miércoles, 13 de julio de 2016

Desde el río hasta el mar: la ruta milenaria del canal Surco

Inicio de la ruta en Ate, muy cerca del río Rímac, con un ancho de 6 metros.
Hace unos días hicimos el recorrido del canal Surco a través de los 12 distritos que riega. Son 29.5km desde Ate, a orillas del río Rímac, hasta su desembocadura en la playa La Chira, en Chorrillos. Solo este canal riega 675 parques de Lima. ¿Cómo sería la ciudad sin sus canales?

Aquí presentamos un resumen visual de ese camino. Una secuencia más detallada de imágenes la encontrarán en este álbum de fotos. La diferencia entre la primera y la última imagen somos nosotros, las personas que usamos esta vía de riego que se empezó a construir hace 2.000 años.

Por primera vez se muestra un mapa completo de la ruta de los canales Surco y Huatica.
(Haga clic en la imagen para ampliarla)
En la primera imagen, en Ate, hay un paisaje bucólico que representa de manera bastante cercana el paisaje que debió existir aquí a lo largo del tiempo. Es una zona protegida y solo tiene acceso personal de la Comisión de Regantes.

Ya después todo cambia. Gerónimo Ascencio es el tomero que vive aquí desde niño, cuando acompañaba a su padre en el trabajo abriendo cada día las compuertas del canal. (Vea aquí a Gerónimo)

“En esa época, hace más de 40 años, todo era hacienda”, dice. El recorrido se hacía a caballo. Hoy, Gerónimo hace el mismo trabajo en moto y ha internalizado la ruta, cubierta de cemento, ladrillos y bocinas de autos. (Mira aquí el álbum de fotos)

El captador de sólidos, en La Molina.  La reja de metal sirve de filtro y cada día recibe 2ton de basura.

Varios sectores del canal han sido invadidos en las últimas décadas y su cauce original, de seis metros de ancho (razón por la que muchos todavía lo llaman ‘río’), ha sido reducido a metro y medio.

Las zonas de amortiguamiento, tres metros a cada lado, también han sido invadidas. Trabajo complicado para una comisión de regantes cuyo trabajo no es ordenar el crecimiento desordenado de Lima, sino proteger el agua que circula.
El canal Surco en su mejor espacio, en San Borja, donde existe un plan de protección.
En la Vía de Evitamiento, en La Molina, existe un área que se conoce como el captador de sólidos. La tarea aquí consiste literalmente en eso: recoger toda la basura que llega a este sector del canal. La Molina hace su trabajo y diariamente extrae unas dos toneladas de desechos.

Sin lugar a dudas el sector más protegido y donde el Surco aparece como un elemento que embellece a la ciudad, además de servirla, es en San Borja, en la zona del Pentagonito.

Desde aquí continúa llevando vida a través de áreas verdes, parques y jardines, hasta Chorrillos, donde nuevamente queda en evidencia lo mal que tratamos un recurso necesario para el medio ambiente de la ciudad. (Mira aquí el álbum de fotos)

Unas de las imágenes más frecuentes a lo largo de la ruta: conexiones ilegales de desagües.
Aquí el paisaje se llena de conexiones de desagües, muros informales, viviendas ilegales encima y al costado del canal. Se supone que las autoridades municipales tendrían que intervenir y no lo han hecho. Por el contrario, son vecinos que piden que se elimine el canal porque lo ven como un estorbo.

Ya llegando a la enorme planta de tratamiento de aguas residuales en La Chira, en Chorrillos, se ve por el costado que avanza este canal para dejar lo que queda de sus aguas, como un homenaje al Océano. 

Esta gran obra de ingeniería hidráulica de origen prehispánico se merece un mejor destino. En Lima no llueve y no debería existir nada verde. ¿Cómo sería Lima sin sus canales?

Por eso buscamos que el ministerio de Cultura lo declare Patrimonio Cultural de la Nación. "Canales de Lima: 2000 años regando vida".

Después de recorrer 29.5km, 12 distritos y regar 675 parques, el Surco llega al Océano.
Y mientras eso sucede, los invitamos este domingo 17 a una gran celebración al canal que haremos tres grupos de ciudadanos en San Borja.

Ese día nos juntaremos gente de Salvemos las Huacas, el Círculo Ciclista Protector de las Huacas y Lima Milenaria para una serie de actividades.

El primer grupo está organizando una caminata por la ruta del canal Huatica. El Círculo, un bicicleteada por la ruta del canal Surco (registro abierto en la página Facebook de cada grupo).

Todos confluiremos en la esquina de Boulevard Surco con Av. San Borja Norte. Desde las 9.30am amigos del grupo Ichma estarán presentes para hacer talleres de patrimonio con los niños que asistan. 

Una sacerdotisa andina, la hermana Killa, oficiará un homenaje ancestral para celebrar esta fuente de vida, rodeada de un grupo de sikuris. Así que están todos invitados. ¡Celebremos los canales!

Haga clic aquí para ver el evento en Facebook.

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Fotos: JLizarzaburu
Vea el álbum completo aquí.



miércoles, 6 de julio de 2016

¿Qué necesita priorizar el próximo ministro de Cultura?

Círculo Ciclista Protector de las Huacas, uno de los varios grupos ciudadanos que ha venido
creciendo en los últimos años.  Una manera de recuperar memoria. Foto: CCPH.

Estos días por las razones que sea ha habido un sorpresivo interés en quién se hará cargo de esta cartera. Cosa curiosa. Es uno de los ministerios más ignorados y al mismo tiempo uno de los más expuestos al escrutinio ciudadano.

¿Alguien le ha preguntado a la gente qué tipo de ministro de Cultura quiere? Es más, con el hecho que ahora sí el Bicentenario es una fecha ineludible las expectativas serán mayores, y la atención estará centrada en quién maneje ese proceso.

No ha faltado quienes han venido haciendo listas de requerimientos y compartiéndolas a través de las redes sociales: que sea gestor, que conozca su tema, que sea esto y haga lo otro. ¿Pero basta con un tema de experiencia?

Manto Paracas, detalle. Foto: Ministerio de Cultura.
Pensaba si más allá de un listado de virtudes profesionales hay algo que en esencia deba ser esa persona. Después de hacer mi propia lista de requerimientos me quedé con una frase que muy probablemente solo tenga sentido para mí: mi máxima aspiración es que sea un ministro que entienda al Perú.

No voy a tratar de explicarlo porque, para empezar, no estoy seguro de que pueda. Pero quizás ayude si pensamos en qué sentido tiene un ministerio de Cultura en un país como el nuestro.

Porque si algo es cierto es que quien se hace cargo de esa oficina, se hace cargo también del alma del país, de la sabiduría acumulada, del arte, del conocimiento que llevamos 5000 años creando y produciendo.

Si aceptamos por un momento lo que en su día dijo André Malraux, el primer y gran ministro de Cultura que tuvo Francia, que “la cultura es lo que, en la muerte, continúa siendo vida”, podríamos entender que este ministerio es, sobre todo, memoria. ¿Y de qué otra manera si no podemos mirar al futuro?

Un ministerio comprometido con el estímulo de las industrias culturales.
En ese sentido, entender al Perú debería significar entender su memoria, sus caminos, su legado y la necesidad que existe por reconectar con ese pasado, que nunca fue bien explicado, que estuvo lleno de vacíos, de olvidos inexplicables.

Por eso la imagen que abre esta nota: grupos de ciclistas que se reúnen cada mes para recorrer las huacas de la ciudad. Es parte de una búsqueda, y ese es solo un caso: nadie termina de explicarnos la extraordinaria presencia de más de 370 sitios arqueológicos en la gran ciudad. ¿Quién se encarga de descifrar esa memoria y entregársela al ciudadano?

¿Cómo podemos mirar con confianza al futuro si el pasado todavía es una tarea pendiente? Hay preguntas que quedan sueltas...

Pero por ahora veamos las respuestas de dos expertos a la pregunta planteada en el título de este post.

Tengo que aclarar que originalmente invité a algunas personas más pero por sus razones declinaron participar. Un par de ellas, porque forman parte del Comité de Transferencia y no pueden dar declaraciones hasta concluir ese trabajo.

Mauricio Delfín, Director de Culturaperu.org, organización que promueve la participación ciudadana en cultura.

“La nueva ministra o ministro de Cultura debería de concentrarse en implementar las acciones mencionadas en el plan de gobierno de PPK, fortaleciendo al ministerio en múltiples niveles, incluyendo la capacidad de gestión de sus Direcciones Desconcentradas.

Además será fundamental no perder de vista la apremiante necesidad de construir políticas culturales de alcance nacional a partir de una visión programática y desde la participación ciudadana, asumiendo activamente principios de gobierno abierto.

Lo más importante es encaminar reformas sectoriales claves para lograr una gobernanza cultural democrática, que asuma nuevos y pertinentes paradigmas de cultura para el desarrollo, interculturalidad crítica y derechos culturales”.

Victor Vich, Director de la maestría en Estudios Culturales de la Universidad Católica, y autor del libro: Desculturizar la cultura: la gestión cultural como forma de acción política (Buenos Aires: Siglo XXI, 2014)

“Es necesario que las políticas educativas y las políticas culturales trabajen conjuntamente en el nuevo gobierno. Mejorar la educación del país también implica invertir en todo lo que educa y está fuera de la escuela.

Es en los barrios, en los parques, en las plazas, en las huacas, en los museos, en la radio, en la televisión, es ahí donde es urgente ofrecer contenidos distintos y presentar alternativas para la vida.

El Ministro de Educación y el Ministro de Cultura deben estar coordinados y los presupuestos de ambos mucho más balanceados. El programa “puntos de cultura” debe ser el programa central del ministerio”.

miércoles, 8 de junio de 2016

La Habana Vieja: una historia para recuperar patrimonio

Plaza San Francisco.  A inicios de los años 80 se usaba como terminal de autobuses y estacionamiento de autos.
Hace unos años publiqué una nota sobre el centro histórico de Lima y lo imposible que parecía echar a andar un proyecto de recuperación, que ya entonces era urgente. Los expertos consultados coincidían en algo: para hacerlo se necesita una autoridad, con liderazgo y poder.  Y lo que estoy viendo estos días en La Habana hace que entienda esa visión como nunca antes.

No voy a pretender conocer las múltiples dimensiones y complejidades de este inmenso proceso de recuperación, pero algo tengo claro: de todos los centros históricos de la región que conozco además de Lima*, el de La Habana Vieja me parece el más completo, creativo y de mayor impacto.

No es un modelo perfecto pero es de lo mejor que he visto en la región. Pieza clave para entender el éxito de este proceso, qué duda cabe, es tener una sola autoridad, con la integridad personal y con el poder necesario, para llevar adelante un plan, una visión y, definitivamente, un gran sueño.
Eusebio Leal Spangler, Historiador del Centro Histórico de La Habana. Foto: ohch.
Digo 'éxito' sin tener todas las cifras conmigo - aquí hay cierta reticencia a mostrar números. Me basta con ver la dimensión del trabajo: de unos 3.000 edificios que se levantan en un área de unas 250 has, se han recuperado 400, además de cuatro plazas principales.

Según una fuente de la Oficina del Historiador, un equivalente muy lejano de PROLIMA, a la fecha se ha avanzado un 40% del área originalmente considerada en La Habana Vieja. Esto en unos 25 años.

Me encuentro aquí haciendo un Diplomado sobre Comunicación y Patrimonio**, donde suele repetirse la historia que sucedió una noche de octubre de 1993, y que cambió el futuro de la gestión del centro histórico habanero.

Un 4 de octubre de ese año se desploma una vieja casona en la Plaza Vieja, la plaza cívica más importante del centro. Pero además se produce en pleno "periodo especial" - una referencia al otro desplome que se había producido por esos años, el de la Unión Soviética, y que eliminó los apoyos y subsidios que recibía la isla.

Era una encrucijada esencial. Sin dinero, sin apoyo externo, con monumentos que se les venían abajo, había que tomar una decisión.

El Historiador en ese momento (o Director de la Oficina del Centro Histórico, cargo que existe desde los años 30 del siglo pasado), según ha relatado él mismo, llamó a Fidel Castro. "Necesito poder y un millón de dólares para echar esto a andar". Y consiguió ambos.

Plaza Vieja, la principal plaza cívica de la ciudad.
Don Eusebio Leal (73), el mito de La Habana Vieja, es un mito muy real. Hoy es una persona mayor, continúa en el cargo y casi todo lo que se ve aquí es fruto de su visión. Se le suele describir como un hombre ilustrado y visionario quien, por sobre otras cosas, es muy respetado.

Como consecuencia de esa conversación con el líder cubano, según ha quedado grabado en la memoria urbana, Leal tuvo todo el poder para hacer y deshacer. "Sin liderazgo no se puede recuperar. Es como tener una orquesta de virtuosos y sin conductor", señala Patricia Rodriguez, Directora del Plan Maestro.

Si bien tenía que coordinar con todas las otras oficinas y ministerios por temas de cables de electricidad, agua, desagüe, tráfico, transporte, vivienda, salud, educación, etc., su proyecto de recuperación de La Habana Vieja tenía la más alta prioridad. Y todos obedecieron.

Una de las calles recuperadas en La Habana Vieja.
La visión de Leal no es fácil de resumir en dos párrafos pero tiene algo o mucho que ver con una frase que ahora repiten todos los que trabajan con él: "la ciudad no es para verla sino para vivirla".

Digamos que su punto de partida fue poner la herencia arquitectónica de la ciudad al centro del desarrollo económico, que el país necesitaba desesperadamente, en medio de la peor crisis en cien años.

Quizás por la falta de otras opciones es que se vio en el turismo una salida rápida. En Cuba también hay un importante turismo de playa pero esto corresponde a otros sectores. El foco de Leal fue el turismo patrimonial en el centro histórico. "Fue todo un riesgo", admite Rodríguez, pero uno que resultó.

Con ese primer millón empezaron a recuperar tres casonas para convertirlas en hoteles de categoría, que a su vez permitieron empezar a generar divisas, y con eso seguir avanzando en la recuperación. "Porque esto no le podía costar al Estado", acota Rodríguez.

Más aún, no se trataba solo de recuperar casonas. Había que resolver todos los otros conflictos sociales que emergían como consecuencia de esa decisión.

Aquí aparece el segundo aspecto de este plan que lo hace diferente a todos los otros. "La ciudad es para su gente", señaló Leal. Y en lugar de un proceso al margen de sus habitantes, lo que se implementó fue un vasto proyecto social con vivienda y servicios para los habaneros.

Esta casona se reconstruyó en 1994, tras el derrumbe de la original en este mismo sitio.
En la actualidad unas 70.000 personas viven aquí, y para ellos y otros vecinos de la ciudad existe una serie de servicios desde salud hasta educación y entretenimiento, que pretenden incidir en calidad de vida.

Hay todavía serios problemas que resolver y claras contradicciones en el sistema. Pero en cerca de 25 años, en un contexto de limitación económica, y con necesidades apremiantes, el Historiador José Leal y su equipo, que ahora son unas 14.000 personas, vienen transformando el presente de una antigua ciudad, y el futuro de muchos jóvenes.

Esta nota no se agota aquí, pero sirva como una introducción. Y sirva también como un mensaje para las futuras generaciones en Lima: no es que no se puedan hacer las cosas.  Se pueden.  Los modelos son varios y en América Latina se vienen desarrollando desde hace más de dos décadas. Un poco de visión y decisión política no vendrían nada mal.

Palacio colonial en la calle San Ignacio.  Un sector todavía por ser recuperado.

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*/ incluyendo Ciudad de México, Santo Domingo, Cartagena, Quito, Cuenca, Bogotá y La Paz.
**/ auspiciado por Unesco, la Oficina del Historiador y el Centro Internacional de Periodismo, José Martí.

Fotos: JLizarzaburu. Con la excepción de la de Eusebio Leal, de la Oficina del Historiador. 


miércoles, 25 de mayo de 2016

En Chile, discusiones sobre Desarrollo y Patrimonio

Universidad de Chile. Coloquio sobre Patrimonio. Foto: JLizarzaburu.
Hace poco asistí en Santiago a un evento inteligente sobre la manera cómo se viene discutiendo la próxima Ley de Patrimonio Cultural. Fue organizado por la Universidad de Chile y formaba parte de una serie de coloquios que se vienen realizando por todo el país, “porque tenemos que escuchar todas las voces”, dijo en su momento el ministro de Cultura, Ernesto Ottone, quien dio el discurso de apertura.

Y comparto estas ideas como un sano ejercicio de inspiración, porque esa mañana sentí que había tomado asiento en una reunión donde la visión, de entrada, parecía la correcta: entablar diálogos con los ciudadanos de todo el territorio, con una intención horizontal y abierta.

Los fines quedaban claros desde el inicio: “No buscan acuerdos comunes en este momento, sino de escuchar muchas voces desde muchos espacios”. Pero se abrían puertas.

Ministro de Cultura de Chile, Ernesto Ottone. Foto: entorno inteligente.
El título del coloquio, “El patrimonio: ¿bien común o bien de mercado?” encapsulaba de manera directa una de las preocupaciones existentes. Si la cultura es de todos, creada por todos, ¿cuáles son los riesgos de que sea la empresa privada la que se encargue de empaquetarla, gestionarla y venderla?

Para el rector de la Universidad, una de las más prestigiosas de Chile, Ennio Vivaldi, se trata de una reflexión necesaria "porque el patrimonio nos da sentido como nación y es importante porque produce los valores que alimentan la nación”.

“Se necesita una mirada común en una época globalizada que nos permita un futuro claro”, dijo el ministro. Sugiriendo que hay que evaluar los procesos de patrimonialización que se han venido dando en Chile en los últimos 100 años, “porque el país está asistiendo a un auge de proyectos de desarrollo económico que tienen al centro aspectos de una herencia compartida”, dijo.

El riesgo con un turismo no controlado, precisó Ottone con la visión que no cabe duda es necesaria en alguien que maneja esa cartera, no es que pueda fomentar el interés en la cultura sino que la objetivice.

Se trata de esa conocida tensión entre desarrollo y patrimonio. Pero también, precisó el rector Vivaldi, “tiene que ver con el valor que se le da al pasado y al presente”, que es lo que en esta época vienen generando, en muchas partes, esa pugna entre conservación y progreso.

Ante esa tensión, creciente, más que dejarlo a las dinámicas del mercado lo que planteó el mismo gobierno es que se necesitan soluciones políticas. Y esto en Chile.

La idea de monumento ha quedado desplazada por la realidad de hoy, se acotó en otro momento. “Por ello se necesita un sentido de construcción ante la desaparición de las huellas”.

Espacio del foro. Mayo 2017. Foto: JLizarzaburu.
El marco general para este coloquio son las discusiones temáticas que se vienen haciendo sobre la próxima ley del patrimonio.

Además, es parte de la estrategia de socialización que se viene realizando ad-portas de la creación del nuevo ministerio que, según se remarcó con bastante orgullo, será de “las culturas y el patrimonio” – como para evitar el enfoque centralista y tradicional de ver la multiculturalidad desde un solo espacio de legitimidad*.

En el caso de Chile, más que una referencia a la multiculturalidad ancestral, a lo que se refieren –con una visión que tiene algo de práctico pero también de grandeza- es a la multiculturalidad generada por la presencia de grupos de otros países.

Entre ellos, las comunidades de peruanos. “Son diferentes memorias que obligan a cuestionar las políticas culturales”, señaló el ministro.

Quizás en línea con esto último un experto en políticas culturales, el profesor Javier Pinedo, se refirió a una visión tradicional de la cultura que había sido formulada en Chile “desde lo blanco, lo europeo y lo superior”.

Eso, explicó, llevó a “una visión de la identidad desgarrada”, viendo el patrimonio desde una actitud centralista, imponiendo una visión de país, de identidad, de cultura.

Se llamó la atención a dinámicas comerciales que cruzan las culturales, donde lo privado, el Estado y los movimientos sociales aparecen al centro de una visión de patrimonio que antes que congregar, refleja las distancias sociales y los mecanismos de exclusión.

La siguiente etapa, fue el mensaje común, es cómo ponerse de acuerdo. La posibilidad quedó planteada.

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* y que reemplazará el actual Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Comunicar un museo para el Perú y el mundo

Imagen proyectada del futuro MUNA, Museo Nacional de Arqueología.

La globalización ha sido un gran disparador de cambios. En los últimos 25 años esta niebla anónima ha venido avanzando, uniformizándolo todo.  Esto, junto con una masificación de los viajes de negocios y turísticos durante ese mismo periodo llevó, en el caso específico de museos, a que muchos de ellos repensaran sus estrategias. Ante un mundo que se masifica, los que ganan son los que saben identificar y resaltar sus diferencias. Después de todo, las visitas a los museos son un gran negocio. 

Según la publicación Art Newspaper/1, en 2014, los cinco museos más visitados del globo están en Europa y Estados Unidos. El Louvre recibe nueve millones de personas al año. En el puesto 21 aparece el primer museo de América Latina: el Centro Cultural del Banco de Brasil, con dos millones de visitas.

En ese contexto la comunicación del patrimonio se ha venido definiendo como un área del periodismo y la comunicación que exige también una nueva mirada. Se necesitan identificar los mensajes más relevantes, en los formatos adecuados, para seguir sensibilizando y para proyectar esas diferencias.

El texto de hoy es un resumen de la presentación que hice en el Congreso Internacional sobre Museos que se realizó en Lima esta semana, del 16 al 18 de mayo, en el ministerio de Cultura y bajo los auspicios de Unesco e ICOM, el Consejo Internacional de Museos.

Javier Lizarzaburu durante la presentación en el Congreso. Foto: Unesco.
Esta es una visión de museo y del patrimonio cultural desde las comunicaciones. Una propuesta inspirada por un país con más de 5.000 años de creación, innovación y cultura.

Un país con un legado diverso, fotogénico y singular que le pertenece a los millones de peruanos, pero también a una comunidad global. Un legado que la gran mayoría desconoce y al que no tiene acceso.

Es una visión de las comunicaciones que se inspira igualmente en los cambios que han vivido los museos en las últimas dos décadas. Ha habido una marcada tendencia para avanzar desde la contemplación a la participación. Y para presentar a los museos como generadores de contenidos y de públicos: en su zona, en su ciudad, el país, y fuera del país.

Villa María del Triunfo, en la zona vecina al futuro MUNA. Foto: Google.
Al mismo tiempo, esta es una propuesta que parte de la visión de un museo insertado en y como reflejo de su realidad y su tiempo. Una institución que fortalece un sentido de continuidad cultural e histórica, porque hoy se espera que los museos sean lugares de intermediación y diálogo social.

En ese sentido, el MUNA como el gran museo de arqueología del país ¿tiene un destino que cumplir? ¿Será uno de los más importantes del continente? ¿Un referente global del mundo precolombino?

Un gran museo nacional debería ser también el museo para todo ciudadano peruano, ya sea que viva en Iquitos, en Puno, New Jersey o Madrid.

De ser así, y lo esperaría, eso implica asumir compromisos. Desde el punto de vista de las comunicaciones, eso implica entender el patrimonio, conocer los distintos escenarios en los que representa algo y, de manera particular, aprender a comunicarlo.

La comunicación y las nuevas tecnologías


Los cambios en cuanto al acceso a la información y la generalización de nuevos dispositivos digitales han venido transformando el carácter de los museos. Los grandes contenidos no sirven de mucho, fuera del espacio físico, si no se saben comunicar.

Un estudio de Abugauch y Capriotti/2 sobre las comunicaciones en los museos de Argentina, refleja una realidad que bien se aplica a Perú. Entre sus conclusiones señalan que allá no existen estructuras profesionales de comunicación – en su mayoría los mismos directores asumen esta tarea; tienen bajos presupuestos y poca planificación estratégica en este campo.

Hasta ahora la comunicación en muchos casos se ha visto como lo secundario, lo adicional, y nunca desde una posición central, de definición misma del museo. Pero lo que la experiencia de estos últimos 25 años de expansión muestran es que comunicar el patrimonio no es más una página web, un listado de contenidos o una nota de prensa.

Se trata de crear y proyectar un museo vivo en distintas plataformas. Encontrar los mensajes, formatos y narrativas que mejor proyecten ese patrimonio.

Vistazo rápido a los museos

Portada web del Museo del Prado, España. Imagen: Museo.
Hace más de una década que los museos del norte (Estados Unidos y Europa) respondieron a esa masificacion. Su respuesta, o una de sus principales respuestas, fue ubicar sus propuestas digitales al centro de la experiencia museística. Los museos de América Latina, en general, continúan con una visión enfocada solo en informar.

Dentro del grupo de museos revisados la única diferencia fue la del Museo de Arte Precolombino de Santiago, con una propuesta digital que lo ubica por encima de sus pares en la región, en cuanto a visión, vínculos con usuarios externos y producción de contenidos.

En general, la mayoría no ha invertido en propuestas digitales y se limitan solo a sus públicos físicos, los que llegan hasta sus instalaciones.  Esto es posible que se deba en parte a una cuestión de costos, pero probablemente también refleje un desconocimiento de los alcances de esta visión. Las cifras de crecimiento en cuanto a penetración y uso de internet en el Perú son altamente alentadoras.

Estudio GFK, 2015 

Según un estudio de la empresa gfk, en 2015 ya teníamos que uno de cada dos peruanos usa internet. Hoy hay más usuarios intensivos: los que se conectan todos los días. Entre ellos: el uso diario promedia 1-2 horas fuera de horario de oficina. “Estas son horas valiosas para el desarrollo de relaciones con el consumidor de una marca”, dice el informe.

Filosofía digital 

Lo cierto es que incorporar una Infraestructura Multimedia Integrada (IMI)/3 representa un radical cambio de cultura en la gestión de un museo. Dado que esto implica una serie de compromisos a mediano y largo plazo, este tipo de visión necesita responder a una reflexión interna que deja de mirar el museo hacia adentro y mira hacia afuera, incorporando nuevos públicos, interactuando con ellos.

Esta visión incorpora a los usuarios, la comunicación y la tecnología al centro de una propuesta de gestión. El éxito de una institución, de la envergadura de lo que se quiere conseguir con un museo nacional, no se mide sólo por la cantidad de visitantes reales, sino también por la conciencia global de su existencia y cómo accedemos a esos espacios.

Proyección del interior del futuro MUNA. Imagen: MinCul.

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1/ http://theartnewspaper.com/news/museums/visitor-figures-2014-the-world-goes-dotty-over-yayoi-kusama/
2/ http://www.bidireccional.net/Blog/ARG_Museos_2012.pdf
3/ Esta es una propuesta originalmente trabajada con Charlotte Sexton, entonces Directora del Programa Digital de la National Gallery, Londres.  En los últimos meses esto fue complementado con el análisis de las propuestas digitales del Museo del Prado, en Madrid, y el Reijksmuseum, de Amsterdam.  A eso se añadieron una serie de reuniones sostenidas en mayo de este año en Santiago de Chile, con funcionarios del Museo de Arte Precolombino.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Gastón, los canales y la vida que fluye...

Inicio del canal Surco en Ate - un camino de casi 30km, hasta La Chira, Chorrillos.
Foto: Comisión de Regantes Surco.
Hasta ahora he venido escribiendo de cómo los antiguos limeños empezaron a construir este sistema de irrigación hace 2.000 años; de cómo eso transformó el desierto en 25.000 hectáreas de valles; y de cómo hemos empezado la campaña para que se declaren Patrimonio Cultural de la Nación. De lo que no he escrito es de los apoyos que viene generando.  El más creativo hasta ahora, el de Gastón Acurio.

Hace unos días Gastón se había enterado de lo que queríamos hacer y su reacción fue "Javier, me parece una idea fantástica. Cómo puedo apoyar".  Fruto de eso fueron dos videoclips que hicimos con él.  El primero, hecho sin ningún ensayo y en la cocina del taller de Astrid y Gastón - Casa Moreyra, lo pueden ver por primera vez aquí.

Lo segundo que hizo fue compartir su equipo creativo para producir otro videoclip, esta vez algo más armado y sofisticado, cuyo resultado pueden ver aquí.  Ha sido un gran espaldarazo y un magnífico impulso a esta campaña.  Así que un gracias público a él, que supo reconocer el valor de esta herencia y su impacto actual.

Gastón Acurio en su taller de cocina, Astrid y Gastón-Casa Moreyra.

"Sin esos canales no tendríamos los insumos agrícolas de hoy, y sin eso no tendríamos nuestra gastronomía", dijo en su momento.  Tan sencillo y potente como eso.

Pero además, desde el inicio de la campaña hemos venido recibiendo importantes apoyos.  El más reciente, de la organización ciudadana Lima como Vamos, bajo la batuta de Mariana Alegre.  Así como de la Autoridad Nacional del Agua, ANA; la Universidad de Lima; e ICOMOS.

No podemos menos que reconocer y agradecer el apoyo que venimos recibiendo de nuestro Comité Consultivo, conformado por excelente profesionales como:

- José Canziani, arquitecto, experto en periodo prehispánico, Universidad Católica
- Luis Jaime Castillo, ex viceministro de Cultura, quien se encuentra enseñando en Harvard
- Patricia Ciriani, historiadora del arte y gestora cultural
- Kathrin Golda-Pongratz, arquitecta alemana, enseña en Barcelona y Frankfurt
- Álvaro Higueras, arqueólogo, enseña en Georgia
- Elmer Linares, agrónomo, vicepresidente de la Comisión de Regantes Surco-Huatica
- Joaquín Narváez, arqueólogo, con un PhD en canales de Lima
- Denise Pozzi-Escot, arqueóloga, directora del Santuario de Pachacamac

Y finalmente, el más entusiasta de todos, el Dr. Luis Molina, Presidente de la Comisión de Regantes Surco-Huatica, quien desde un inicio le dio todo su apoyo a esta campaña.   

Así que por ahora no queda más que seguir avanzando, tal como lo viene haciendo desde hace 2.000 años ese gran recurso de vida.

miércoles, 27 de abril de 2016

Mirar las huacas desde la ciudad. Mirarlas más allá de la arqueología

Huaca Pucllana, Miraflores: enrejada, puesta en valor, con distintos usos, como Cine en tu Huaca. Foto: cocktail.pe
¿Es posible hacerlo? ¿Mirar las huacas más allá de la arqueología? En Lima uno pensaría que es necesario porque son, deberían ser, o serán parte de la ciudad y los ciudadanos en algún momento. Lo que nos lleva a la gran pregunta: ¿cómo las integramos? 

Hace un par de meses participé en un foro ciudadano organizado por los amigos de Salvemos las Huacas. El punto de partida era qué hacer con las huacas enrejadas. Su fin, el mismo que esta nota: cómo las hacemos parte de nosotros, los que vivimos en esta ciudad milenaria.

Si algo define esta campaña que nació ya hace seis años, es que más allá de un tema de arqueología, o de cultura, Lima Milenaria es un tema de ciudad. Nació para estar insertada en esa dinámica extraña donde se cruza urbanismo, huacas, espacio público, calidad de vida, gestión de ciudad.


Huaca Balconcillo, La Victoria. Enrejadada, sin puesta en valor.
Porque la ciudad se define en buena medida por la calidad, o falta de, de sus espacios públicos, sus espacios de encuentro. Desde ese ángulo, ¿qué son las huacas?, ¿qué tipo de espacios son?. ¿Son museos, templos, lugares ajenos, cerrados, abiertos, espacio público, espacio ciudadano? ¿Toca definir una nueva categoría para ellas?

No hay una respuesta por ahora. En todo caso, lo relevante de todo esto es que por primera vez la pregunta empieza a flotar en el ambiente.

¿Podemos esperar, los ciudadanos, una nueva relación con esta herencia? ¿Podemos pensar en un vínculo que vaya más allá de la huaca como museo o como espacio sagrado?

Huaca San Borja. Enrejada, puesta en valor, uso limitado. Foto: Ministerio de Cultura.
El caso de Lima, curiosamente, es singular. No solo por ser la capital sino porque es la ciudad con la mayor densidad arqueológica del país, según el Atlas del Patrimonio Cultural, editado por el BID en 2012.

Tenemos más de 350 sitios arqueológicos en los 43 distritos.  De ese total, 11 tienen algún nivel de recuperación y puesta en valor.  Al mismo tiempo, es conocido el enorme déficit de espacio público y áreas verdes que tiene la Lima.

No hay más que recordar las desafortunadas declaraciones de un candidato presidencial - aunque inmediatamente rectificaron curso y aclararon sus buenas intenciones de llegar al poder -, para reafirmar esa visión.

Tambo Inga, Puente Piedra. Abierta, abandonada, accesible. Foto: Juan Ponce.
Y solo por volver a mirar el tema desde otro ángulo hice el sencillo ejercicio de pasar revista a algunas huacas desde tres categorías: si estaban enrejadas, si tenían acceso público, y si tenían algún tipo de puesta en valor.

Sorprendentemente o no, en esta primera - y reconozco que poco científica - mirada ya surgieron lo que podrían ser 11 tipos diferentes de contextos en los cuales se mantienen sitios arqueológicos de la capital. Aquí una muestra:

Tipología de condición                                                 Huaca
1 Enrejadas, abandonadas y sin valor                           Balconcillo
2 Enrjs, puestas en valor, distintos usos incorporados    Pucllana, Mateo Salado, Maranga
3 Enrjs, puestas en valor, uso limitado o no uso            Santa Cruz, Huantille, San Borja
4 Cerrada por empresa, inaccesible                              Catalina Huanca
5 Parcialmente cercadas, mínima intervención              Cajamarquilla, Garagay
6 Abiertas, abandonadas, accesibles                            Tambo Inga, Aznapuquio, Mangomarca
7 Abiertas, abandonadas, dificultad de acceso              La Florida, Cardal
8 Abiertas, en comunidad, mínima intervención            Palomino, J.C. Tello Mateo Salado N°5
9 Parcialmente cercada, puesta en valor,
   incorporada en proyecto inmobiliario                         Huantinamarca
10 Abiertas, puesta en valor en curso                          Huaycán Cieneguilla, El Paraíso
11 Destruidas, absorbidas por el crecimiento urbano     Armatambo, Huacoy, Cerro Pro
Huaca Palomino, Cercado. Abierta, incorporada a la comunidad, mínima intervención. Foto: MML.
Pueden o no estar de acuerdo con esta clasificación. Es solo una propuesta al paso para ubicar los escenarios y tratar de identificar qué tipo de vínculos se establecen con esos sitios.

En todo caso, uno pensaría que por la densidad de huacas en el territorio que ocupa la capital se hace necesario abrirlas a una relación más cotidiana con los vecinos.

Respeto mucho el trabajo y el rigor de los arqueólogos en estos sitios, y tengo un profundo agradecimiento por lo que vienen haciendo, como para no considerar su papel en todo esto.  Así que debería tomarse como una propuesta de diálogo.

Un diálogo que, por lo demás, requiere de muchas voces. Es parte de un camino, y de nuestra propia construcción de ciudad.


Proyecto para la huaca Paraíso. Imagen: Juan Carlos Zapata.

miércoles, 13 de abril de 2016

“Un 80% del trazo original de los canales prehispánicos ha sobrevivido”

Mapa que corresponde al actual Centro Histórico en época Inca, y la ruta de los canales en esa época.
Más información al final de esta nota. Imagen: Instituto Riva Agüero-PUCP.
“Cuando estudias nuestra cultura te das cuenta que durante muchos siglos hemos sido una cultura basada en la agricultura. A falta de moneda, los productos agrícolas tenían valor de transacción. Si tienes que producir no solo para comer sino para relacionarte, te das cuenta que el agua es el punto de partida”

Con esta reflexión de la historiadora Gilda Cogorno (GC), empezamos la entrevista tripartita que se realizó hace unas semanas en el Instituto Riva Agüero, donde también estuvo presente el arqueólogo Abel Traslaviña (AT) y, vía Skype desde Chicago, con la arqueóloga Sofía Chacaltana (SCh).

El año pasado, Cogorno y su equipo publicaron, después de varios años de trabajo, una investigación sobre el sistema de regadío en los primeros años del virreinato (“Agua e Hidráulica Urbana de Lima – Espacio y gobierno, 1535-1596”).

En mayo publicarán la segunda parte, que incluirá los 600 años anteriores a la llegada de los españoles.  Todo un avance en temas de conocimiento sobre el periodo prehispánico.

Lo que encontrarán a continuación son datos sorprendentes sobre la evolución del sistema de canales en el territorio de Lima, seguido de algunas contundentes reflexiones sobre memoria y patrimonio, y la necesidad de saber comunicar todo eso. Vale la pena llegar hasta el final!

Un agradecimiento especial a Gilda Cogorno por permitirnos usar los mapas que desarrolló su equipo, y que dan nuevas luces sobre nuestro entendimiento de los canales.

Este material forma parte de la campaña para conseguir que los canales de irrigación de Lima de origen prehispánico, que todavía hoy riegan el 90% de las áreas verdes de Lima, sean declarados Patrimonio Cultural de la Nación.

Abel Traslaviña, Sofía Chacaltana (vía Skype), y Gilda Cogorno. Foto: JLizarzaburu.
Hace unos 4.000 años en Lima se abrieron los primeros canales
SCh: Existía el conocimiento pero no fue el punto de partida para el sistema posterior. Un canal no es un sistema, que es lo físico. Sistema es organización, una jerarquía.

Entonces ese primer caso, que sería la huaca Paraíso, se trataba solo de un canal…
SCh: Sacas un canal del río y nada más. No era un sistema.
AT: Y en el caso de Paraíso [2.500a.C.], es un sitio que queda a la vera del río y no habría sido muy trabajoso llevar el agua de un punto a otro, como sí lo hubiera sido en el contexto de un sistema.

Me gusta mucho la imagen de los canales como el cordón umbilical de Lima 
GC: Es una metáfora muy bonita, porque hay una unidad que es inseparable: el agua y la tierra, que además tienen que estar en equilibrio.

¿Tenemos evidencia de cuándo se construyen los canales como sistema? Se suele señalar que esto empieza hace unos 2.000 años …
SCh: Nosotros estamos tratando de resolver esa interrogante1/ y ya tenemos algunos datos que nos indican, a partir de ciertas evidencias, que tuvimos un desarrollo más complejo de este sistema a finales del intermedio temprano [200 a.C.-600 d.C.].

¿Qué tipo de evidencias?
AT: Estamos terminando la fase de depuración de datos para su análisis, con un software que nos ayudará con eso.

Mapa del mismo sector de Lima en el periodo 1535-1540. Más info al final de esta nota.
Imagen: Instituto Riva Agüero-PUCP.
Se cree que la gestión de los canales en épocas prehispánicas dejó una lección de gestión de territorio: tenía que haber existido un tipo de negociación permanente para hacer un uso eficiente del recurso… 
GC: Sí, pero eso ya lo contaremos en mayo [risas].

¿Están trabajando ese punto?
GC: Así es [risas]. Es parte de la información que vamos a dar a conocer. Han pasado más de 2.000 años desde que se empezó esto - se puede esperar un poquito más.

A partir de 1535 se enfrentan dos maneras de ver el mundo, y el uso de los canales fue emblemático: para los españoles tenían solo una función utilitaria. ¿Qué información tienen ustedes sobre la visión de los canales en el mundo prehispánico?
SCH: Con los Ichsma y los Inca vemos que hay una gran mitología y para ellos la visión utilitaria no existe. Tienen una visión que mezcla las huacas, los canales, los ancestros, cada uno cumpliendo una función que es parte de un todo.

Una realidad multidimensional…
SCh: Realidad multidimensional, super compleja. La ontología andina es muy diferente a la nuestra hoy en día. Las relaciones materiales están vinculadas a rituales de fertilidad, por ejemplo. No en función a sobrevivir. Todo está entretejido.

En el periodo virreinal tenemos los jueces de agua. Tal parece que eran personajes muy importantes.
GC: El juez de agua era muy importante, pero solían ser siempre las mismas personas quienes ocupaban el cargo y lo hacían con mucha prepotencia y arbitrariedad, entonces no se cumplía la ley.

¿Un juez de aguas garantizaba ese uso adecuado del agua?
GC: Obviamente, en teoría. El reparto era importantísimo, y el control de las bocatomas mucho más. Se manejaba mucho poder y fue un gran negocio para los jueces que eran, asimismo, los regidores del Cabildo.

¿Cómo así?
GC: Lo ves muy claro desde la fundación, cómo se reparten los terrenos entre los más allegados a Pizarro. Él se adjudica la zona más cercana al canal de derivación que iba a la bocatoma.

El actual palacio de gobierno…
GC: Así es. Luego, la zona de Barrios Altos era muy importante en cuanto al riego, y se la da a su yerno, Jerónimo de Silva. Nicolás de Ribera, ‘el mozo’, tenía a su cargo el agua que venía del canal Huadca que después entraba al centro de la ciudad, en Santo Tomás, al lado del Congreso. Y el famoso señor de la casa de Aliaga controlaba desde abajo [actual parque Chabuca Granda aprox.] toda el agua que iba al noroeste de la ciudad, Monserrate y más allá.

Canal virreinal, posiblemente sobre la ruta original del Huatica, o una acequia lateral.
Cuartel Santa Catalina. Foto: JLizarzaburu.
¿Sabemos cuánto se transformaron los canales originales en los últimos 480 años? 
SCh: En arqueología se usa el concepto hidráulico de la ‘línea de rigidez’. Este indica que un canal si lo utilizas no cambias el trazo original, porque si se quiere cambiar hay que abrir uno diferente.

Esto se aplicaba a los canales madre entonces
SCH: En teoría no han cambiado mucho. Aunque hay partes que sí se modifican, como las bocatomas de inicio y las desembocaduras.

Entonces se puede decir que los trazos originales de los cuatro canales madre se han mantenido a lo largo del tiempo
GC: Sí. Bastante. Quizás en un 80%.

Lo que me sorprende es el desconocimiento que existe sobre estos valores tan singulares de Lima. ¿Por qué creen que hemos tapado nuestras riquezas, sin desarrollar vínculos con el territorio? 
GC: Porque no se ocuparon de la verdadera historia de Lima. La imagen que siempre se trabajó fue la de una Lima colonial, y eso perduró mucho tiempo hasta que empezaron las migraciones a mitad del siglo XX.

Ahí cambió todo…
GC: Es después que nos empezamos a enterar que Lima no era solo colonial. Pero tampoco había mucho interés general ni académico en desarrollar esta parte. De la poca gente que lo hizo fueron principalmente Josefina Ramos de Cox y María Rostworowski.

¿Qué pasa con la memoria en ese contexto?
GC: La memoria te educa, tomas conciencia de pertenencia y te hace querer a tu espacio. La memoria te hace sentir que eres de ahí y peleas por ello, para que las cosas funcionen bien. Si no eres consciente de la historia mal vas a defender tu territorio.

Pero existe una necesidad innata de identificarnos con algo, por establecer vínculos. Por eso tenemos ‘el día del ceviche’, ‘el día del pollo a la brasa’, ‘el pisco-sour’… 
GC: Es como está sucediendo pero no como debería ser.

Parece que hay un vacío sobre algo serio y profundo que se está llenando de manera comercial y ligera
GC: Están diciendo “necesito estos vínculos”, y eso quiere decir que no estamos cumpliendo como sociedad con el camino adecuado para que la gente se sienta que es de ahí.

¿Necesitamos declarar a los canales como Patrimonio Cultural de la Nación?
AT: Sería una manera de incorporarlos en temas de identidad, una manera de visibilizarlos. El problema está en que se quede solo en una declaratoria y no esté integrado en un plan mayor, como que se incorpore en programas de enseñanza.
SCh: Sí, pero no es fácil porque necesitas preparar un escenario para que tenga resultados más allá de la declaración. Sería bueno que al declararlos patrimonio exista una estrategia para que eche raíces en la sociedad.
GC: Puede servir para despertar, no? Para decir mira, no podríamos vivir aquí si no habrían existido esos canales. Encima se mantienen solos, están en uso. Y como la gente en general desconoce su patrimonio y no lo valora, desde esa perspectiva creo que sí sería muy importante esa declaratoria.
Mapa con zona de estudio del equipo del IRA.
Imagen: Instituto Riva Agüero-PUCP.
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Respecto a los mapas, aclaración de Gilda Cogorno:

X1
- La bocatoma x1 es la bocatoma del ingreso del canal a la ciudad, estaba  en lo que hoy es el inicio del Jr. Huánuco.
El canal Huadca en el Jr. Huánuco, a la altura de la Plazuela de Santa Clara (en el Pejerrey) baja hacia el Jr. Andahuaylas.
En Andahuaylas con Jr. Junín, el canal Huadca desprendía un canal lateral que pasaba o cruzaba la Plaza de Armas con destino S/O.
En todo este sector ( hacia el río) estuvo la huerta de Pizarro (llegaba hasta aproximadamente la calle Tigre).
  
X4
- Bocatoma que desprendía los canales Legua, Maranga y Magdalena. Estuvo detrás del Convento de Santo Domingo, calle Toma, a una cuadra aproximadamente de lo que hoy es la Av. Tacna. Por este sector, hacia el río estaban las tierras y molino de Aliaga,
Antes de las bocatomas, existen los llamados canales de captación, estos separan la porción de agua de la fuente principal (en este caso el río) que llegará a la bocatoma. En el caso de este canal X4, el canal de captación estuvo aproximadamente por donde hoy es Desamparados, entre los terrenos de Pizarro y Aliaga.


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1/ El equipo de investigación dirigido por Gilda Cogorno está en la fase final del siguiente trabajo sobre Arqueología Hidráulica Prehispánica (900-1535), a publicarse en mayo de este año.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Flores Zúñiga: “Los canales fueron un tema de vida o muerte para el desarrollo de Lima”

Mapa de la ruta central del canal Surco y derivadores, y cómo contribuyeron a definir
el crecimiento urbano de la capital. Imagen: JLizarzaburu (hacer clic p ampliar)
Fernando Flores Zúñiga es un abogado que hizo de la historia agraria de Lima su verdadera pasión. Ha publicado cuatro tomos fundamentales de su serie “Haciendas y pueblos de Lima. Historia del valle del Rímac”, y en los próximos tres años aparecerán otros dos. 

Esta enorme tarea de investigación, que involucró hurgar los primeros documentos que se escribieron en la ciudad, en el siglo XVI, hasta los tiempos modernos, ha tomado más de 15 años de trabajo. Su aporte es indiscutible para entender la evolución del territorio que llamamos Lima.

Hoy publicamos un extracto de la conversación sostenida con él, como parte de la campaña para conseguir que el ministerio de Cultura declare al sistema de irrigación de Lima como Patrimonio Cultural de la Nación.

A la fecha, Flores Zúñiga ha publicado cuatro libros sobre Lima.
Debe haber muchas cosas que le llamaron la atención de esta agro-historia del valle de Lima
Lo primero fue darme cuenta que todo es una secuencia. Mi punto de partida había sido una visión de la ciudad que empezaba con su fundación en 1535 y resulta que no era así. Y cuando me remonté a la época prehispánica encontré un universo maravilloso. Sobre la base de ese estudio elaboré una hipótesis basada en la esencia de ese mundo prehispánico que era la agro-urbe: la combinación de ciudad con espacio agrario.

¿Y cuál fue la hipótesis de trabajo?
Que justamente esa agro-urbe era una combinación armoniosa entre los factores de producción, que viene a ser el entorno rural, y la administración de esa producción.

¿Qué dimensión tenía este valle cuando llegaron los españoles? 
Hacia 1634 había como 25.000 hectáreas en todo el valle de Lima. Que viene a ser Carabayllo (unas 10.000has), Rímac (5.000has) y Lurín (10.000has).

¿Cuánto cree que se expandió en esos 100 años desde la conquista?
No, no se expandió nada. Cuando llegaron los españoles estaba todo hecho. Lo que hicieron fue adaptarlo a su mentalidad. Cuando adquirías una hacienda tenías derecho a cuatro brazos: un indio yunga y uno chala, de la costa, que era los ‘quebradores’ de acequias, especialistas en cómo canalizar el agua, porque los españoles no sabían nada.

Vestigios de canal colonial en la ruta del Huatica.  Cuartel Sta Catalina. Foto: JLizarzaburu.
¿Cuán importante fue este sistema de canales para el desarrollo de Lima?
De vida o muerte. La tierra sin agua no vale nada. El agua es lo principal. De qué vale tener 100 hectáreas si no tienes cómo regarlas. Es un valle donde siempre ha habido agua.

Algo que me llama la atención en sus libros es la cantidad de juicios y conflictos por el tema hídrico 
Era algo normal. Donde hay patrimonio hay conflicto.

Que haya tanto conflicto me habla de gente que no respetaba las leyes 
El derecho es una respuesta a la naturaleza desordenada del hombre. En esa época había un orden y se imponía la autoridad. Si en esa época se abrían muchas tomas clandestinas, y sin leyes esto habría sido un caos horrible. Para eso estaba el Tribunal de Aguas.

¿La figura del Juez de Aguas, se creó acá para lidiar con estos temas?
No. Eso viene de España y su palabra tenía fuerza de ley. Lo que pasa es que allá es agricultura de secano y llueve. Acá se dieron con que no llueve y lo hacía más difícil.

Pero había autoridades indígenas también…
Había los yacucamayoc, impuestos por los cusqueños y más que jueces de agua eran representantes del Inca y escogían a gente de inferior categoría para que fuesen controladores hídricos. Y los Taulichusco, que venían de Yauyos, eran eso precisamente.

¿Entonces Chayavilca [curaca de Maranga antes de la llegada de los españoles] estaba bajo la autoridad de Taulichusco?
Los Chayavilca, la gente de Maranga, eran los grandes aristócratas, gente de prosapia que había estado acá por unos 1000 años. Y sobre ellos el Inca coloca a un inferior, Taulichusco, y por eso el encuentro entre ellos fue terrible.

Era una movida estratégica de los incas...
Chayavilca estaba en el valle bajo, en Maranga, y a Taulichusco lo ponen arriba, por [donde está el actual] palacio de gobierno, cerca de las bocatomas de los canales. Entonces era una manera inca de controlar a Chayavilca y a los señores del valle bajo.

Mapa de las zonas agrícolas regadas por los principales canales de irrigación.
Imagen: del libro Haciendas y Pueblos de Lima
Hay otro concepto que se repite en sus libros: lo agro-mágico…
Cuando llegaron los españoles se enfrentaron dos mentalidades: la mística de los blancos y lo mágico para los autóctonos. Aquí se concebía la naturaleza como un conjunto de entidades que tenían que ser servidas a cambio del bienestar del colectivo. Eso significa que el hombre jamás podía supeditar la naturaleza a sus caprichos, sino negociar con ella.

Volviendo al presente: a partir de los años 60 empieza un proceso acelerado de crecimiento urbano, donde desaparecen los valles. ¿Ese era el destino de Lima?
Se pudo hacer de otra manera. Si los antiguos lograron hacer un oasis de este desierto con autoritarismo, ingenio y brillantez, por qué no pudo hacerse algo parecido hace 50 años. Pero el Estado dejó todo a los hacendados, que eran sobre todo italianos…

Los italianos llegan en la segunda mitad del siglo XIX, en un momento en que la agricultura de Lima se había estancado, y empiezan a comprar tierra muy barata…
Ellos llegan para sobrevivir y hacen lo que pueden. Comienzan como arrendatarios de las huertas. Luego fueron arrendatarios de haciendas. Otros tenían sus pulperías y había poco abastecimiento de productos agrícolas.

¿Ahí es cuando empiezan a comprar tierras?
En efecto. Uno de ellos fue Fortunato Brescia, que estaba en el Callao, y compró primero en esa zona, luego Limatambo y otras haciendas en Lima. Sus descendientes después fueron los que urbanizaron la ciudad.

Primeras cuadras de la Av. Arequipa, años 20, siglo XX. Foto: Skyscraper.
Volviendo a la pregunta, ¿el destino de Lima no tenía que haber sido destruir todos esos valles?
No. Y menciono a los italianos porque lo hicieron sin visión histórica. Era gente que solo estaba interesada en hacer dinero. Cada hacendado tenía su propio criterio de cómo hacer una urbanización y terminó siendo un proceso muy desorganizado

¿Frente a eso no había una autoridad municipal?
Nunca lo hubo. Solo estaban de figura. El gobierno se lo dejó todo a la empresa privada.

Lo único que hizo el gobierno fue la entonces llamada Av. Leguía [hoy Arequipa]…
Nada más. Y todo lo demás lo dejó a los hacendados, sin ningún tipo de planificación. Y encima había mucho prejuicio porque no querían que “otra gente” viniera a los barrios exclusivos que empezaron a construir. Fueron gente admirable por su capacidad de empresa, pero jamás tuvieron la visión para poder construir una ciudad de gran vuelo.

Pero no tenían por qué tenerlo. Ellos eran empresarios y ahí debió intervenir la autoridad… 
Sí, pero a la antigua. Ahí tuvo que intervenirse de manera autoritaria, directa, sin consensos, porque con consensos no se hace nada.

¿Qué le parece esta campaña para declarar a los canales como patrimonio cultural de la nación?
Me parece bien y me parece viable. Habría que tener los canales al descubierto, visibles, para que la gente los vea como una iglesia, como una huaca.

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El quinto libro será sobre Callao sale el próximo año y el sexto será sobre los caminos.