miércoles, 3 de junio de 2015

¿Santiago milenario? en busca de las capas ocultas de una ciudad

"Reconstrucción hipotética: Santiago como el Cusco se encuentra entre dos ríos (el Mapocho y la Cañada, actual calle Alameda), a los pies de un cerro sacralizado (Santa Lucía)".

Hace un par de años medios locales en el Perú publicaron la noticia de los descubrimientos hechos en Santiago de Chile, señalando una fundación previa de origen inca.  Desde entonces, uno de los que lanzó esta teoría ha seguido investigando esas capas de una historia desconocida para la mayoría, muy similar al caso de Lima.  Esta semana lo invitamos a escribir en el blog.

Patricio Bustamante Diaz es investigador en Arqueoastronomía, fotógrafo, escritor y docente. Tiene un Diplomado en Restauración y Conservación del patrimonio.  Aquí su posición sobre esa historia oculta, que para él adquiere sentido en el contexto de una región con lazos ancestrales que nos unen, antes que separarnos.  Gracias a él por su contribución.

Patricio Bustamante Díaz.
EL CUZCO DEL MAPOCHO, EL SUR DEL COLLASUYU

¿Qué hacen aquí?

En 2011, 10 días antes del equinoccio de primavera, tomaba fotos del primer rayo de sol iluminando la rasante del muro de la Catedral de Santiago de Chile, junto a la Plaza de Armas. Me sorprendió ver un grupo de inmigrantes peruanos, sentados a lo largo del muro de la Catedral, junto al que hasta 1540 fue el templo Inca. ¿Qué hacen sentados precisamente aquí me pregunté?

Nuestro trabajo se inició más de 20 años atrás estudiando el pucará de Chena, antigua Huaca Inca, ubicada en la salida sur de la actual ciudad de Santiago, cerca del río Maipo. Luego nuestras investigaciones nos condujeron paulatinamente hasta el centro, donde encontramos que la actual Plaza de Armas fue una plaza ceremonial Inca, las manzanas alrededor de la plaza formaban un centro administrativo del Tawantinsuyu.

Diversas excavaciones realizadas por arqueólogos a lo largo de los años, arrojaban indicios de ocupación Incaica, alrededor de la plaza de Armas. Restos de un piso Inca y un aríbalo cuzqueño, enterrado en cenizas y cercano al Altar mayor, señalan que la Catedral de Santiago está emplazada sobre un templo Inca. El actual edificio de Correos de Chile, primer sitio elegido por Pedro de Valdivia, en la esquina nor poniente de la plaza, era probablemente la casa del Gobernador Inca, Quilicanta.

A pesar de las evidencias, los arqueólogos no se dieron cuenta de que estaban en presencia de un asentamiento prehispánico pues un historiador, Osvaldo Silva, había señalado hace 30 años que la presencia Inca en Chile fue tardía y poco significativa, y este paradigma prevaleció hasta 2012 fecha en que se publicaron los primeros artículos que señalaban la fundación de Santiago sobre un centro administrativo inca (ver links al final).

Estratificación Valle Central de Chile, 14.000 años de ocupación continua.
Según la historia oficial, el conquistador Pedro de Valdivia, habría fundado la ciudad de Santiago el 12 de febrero de 1541, en un terreno eriazo, es decir sin construcciones. Junto con el Alarife Gamboa habrían trazado las calles en forma de Damero (tablero de ajedrez). Las evidencias arqueológicas señalan que el valle central de Chile ha sido habitado por seres humanos desde hace 14.000 años.

El Cuzco del Mapocho

La verdad es otra, en diciembre de 1540 Valdivia y sus hombres arriban a la rivera norte del Mapocho, según el cronista Bibar, cuando él sale del Cuzco “… con toda su gente se iba a poblar un pueblo como el Cuzco a las riberas del río nombrado Mapocho”.

Al llegar, se instala dos meses a los pies del cerro Apu Huechuraba (actualmente cerro Blanco), donde vivía una población de entre 25.000 y 80.000 personas. Durante dos meses los españoles recorrieron el valle del Mapocho, seleccionando las tierras, casas y sitios rituales a repartir.

Diego de Rosales (1877-1878), señala que Pedro de Valdivia a su llegada a la cuenca del Mapocho alojó en la Chimba (a los pies del Apu Huechuraba) y el cacique Loncomilla le aconseja fundar la ciudad al sur del río Mapocho “…donde los Ingas avian hecho una población“.

Está claro, las crónicas y los primeros historiadores señalaban la existencia de un poblado Inca en la rivera sur del río Mapuche, actualmente denominado Mapocho.

Collasuyu

La extensamente poblada área central de “Chili”, formaba parte del Tawantinsuyu, era esta una asociación multicultural, multiétnica, comercial, técnica y religiosa, que se extendía desde Colombia por el norte y Valdivia en el sur de Chile, como indican las investigaciones actuales.

El cronista Pedro Cieza de León, describiendo el Cuzco a la llegada de los conquistadores dice: "Y como esta ciudad estuviese llena de naciones extranjeras y tan peregrinas, pues había indios de Chile, Pasto, Cañares, Chachapoyas, Guancas, Collas y de los demás linajes que hay en las provincias ya dichas…”.

Los Incas, de común acuerdo con los Mapuche habitantes de esta zona, habían construido un poblado localizado entre dos ríos (el Mapocho y la Cañada, actualmente calle Alameda), entre estos se encontraba un cerro sacralizado: el Santa Lucía, y dos caminos lo cruzaban dando origen a la división en 4. Estas características señalan que se trataba de un centro administrativo, diseñado bajo el mismo patrón cultural que el Cuzco.

Seguramente este proceso no estuvo exento de conflictos, pero las evidencias arqueológicas señalan que no existieron las cruentas batallas de 20.000 incas contra 20.000 mapuches, que relatan los cronistas hispanos.

Las crónicas españolas, escritas por conquistadores que debían justificar el despojo y la barbarie de sus actos, describen a los mapuches como salvajes guerreros. Las evidencias señalan que recibían en sus tierras a extranjeros, incluyendo a los mismos españoles, que no fueron atacados al entrar al valle del Mapocho, sino acogidos, alimentados y caciques de diversas áreas vinieron a parlamentar con ellos.

“Foto del primer rayo de sol sobre la rasante del muro de la catedral de Santiago. Junto a la parte inferior del muro, por calle Catedral, se observa inmigrantes peruano sentados”
Santiago, ciudad europea

Estos hechos fueron “olvidados por la historia oficial, así el pasado indígena de Santiago fue borrado y se instaló la idea de una ciudad de origen exclusivamente europeo, como europeos serían sus habitantes… cuestión que claramente es falsa.

Santiago fue y es un centro poblado con origen indígena, multicultural y multiétnico, probablemente la sede sur del Collasuyu.

¿Qué hacen los peruanos sentados en la plaza de Armas o junto al muro de la Catedral de Santiago?, bueno sea lo que hagan, tienen derecho, pues llegaron hace mas de 500 años a estas tierras. ¿Qué hacen los chilenos tocando charango, bailando diabladas, o recorriendo tierras de Perú, Bolivia, Argentina, Ecuador o Colombia? también tienen derecho pues formaron parte originaria del Tawantinsuyu.

Estos cuestionamientos fueron respondidos a favor de la multiculturalidad, la multietnicidad y la multinacionalidad, hace 500 años en el Tawantinsuyu. ¿No será hora que miremos con ojo crítico la historia y que aprendamos del pasado?

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Imágenes y leyendas de foto: Patricio Bustamante.

- Más información en: www.waca.cl
- Stehberg, Rubén y Gonzalo Sotomayor, 2012 Mapocho Incaico. Boletín del Museo Nacional de Historia Natural, Chile 61: 85-149.
- Bustamante, Patricio y Moyano Ricardo, 2013. Cerro Wangüelen: obras rupestres, observatorio astronómico-orográfico Mapuche-Inca y el sistema de ceques de la cuenca de Santiago 
- Correo del autor: Patricio Bustamante Díaz, bys.con@gmail.com

martes, 2 de junio de 2015

El patrimonio en nuestra visión de ciudad

Lima Milenaria en la Sala Porras Barrenechea, Congreso de la República.

Texto presentado en la Sala Porras Barrenechea del Congreso, el pasado 29, durante el primer debate por Lima organizado por varios colectivos de profesionales y ciudadanos. "Vivimos un momento histórico en el despertar de la ciudad", señaló el arquitecto Wiley Ludeña, y es verdad. Es un momento que esperaba Lima desde hace mucho tiempo.

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"Esta mañana leí una noticia de la Municipalidad de París anunciando que en los próximos días van a empezar a retirar los llamados ‘candados del amor’, colocados a lo largo del tiempo en el emblemático Puente de las Artes. Una decisión que no era nueva.

La decisión se había dado a conocer en junio del 2014. Después de eso, el municipio había lanzado una campaña de sensibilización a turistas y vecinos, y casi un año después señalaban que había llegado el momento de la acción. Pero como para no romper con la tradición del todo, también indicaron que van a reemplazar los candados con otra propuesta artística… una manera de gestionar ciudad, patrimonio y ciudadanos.

París, después de todo, es un lugar donde la protección de su patrimonio y su papel en el mundo del arte y la cultura la han puesto entre los mayores destinos turísticos del planeta. Eso implica también una manera de gestionar la ciudad que encaje con esa imagen.

Y si pensamos en otras ciudades referentes de calidad, más allá de que sean hermosas o ricas, ¿Qué imagen proyectan? Lugares, por ejemplo, como Nueva York, Ámsterdam, Montevideo o Medellín.

Tejer un cuento para la ciudad

Nueva York buscó salir de una tremenda crisis a partir de los años 70 del siglo pasado, gestando y proyectando una imagen vinculada al arte, la vanguardia y la modernidad, que tenía raíces en la osadía de su arquitectura a principios del siglo XX.

Ámsterdam, continúa proyectando su imagen como faro de la libertad. En su narrativa se tejen conceptos como respeto al individuo y su calidad de vida, en un contexto de una ciudad patrimonial.

Montevideo de manera consistente, año tras año, es considerada como una de las tres urbes con mejor calidad de vida en América Latina. Aquí no hay historia desde el punto de vista patrimonial, pero sí una tradición centenaria de poner al ciudadano al centro de sus políticas urbanas. Su cuento es, o parece ser, ‘aquí vivimos bien’.

Y Medellín se convirtió en la última década en un símbolo de lo que puede hacer una gestión con los ojos puestos en el ciudadano, para salir de una crisis de violencia y exclusión. Su mensaje podría ser, ‘tenemos ideas y las hacemos realidad’.

Son cuatro lugares muy diferentes que han trabajado su narrativa urbana desde sus fortalezas: identificadas, empoderadas, proyectadas.

Lima propone

¿Y Lima? ¿Tiene algo que la hace fuerte, diferente, original? ¿Qué mensaje proyecta?

Algunos dirán su gastronomía, su cultura chicha, su creatividad, y puede ser verdad. Todo eso es parte de lo que está haciendo a este lugar distinto y atractivo. Otros, que su mensaje es caos, informalidad, ruido, inseguridad, y también estarían en lo cierto, pero eso no hace una ciudad fuerte. Por el contrario.

También hay una respuesta desde el patrimonio arquitectónico que, creo yo, le da una originalidad y posibilidades con las que pocos pueden competir.

Lo que solía sostener el arquitecto Juan Gunther, era que un sello distintivo ha sido y sigue siendo la transformación de este territorio, de un espacio desértico a la creación de 30.000 hectáreas de valles artificiales gracias a un sistema de canales que sigue trabajando para Lima hoy, de manera anónima. A eso se añade un catálogo de arquitectura monumental de 4.500 años.

Los valles cayeron fulminados bajo el cemento, pero los canales siguen bombeando sangre vital bajo nuestras calles. Según datos de la Comisión de Regantes del Río Surco, el 80% de las áreas verdes públicas de Lima centro todavía son regadas con aguas que traen canales prehispánicos.

Oficialmente tenemos 385 huacas, la mayoría en mal estado pero con todo su potencial por desarrollar. De los 43 distritos de la capital, por lo menos 40 tienen un sitio arqueológico. Según el Atlas del Patrimonio del BID del 2012, Lima es la ciudad con la mayor densidad arquitectónica del país, tanto arqueológica como histórica.

Puente de las Artes de París, con los 'candados del amor' que ya fueron retirados.
¿Y si creemos en todo su potencial?

Entonces volviendo a la pregunta original ¿qué hace a Lima diferente? Creo que ahí tenemos una respuesta. ¿Pero cuántos lo saben?

Por eso que creo en la necesidad de incorporar la visión del patrimonio en nuestra visión de ciudad. Lima ES una ciudad patrimonial, que no solo se limita a su Centro Histórico. Esta conciencia y esta información imponen una manera de entender el espacio y nuestra manera de relacionarnos con él: cómo gestionamos los recursos naturales, cómo usamos el territorio, qué sentido le damos al patrimonio, cuál es su potencial económico.

Algo se avanzó durante la gestión de Susana Villarán, quien declaró oficialmente a Lima Ciudad Milenaria y Ciudad de Culturas en enero 2012. Luego, a través de distintos programas de la gerencia de Cultura, como Arte y Arqueología, Vamos a las Huacas, se llegó a unos 15.000 estudiantes de 250 colegios de la capital. Y se puso en valor a tres huacas de El Cercado.

La gestión de Luis Castañeda ha anunciado la recuperación de Garagay, un proyecto muy esperado en uno de los grandes templos de la antigüedad en el país, pero no se ha señalado todavía un plan más integral. No veo razón por la cual no se pueda continuar con los proyectos que han probado ser exitosos y positivos para Lima.

De ciudad inventada a ciudad real

Para ir terminando, hablar de Lima para mí significa también hablar de lo simbólico, porque aquí le añade una dimensión muy real. Nadie puede negar el papel de Lima como un símbolo de exclusión a lo largo de su historia hasta hace pocas décadas.

Como conversaba hace unos días con los jóvenes de la Plaza Bélgica, y parafraseando al historiador mexicano Edmundo O’Gorman, la narrativa hasta poco era la de una ciudad inventada, porque era una narrativa falsa, o incompleta. Todos habíamos crecido con el cuento de 1535, ignorando las civilizaciones que le habían dado su primer soplo de vida ese 18 de enero.

Esa sola narrativa marcaba un mensaje de exclusión: lo anterior no cuenta. O no contaba. Lo prehispánico no tiene valor. O no lo tenía. Pero incorporar su ancestralidad en una sola lectura termina teniendo un resultado unificador.

Lima Milenaria ofrece una narrativa común. Una narrativa en la que cualquiera que sea nuestra identidad, sea esta andina, china, chicha, shipiba, africana, europea, o cualquiera que sea, podamos todos sentirnos parte de un continuum civilizatorio que empezó hace 4,000 años, y que sigue avanzando hacia adelante alimentándose del aporte de todos y cada uno.

Lima no empezó de cero. Por eso el valor de internalizar una ciudad que reconcilie y no una que divida.

Autoridades y ciudadanos

Uniendo estos dos aspectos desde la gestión de la ciudad: el del valor del patrimonio y su valor simbólico fortaleciendo ciudadanía, creo que podemos entender por qué es una vía que solo puede beneficiar a la ciudad.

La ley de municipalidades obliga a los alcaldes a proteger la herencia de sus distritos. Pero si no creemos en lo que tenemos o desconocemos su valor, poco podremos hacer para exigir que cumplan con lo que tienen que hacer, y generar oportunidades para sus barrios.

Aquí todavía hay un trabajo pendiente de difusión. El ejemplo de París, el de una autoridad municipal que genera un espacio de diálogo y respeto para implementar una decisión que afecta al patrimonio y a los ciudadanos, es aleccionador.

De repente en un futuro no muy lejano tengamos autoridades que en lugar de tomar decisiones de madrugada, hayan aprendido a consultar, a informar, a dialogar. Y quizás ahí también empecemos a cambiar el mensaje de Lima, de ciudad-caos al de ciudad-patrimonio, original y milenaria".

miércoles, 27 de mayo de 2015

¿Qué tiene que ver Lima Milenaria con la ciudad que se forja hoy?

La capital peruana es una ciudad con crecientes desafíos. Las mejores decisiones se necesitan hoy.
Esa es la pregunta que intenté resolver ante un grupo de jóvenes y vecinos reunidos en la Plaza Bélgica hace una semana. Veamos esta relación desde el ámbito más práctico del concepto de Lima Milenaria, que empieza con una serie de diagnósticos y hacia dónde vamos:

La ciudad

- Al empezar el siglo XXI, Lima enfrenta serios desafíos: una creciente población que en 2020 alcanzará los 11 millones de habitantes.

- Lima es una ciudad levantada en el desierto, con limitación de recursos (agua), vulnerabilidad ante el cambio climático, y serios problemas de infraestructura (transporte, educación, áreas verdes, espacios públicos).

El patrimonio bajo una lupa crítica

- El crecimiento económico ha generado nuevos desafíos sobre huacas, casonas y edificios. Aumentó la destrucción, las invasiones, y la tensión entre lo nuevo y lo pre existente.

- Existe la percepción que ni el Ejecutivo ni el Congreso dan mensajes claros sobre el valor del patrimonio arquitectónico del país.

- La normativa legal de los últimos años ha debilitado el marco jurídico de protección.
Huacas, casonas, edificios son las primeras víctimas de la tensión del crecimiento urbano y económico. Foto: RPP.
- Existe un gran desconocimiento sobre la riqueza arquitectónica de la ciudad y del país, fuera de los clichés turísticos, entre autoridades, colegios y ciudadanos.

Al mismo tiempo, esta no es la única manera de presentar un diagnóstico del patrimonio en la ciudad.

El patrimonio desde su potencial

- El Perú uno de los seis países que son cuna de civilización el mundo (me pregunto cuántos somos conscientes de esto).

- Lima es una de las pocas ciudades que existen con arquitectura monumental de más de 4.000 años de antigüedad (y somos quizás la única que desconoce este hecho).

- Según el Atlas del Patrimonio Cultural, elaborado por el BID en 2012, de 11.700 sitios arqueológicos registrados en el país, Lima es la región con la mayor cantidad de ellos, (16% del total).

- En el mismo documento, del total de sitios históricos en el país, unos 4.700, Lima es la ciudad con la mayor cantidad de sitios: 1,252 inmuebles (26%).

- Es decir, Lima es la ciudad con la mayor riqueza arquitectónica del país.

- Según datos del ministerio de Cultura, en Lima existen 385 monumentos arqueológicos, 90% en el área urbana. De ese total unos 17 han avanzado en programas de puesta en valor.

El club de golf de San Isidro: se riega con aguas de un canal prehispánico, como el 80% de las áreas verdes públicas de Lima Centro.
Continuidad

A pesar de esos desafíos muy específicos de la ciudad de hoy, existen otros elementos que nos mantienen vinculados con el pasado y que apuntalan todavía la existencia de Lima. En otros post he dedicado más espacio a detallar estos elementos y ahora me refiero a uno:

- Canales de irrigación: la creación a lo largo de unos 3.000 años o más de un sistema de irrigación sofisticado (porque tomaba en cuenta los distintos grados de variación de la pendiente sobre la cuesta de Lima), permitió a su vez la creación de un valle artificial de 30.000 hectáreas donde antes era un terreno agreste y desértico.

Estos valles le dieron vida a la Lima prehispánica y a la del virreinato, que luego impuso al sistema de haciendas, que utilizaron esos canales. Pero además, según la Comisión de Regantes del río Surco, el 80% de las áreas verdes públicas de Lima centro, siguen siendo regadas por aguas que traen canales prehispánicos.

Más aquí.

Ciudad en formación 

¿Y qué hacemos con los datos anteriores? ¿Qué pasa con los problemas de infraestructura, qué pasa con la vulnerabilidad de sus monumentos, qué pasa con una ciudad desvinculada de su continuidad civilizatoria y milenaria?

Lo primero que se viene a la mente es que una ciudad así no tiene futuro. Los datos registrados en los diagnósticos anteriores, solo se agudizarán si las autoridades siguen tomando decisiones a espaldas de y sin considerar a los ciudadanos.

Lo que viene sucediendo hoy en la capital solo genera angustia urbana, tensión, fricciones divisivas, expectativas de solución. Y si las autoridades no dialogan y no escuchan, ¿qué queda? Su gente.

Como ha pasado con muchas de las grandes ciudades en los últimos 50 años, suele haber un momento de decir ‘basta, queremos una mejor ciudad’. Y eso es lo que está pasando en Lima en este momento. Son los más jóvenes los que están enarbolando esa bandera.

Jóvenes en la Plaza Bélgica: por una mejor ciudad.  Foto: Linda Velászquez.
“Las ciudades tienen la capacidad de darle algo a cada uno solo porque, y solo cuando, ellas son creadas por cada uno de sus ciudadanos” (Jane Jacobs)

Es lo que pasó en Amsterdam en los 60; en la Barcelona de los 70; el DF en los 80s; y en Bogotá y Medellín en los noventa. Ya sea por la acción de sus ciudadanos que salieron a protestar para exigir mejores vías para ciclistas y reducción de espacios para los autos, como fue en Amsterdam.

O porque aparecen alcaldes como Antanas Mockus en Bogotá con la visión de una ciudad más humana que transformó esa urbe, siempre surgen esos necesarios momentos de inflexión.

Ese es el momento cuando las ciudades despiertan, porque eso suele llevar a considerables mejoras en su gestión y provisión de calidad de vida para sus ciudadanos.
 
Diseño realizado por el Instituto Riva Agüero para su exhibición del mismo nombre.
Concepto Lima Milenaria

En este momento de inflexión, de formación de una nueva ciudad, de expresar el hartazgo de malas gestiones, es bueno tener en cuenta que no empezamos de cero. Que somos parte de un continuum cultural milenario y esta campaña hasta ahora:

- Ha creado una narrativa completa de la ciudad. La línea de tiempo se extendió.
- Por primera vez tenemos una lectura integrada e integradora.
- Se ofrecen códigos comunes que fortalecen el tejido social. Basado en los diferentes aportes culturales antes y después de 1535. Memoria.
- La información genera sentido de pertenencia y responsabilidad con la ciudad.
- Un sentido de orgullo que revitalice y potencie a sus habitantes.

“Si al hombre le quitamos la memoria, no le queda nada. Es un animal. Nosotros somos memoria, y la ciudad es la materialización de esa esencia humana”. (Enrique Ciriani)

Parte del camino en este momento lo estamos haciendo los ciudadanos. Buscando autoridades que escuchen, que dialoguen, que respondan.

Y ya para terminar, este viernes 29 de mayo un grupo de organizaciones profesionales realizará un primer debate ciudadano en el auditorio del Congreso. Es otro paso más en este camino que ya empezó. El ingreso es libre y están todos invitados (pero es necesaria la inscripción previa online).  Más información y ficha aquí.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Lima, una historia de 4.000 años y una ciudad en formación

Plaza Bélgica, cuadra 2 de la Av. Arequipa, presentando Lima Milenaria una noche de mayo.
Alguien tenía que hacerlo y son los jóvenes los que están despertando a la ciudad. Su señal más evidente a la fecha ha sido tomar la Plaza Bélgica, en la cuadra 2 de la Av. Arequipa, so pretexto de rechazar el bypass del alcalde Luis Castañeda. Pero su mirada va más allá, lo que quieren es una mejor ciudad. Quién los cuestionaría.

Es por eso que acepté su invitación a hacer una presentación sobre la campaña Lima Milenaria. A lo largo del último mes ellos han estado organizando charlas y actividades culturales en torno al tema de ciudad, que se hacen en plena calle y donde participan asistentes, vecinos y peatones.

¿Pero qué tiene que ver Lima Milenaria con la ciudad hoy, o con el bypass? Eso traté de explicar el martes 19, y aquí hago un resumen de una parte de lo conversado esa noche. La próxima semana espero completar el material.

Incorporar el pasado prehispánico de Lima es una manera de formar ciudadanía.
Algo que suelo aclarar cuando hablo de la campaña es que Lima Milenaria:
  • no es un tema de arqueología, solamente
  • no es un tema de cultura, solamente
  • no es un tema del pasado
  • es, sobre todo, un tema de ciudad
  • por lo tanto, un tema de presente y de futuro
Y esa noche expliqué los dos ámbitos que alimentan este interés: el de lo simbólico y el de lo tangible. Al medio, como un canal prehispánico, discurre la continuidad que nos mantiene vinculados hoy con ese desarrollo y transformación del territorio de los últimos 4.500 años.

En esta primera parte me refiero al ámbito de lo simbólico, que desde mi perspectiva es clave en la formación de ciudadanía. Para eso me gusta parafrasear al historiador mexicano Edmundo O’Gorman, quien en los años 60 escribió un ensayo fundamental: “América, el continente inventado”.

Imaginarios inventados

Su tesis abreviada es que los europeos del siglo XVI al llegar a nuestro continente en realidad no entendieron, o no quisieron entender, la dimensión civilizatoria que ya existía. Por el contrario, asegura, describieron un continente que se ajustaba a sus prejuicios, fantasías o maneras de entender el nuevo territorio.

En consecuencia, dice O’Gorman, los latinoamericanos pasamos 400 años viéndonos a través de los ojos de los primeros europeos. Es por ello que para él lo necesario es acercarnos al continente real, y que seamos nosotros mismos los autores de nuestra propia percepción – algo que se ha venido haciendo en el último siglo.

La arcadia colonial, como la llamó Salazar Bondy, de un pasado virreinal idealizado.
Y la situación tiene un paralelo con Lima, a la que podríamos llamar la ciudad inventada. Porque durante más de cuatro siglos la lectura oficial fue la de un lugar que había empezado en 1535, ignorando todo el desarrollo anterior (de civilización, nada menos) y que había permitido la supervivencia de la ciudad virreinal.

Desde esta perspectiva, y en el contexto de una ciudad con un rostro mayoritariamente mestizo, se hacía necesario empezar a encontrar y a describir la ciudad real, la más completa.

Un espejo para la nueva Lima

Esta nueva Lima, con un nuevo perfil demográfico, no contaba con un referente simbólico unificador. No existía ningún elemento que diera cuenta de la diversidad cultural y de la riqueza ancestral, que se pudiera enarbolar desde la perspectiva de ciudad. Y por ende, de construcción de ciudadanía.

Para esos fines lo único que existía era la figura de Francisco Pizarro. Válida pero limitada y excluyente.

No hace falta más que mirar esta ciudad de nueve millones de personas para darnos cuenta que estamos todos desconectados. Compartimos un territorio pero no un proyecto de ciudad. Compartimos un espacio ancestral pero no una identidad. ¿Cómo se fortalece ese tejido social?

Ya es más de un mes que un grupo de jóvenes viene acampando como protesta y como búsqueda de una mejor ciudad.
No me cabe duda que la mejor manera de no repetir los errores del pasado es, para empezar, reconociéndolos. Y uno de ellos es admitir la historia de exclusión que ha significado Lima como ciudad y como capital.

Desde esta perspectiva, se pueden identificar dos grandes ejes simbólicos que han definido la dinámica y las relaciones en esta ciudad desde su fundación española.

Uno de ellos, que llamaría el eje de lo oficial-legítimo, estaba representado por una Lima blanca, hispana, europeizada, producto de su fundación española.

El otro eje estaría representado por lo marginal e ilegítimo, donde se incorporaba lo mestizo, lo indígena y todo el legado prehispánico de la ciudad.

Símbolos de reconocimiento

En este panorama, entonces, cómo crear ciudad cuando el eje considerado marginal era ahora el más visible y con un creciente poder.

En parte por eso era necesario que esta campaña buscara un reconocimiento oficial de ese desarrollo urbano prehispánico. Era una manera de empezar a tejer una narrativa más real y auténtica de la ciudad. Pero se trataba solo de un primer paso.

Esto se consiguió en enero de 2012, cuando la alcaldesa de entones, Susana Villarán, declaró a Lima oficialmente Ciudad Milenaria y Ciudad de Culturas. Se conseguía así un primer nivel de reconocimiento.

(La próxima semana: la ciudad y la campaña desde el ámbito de lo tangible)

Fotos del evento: Linda Velásquez

miércoles, 13 de mayo de 2015

La Costa Verde: ¿para atrás o para adelante?


Los acantilados de la Costa Verde se yerguen sobre la costa limeña como gigantes atados y callados. Ellos han sido testigos silenciosos de la sabia transformación del territorio a lo largo de unos cuatro mil años. Pero su titánica envergadura no pudo hacer nada con los excesos de la llamada bandera del progreso, que empezó hace unas seis décadas.

Una de esas banderas se plantó sobre lo que hoy llamamos la Costa Verde. Diseñada originalmente para complementar un gran espacio de esparcimiento y disfrute para los ciudadanos, y como vía paralela de tránsito de manera secundaria, hoy se viene convirtiendo en todo lo opuesto.

Por eso esta semana comparto una nota de la historiadora María Delfina Álvarez Calderón, quien ha investigado a fondo el tema. Esta es una modificación de otra nota similar publicada por ella hace un tiempo, y que muy generosamente ha querido compartir con los lectores de este blog.

Le quedo agradecido por el gesto y por la perspectiva que le da a los nuevos impulsos de trabajo sobre este gran patrimonio natural de Lima, tan hermoso como vulnerable, a pesar de su colosal disposición. Las fotos fueron obtenidas por el estudiante de arquitectura de la Universidad Católica, Daniel Flores Apaza.

Historiadora Maria Delfina Álvarez Calderón Ayulo. PUCP.
HISTORIA DE LA AVENIDA COSTANERA
La Costa Verde es tema de actualidad desde que alcaldes y alcaldesas del departamento de Lima y distritos colindantes con el mar disputaron por esta propiedad los años 2011 y 2014, por lo que sería bueno revisar su historia desde el inicio.

Tal vía al borde de la costa limeña fue concebida por Augusto B. Leguía a fin de unir La Punta con el los balnearios de Chorrillos y La Herradura, como parte de un proyecto que modernizara la ciudad de Lima y continuara creciendo hacia el sur. La intención era que la ciudad mirara hacia el mar, aprovechando de ser una de las pocas capitales del mundo que se encuentran en la costa y formara parte de la Carretera Panamericana.

Igualmente, la proyectó hacia el norte aunque considerando de mayor importancia la zona sur, debido al interés del presidente Augusto B. Leguía en lograr un arreglo definitivo con los chilenos.

Esta avenida Costanera fue una verdadera joya, pues a lo largo de ella desde La Perla Baja hasta el Hotel Bertolotto en San Miguel tenía una baranda de balaustres de madera con grandes postes de luz, malecón donde llegaban visitantes de otros distritos y la pista asfaltada de cemento; incluso se instaló un peaje por el que se pagaba cincuenta centavos al pasar por la garita.

Chorrillos era entonces lugar de veraneo con casas llamativas, caracterizadas por diversos estilos de balnearios europeos donde muchas familias pasaban los meses calurosos pero con el terremoto de 1940 todos las casas ubicadas en la primera cuadra desaparecieron, y quienes vivían en la segunda atardecieron con vista al mar y al actual malecón, que continúa hacia la playa La Herradura.
Una de las casonas costeras que existían a lo largo de la antigua avenida, hoy desaparecidas.
El 28 de octubre de 1928 -conmemorando el Día del Camino- se inauguró la primera parte de la Avenida Costanera desde Bellavista hasta San Miguel. El presidente la llamó Carretera Patria Nueva, y a partir de San Miguel conectaba con la Avenida del Ejército para luego seguir hasta Chorrillos y la Playa La Herradura.

De este modo, completaba el plan integral ciudadano para cuya realización Leguía logró gestiones con diversos propietarios de inmuebles costeños en los distritos de Miraflores, Barranco y Chorrillos, así como trabajos de alcantarillado y canalización de acequias en el tramo correspondiente a la Avenida del Ejército.

Estas obras se paralizaron en 1930 con la caída del presidente Leguía y se detuvo el proyecto de continuar la carretera Panamericana sur hasta Chile. El posterior descuido de otros alcaldes y presidentes, añadidos al fuerte oleaje de la zona llamada Mar Brava entre La Punta y La Perla, terminó deteriorando la obra y la zona se convirtió en lugar de maleantes que asaltaban a quienes se atrevieran a transitar por esos parajes.

Chorrillos antes del terremoto de 1940.  Foto: forosperu.net.
A partir de 1950 el arquitecto Ernesto Aramburú Menchaca, Inspector de Obras Públicas del Ministerio de Fomento y de las municipalidades de Pueblo Libre, Miraflores y Lima - más tarde alcalde de Miraflores- impulsó el circuito y uso de las playas con el proyecto de mejorar la carretera, sembrar y arborizar el entorno, para lo que formó un vivero en la zona, del que surgió el nombre de Costa Verde.

La idea de Aramburú fue la de utilizar el espacio entre los acantilados y el mar para poder disfrutar de esa costa y sus playas, que logró mejorar mediante espigones y una vía para autos paralela a la Costanera alta.

Esto tuvo lugar cuando la construcción de la Vía Expresa dejó los desmontes y excedente de materiales casi al borde de la bajada de Armendáriz. Posteriormente, Eduardo Dibós Chapuis efectuó una carrera de autos que se llamó "El circuito Chachi Dibós," por lo que -en el imaginario de algunas personas -ha quedado como si este hubiera sido el creador de esa parte de la costa.

miércoles, 6 de mayo de 2015

¿Un verano histórico? El factor ciudadano

Una de las varias charlas y talleres sobre urbanismo en plena calle.
Nadie que viva en Lima ha podido estar ajeno a los eventos que empezaron en enero, a raíz del inicio de la gestión del alcalde Luis Castañeda. Más allá de pasar un juicio de valor, algo que ya se viene haciendo con mucho énfasis en distintas parcelas, esta semana me quiero detener en algo que bien podría marcar un punto de inflexión para Lima: el factor ciudadano.

Y es que hay un contexto que no podemos perder de vista: en casi todas las grandes ciudades que experimentaron el hartazgo de las malas políticas urbanas, siempre hubo un momento cuando los ciudadanos dijeron basta. Y eso permitió el inicio de importantes mejoras en su gestión.

Fue el caso de Barcelona en los 70, Amsterdam en los 60, Ciudad de México en los 80, y muchas más. Ese momento clave hacia una mejor ciudad se produce, histórica y sencillamente, cuando los ciudadanos exigen una mejor ciudad. Y eso parece estar pasando en Lima.

Por eso esta semana invité a Juan Carlos Zapata para escribir una nota sobre uno de esos focos de activismo. Él es un joven arquitecto, egresado de la Católica y Director de Awaq estudio.

En las últimas semanas ha estado apoyando a la gente de Toma el Bypass. Junto con Linda Velasquez, Nicole Cuglievan, Efraín Altamirano y colegas han estado desarrollando Conversatorios Abiertos con especialistas, intervenciones artísticas y asesoría técnica. Esta su versión de lo que viene sucediendo con nuestra ciudad.

Arq. Juan Carlos Zapata.
“TOMA EL BYPASS” como sentimiento colectivo ciudadano
La primera semana de marzo se comenzó a cercar de la noche a la mañana la berma central, ubicada en la Av. 28 de julio, entre las avenidas Petit Thouars y Arequipa. Era el inicio de la obra ilegal del bypass de 28 de Julio. Mientras empezaron las obras también empezó a crecer la desaprobación entre jóvenes independientes y sin color partidario.

Fue hasta el 13 de Abril que la empresa constructora contratada por la Municipalidad comenzó con los trabajos en la Av. Garcilaso de la Vega, y a marcar con “X” árboles que serían extraídos y que alegaban volverían a plantar. Argumento que, técnicamente, es o imposible o demasiado costoso.

Es así que ante una obra autoritaria, sin justificación técnica que tampoco pertenece a Plan Integral alguno y encima arboricida, un grupo de 8 jóvenes decidieron tomar acción y acampar pacíficamente: la Acampada 13A, dentro de la zona de trabajo (aledaño al Parque de la Exposición) ejerciendo su derecho a la protesta, y como símbolo de resistencia e indignación ciudadana.

LAS ACCIONES
Luego del primer día se fueron sumando jóvenes, colectivos, estudiantes o profesionales diversos que no eran de agrupación política alguna. De un momento a otro no se trataba de una indignación de una generación o pequeño grupo, sino de un sentimiento colectivo de muchos de sus ciudadanos, “TOMA EL BYPASS” era el enunciado.

Fue el 16 de abril, luego del desarrollo de una instalación de carteles, banderolas, volantes y afines de protesta pacífica, cultural-informativa, y el interés de algunos medios de comunicación nacional e internacional, que los acampantes fueron desalojados violentamente y sin justificación legal alguna por la Policía.

Ante la represión y necesidad de seguir protestando el grupo se mudó a la cuadra 2 de la Av. Arequipa y posteriormente a la Plaza Bélgica.

El espíritu ciudadano de “TOMA EL BYPASS” ha cumplido ya más de tres semanas de resistencia. Se han desarrollado actividades culturales con importantes intelectuales y artistas; jóvenes arquitectos comenzaron a dar talleres de urbanismo en las calles; los vecinos han comenzado a agruparse y reclamar su derecho a ser consultados; y muchos otros se han empoderado como ciudadanos.

QUÉ SE HA CONSEGUIDO
Lo que se ha conseguido hasta ahora es evidenciar que esa obra es ilegal, poniendo sobre ella los ojos de la prensa, las instituciones y los propios vecinos de alrededor. Ha conseguido evidenciar que la ciudadanía está atenta a fiscalizar la legalidad de proyectos y obras que comprometan el desarrollo urbano de la ciudad.

Ha conseguido exigir que las instituciones asuman una postura sobre lo que está ocurriendo. Por ejemplo: El MEF y MINCUL se pronunciaron, no se ha hecho un seguimiento sobre esto pero ya no pueden asumir una no postura.

Es un momento histórico para Lima. El debate de qué queremos para la ciudad deja de ser un debate de una élite técnica o administrativa y sale a la ciudad para ser parte de la discusión del día a día de sus ciudadanos. Es probablemente lo mejor pudo hacer esta gestión: lograr despertar la ciudadanía en ciudadanos, aunque esta sea por indignación.

LO QUE VIENE Y HACE FALTA
Hoy y las próximas semanas se seguirán recolectando firmas ciudadanas en contra del bypass; se seguirá informando y apoyando legalmente a los vecinos de alrededor; se seguirán desarrollando conversatorios y actividades artísticas.

Se seguirá acampando como símbolo de resistencia y todos estamos invitados a venir a acampar a Plaza Bélgica, a apoyar con su trabajo, o mejorar las condiciones de los acampanes, a ser informados a saludar a estos buenos ciudadanos.

Es importante resaltar que el reclamo ciudadano de “Toma el Bypass” es un reclamo por Lima, por una mejor ciudad. No es indiferente a lo que sucede en la Costa Verde o a reclamos de justicia como la de la Comunidad Shipibo Conibo por el proyecto Río Verde; ni al reclamo de una ciudad Planificada como la que reclama los estudiantes y jóvenes arquitectos de UDEAL; ni a los reclamos de muchas injusticias a lo largo de nuestro país.

LA VOZ DE UN CIUDADANO MÁS
Como ciudadano y arquitecto saludo y reitero mi respeto a los acampantes de Toma el Bypass por lo conseguido, además de invitarles este viernes 8 de mayo, a las 6pm, a marchar por una Lima Planificada, una Lima para sus ciudadanos. Lima es nuestra.

Yo he estado apoyando esta causa porque soy un ciudadano de Lima. Porque estoy cansado e indignado de que las gestiones municipales hagan y deshagan nuestra ciudad como les parece.

Lo hago porque estoy cansado de que parezca que los ciudadanos nos hemos convertido en consumidores y televidentes de lo que pasa en nuestra ciudad. Porque soy arquitecto, amo mi ciudad y espero poderle dejar algo a mi familia e hijos. Porque Lima tuvo y tiene todo para ser una gran ciudad, una ciudad para amar.

Fotos: Nicole Cuglievan y Toma el Bypass

miércoles, 22 de abril de 2015

“El patrimonio es un buen negocio", Cartagena de Indias, Colombia

La Plaza de la Aduana. Cartagena se enriqueció enormemente con el tráfico de esclavos durante la Colonia.  En esta plaza eran vendidos nada más llegar de África, y uno de sus destinos eran las haciendas del Perú.

'¿Por qué vas a Cartagena? Porque es bonita'. Y es verdad, muy pocos dirían ‘por lo bien conservado que está su patrimonio histórico’. La conservación, buena o mala, siempre será medida por la sensación que produce en el visitante. Y Cartagena de Indias, en el caribe colombiano, es de las que se puede reducir a una sola palabra. Bonita.

En sus 100 hectáreas, una décima parte del tamaño del Centro Histórico de Lima, viven de manera permanente unas 8.000 personas, y según datos de la Corporación de Turismo esta industria viene creciendo a una tasa del doble de la colombiana. En el 2014 recibió unos 650.000 turistas extranjeros.

No cabe duda que el lugar es un éxito patrimonial. Aquí la mayoría no viene por sus playas, que las tiene. O por su cocina. O los museos. Viene porque es un lugar hermoso donde pasar unos días de descanso y cultura (léase: un patrimonio arquitectónico bien conservado).

Para los que creen que salvar ‘casas viejas’ es vivir en el pasado, Cartagena tiene la respuesta: esas casas viejas recuperadas le están dando futuro al lugar, porque dan de comer, generan trabajo, crean riqueza.

Una de las calles típicas y recuperadas de la ciudad.
Es cierto que no se puede ignorar que un alto porcentaje de la población local vive dentro de la franja de pobreza. Al igual que Cusco, principal foco turístico del Perú, los índices de desarrollo humano son lamentables. Pero eso es tema de una discusión diferente. Aquí lo que resalto es el valor generado por una política de recuperación.

Detrás hay un continuo trabajo de 30 años, desde que este puerto del siglo XVI fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco. Ese esfuerzo ha llevado a que su centro histórico (CH) sea considerado uno de los mejores de América. ¿Cuál es el secreto?

A continuación publico la entrevista que hice con el arquitecto Alfonso Cabrera Cruz, director de la División de Patrimonio del Instituto de Protección y Cultura de Cartagena.

Él es arquitecto restaurador, en 1998 recibió el Premio Nacional de Arquitectura en la XVI Bienal de la Sociedad Colombiana de Arquitectos-Ministerio de Cultura, y hoy tiene bajo su responsabilidad uno de los más importantes centros patrimoniales del continente. Agradezco de manera muy especial su buena disposición para haberme dado esta entrevista.

Arquitecto Alfonso Cabrera, Director de Patrimonio, Cartagena de Indias.
¿Qué principios rigen la recuperación del CH de Cartagena?
La norma vigente es muy fuerte: el decreto 097 o Plan de Ordenamiento Territorial, la parte 8va. Aquí un elemento importante es la preservación de las tipologías de todos los edificios. En general se protege todo, desde la arquitectura más humilde a la más opulenta. La norma es muy restrictiva, pero es lo que nos ha permitido tener el Centro Histórico que tenemos.

¿Desde cuándo lo vienen haciendo?
El proceso de recuperación empieza lentamente en los años 60 y luego se convierte en una política firme hace treinta años, con la declaración de Patrimonio Mundial de la Unesco. Las normas han ido evolucionando, y hoy se han hecho más exigentes.

¿De qué manera?
En las próximas semanas se implementará el nuevo plan de gestión, que recoge lo anterior pero cuyas normas van a ser más específicas.

¿Qué cambiará con esta nueva norma?
Unesco exigió que cada propiedad tuviera su ficha. En el CH tenemos 1,700 predios, y ahora cada uno tiene su propia ficha que rige los criterios de cómo restaurar. La norma sigue siendo muy restrictiva y el objetivo primordial es la protección.

¿Quiere decir que si hay una casona en mal estado no se puede demoler y levantar otra nueva?
Depende del estado de conservación de la casa. En principio todo lo original en cada casa se mantiene. Si por cualquier razón la propiedad está destruida, la obra nueva debe restituir la propiedad a como fue originalmente. El objetivo es garantizar una mirada histórica de la ciudad, que es su valor principal.

¿En todos sus detalles?
En todos. Nosotros protegemos cada aspecto: balaustres, columnas, colores, todo, cada elemento que contribuya a acentuar y recuperar originalidad.

Y en caso de casonas en estado ruinoso, ¿permiten su demolición?
Como una cuestión de principio, aquí no se puede demoler nada. Si acaso, se demuele lo contemporáneo que ha sido añadido en algún momento, pero para recuperar lo original.

Pero si yo quiero invertir en la ciudad le voy a pedir a la autoridad que me de facilidades para desarrollar mis proyectos…
Si cedemos a los empresarios no existiría nuestro Centro Histórico. Si ellos quieren hacer negocios acá tienen que respetar las reglas. No al revés, porque el patrimonio también es un buen negocio para ellos. El inversionista no es el que manda. La marca de la ciudad es su patrimonio.

En el lugar todavía existen algunos predios abandonados, como el de esta foto.  Lo usamos como ejemplo para las preguntas que vienen a continuación.
Por ejemplo, si yo compro este lote [foto de arriba] qué puedo hacer y qué no puedo hacer…
Primero, que no está comprando un lote ni un terreno, sino una ‘casa baja’ [estilo local] y ahí solo se puede construir según el modelo original de la casa. No puede hacer un edificio, y la construcción nueva solo puede tener un piso. Se tiene que ajustar a lo especificado para ese inmueble.

¿No hay opción para levantar más pisos?
En la parte de atrás puede levantarse algo de dos pisos, pero que no sea evidente desde la calle. Hay que tener en cuenta que aquí se trata de restituir el estilo y todos sus elementos. Para eso toca hacer la investigación sobre la historia de la casa, o estilos similares, que toma unos 20 días. Sin la investigación no se aprueba el proyecto.

Como empresario pensaría que ustedes no ayudan a la inversión…
El patrimonio está por encima de todo. Las empresas o los propietarios no pueden hacer lo que quieren.

¿Y quién paga por la recuperación?
Aquí en Cartagena más del 90% es propiedad privada, y cada propietario ha pagado por la recuperación de su propiedad.

¿Los propietarios?
Así es, y lo hacen porque saben que restaurar es un buen negocio, genera plusvalía. Pero además porque muchos querían hacerlo por su ciudad, su patrimonio.

¿El Estado apoya? ¿Paga por algo?
Lo único que tenemos son estímulos como exoneración de impuestos, pero no mucho más. El Estado ofrece las normas.

¿Y no recupera nada directamente?
Recupera los monumentos públicos, como las murallas. Pero son los privados los que pagan por las casonas. Para ellos también es un buen negocio, porque algunos han recuperado y han vendido a tres veces o más el precio original.

Parte de la estrategia de conservación son los concursos anuales de fachadas, por distintas categorías.
Eso afecta la personalidad del lugar, si al final lo compran otros que no son de aquí
Es verdad que mucho se ha vendido a gente que puede pagar, pero eso no lo podemos controlar. No nos gusta que desaparezca la población original. En Getsemaní [zona contigua al CH de Cartagena], donde tradicionalmente vivían los artesanos y trabajadores, estamos tratando de crear medidas que eviten que esa población desaparezca por un proceso de gentrificación.

¿Todo esto se hace para atraer más turismo?
El turismo, la visita de extranjeros, siempre fue parte de la ciudad casi podríamos decir desde su fundación, en el siglo XVI. Y hay cosas que se hacen en función de eso pero no es el objetivo central, sino la calidad de vida de la ciudad.

Para este trabajo se deben necesitar muchos arquitectos, expertos, técnicos…
La formación profesional y técnica es otro punto importante. En ciudades con centros históricos deberían forjarse arquitectos restauradores, y en ese sentido Cartagena es una buena fuente de formación. Todas las facultades de arquitectura en Colombia tienen una especialización en restauración de bienes históricos. Incluso ahora hay doctorados en restauración.

Veo que también tienen la Escuela Taller [con la Cooperación Española]
La mano de obra debe ser de mucha calidad, porque si no están capacitados el resultado puede ser peor que el asalto de los piratas. La Escuela Taller lleva 20 años aquí, y desde el principio se incluyó a expertos maestros artesanos que todavía encontramos con vida en la ciudad y que podían enseñar a los más jóvenes.

¿Y qué hay en el futuro para el CH de Cartagena?
Nuestra mayor preocupación son los efectos del cambio climático. En este momento vemos que Cartagena corre el riesgo de convertirse en otra Venecia, con el aumento del nivel de las aguas. Estamos empezando a trabajar en eso, y en junio tendremos una reunión con expertos internacionales para evaluar las opciones.

¿Qué sabe del CH de Lima?
Lima fue la gran ciudad del imperio español junto con México. Fue la más opulenta en Sudamérica. Desde Panamá hasta Patagonia no había ciudad más rica, y le dio un impulso muy creativo al barroco.  Tenemos gran admiración por la historia de la ciudad porque de ahí nos llegó mucho conocimiento.

 
 
Fotos: JLizarzaburu

miércoles, 15 de abril de 2015

Demoliciones en el Centro Histórico: qué opinan desde el extranjero

Mapa del Centro Histórico de Lima.  Las zonas en gris y en negro son las que se tienen previstas para demolición. Fuente: Gerencia de Desarrollo de Urbano, Municipalidad de Lima
Los planes de la Municipalidad de Lima que involucran la demolición de un 36,1% del Centro Histórico, según los planos de la Gerencia de Desarrollo Urbano a los que tuve acceso hace unas semanas, todavía no se han hecho públicos.  Mientras eso sucede, distintas autoridades y expertos se han venido manifestando al respecto, abriendo las puertas de un necesario debate ciudadano. ¿Es o no una buena solución?

En esta segunda entrega incluimos la opinión de expertos de distintas partes.  Ellos hablan de las demoliciones en sus propios centros históricos, o sobre los planes limeños. Incluimos la opinión del director del CH de Cartagena, Colombia, considerado el mejor proceso de recuperación en el continente, así como del World Monuments Fund, la más grande organización privada dedicada a la preservación de monumentos alrededor del mundo.

Alfonso Cabrera, Cartagena, Colombia 
Director de Patrimonio del Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena, IPCC
“En Cartagena se protege todo, desde la arquitectura más humilde a la más opulenta. Si por cualquier razón la propiedad está destruida, la obra nueva debe restituir la propiedad a como fue originalmente. El objetivo es garantizar una mirada histórica de la ciudad, que es su valor principal.

Como una cuestión de principio, aquí no se puede demoler nada. Si acaso, se demuele lo contemporáneo que ha sido añadido en algún momento, pero para recuperar lo original. Si cedemos a los empresarios no existiría nuestro Centro Histórico. Si ellos quieren hacer negocios acá tienen que respetar las reglas. No al revés, porque el patrimonio también es un buen negocio para ellos” (Lea la entrevista completa la próxima semana)  

Norma Barbacci, Nueva York, EE.UU.
Directora de Programas para America Latina, España y Portugal, World Monuments Fund, WMF
“Aplaudo la idea de que finalmente la Municipalidad de Lima tomará las riendas de la rehabilitación del Centro Histórico de Lima, pero considero desafortunado el tener que demoler tan alto porcentaje del tejido histórico de la ciudad.

Esta situación se hubiera evitado con la implementación de políticas de conservación preventiva e incentivos económicos hace varias décadas. Esperemos que esta iniciativa no destruya lo que se puede salvar y que prevenga futuras pérdidas a través de planificación proactiva”  

Pablo Olangua, Madrid, España 
Ex Director General de la Empresa Municipal de Vivienda de Madrid. Actualmente Director de Gestión de Proyectos de KALAM
“El desarrollo de planes estratégicos de una ciudad como el del Centro Histórico de Lima no deben reducirse a un único elemento que en ocasiones no permite profundizar en su verdadera extensión, por lo que creo que su debate no puede quedar reducido a: demolición SÍ, demolición NO.

Lo que sin duda debe presidir y servir de base para la puesta en marcha de estos planes es PARTICIPACIÓN CIUDADANA Y EMPRESARIAL, SÍ. Es fundamental definir el objetivo y que el mismo cuente con el mayor consenso social y empresarial. Sólo así será posible adoptar todas las decisiones necesarias para garantizar su éxito”  

Marcelo Magadan, Buenos Aires, Argentina 
Arquitecto restaurador, ex miembro de ‘Basta de Demoler’
“Renovar el 40% de las construcciones de un centro histórico como Lima, suena exagerado. ¿No tienen ninguna importancia patrimonial? ¿Aunque más no sea como arquitectura de acompañamiento? Esta operación implica una importante intromisión de arquitectura nueva en un contexto histórico, algo que resulta difícil de resolver bien, como lo muestra el conjunto La Muralla, que constituye, por añadidura, un falso histórico.

La situación de los barrios tugurizados se revierte con políticas de promoción económica y social, no necesariamente demoliendo. Los edificios deteriorados se rehabilitan, mejorando las condiciones de habitabilidad”

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Además de los puntos de vista del extranjero, incluimos el texto de un arquitecto limeño cuya opinión no fue incluida la semana pasada.

Antonio Polo y la Borda, arquitecto, creador de la página Al Rescate del Patrimonio Arquitectónico de Lima
“En todo centro histórico se prefiere la restauración y puesta en valor antes que cualquier otra intervención que implique la desaparición y destrucción del patrimonio edificado. La demolición masiva es una solución extrema que se evita porque disminuye ostensiblemente el valor patrimonial y económico de los Centros Históricos.

Quizá sí estén justificadas para los casos de edificaciones que violan la normativa vigente y que fueron construidas sin licencia sobre terrenos en los que originalmente se ubicaban casonas históricas demolidas de manera ilegal y clandestina”

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Un agradecimiento muy grande a todos los que tan generosamente ofrecieron sus puntos de vista para estas dos notas. 

miércoles, 8 de abril de 2015

¿Y qué opinan sobre los planes de demolición de la Municipalidad en el Centro Histórico?

¿Adiós casonas y callejones de Barrios Altos y Monserrate, cuna de criollismo?

Los planes de la Municipalidad de Lima consideran la demolición de un área máxima del 36,1%, según lo planteado en un documento interno al que tuve acceso hace unas semanas, y que publiqué en el post anterior. No cabe duda que hay que tomar medidas frente al avanzado deterioro, arquitectónico y humano, que se ve en sectores del centro. ¿Pero es demoler a gran escala la solución?

Dada la dimensión de los planes, y más allá de su posibilidad de concretarse, parecía evidente la necesidad de abrir el tema a un debate ciudadano. Es el tipo de decisiones que no pueden quedar en manos de una sola autoridad, sino mas bien someterse al escrutinio y participación de todos.

Después de todo, se trata nada menos que del corazón, el alma y la historia de nuestra ciudad. Por esa razón estos días lancé una pregunta a más de 10 expertos y autoridades, incluidos el Colegio de Arquitectos y algunas facultades de arquitectura, como para ir entendiendo lo que necesita nuestro Centro Histórico. Estos son los cinco que respondieron. 

La próxima semana tendremos el punto de vista de expertos del extranjero.

Diana Álvarez Calderón, ministra de Cultura
“Lima necesita inversión, bastante inversión y esto podría ser una oportunidad, pero hay que ver cómo se va a hacer. El ministerio de Cultura todavía no ha recibido información oficial respecto a los planes que existen. En todo caso, para nosotros es importante recuperar respetando el valor histórico del Centro"



Alberto Martorell, presidente de ICOMOS-Perú
“La Carta de Venecia, documento reconocido universalmente, afirma de espacios como el Centro Histórico de Lima que deben ser objeto de atenciones especiales a fin de salvaguardar su integridad y de asegurar su saneamiento, su tratamiento y su realce.

En caso de plantearse la demolición de un inmueble de carácter patrimonial, esto debe ser excepcional resultado de estudios muy precisos y de la certeza de que otro tipo de intervención es inviable. Pero condenar el 40% del Centro Histórico de Lima basándose en un documento desactualizado (Plan 2006-2035) y que no explica sus considerandos técnicos atentaría contra todo principio de conservación”


Juan de la Serna, Director del área de Patrimonio, Cooperación Española, AECID
“El patrimonio arquitectónico del Centro Histórico de Lima está constituido por monumentos de carácter público, privado, civil y/o religioso, testimonio del proceso de desarrollo de la ciudad entre los siglos XVI al XX. Algunos de estos están protegidos al haber sido declarados Patrimonio Cultural de la Nación por el Ministerio de Cultura.

Sin embargo, otros muchos, a pesar de su importancia y valor patrimonial, no cuentan con ningún mecanismo de protección salvo la Ordenanza 893 de la MML, general para todo el área del Cercado. El problema es qué hacer con esa mayoría de construcciones sin protección específica, algunas en avanzado estado de deterioro. La intervención en estos inmuebles debería plantearse de forma individualizada, anteponiendo los valores colectivos, culturales, patrimoniales y sociales de cada inmueble, frente a posibles intereses particulares y especulativos”


Silvia de los Ríos, arquitecta, CIDAP: Centro de Investigación, Documentación y Asesoría Poblacional
“Considerar la ‘demolición de un conjunto de casonas’ en el proceso de revitalización de un ‘centro Histórico’ es el pragmatismo inmobiliario versus un manejo creativo de lo monumental para su puesta en valor.

Demoler el 40% del CH de Lima, abarcando barrios ‘símbolo’ de la residencialidad limeña como Monserrate y Barrios Altos, es vulnerar la inclusión social, la conservación de la monumentalidad del lugar, contenedora de memoria, identidad y autenticidad edificada de Lima, que para su protección es declarada patrimonio nacional y mundial, porque son un ‘conjunto’, dónde el área declara por UNESCO no es una isla para turistas, sino un componente de esta integralidad indivisible”


Jorge Ruiz de Somocurcio, arquitecto y urbanista
“Si bien cada ciudad es diferente, en la puesta en valor de los Centros Históricos no hay que inventar la pólvora. Ahí está el camino emprendido por Salvador de Bahía, La Habana o Quito y las orientaciones de UNESCO. La demolición no es el camino.

Lo primero es una hoja de ruta concertada. ¿El Centro Histórico para quién? ¿Y de qué manera? ¿Y cuánto cuesta? Andrade dejó un Plan Maestro, que fue el primer Plan reconocido por la UNESCO de zona monumental protegida. Y dejó un crédito de USD 80 millones con el BID como fondo semilla, con el diseño de una Unidad de Gestión. Que se actualicen los estudios y superar ese complejo de desconocer todo lo que antecedió”

Agradecemos a estas autoridades y expertos por su participación.  En la próxima entrega incluiremos otras opiniones y perspectivas desde el extranjero.

miércoles, 1 de abril de 2015

Gestión Castañeda prepara la demolición de cerca del 40% del Centro Histórico de Lima

El Centro Histórico: 1022 has. según Prolima.  De ese total 240 has. corresponden al Patrimonio Cultural de la Humanidad-Unesco. En azul: monumentos (658); rojo: bienes de valor monumental (1130); amarillo: ambientes urbano monumentales (71).

Uno de los pilares para la recuperación del Centro Histórico de Lima es acabar con el problema de los tugurios. Así lo sostuvo durante la entrevista publicada la semana pasada la arquitecta Flor de María Valladolid, Gerenta de Desarrollo Urbano de la Municipalidad de Lima. Y para eso tiene grandes planes.

Lo que no sabía era la dimensión de esos planes. Pocos días después de esa entrevista recibí de su oficina una presentación en Power Point donde se detallaba lo que piensa hacer, y esto involucra la demolición del 36,1% del Centro Histórico (ver lámina 6). Eso equivaldría a las zonas más deterioradas que, según se deduce, ya no se podrían salvar.

Según se puede ver en la imagen que corresponde a la lámina 6, esto significa la casi total desaparición de zonas tradicionales como Barrios Altos y Monserrate, a ambos lados del CH.

Es cierto que en algunos puntos de estos sectores las condiciones de vida se han deteriorado hasta llegar a niveles que podemos considerar infrahumanos, y como ciudad no podemos aceptar que haya gente que siga viviendo en esas condiciones.

¿VISIÓN?

Es cierto también que las grandes transformaciones urbanas del siglo XIX en ciudades como Londres y París, con Haussmann, se hicieron a través de grandes proyectos de demolición. ¿Pero esta sigue siendo la solución en el siglo XXI?.

Durante la entrevista original la arquitecta Valladolid señaló que la manzana llamada del Rastro y la Soledad (formada por la cuadra 2 del Jr. Ancash, y la cuadra 1 de Lampa, frente a la iglesia de San Francisco) es el modelo-tipo de lo que quiere hacer con el resto del Centro.

Esto involucra la puesta en valor de estructuras monumentales y la demolición de las fincas ruinosas, para levantar ahí vivienda social integrada al estilo de la zona. Hasta ahí, la idea parece sensata. ¿Pero es recomendable reproducir este esquema en todo el CH?

Una revisión de este documento ofrece varios indicadores, y a continuación presento un resumen de algunas de las láminas. La información, que muestra inconsistencias en las cifras, cantidades de viviendas y mediciones de área, deja abierta una serie de dudas y cuestionamientos, pero la funcionaria municipal no respondió a los repetidos mensajes para aclarar esos puntos.


Lámina 3 - Microzonas de Tratamiento en el CH. Considera un total de viviendas: 47,184, y viviendas en riesgo: 30,000 (63,5%).

 Lámina 6 - Mapa de Destugurización del CH. Considera:

- Área total: 6’500.000 m2 (650 hectáreas)
- Son: 450 manzanas (384 en Cercado, 66 en Rímac)
- Área mínima a demoler (en negro): 1’525.000 m2 (23,4%) o 35.600 viviendas
- Área máxima a demoler (en gris): 2’347.000 m2 (36,1%) o 54.800 viviendas
- Área construida a restaurar: 1’651.000 m2 (25,4%)
- Inversión: US$ 768’762.500

Lámina 11 – Id. Microzonas de Tratamiento, Manzana “Del Obispo”. Este es un ejemplo de los planes existentes y se refiere a la manzana formada por jirones Ancash, Jauja, Amazonas y Huanta, en Barrios Altos. Alrededor de la manzana se ubicaban los principales molinos públicos: el Martinete, del Falco y Santa Clara. Según el mapa, en la manzana hay tres monumentos (en azul), y ocho propiedades de valor monumental. Ver el tamaño de las propiedades.

Lámina 12 – Destugurización y Regeneración urbana, Manzana “Del Obispo”. Aquí arriba, la misma manzana con los detalles de futura demolición:

- Área mínima total a demoler: 34,943m2 (837 viviendas)
- Área máxima a demoler: 37, 236m2 (992 viviendas)
- Área a restaurar: 5,136m2
- Los monumentos e inmuebles de valor monumental aparecen con tamaño reducido.

Lámina 16 – Destugurización y regeneración urbana, manzana “de la Medalla y de la Ribera”. Es la manzana formada por los jirones Tayacaja, Huancavelica, Angaraes e Ica, en el barrio de Monserrate. Esta fue la última cuadra rectangular del lado oeste del CH hasta el siglo XIX, rodeada por la calle de la Medalla y de la Ribera.

En esta manzana, todo lo que está en negro y todo lo que aparece en gris están marcados para demolición. En la 'lámina de identificación' (que no mostramos aquí) se puede ver que existen dos monumentos (azul), y cinco propiedades de valor monumental (rojo). En la presente lámina los monumentos reducen de tamaño y las propiedades de valor monumental se reducen a dos. 

 Lámina 35 – Primer programa municipal de renovación urbana antes de la intervención. La imagen de arriba corresponde a la zona que fue recuperada durante la gestión anterior de Castañeda, demoliendo las viejas estructuras.  En su lugar quedó como se ve en la imagen de abajo.

 Lámina 47 – Conjunto habitacional “La Muralla”.

Sin embargo hay dos elementos adicionales a tomar en consideración. En diciembre último, la administración saliente de Prolima (la Oficina del Centro Histórico), hizo público el Plan Maestro al 2025, un detallado documento de 264 páginas. En la página 77 se presenta una tabla de Vulnerabilidad físico-estructural (B.1), que concluye:

“…los niveles de vulnerabilidad en el Centro Histórico de Lima, donde el 17% del área del CHL tiene muy alta vulnerabilidad, el 6% alta, el 11% media y el 18% baja”, como se ve en el cuadro de abajo. 

La actual gestión municipal ya ha hecho saber que no piensa considerar este Plan Maestro, y que están rehabilitando el dejado por ellos en el 2006: un documento de 17 páginas. Pero el 17% de este estudio parece muy por debajo de las necesidades de demoler cerca del 40%.


El otro aspecto que conseguimos identificar es que el Plan Maestro 2014 de Prolima también incluye este mapa de fincas ruinosas. Si vemos la cantidad de inmuebles en rojo, que están más allá de toda salvación, sigue pareciendo muy inferior a lo previsto en la actual gestión.

Lo que parece lógico es que esto no puede ser una decisión unilateral. Habrá que escuchar a la Unesco, al ministerio de Cultura, Icomos, asociaciones de arquitectos, universidades, centros de investigación y todos aquellos que tengan algo que aportar. ¿Estamos ante un plan visionario que mejorará Lima? o hay otras consideraciones a tomar en cuenta.

Toca evaluar también en qué medida los cambios que se han producido en la Ley General de Patrimonio: como el de eliminar la autorización previa del ministerio de Cultura – para dejar las decisiones en manos de las municipalidades; y la reciente flexibilización del proceso de desmonumentalización, han terminado beneficiando estos planes. ¿Simple coincidencia?

No cabe duda que la enorme dimensión de estos proyectos nos involucra a todos de una u otra manera. Este diálogo sobre el futuro de lo que efectivamente es el corazón, el alma y la historia de nuestra ciudad no puede y no debería quedar al margen de los ciudadanos.

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Ver aquí el Plan Maestro 2014
Ver aquí el Plan Maestro 2006-2035