conversé con otra experta en indagar interiores ocultos de las personas, Matilde Caplansky. Aquí el resumen de la conversación.

Psicoanalista Matilde Caplansky. Foto: RPP

¿Por qué los acantilados ejercen tal fascinación sobre los limeños?
Alguien alguna vez dijo que éramos una población de espaldas al Océano. El acantilado debe estar en esa negación. Es una linda palabra pero que connota muerte, porque te puedes caer. Tiene connotaciones muy profundas.

¿Qué tipo de connotaciones?
Así como el mar representa a la mujer (desde tiempos prehispánicos), la arena representa el coito, el placer. Desde esa perspectiva, el acantilado representa el límite, el peligro. Y quizás el padre.

¿Quiere decir que en nuestra relación con los acantilados está la figura del padre?
Puede ser. Para los peruanos además el tema del padre es muy sensible. Hay una idea de masculinidad en los picos, los nevados, las montañas, los acantilados. En general la relación con el padre es al que se quiere y se teme. El acantilado inspira temor, angustia, como lo inspiran los padres.

¿Y qué simboliza el padre?
El padre es portador de la ley, simbólicamente. Nos toca profundamente y no nos damos cuenta. Tienen un sentido y un significado. Cuando se le toca, nos sentimos tocados también.

¿Y si los acantilados representan orden, fortaleza, sistema, reaccionamos tanto porque es justamente lo que no tenemos en la ciudad?
Así es.

Y quizás sí. Quizás lo que representan a un nivel los acantilados es un orden natural y una visión internalizada e inconsciente de ciudad. Quizás por eso moviliza tanto la percibida fragilidad del terreno. Desde esta perspectiva, si a alguien se le ocurre "atentar" contra los acantilados, así fuera solo con ideas, en el fondo estaría atentado contra todo: contra la geografía y la ciudad misma que no acabamos de tener...  Solo una idea entre muchas, seguramente.  Y lo que salió del diván telefónico.

Foto: Javier Fernández, en Flickr.

miércoles, 23 de abril de 2014

Anillos para la Costa Verde, o cómo hacer de Lima la reina del Pacífico

Aros que conecten de manera directa y lúdica con una plataforma verde y el mar.

Quizás los dos elementos que más me seducen de esta propuesta son su deseo de rescatar los acantilados de una manera espectacular, y hacerlo de la manera más lúdica: utilizando aros o, como le decían en mi infancia, ruedas de Chicago. Pero además hace frente a un problema muy práctico que como ciudad necesitamos encarar: la actual vía rápida de la Costa Verde, congestionada y ruidosa, ha terminado por separar aún más al ciudadano del mar.

El espíritu que ha puesto Javier Robles, un arquitecto peruano, es de una osadía necesaria. Nos puede o no gustar, pero fundamentalmente nos lleva a mirar esta maravilla de la geografía limeña con otros ojos. Javier vive y trabaja en Nueva York, donde tiene su estudio de arquitectura, Utopus.  Hoy comparte por primera vez su propuesta, y lo hace con los lectores de este blog. Desde aquí, nuestro agradecimiento por esas ganas de aportar.

Javier Robles del estudio Utopus,
en Nueva York y Londres. 
Proyecto: “Mega-Estructura/Entramado Verde”

Concepto
Nuestro proyecto propone conectar Lima y el mar. Para ello imaginamos un parque gigantesco que se extenderá como una “mega-estructura/entramado verde” entre los acantilados de la Costa Verde, la autopista y el litoral.

Esta “mega-estructura/entramado verde” estará compuesta por varios elementos paisajísticos y lúdicos que estratégicamente enlazarán la ciudad, los acantilados y las playas.

Nuestra visión es recrear un nuevo paisaje marítimo a través de elementos urbanos y paisajísticos emblemáticos e innovadores que reforzarán a Lima como la capital mundial del Pacifico Sur.

El acantilado de la Costa Verde y la autopista que bordea el litoral, son dos obstáculos que en distinta medida dificultan la conexión directa de la ciudad con el mar. Asimismo el deslizamiento de rocas y gravilla del acantilado, y la falta de uso y seguridad pública a lo largo de este importante perímetro urbano son tema de reflexión sobre los cuales proponemos nuestro proyecto.

La plataforma verde elimina la separación creada por la vía rápida.
La “mega-estructura/entramado verde” se extenderá entre ambos niveles de manera continua recreando un nuevo paisaje y cubriendo la actual autopista.

Este parque estará compuesto por un sistema de caminos, aceras, rampas, escaleras, pérgolas, barandas, mallas, terrazas y túneles -cubriendo la autopista- que canalizarán la circulación de la ciudad hacia el mar y vice-versa.

El recorrido del parque serpenteará por las curvas del acantilado re-creando una nueva topografía para la ciudad y conectará física y visualmente, la playa y el mar. El uso de tecnologías alternativas, el reciclaje de materiales, así como la energía solar, podrían ser elementos claves para amortizar el impacto ambiental y la protección física y virtual de los ciudadanos y del parque.

Plataforma vista desde arriba, para uso exclusivo de los ciudadanos.

El proyecto estará compuesto por:

“Mega-estructura/entramado verde” sistema de caminos, aceras, rampas, escaleras, pérgolas, barandas, mallas, asientos, terrazas, miradores, juegos, iluminación, túneles, entre otros. Este parque creará una zona pública a varios niveles que permitirá el uso ininterrumpido de los ciudadanos y además promover actividades físicas de deporte, ocio y turismo.

El parque funcionará como una red gigantesca que se adaptará a los contornos del acantilado, reutilizando los accesos existentes y extendiéndose hacia los bordes del acantilado o hacia la playa y el mar.

El concepto de “mega-estructura” se referencia en la creación de una “red-alfombra”, elemento híbrido y continuo, que estaría compuesto de estructuras y superficies mixtas usando diversas tecnologías constructivas ‘high-tech’ y artesanales, combinando materiales industriales, reciclados y vernaculares entre otros.

Este gigantesco parque tendría también pérgolas o cubiertas de celosías, espacios con sombras para que puedan ser utilizados como zonas de descanso. La iluminación y energía del parque se obtendría a través de paneles solares. La autopista seria parcialmente cubierta por un nuevo nivel el cual se tornaría en un boulevard elevado y conectado directamente con los muelles y de acceso directo peatonal hacia las playas.


“Aros”: Proponemos crear un elemento emblemático e innovador en el paisaje limeño. Estos “Aros” no sólo permitirán al ciudadano acceder desde Lima a la playa de una forma diferente, sino que proporcionarán al limeño y turistas nuevas vistas aéreas de Lima y del Océano Pacifico.

Dentro de cada “aro” (tubos de vidrio y acero con estructuras de concreto) habrá un sistema mecánico de vagones esféricos, que impulsado por energía mixta/solar, transportarán mediante un movimiento circular a las personas desde los parques del acantilado hacia el mar y viceversa.

Escaleras y Rampas: las nuevas escaleras y rampas de acceso en forma de zig-zag, se ubicarán en grietas y caminos ya existentes, respetando la geografía existente y crearán nuevos puntos de acceso desde los parques o calles ubicadas en la cima de los acantilados hacia el nuevo boulevard y de allí hacia la playa.


“Toboganes”: los toboganes transportarán a los usuarios a través de un sistema lúdico –mecánico, estos tendrán diferentes niveles para adecuarse al acantilado y su geografía. Los accesos y las salidas estarán ubicados en los parques superiores del acantilado uniendo varios niveles de forma rápida y divertida.

Muelles: Los muelles serán la extensión del nuevo parque hacia el mar. La continuidad y diversidad de superficies y eventos del nuevo parque permitirán que el visitante pueda realizar diferentes actividades al aire libre y promover la interacción directa con el mar.

Referencias:
- London Wheel, London, UK.
- High Line Park, New York, USA.
- Parque da Juventude, Sao Paulo, Brazil
- Brooklyn Bridge Park, Brooklyn, USA.

Imágenes: Javier Robles / Utopus - New York
Link: www.utopus.com

miércoles, 16 de abril de 2014

Salvar el Paraíso en bicicleta (y otras huacas también)

Grupo de ciclistas alrededor de la huaca Paraíso, 4.000 años de antigüedad, en el distrito de San Martín de Porres.

La nota de esta semana la escribe un Quijote limeño. Nada más conocer de su proyecto: salvar las huacas montando bicicleta, no pude menos que sentir ternura ante la osadía. A veces es fácil dejarse llevar por el cinismo o pensar que en Lima los grandes sueños no son posibles. Pero Nils Castro, un educador de profesión, llevó su sueño más allá. Formó un grupo de ciclistas comprometidos, lanzó una campaña para alertar sobre la destrucción de patrimonio, y en el último año ya llevan nueve salidas con un grupo de gente que va en aumento. Y quizás nuestras huacas milenarias necesitaban algo así. Un grupo de entusiastas y deportistas que las sacaran del letargo, del sueño, del olvido. Aquí el relato de Nils.


Nils Castro, izq., con otros ciclistas a la entrada de El Paraíso.

CREACIÓN DEL CÍRCULO CICLISTA PROTECTOR DE LAS HUACAS

Toda mi vida he vivido en Los Olivos. En mi adolescencia era frecuente que en los veranos un grupo de amigos nos aventuráramos por las chacras que existían alrededor de nuestra urbanización.

Conocí el complejo monumental El Paraíso (Ex Chuquitanta) gracias a un paseo que organizó un grupo de ciclistas en el año de 1997, y aún recuerdo cómo la pirámide de Engel se mostraba imponente resguardada por los cerros y cómo la ignorancia se reflejaba crudamente en sus paredes grafiteadas.

Diez años después, finalizando la universidad, retomé el ciclismo. Por este deporte me reencontré nuevamente con El Paraíso en el 2009. Las características de sus cerros y su paisaje lo hace un lugar ideal para la práctica de esta actividad.

UN TESORO VULNERABLE
La primera vez que llegamos apareció en el horizonte don Germán, miembro de la Asociación Cultural Kapac Sumac Ayllu, quien nos pidió que no ingresáramos a la pirámide. A partir de allí empezamos una relación con este guardián y la huaca.

Desde esa fecha hasta la actualidad hemos sido testigos de la destrucción que se ha originado por parte de personas, inmobiliarias y empresas y cómo esta asociación ha hecho y sigue haciendo una férrea defensa para su preservación.

Esta protección tuvo su recompensa cuando el Ministerio de Cultura en diciembre del 2012 decidió poner en valor el complejo. Como parte de las investigaciones al año siguiente, se descubrió un fogón que tendría una antigüedad de 5000 años.

Luego de un año de voluntariado profesional en Chile, retorné a Lima en marzo del 2013. El vivenciar el movimiento ciclista de Santiago y nuestra vinculación con Paraíso nos motivó a crear un proyecto que vinculara el ciclismo y la revalorización de la puesta en valor del complejo.

La ruta incluye las pocas zonas verdes que todavía quedan en el valle del Chillón.

INICIATIVA SOBRE RUEDAS
Nuestra propuesta preliminar fue,  paralelamente a la puesta en valor, fortalecer el circuito de ciclismo de montaña que existe en los cerros. Dicha idea tuvimos que suspenderla por los problemas legales que tiene el complejo arqueológico de Paraíso. Ante esta situación decidimos crear el proyecto Círculo Ciclista Protector de las Huacas. (https://www.facebook.com/CirculoCiclistaProtectordelasHuacas).  El cual tiene, entre sus actividades, realizar circuitos de bicicletas guiados por las diversas huacas de Lima.  En el proceso de reelaboración del proyecto sucedió un hecho aciago.

El 28 de junio del 2013, un grupo de matones contratados, utilizando maquinaria pesada, destruyeron una de las doce pirámides del lugar. Este hecho condenable nos impulsó a fortalecer su defensa, por lo que consideramos que era de vital importancia visibilizar la problemática del complejo. Es así que convocamos al siguiente domingo, mediante las redes sociales, a nuestra I Visita Ciclista Guiada.

Alrededor de 70 personas respondieron a nuestra convocatoria. En ese primer recorrido visitamos la Huaca Aznapuquio, la Huaca Pampa de los Chivos, las murallas de Chuquitanta y el complejo de Chuquitanta. Este circuito de una hora nos permite observar cómo la ciudad ha ido creciendo descontroladamente en desmedro de los campos de cultivo del valle del Chillón y de las huacas que alberga.

Parte de su registro visual de la destrucción en la zona de El Paraíso y lo que viene pasando en el lugar.
AGENDA URGENTE PARA LA CIUDAD
Los márgenes del río Chillón poseen diversas estructuras patrimoniales que están comprendidas desde el período Lítico (Chivateros) hasta la época colonial (Hacienda Chuquitanta).

Estas características únicas convierten a dicha zona en un importante reducto de nuestra historia limeña y nacional por lo que es urgente su preservación. Lamentablemente hasta el día de hoy continúan en estado de abandono.

La primera lección que nos dejó estas nueve salidas es que una gran cantidad de limeños no conoce su ciudad ni el patrimonio prehispánico que alberga. La investigación científica, a su vez, es escasa y las entidades estatales involucradas tienen la burocracia y un deficiente presupuesto como baches en su trabajo de protección.

PRÓXIMA CITA: 27 DE ABRIL
Sin embargo, nuestros recorridos ciclistas nos han permitido descubrir que desde la sociedad civil cada vez hay más ciudadanos dispuestos a revertir dicha situación. Diversos colectivos y activistas buscan preservar nuestro patrimonio material e inmaterial y están articulando redes para visibilizar nuestras riquezas históricas.

Lima, la de las pirámides truncas, tuvo alrededor de 500 huacas en sus tres valles. Las estructuras visibles de 240 aproximadamente fueron destruidas desde la colonia, lo que no significa que aún existan vestigios en el subsuelo por investigar.

Así que en la décima salida que tenemos prevista en unos días más visitaremos dos huacas del Valle del Rímac: la Huaca Florida (Rímac), la Huaca Mangumarka y el museo CREA de San Juan de Lurigancho. Este 27 abril alista tu bici. La historia de Lima Prehispánica está solo a la vuelta de la esquina. Te esperamos!


Texto y fotos: Nils Castro
Para conocer más del próximo evento haz clic aquí
Para ver un registro de la destrucción realizada en El Paraíso clic aquí
Mira uno de los videos de las salidas
Otro video

miércoles, 9 de abril de 2014

Gran parque El Paraíso: el sueño verde que debería transformar a Lima

Vista de la muralla de Chuquitanta incorporada al nuevo paisaje.
El enorme, fundamental y todavía verde valle del río Chillón es un potente símbolo de lo que nos hemos convertido como ciudad hoy, y de lo que todavía podemos, o debemos, transformar.

En un territorio de unas 300 hectáreas, que abarca los distritos de San Martín de Porres y Ventanilla, se acumulan las imágenes más vergonzosas de un desarrollo urbano sin visión, sin respeto, sin autoridad: basura, contaminación, destrucción arqueológica.

Pero al mismo tiempo El Paraíso, con su hermosa pirámide milenaria, es el origen de la civilización en el territorio de nuestra ciudad. Aquí todavía podemos ver esa estructura, que aunque parcialmente reconstruida, se mantiene como señal solitaria del inicio del conocimiento hace 4.000 años.

La nota de esta semana la escribieron los jóvenes arquitectos del estudio Shicras: Juan Carlos Zapata, Kleber Espinoza y Paulo Tubino. Ellos, junto con los arquitectos José Canziani y Juan Reiser, ganaron hace unas semanas el 2° puesto en el Concurso de Ideas para Lima Juan Gunther, de la Municipalidad Metropolitana de Lima y la empresa Los Portales.

Se trata de una propuesta necesaria, vital, visionaria. En este momento podemos llamarla utopía, sueño o delirio. Pero soy de los que piensa que el futuro se construye hoy, y a falta de decisiones empecemos por las ideas. Las buenas ideas.

Los que prefieran, pueden empezar con el video preparado por ellos. Hacer clic aquí


“PARQUE AGRO-URBANO EL PARAÍSO”
(Cuenca baja del Valle Chillón – Lima Norte)

El Valle del Río Chillón en la actualidad ha sido convertido en un espacio residual. Es un gran botadero de basura y desmonte, y el mismo río trae una serie de residuos industriales y domésticos, que posteriormente van a dar al mar.

La situación se agrava cuando las últimas parcelas agrícolas del valle y sus comunidades campesinas se ven amenazadas por la urbanización de estas tierras, producto de la especulación inmobiliaria y el abandono de políticas de resguardo por parte la administración pública.

Esta situación en el valle viene acompañada, además, de la destrucción del patrimonio cultural que aquí se desarrolló por los primeros limeños: el complejo arqueológico El Paraíso, el primer antecedente de un complejo de planta en “U” en la Costa Central del Perú, con unos 4.000 años de antigüedad.

En este contexto, no es exagerado decir que el Valle del Chillón, su patrimonio ambiental, histórico, cultural y social estén a punto de desaparecer.

Ubicación del parque de 300 has. marcado en rojo.

CAMBIO DE PARADIGMA
Ante estos conflictos y ausencias, planteamos el proyecto de un gran parque agro-urbano de casi 310 Ha., equivalente a 16 veces el Campo de Marte de Jesús María, o casi la misma extensión del Central Park de Nueva York.

Las estrategias que sugerimos buscan en primer lugar conservar el paisaje agrícola en conjunción con la puesta en valor del complejo arqueológico de El Paraíso-Chuquitanta.

La segunda estrategia estructura una red de plazas y equipamientos básicos (biblioteca, centro de atención, talleres, centro de interpretación, etc.) distribuidos proporcionalmente para reconstruir un borde a través plataformas de piedras del lugar, con usos en primer nivel, y a modo terrazas abiertas al paisaje en un segundo nivel.

Esto tendría como fin el acto contemplativo del paisaje agrícola como sucedía con las pirámides.

Vista de las dos plazas y pirámide principal de El Paraíso, desde el mirador.
VISIÓN
La tercera estrategia, se centra en trabajar e integrar a la comunidad campesina que allí existe para recuperar la calidad del suelo agrícola del valle, mejorar la producción para obtener productos orgánicos, reforestar y recuperar especies nativas del Valle del Chillón.

La cuarta estrategia pasa por hacer sostenible el manejo del agua, conectar al sistema de canales agrícolas con una serie de humedales artificiales que purificarían el agua, y luego regarían las áreas agrícolas por un sistema de riego por goteo.

Finalmente, la quinta estrategia plantea una “pampa verde”, un verde social al borde del río, un espacio humano para simplemente estar sobre un césped un día domingo con quienes más queremos.

La propuesta territorial desarrolla y responde multidimensionalmente las necesidades y problemáticas existentes en los valles de Lima de la siguiente manera:

Malecón de la muralla con implementos urbanos.

LO QUE LA LEY YA OFRECE
Desde una dimensión político-legal, la propuesta se sostiene y desarrolla a través de la Política de Estado sobre los Recursos Hídricos (Política 33) y la Política de Ordenamiento y Gestión del Territorio (Política 34) del Acuerdo Nacional desarrollado el 2002.

A esto se le suma la Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación (Ley Nº 28296) y la ley que declara en Emergencia Ambiental una determinada área geográfica (Ley N° 28611).

Desde una dimensión económica, en una etapa de implementación inicial, considera importante la puesta en valor de zonas arqueológicas en relación al valle para su conservación y poder conseguir financiamiento de instituciones como el Banco Interamericano de Desarrollo, entre otros.

Comparativo con otros parques de Lima y el Central Park de NY.

FINANCIAMIENTO Y SOSTENIBILIDAD
La financiación del proyecto se sostendría, por un lado, a través de pagos por servicios ambientales de parte del Estado (esbozados en la Ley N° 27308, Ley forestal y de fauna silvestre), y pagos por impacto ambiental realizados por la industria desarrollada alrededor.

La sostenibilidad económica posterior estaría sostenida por el turismo arqueológico, turismo agrícola, y la propia producción de alimentos orgánicos que se puedan desarrollar en el valle con las comunidades agrícolas existente.

Área con zona de campamento y río recuperado. La muralla a la izq. y la pirámide más arriba.

EL FUTURO DE UNA CIUDAD MILENARIA
El Parque Agro-urbano El Paraíso pretende ser un referente de cómo articular el sistema de espacios públicos de una Lima ‘moderna’, con espacios de una Lima prehispánica, desarrollada principalmente a través de sus tres valles, para generar un nuevo tejido de espacio público que proteja el patrimonio ambiental, histórico y cultural de la capital.

El potencial de este espacio urbano-rural conlleva a reflexionar sobre situaciones de equilibrio entre la ciudad y el territorio, en restablecer uno de los contactos más elementales: el ser humano, la tierra y el agua.

En este sentido, nos lleva a cuestionar el modelo oficial actual de los parques en Lima: parques temáticos de consumo, enrejados y que se reducen a parques a modo de gran jardinería para ver y no tocar. Es momento de retomar las buenas ideas y crear un verdadero parque metropolitano para Lima Norte.


Para ver el video del estudio Shicras, con un resumen de su propuesta, haga clic aquí

Nota: todas las imágenes provienen de la propuesta de sus creadores
Hacer clic sobre ellas para verlas en mayor tamaño

miércoles, 2 de abril de 2014

Lima y Buenos Aires, dos caminos ante una misma pérdida: edificios históricos.

Casona en Buenos Aires. "Qué ciudad queremos en 20 años" (M. Magadán)

Si no fuera por las referencias propias de su ciudad, este texto bien podría referirse a Lima en lo que se refiere a pérdida de edificios históricos. Ambas ciudades vienen sufriendo un crecimiento inmobiliario que, en el contexto en que se produce, tiene la misma consecuencia: dejarnos sin ciudad.

Allá como acá son casonas históricas las que van desapareciendo. Pero como cuenta Gisela Carpineta, de INFOnews, a pesar de la pérdida los porteños han venido encontrando fórmulas para hacerle frente a esta dinámica.

A diferencia de Lima, donde podría decirse que el movimiento de vecinos todavía está en formación, allá ha generado herramientas como: multas por delito patrimonial, formularios de denuncias por desaparición de patrimonio, registro de demoliciones y hasta mapas de la destrucción. Todo lo cual va dando peso y legitimidad al pedido de muchos: respeten la ciudad y sus ciudadanos.

Sigue siendo un sistema imperfecto, pero cada vez hay más reglas que dificultan el abuso. Gisela Carpineta es periodista y en las últimas semanas escribió dos notas sobre el tema. Lo que sigue es un resumen de las mismas.


Gisela Carpineta, periodista de INFOnews

Mi Buenos Aires demolido: patrimonio arquitectónico a la deriva

Por la presión de los lobbies inmobiliarios, la burocracia legal o las aplicaciones abusivas del derecho de propiedad, la realidad es que lejos quedó aquella “tierra florida donde mi vida terminaré” a la que le cantaba Carlos Gardel. Hoy la ciudad tiene un paisaje muy distinto al que actuó como fuente de inspiración de escritores como Roberto Arlt, Jorge Luis Borges o Federico García Lorca.

La casa de los poetas Alfonsina Storni y Evaristo Carriego, el caserón donde murió el ex presidente Roque Sáenz Peña, los adoquines de muchas callecitas de Buenos Aires, símbolos del paso del Art Nouveau en la Ciudad, o míticos bares porteños como 36 Billares o la Confitería Richmond: todo se perdió ante el avance demoledor del mercado inmobiliario.

La lógica de ese mercado inmobiliario es tan simple como alarmante: si ya no hay espacios vacíos para construir, se los deben generar. ¿Cómo? Construyendo sobre edificios históricos o modificándolos sin criterio alguno, demoliendo inmuebles con valor patrimonial o a través de los desalojos.


“En patrimonio, como en otras cuestiones, la administración local no cumple con su función básica de defender lo público y va detrás de la tendencia del mercado”, sostiene Marcelo Magadán, arquitecto especializado en restauración de edificios históricos.

Jaime Sorín, presidente de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos y uno de los mayores conocedores de la crisis habitacional de la ciudad, detalla que más del 50 por ciento de lo construido en los últimos años se distribuyó en cinco barrios: Constitución, Balvanera, Recoleta, Belgrano y Palermo.

Estos últimos tres son los que contaban con la mayor carga de patrimonio arquitectónico, donde se arrasó con una gran cantidad de petit-hoteles y edificios de la década del ‘20, ‘30 y ’40: “Es cuando cambia la imagen de la ciudad del siglo XIX al XX. La mayoría ya se perdió".

Multas al delito patrimonial
A nivel local el patrimonio arquitectónico está protegido por las declaratorias de APH, Áreas de Protección Histórica, y por la Constitución de la Ciudad (Art. 26, 27 y 32) que incorporó como derechos de los porteños el acceso a la cultura y a la preservación del patrimonio edificado.

Sin embargo, fue recién a fines del año pasado cuando se logró avanzar en un elemento fundamental para frenar la destrucción del patrimonio: un régimen de penalidades para quienes atenten contra edificios históricos. Aunque las multas se establecieron por ley, aún no se sabe si se aplicaron.


Los vecinos
Además, según funcionarios del gobierno de la ciudad, se ha avanzado en la cantidad de inmuebles protegidos. Señalan que antes del 2008 sumaban menos de 5.000 los inmuebles protegidos. Hoy la ciudad lleva protegidos más de 16.000 inmuebles, a los que se sumarán próximamente los anteriores a 1941 que están en estudio.

Más allá de las responsabilidades políticas, lo cierto es que gracias al movimiento de los vecinos - que durante los últimos años puso el foco en esta problemática - se avanzó en una creciente toma de conciencia, que la incluyó en la agenda política.

Así fue como las denuncias y el interés de los ciudadanos para conservar los edificios protegidos tuvo su gran victoria y, tras arduos y fallidos debates, logró que la Legislatura modifique la Ley 2548 que protege a los edificios anteriores a 1941 y realice una prórroga, la Ley 3056.

“Basta de demoler”
Para Carlos Blanco, arquitecto y miembro de la Organización No Gubernamental ‘Basta de Demoler’, creada en 2007 con el objetivo de preservar el patrimonio histórico de la Ciudad,

"en nuestro país las leyes sólo tienen sentido si la participación ciudadana genera empoderamiento social, que nos permita sensibilizar e ir tomando conciencia sobre nuestro devenir histórico. En ese sentido, las ONGs patrimoniales acompañamos como mecanismo de alerta temprana”.

De esta manera, tras perder casi toda nuestra identidad edilicia, finalmente se avanzó en el catálogo de esos inmuebles y algunos de los edificios y conjuntos urbanos públicos y privados que siguen en pie, estarán a salvo.

Ahora, todo edificio o conjunto urbano representativo construido o con planos aprobados hasta el 31 de diciembre de 1941, no podrá ser modificado ni demolido sin previa intervención del CAAP (Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales).


El CAAP, en la mira
Pese a que antes de la creación del CAAP, hace cuatro años, no existían obstáculos a la hora de aprobar demoliciones porque simplemente con un plano presentado al Gobierno de la Ciudad se daba el visto bueno para derribar un edificio histórico y construir una enorme torre, los especialistas denuncian que hoy la realidad no es muy diferente.

“De todas formas, el CAAP se las ha ingeniado para permitir la demolición de más del noventa por ciento de los casos presentados a lo largo de estos últimos años”, advierte Magadán.

Jaime Sorín también pone la alarma sobre esta Comisión, un órgano mixto integrado por representantes del Poder Ejecutivo, de la Legislatura y de algunas instituciones, que se reúne cada 15 días y trata entre 30 y 40 edificios por sesión:

“La realidad es que esta Comisión ha permitido indiscriminadamente demoliciones, bastante apoyada en que en su conformación hay parte del lobby de la construcción, colegios profesionales e incluso la misma Facultad de Arquitectura”.

Sin embargo, aunque el CAAP decida que un edificio no puede demolerse o modificarse por su valor patrimonial, la última palabra la tiene el dueño. Es decir, si el dueño quiere tirar abajo su propiedad, aunque el CAAP se oponga, puede hacerlo.

"En A.Latina nos estamos acostumbrando a esto. Falta equilibrio" (J. Sorín)

Cierre
"Estamos en un momento de quiebre. No deberíamos seguir propiciando este tipo de desarrollo urbano sin habernos detenido a debatir la ciudad que queremos para dentro de 10 o 20 años. ¿Cuál es la manera de promoverlo sin que esto sea una amenaza para el patrimonio? Regulando, mediando, gestionando". (Marcelo Magadán, arquitecto especializado en restauración de edificios históricos)

"Es cierto que la cultura cambia, pero la ciudad no puede tener cambios tan violentos. En América Latina nos estamos acostumbrando a que esto pase, mientras que en Europa se mantiene mucho más el patrimonio. Muchas veces dicen que la defensa del patrimonio es a costa de impedir el progreso o vivir en el pasado. No es así: todo pasa por tener un equilibrio". (Jaime Sorín, presidente de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos)

Mapa de las demoliciones

Relevamiento de vecinos y el equipo de Basta de Demoler. Referencias:
Amarillo: Edificio en peligro.
Rojo: Edificio en peligro inminente de demolición.
Azul: Edificio demolido
Verde: Edificio demolido (demolición histórica).

Registro de demoliciones: http://www.gbdpropiedadesdemolidas.blogspot.com.ar
Fotos: del registro de demoliciones.
Infografías: Diego Pintos/Infonews
Infonews: http://www.infonews.com/