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Ya llevamos cerca de ocho meses desde que lanzamos este blog-propuesta y el momento parece propicio para recapitular.
El propósito inicial, o uno de ellos, sigue siendo el mismo: que más limeños sepan lo que de manera silenciosa han venido encontrando en los últimos años arqueólogos, arquitectos y otros profesionales, sobre la historia de nuestra ciudad.
Estos datos, y la evidencia que los acompaña, nos hablan de un significativo nivel de conocimiento que alcanzaron las culturas que se establecieron aquí a lo largo del tiempo, posiblemente más de 4.000 años.
En esta tierra de constantes migraciones la consigna parece haber sido la de construir, evolucionar.
También ha habido una buena dosis de destrucción pero yo creo que, en esencia, hay un legado de construcción, en el sentido creativo de la palabra, que define este territorio.
Así que durante todo este largo tiempo los pobladores de estos valles han experimentado de todo: guerras, invasiones, terremotos, pestes, terrorismo…Y seguimos aquí. Para mí, eso es una extraordinaria fuente de energía y de identidad.
Por eso que creo que toda esa información nos pertenece a todos. Porque eso nos da la oportunidad para reinventarnos. Una posibilidad de crear una narrativa para la ciudad que por primera vez sea inclusiva.
Por eso nace Lima Milenaria, para que más limeños se enteren, pero también para conseguir que el próximo alcalde o alcaldesa, declare a Lima, Ciudad Milenaria. Esto, en mi opinión, abre una serie de posibilidades que pueden ser tanto excitantes como necesarias.
Algunos elementos clave para esta propuesta son:
• Lima tiene un desarrollo urbano, ininterrumpido, de por lo menos 2.200 años.
• No decimos 4.000 años porque la arqueología, hasta donde sabemos, no ha terminado de resolver qué sucedió en determinados periodos de esa época.
• Pero hoy sí sabemos que desde aproximadamente el año 200 a.C. hasta nuestros días este territorio no dejó de crecer.
• La palabra clave es “continuidad”.
• Esas sociedades construyeron ciudades monumentales, de gran complejidad urbanística, obras de ingeniería que subsisten hasta hoy, y transformaron el desierto en ricos valles agrícolas (valles que ahora han desaparecido bajo el cemento).
• Que el próximo alcalde o alcaldesa consiga declarar a Lima Ciudad Milenaria, sería también un gran gesto simbólico de inclusión (una Lima para todos), y una manera de gestionar ciudadanía (no se quiere lo que no se conoce).
• Creemos también que es el momento de re-significar Lima, porque ésta dejó de ser una ciudad hispana. Lo que somos hoy no tiene un referente aglutinador.
• Finalmente, de conseguirlo, podríamos posicionar a Lima como la ciudad continuamente habitada más antigua del continente. La información disponible nos dice que no hay otra igual.
Hay quienes ven en esta propuesta una actitud chauvinista. Yo prefiero pensar que tiene más de romántica y de quijotesca.
Aquí no hay ninguna posición de superioridad. No decimos que somos los mejores, ni los más ricos, ni los más bonitos. Simplemente estamos reconociendo, o queriendo que se reconozca, que lo que existe hoy, lo que somos hoy, viene de un pasado que empezó mucho tiempo atrás.
Y ¿por qué mirar al pasado? Porque eso, en este caso lo dicen los urbanistas, nos da argumentos para proyectarnos hacia el futuro. Una megaciudad como lo será Lima en unos años, necesita no sólo infraestructura sino espacios de significado común que las hagan fluir mejor.
Sabiendo quiénes somos, qué hemos hecho, lo que hemos construido, real o simbólicamente, puede potenciarnos como grupo humano. Es una manera de gestionar ciudadanía, desde la inclusión y la identidad.
Pero también debería ser un pretexto para divertirnos. Lima Milenaria no hace política ni revolución. Pero una buena fiesta, bien que nos hace falta.
Foto: familia en el complejo arqueológico de Maranga - también llamado Zoológico del Parque de las Leyendas.