miércoles, 13 de diciembre de 2017

Lo que viene pasando en Santa Beatriz no le debería suceder a ninguna ciudad

Acción municipal sin diálogo en histórico y apacible barrio de Santa Beatriz. Diciembre 2017.
Un proyecto de ampliación de pistas de la Municipalidad de Lima en medio de Santa Beatriz, uno de los barrios más hermosos e históricos de Lima, encendió un enérgico rechazo entre vecinos y los que queremos una mejor ciudad. 

Quizás la fuerza de ese rechazo tenga que ver con el hecho que no es un problema nuevo. Aquí en los últimos 15 años se ha venido gestando un catálogo de malas prácticas municipales.

La zona tenía los ingredientes ideales para un gran proyecto: la armonía de sus edificios, su carácter residencial bien conservado, la elegancia de su diseño, su urbanismo generoso con amplias veredas o la abundancia de áreas verdes. Esto no sucedió.

Por el contrario, lo que ha venido sucediendo aquí es un símbolo de lo que significa gestionar una ciudad sin visión de ciudad.

Los límites históricos.  Imagen: Google Maps.
El alcalde Luis Castañeda se inauguró como alcalde metropolitano en 2003, momento cuando empezaron los cambios. Eran años en los que nada podía hacer mal. Era una especie de rey Midas de los alcaldes.

Lo sorprendente, quizás, no es lo poco que en realidad hizo para resolver los verdaderos problemas de Lima, sino lo poco que se le cuestionaba.

Ahora, en su tercer periodo como burgomaestre, una capital de diez millones de habitantes sigue con muchos de los mismos problemas que en 2003. Solo que acentuados. Y como dijo Mario Puzo en El Padrino, todo siempre es personal, muy personal. Por eso la molestia es doble.

Un estilo campestre y urbano, de los años 20 del siglo anterior.
Aprendí a caminar en el Parque de la Reserva, ese era el único nombre que tenía entonces en alusión a su papel en la historia del país. Este fue el barrio de mi niñez y es posible que mis primeras risotadas infantiles las haya soltado en medio de ese gran espacio verde que era libre y abierto.

Muchos años después, cuando volví al Perú, fue uno de los lugares a los que quise regresar. En un ataque de nostalgia un día llevé a mi madre, anciana ya, a caminar al parque. Esta vez, pensaba yo, ella iría de mi mano.

Pero llegamos y no reconocí el lugar. No solo todo estaba cercado. Habían instalado arbustos para evitar contacto visual con el interior. Estaba cerrado y no había manera de entrar antes de su horario de atención y previo pago de una entrada. Fue mi primera sensación de pérdida de ciudad.

No pasó mucho tiempo hasta darme cuenta que Lima debe ser de esas pocas urbes donde esa experiencia, esa frustración de no ganar en calidad de vida sino de perderla, se ha convertido en una experiencia cotidiana.

Su construcción reflejó una época de optimismo en un modelo moderno de ciudad.
Poco tiempo después se produjo otro atentado a mis recuerdos de infancia.

La banca de concreto semicircular de la Plaza Washington, un lugar emblemático de la zona y uno de los preferidos por mi abuela Otilia a donde me llevaba a jugar con los sonidos de dicha banca, fue destruida a martillazos porque, según el alcalde, había aumentado el nivel de inseguridad en la zona. Así de fácil.

Por esos días se me ocurrió ir a tomar fotos por el lugar. Hice un álbum de imágenes, algunas de las cuales vuelvo a usar en esta nota.

Varias de esas casas ya no existen. Fueron reemplazadas por el frenesí inmobiliario. Un boom sin compromiso, sin reglas, sin orden.

Un boom que no da a la ciudad. Un boom que le quita.

El carácter y antigüedad de sus viviendas le dieron una especial personalidad.
Lo irónico de esto es que lo que podría ser una zona de gran valor económico ha terminado por perderlo. Es un valor inmediato que ha beneficiado a algunos grupos, pero que está acabando con las cualidades urbanas que respiraba el lugar.

Santa Beatriz tiene un importante significado para la historia de Lima. Este fue el escenario de la segunda expansión de la ciudad tras la demolición de la muralla en el siglo XIX.

Fue inaugurado por el presidente Augusto B. Leguía en los años 20 del siglo anterior, como una muestra del optimismo que había generado el Centenario de la Independencia y una época que parecía sonreírle al país.

Fue un optimismo que se vio reflejado en la generosidad de las casas, muchas en el estilo de moda de entonces, el Mediterráneo de California, al que se añadieron poco después casas art-déco.

El boom inmobiliario empezó hace una década, alterando para siempre el modelo del lugar.
Y ahora la ampliación de calles. Según la MML se ejecutarán cerca de 15 mil metros cuadrados de pistas con la ampliación a tres carriles en las calles Mariano Carranza, Enrique Villar, Teodoro Cárdenas y Manuel Segura.

En su comunicado precisa que “con una inversión de 12 millones 29,910 soles, el mantenimiento de pistas y veredas en Santa Beatriz beneficiará a 44,775 personas (…), uno de los puntos obligados para llegar al Centro de Lima”.

Según cita una nota del diario La República, el ingeniero Carlos Ramírez de la Gerencia de Proyectos, "en esta zona se generan cuellos de botella en hora punta. (...) Un tercer carril central facilitará la fluidez de las unidades que no hagan giros”.

Santa Beatriz en Diciembre 2017.  Un catálogo de anti-ciudad que no debe repetirse.
Mucho se viene informando de lo anacrónico que es el alcalde metropolitano. Le da vigencia a políticas urbanas que tuvieron éxito en los años 60 y 70 del siglo pasado, y que han caído completamente en desuso en las mismas ciudades que creían en sus beneficios.

En un planeta cada vez más urbano, en una Lima cada vez más urbana, el auto no puede seguir teniendo prioridad. Sin una política clara de transporte público esto no termina generando las ganancias que anuncia.

Es ya una verdad incuestionable, por lo menos entre los expertos en urbanismo, que toda ampliación de calles en ciudades que experimentan una creciente densidad automovilística es solo una solución temporal.

Al cabo de uno o dos años el problema vuelve a ser el mismo, o peor.

Según comentó el arquitecto José Ignacio Pacheco, Decano de la Facultad de Arquitectura de la UPN, “al reducirse las veredas y quitar decenas de árboles, más autos circularán más cerca de las viviendas, elevando el nivel de ruido, humo y estrés. Mayor contaminación”.

Vecinos organizados siguen ejerciendo su derecho a protesta contra los planes municipales.
Foto: Yo Defiendo Santa Beatriz.
Mientras tanto, grupos de vecinos del lugar llevan meses luchando por ser escuchados y evitar la destrucción. Aquí una vez más se tomaron medidas que afectan a los vecinos sin escuchar su opinión. 

Visiten su página en Facebook haciendo clic aquí.

Y más allá de temas urbanos y técnicos, a nivel personal es una vez más esa frustrante sensación de pérdida y una marcada indignación por lo que sucede aquí.

Santa Beatriz está dejando de ser ejemplo de un urbanismo centenario que quiso hacer de Lima una mejor ciudad, para representar los aspectos más cuestionables de lo que puede ser una gestión sin visión de ciudad.

Aquí se ha destruido espacio público; se ha semi-privatizado lo que es de todos; se ha jugado con la zonificación para permitir un aumento indiscriminado de edificios en medio de zona histórica; se toman medidas a espaldas de los ciudadanos que reciben el impacto directo de las mismas; y se está privilegiando el auto como única solución al tráfico incesante.

Realmente, lo que viene pasando aquí no le debería pasar a ninguna ciudad.

Pequeñas joyas que sobreviven, sometidas a la presión inmobiliaria y el tráfico.

 Fotos: JLizarzaburu

8 comentarios:

  1. Hola Javier, tomo este párrafo clave. Muy bien.:

    "Santa Beatriz tiene un importante significado para la historia de Lima. Este fue el escenario de la segunda expansión de la ciudad tras la demolición de la muralla en el siglo XIX".

    Jorge Alania Vera

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    1. Parte crucial de la historia urbana de Lima, sin duda. Testimonio de una época.

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  2. Recièn me entero de la banca, era uno de mis lugares favoritos, en realidad todo Sta Beatriz y sus hermosas Casonas en su mayorìa deruuidas por este alcalde mafioso.

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    1. Cómo no querer Santa Beatriz, si hasta hace pocos años mantenía bastante integridad arquitectónica. Pero la verdad completa incluye otros protagonistas: no hay medidas de protección patrimonial en la zona, no hay medidas de incentivos para las dueños, hay poco control al desmedido avance de construcciones nuevas... como si levantaran en el vacío.

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  3. Hola Javier, gracias por tu mensaje, es lamentable que tengamos que ser testigos frecuentes de gestiones que no ejercen la autoridad y el respeto al patrimonio cultural... No es una sola instancia en la ciudad de Lima la que tenga que ocuparse de estos ambientes que guardan testimonios prehispánicos, coloniales y republicanos. Por el contrario, municipios, ministerio, juntas vecinales, universidades, colegios, etc. deberían hacer respetar la herencia
    que hemos recibido y trasladarla a otras generaciones con sabiduría y enriquecidas con el producto de la investigación académica, pero ¿quién lidera esta propuesta? ¿quién controla las intervenciones clandestinas? ¿quién otorga permisos para el uso indiscriminado de los espacios culturales? Antes eran las comisiones técnicas del INC que soportaban el peso y la responsabilidad, hoy ya no las hay, y la ciudad en pocos años esta perdiendo riquísimos testimonios históricos...

    Es lamentable, pero la falta de profesionalismo y de criterio en la conducción de las instituciones ha generado un desorden en el ordenamiento de la ciudad y sus elementos culturales... No se trata de quejarse por quejarse, tu tienes un riquísimo archivo documentado de los diferentes casos que se aprecian que van apareciendo, acaso a la voz alzada, alguna autoridad ha respondido? Ojalá, aun tengamos tiempo de que Lima, Patrimonio Cultural declarada por la UNESCO llegue al Bicentenario de su independencia mostrando su rico devenir histórico, el respeto por el pasado, la no negación de su historia y los elementos que la conformaron y sobre todo la sostenibilidad de la institucionalidad democrática, con los valores aprendidos por sus ciudadanos y demostrados abiertamente con ejemplos...

    Dra. Amalia Castelli Gonzalez
    Coordinadora – Casa O’ Higgins
    Vicerrectorado Administrativo

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    1. La ausencia de las comisiones técnicas es un punto débil. Tengo entendido que funcionaban bastante bien, se compartía responsabilidad entre gente reconocida en su campo. Qué pensarán las próximas generaciones de nosotros, hoy?

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  4. Por favor no permitamos más hay que hacer algo, pero yaaa !!!!

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    1. Un paso sería apoyar a los vecinos de Defiende Santa Beatriz. Por lo menos por toda la ciudad están surgiendo colectivos de ciudadanos que buscan que su voz se escuche.

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