miércoles, 20 de septiembre de 2017

Por un nuevo modelo patrimonial para Lima

Plaza San Martín y el dilema de recuperar patrimonio: para qué, para quiénes.
Fotos: JLizarzaburu (Hacer clic para ampliar las imágenes).
Podría decirse que la manera como se ha venido gestionando patrimonio en las últimas décadas refleja una visión desintegrada del mismo: las huacas las ve el ministerio de Cultura; el Centro Histórico la Municipalidad; los otros centros van como pueden; la iglesia en su altar aislado; y edificios del siglo XX sin protección alguna. ¿Se necesita hacer cambios?

Una consecuencia de este no-enfoque es que resulta difícil, sino imposible, avanzar ubicando el patrimonio dentro de un relato cultural que tenga sentido y valor para todos.

Es cierto que en los últimos meses el ministerio de Cultura se ha esforzado en mejorar este desorden, al haber asumido un papel más protagónico en la gestión del Centro Histórico de Lima, parte del cual es Patrimonio Cultural de la Humanidad /1. Y es un buen avance. Pero ¿qué pasa con la mirada completa?

¿Qué pasa con nuestra memoria reflejada en nuestra visión de patrimonio? La Lima que nace el siglo XVI construyó una idea de identidad y de herencia donde lo hispánico adquiría el valor de lo legítimo o lo superior. Y eso era lo lógico dadas las circunstancias históricas.

Era lo que siguió pasando incluso hasta inicios del siglo XX cuando Lima empieza a crecer; cuando empiezan los grandes movimientos migratorios; y cuando la arqueología da sus primeros resultados.

Un patrimonio aislado, separado y ajeno no genera pertenencia ni garantiza futuro.
Memoria, migración y patrimonio

El cambio demográfico de las últimas décadas ha sido el rasgo más determinante en temas de identidad. Lima regresó a sus raíces originales y hoy es una ciudad mestiza que responde a múltiples identidades.

Lo que se suele repetir es que la preservación de las bases culturales de una sociedad contribuye a generar cohesión y sentido de pertenencia. Es decir, elementos que fortalecen el capital social indispensable para cualquier proceso sostenido de desarrollo. ¿Lo hacemos de manera integrada?

Uno pensaría que a ese cambio de paisaje tendría que haber correspondido un cambio en nuestra mirada al patrimonio, pero no ha sucedido. Hemos recibido modelos de afuera y los hemos repetido y copiado sin tomar en cuenta nuestras diferencias.

Hasta hoy cuando hablamos de recuperar el Centro Histórico pareciera que se hace porque es el único patrimonio válido de la capital - que es el más importante y representativo en un periodo de 300 años, y el corazón de la República nadie pone en duda. Pero ¿estamos de verdad entendiendo el valor patrimonial de Lima? /2

Una de las últimas imágenes de la demolición del Edificio Limatambo - uno de los más representativos
del movimiento moderno en el Perú. Obra del arquitecto Enrique Seoane Ros.
Los otros patrimonios, las otras identidades

Esta perspectiva, por ejemplo, no incluye una visión sobre el desarrollo urbano de Lima hasta el presente y su riqueza expresada en lugares históricos distritales.

Nada de lo que ha sido el desarrollo del movimiento moderno, que este 2017 cumplió 70 años, se protege y vamos perdiendo ejemplos valiosos.

Las huacas, que recién empiezan a incorporarse en un imaginario de ciudad, en su mayoría siguen aisladas y, en consecuencia, siguen siendo vistas como algo separado.

El concepto de recuperar centros históricos para fortalecer la identidad y la historia nace en una Europa destruida después de la Primera Guerra Mundial. En 1931 se firma el primer documento internacional, la Carta de Atenas /3.

Se trata de un primer esfuerzo conjunto para contar con reglas claras, para evitar la pérdida y destrucción de elementos que no solo dan valor sino porque los identifican como símbolos de un particular proceso histórico que le da raíces y fortaleza a una ciudad o un país.

Huaca Pucllana, Miraflores. Recuperada. Año 400 d.C.
La sombra de lo indígena

El concepto viaja luego a América Latina, donde se implanta con distinto éxito en las capitales de la región.

Durante años la idea de recuperar patrimonio en muchas ciudades estuvo limitada a eso: cómo salvar su centro histórico, que también significaba “cómo salvar el legado colonial en América”.

Se podría decir que esa visión ha funcionado en lugares donde la identidad se construye a partir de un único legado arquitectónico, y donde la presencia indígena o de raíz africana o no era mayoritaria o no había tenido mayor edificación previa. Es el caso de La Habana, o Bogotá o Montevideo.

En ese panorama, las capitales con mayor población indígena o mestiza son Ciudad de México, Guatemala, Quito, Lima y La Paz. De estas cinco, solo dos tenían arquitectura prehispánica significativa: Lima y México.

El caso de México es más parecido al de Cusco, donde el poder español se implantó sobre la capital Azteca. Y en los últimos años se han estado haciendo esfuerzos enormes para incorporar ese legado junto con el español.

Una nueva generación de limeños hace suyo el legado prehispánico. Celebración
ancestral en la huaca Mangomarca, San Juan de Lurigancho.
La originalidad de Lima 

Y está Lima. Es recién en los últimos 50 años o más que la arqueología ha empezado a dejar al descubierto la vastedad de estructuras del Perú antiguo levantadas sobre el territorio que es hoy la capital.

Y lo cierto es que no hay ciudad en América que tenga un legado de similar dimensión: más de 450 sitios arqueológicos que representan una continuidad de 4000 años de civilización y arquitectura.

¿Cómo encaja eso con la visión tradicional de patrimonio?, ¿Con la visión de centros históricos?,  ¿O con la misión de proteger memorias y fortalecer identidades?

No se trata de voltear el argumento y decir ahora que esto es más importante. Se trata simplemente de reconocer esta especificidad patrimonial. Significa quizás ampliar nuestras preguntas o volver sobre ellas: recuperar patrimonio para qué, para quiénes.

Es posible que lo que necesitamos es mirar el patrimonio como uno solo. Desarrollar una narrativa que los unifique y un plan, o planes, que reflejen esa visión inclusiva. Después de todo, se trata de reconocer un modelo de ciudad y de país que se nutre de varias raíces.

El patrimonio religioso en Lima es muy rico pero está al margen de la autoridad de Cultura. Aquí una
muestra del pobre trabajo de recuperación que se hace en algunos lugares. Fuente: desconocida.
La memoria de Lima es la memoria de una ciudad milenaria. ¿Cómo hacemos para que la visión y los planes de protección se adapten a esto? Hemos copiado el concepto de recuperar el centro histórico, dejando todos los otros patrimonios en compartimentos estancos.

Más allá de las crisis políticas, que nunca estarán lejos de nuestra cotidianeidad, es bueno tener presente que estamos en camino del Bicentenario y estos son temas que podríamos estar planteando, debatiendo, discutiendo…

Seguir avanzando de manera desarticulada puede ser un reflejo de lo que somos como nación, pero no tiene por qué ser nuestro destino.

Arquitectura limeña, siglo XX.  ¿Se necesita un nuevo enfoque patrimonial?

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Notas: 
/1: http://www.cultura.gob.pe/patrimonio/sitiosdepatrimoniomundial/listapatrimoniomundialperu/centrohistoricodelima 
2/ Algunos documentos sobre patrimonio: 
A nivel nacional 
- Ley General de Patrimonio, Perú:, 28296 
/3 A nivel internacional 
- Carta de Atenas, 1931  
- Carta de Venecia, 1964 
- Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural, 1972 

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Entonces, ¿qué es recuperar un Centro Histórico?

Los grandes planes de recuperación del Centro, señalados a inicios de la tercera gestión del alcalde
Luis Castañeda, quedaron reducidos a su mínima expresión sin explicación alguna.
Fotos: JLizarzaburu (hacer clic para ampliar las imágenes).
En las últimas semanas se ha venido generando ruido patrimonial desde distintos campos. Profesionales, arquitectos, activistas, todos andamos rondando alrededor de un mismo tema: ¿cómo la hacemos? A diferencia de otros momentos, esta vez el ruido se siente más fuerte. 

Pero no todos pedimos lo mismo, y no todos tenemos la misma idea de lo que es recuperar un centro histórico. Sin ser un experto llevo algunos años escribiendo, leyendo, entrevistando sobre el tema y quiero (volver a) compartir algunos puntos de vista.

Por ejemplo, y para empezar, he aprendido que si un empresario inmobiliario compra edificios antiguos y los recupera, lo que está haciendo es una buena inversión, está recuperando un bien histórico, pero no está recuperando el Centro Histórico.

He aprendido que pintar fachadas se ve bonito, que es una estrategia momentánea, y genera un buen espíritu cuando caminas por esas calles. Pero eso tampoco es recuperar un Centro Histórico. Menos aun cuando Lima, sometida a grandes desafíos sociales, económicos y hasta de la naturaleza, lleva varios años haciendo lo mismo.

Y está el tema de la memoria. Hay los que insisten en lo que describo como la ‘memoria de la exclusión’, afirmando que hay que recuperar determinadas casonas porque representan ‘nuestra elegancia perdida’.

Mapa del Centro Histórico de Lima, un poco más de 1000 has. Imagen: PROLIMA.
Lo cierto es que hace ya unos 30 años organizaciones como UNESCO abandonaron ese enfoque, porque la mirada tiene que ver más con recuperación urbana de manera inclusiva, y no con salvar los recuerdos de una clase específica.

Dos aportes que me parecen importantes para generar una opinión pública más compartida son los de Silvio Mutal, una de las mayores autoridades en recuperación de patrimonio en América Latina, recientemente fallecido, autor del ensayo “El futuro de las ciudades históricas”.

Y el otro es un informe del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, redactado en 2009 por Fernando Cuenin, donde se describe la experiencia de esta institución financiera apoyando la recuperación de centros patrimoniales en América Latina.

Si tomamos esos aportes como punto de partida, podemos entender que recuperar un centro histórico involucra una amplia cantidad de decisiones que van, por ejemplo, desde aspectos relativamente sencillos como:

  • ¿Se usan luces blancas o amarillas?
  • ¿Cuántas torres de telefonía se pueden instalar y dónde?
  • ¿Se instalan placas informativas sobre plazas, iglesias y edificios?

Hasta puntos más complejos como:

  • ¿Qué tipo de inversión?
  • ¿Quién gestiona los fondos?
  • ¿Qué equilibrio entre habitantes actuales y nuevos, de clase media?
  • ¿Cómo demoler depósitos ilegales que destruyen patrimonio?
  • ¿Buscar, por ejemplo, que las Facultades de Letras y Ciencias Sociales de San Marcos y La Católica regresen al Centro para reactivar el lugar?


El aumento de depósitos ilegales en Barrios Altos, que vienen destruyendo valioso patrimonio,
ha venido siendo denunciado en los últimos años sin que se tomen medidas para pararlo.
Y las preguntas se van multiplicando. Un tema de fondo, subraya Mutal, es que el tema del desarrollo humano dentro de zonas patrimoniales, es tan fundamental como la misma recuperación de los edificios.

Es decir, la experiencia de otras ciudades ha demostrado que el enfoque anterior nunca resultó sostenible. Al ignorar la realidad social de esas zonas lo único que se hace es tirar dinero sin solucionar el problema a largo plazo.

El problema del deterioro de los centros históricos, por lo menos en América Latina, tiene que ver con el deterioro de las condiciones sociales y económicas de los grupos que los habitan o habitaban. 

Mirar el edificio y no a sus ciudadanos era seductor, pero nunca una buena decisión.

En cuanto a temas de financiamiento, la experiencia desarrollada en la región lleva a señalar que cualquier inversión, privada o de otro tipo, solo será efectiva si de forma simultánea la autoridad local sirve como detonante, invirtiendo ella misma en mejorar servicios, infraestructura, transporte y medio ambiente.

Proceso de recuperación del centro histórico de Quito. Imagen: BID.
El BID por su parte reconoce que antiguamente consideraba el tema de la recuperación de patrimonio como algo suntuario, sin impacto social. Hasta que la revisión de sus supuestos los llevó a cambiar de posición, y ser hoy uno de los principales apoyos en la región.

“Como toda forma de capital debe utilizarse de manera eficiente y racional, evitando su subutilización (por ejemplo, patrimonio deteriorado) pero también su sobreexplotación (turismo masivo que afecte negativamente las tradiciones locales)”.

A la fecha del informe, 2009, el Banco había invertido más de US$ 630 millones en revitalizar zonas históricas de América Latina. Algunos de sus mejores ejemplos son Quito, México, Cartagena y Bogotá. Y lo continúa haciendo.

Esta experiencia comenzó en Quito en 1994, cuyos buenos resultados sirvieron de estímulo para otras ciudades y abrió camino a otros programas de recuperación en la región.

La experiencia de recuperación en Cartagena y Bogotá, Colombia. Imagen: BID.
La posición de esta institución financiera es que la preservación de patrimonio es considerada hoy como un instrumento para el desarrollo de las ciudades. Y basado en esta experiencia sugiere algunos elementos que se deberían incorporar en todo proceso de revitalización de centros urbanos históricos:

  • Enfoque urbano integral cuya composición de inversiones va variando a medida que se avanza en el proceso de revitalización.
  • Inversión pública focalizada en intervenciones que detonen procesos sociales y económicos atractivos para el sector privado y las comunidades.
  • Eliminación de problemas neurálgicos que impiden la revitalización de los centros (por ejemplo, ocupación irracional del espacio público).
  • Institución ejecutora del proceso innovadora y ágil, con poder de coordinación, objetivos estratégicos claros, y línea directa al más alto nivel de la Alcaldía.
  • Fortalecer y preservar el capital humano de los centros; no sólo artistas, sino la gente tradicional que vive y trabaja en los mismos.
  • Generar instrumentos de recuperación de la inversión pública que permitan reinvertir en el centro o en otras partes de la ciudad (por ejemplo, recaudación de impuesto predial, contribución por mejoras, etc.).

¿De qué futuro se trata? Casa de las Columnas, Lima.
Ahora, todo lo anterior es conocido por los expertos locales, y esta nota es más un ejercicio para compartir puntos de vista y generar opinión.  En todo caso, una pregunta para ellos sería ¿por qué entonces no logramos avanzar?

Si hay algo que debemos poner al frente de cualquier discusión sobre este tema es que recuperar un centro histórico involucra el desarrollo de una visión, la ejecución de un plan maestro y el establecimiento de una autoridad única. Nada de lo cual existe en este momento en Lima.

Así que ante ese panorama tal parece que, por ahora, solo queda aumentar el volumen de nuestras voces y seguir insistiendo.

Otra pregunta que queda flotando para mí es si el enfoque de Centro Histórico, tal como se viene usando hasta la fecha, es el mejor modelo en cuanto a protección de nuestro patrimonio edificado. Algo que intentaré responder la próxima vez.

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lunes, 28 de agosto de 2017

La violación de los espacios públicos: Parque de los Próceres, Jesús María

Parque de los Próceres, Av. Salaverry en Jesús María, un domingo cualquiera.
Fotos: JLizarzaburu (hacer clic para ampliarlas).
Esta es una historia conocida sin nada nuevo que añadir, salvo el hecho que por no ser nueva haya que olvidarla. Por el contrario. 

Una vuelta este fin de semana por el Parque de los Próceres, sede anual de la Feria Internacional del Libro, es un recordatorio urgente de lo que debemos evitar, de lo que hay que cambiar.

Es una señal permanente de lo que no se puede repetir, si lo que buscamos es una mejor ciudad.

Imagen de Google Maps: el sector de la derecha marcado con amarillo corresponde a la
zona de equipamientos urbanos, antes áreas verdes.  El sector de la izquierda, es la
zona privatizada que corresponde a los juegos y la piscina.
MENOS VERDE

Lo primero y lo más evidente es la mutilación progresiva a la que ha sido sometido este histórico espacio, antes parte del Bosque Matamula*, y que fue inaugurado en 1971 con el nombre actual.

Con el pretexto de implementar una serie de equipamientos urbanos para el distrito, el alcalde anterior procedió a tomarse progresivamente todo un sector del parque (lado derecho delineado con amarillo en foto aérea).

En este sector, colindante con el distrito a Lince, donde antes había áreas verdes hoy existe una colección de muros de distintas texturas y colores de unos 200 metros de largo, albergando oficinas y depósitos.

La entrada a un parque privado dentro del parque público, mientras este último permanece cerrado.
MENOS PÚBLICO

Quizás lo más preocupante de este proceso, que ya lleva avanzando diez años, es la privatización de casi una quinta parte del parque a vista y paciencia de todos.

De las casi cinco hectáreas de extensión, como se puede ver en la foto satélite, aproximadamente una hectárea (9.000m2) es ahora administrada por una empresa que se abre al público a un costo de 40 soles la hora (US$12,5).

En 2008 fue primero un pequeño parque llamado Mi Mundo, al que después se fueron añadiendo juegos inflables, pista de patinaje e instalaciones de varios tipos.

Si bien es cierto que las instalaciones ofrecen 50% de descuento para los vecinos con DNI, el tema de fondo es la progresiva destrucción y privatización permanente que ha sufrido este espacio.

Al otro extremo del parque también se había concesionado un sector a una empresa
privada, que según el aviso el permiso ha sido eliminado.
¿DE QUIÉN ES EL PARQUE?

Un espacio público, un parque, por definición es ese espacio que nos pertenece a todos. La autoridad municipal que elegimos es la que se encarga de mantenerla y administrarla bien, para nosotros, ofreciendo servicios públicos, para todos.

Un espacio público, un parque, es un espacio de encuentro, de construcción social, de ciudadanía. Y para cualquier persona un domingo, un lugar para pasarlo bien. Para llevar a mis hijos, para jugar. 

Nada de esto sucede en (la parte pública d)el Parque de los Próceres, en Jesús María, desde hace años. El parque está cerrado con candado y luce abandonado. Lo único abierto es la parte comercial y privada.

El por qué sucede esto lo podemos adivinar. El por qué continúa este modelo es más difícil de descifrar. ¿No es papel de la Contraloría vigilar por posibles excesos? ¿O la Defensoría del Pueblo?

Anuncio con el tarifario de entradas, que va desde los 8 a los 40 soles.
FALTA DE TRANSPARENCIA

Cuando inauguraron la primera etapa de este pequeño parque de diversiones, en 2008, pusieron una placa señalando que se hacía con capitales privados de una ONGD llamada ‘Ventanas del Perú’.

Esta misma placa señala que los ingresos producidos por el parque se usarían para desarrollar proyectos para niños en abandono, que bien justificaba ese primer intento.

Una revisión rápida a este ONGD da como resultado que no existe información pública que dé cuenta del trabajo que realiza. El único dato encontrado en la página de Datos Perú, es que el presidente de esta organización es el ciudadano chino Qu JinXian.

El señor Qu JinXian, para mayor detalle, sería un presunto testaferro de Rodolfo Orellana, según ha informado ampliamente la prensa local.

Además, en la página web de la Municipalidad de Jesús María no hay un espacio donde se vea lo que se viene haciendo con el dinero recaudado con la iniciativa privada - como debería estar comprometida en informar.
Límite con el distrito de Lince.  Toda la calle Capac Yupanqui, unos 200 metros de largo, antes
tenía vista al parque.  Ahora lo que se ve es una sucesión de estructuras municipales.
POR UNA CIUDAD MÁS VIVIBLE

Ya en 2013 una juez había ordenado que Jesús María pare los trabajos basada en una resolución de la Subgerencia de Operaciones de Fiscalización de la Municipalidad de Lima, “a fin de evitar que siga depredándose el lugar, que tiene la categoría de zona de recreación pública o área verde”. Pero evidentemente no pasó nada.

Ese mismo año publiqué una nota sobre algunos parques de Lima. ¿Cuánto hemos avanzado? ¿Qué mejoras hemos experimentado en el uso de nuestros espacios públicos? La respuesta no es alentadora.

Experiencias similares se vienen produciendo en distritos como Lince, donde ahora tienen una piscina privada en un parque público que es posiblemente la más cara del Perú. O los intentos de desaparecer el parque Manhattan en Comas. O el más reciente en Barranco, que quiso privatizar la playa Los Yuyos, hasta que la Marina de Guerra anuló el permiso original.

Un punto clave a tomar en cuenta es que esto no es un alegato contra la participación de la empresa privada en la gestión de espacios públicos.  Lo que queremos advertir es que lo privado no puede reemplazar a la función pública, no puede tomar espacios a expensas de lo público, y que la autoridad municipal no puede abandonar su compromiso original con todos sus vecinos.

Al final, lo que debería ser un espacio de construcción de ciudadanía, un espacio de convivencia, una posibilidad de intercambio termina siendo lo opuesto: destruye toda aspiración a ser un ciudadano que respeta su espacio; genera aislamiento y descontento; aleja a Lima de su verdadero potencial.



“En una sociedad que es cada vez más privada el componente público está desapareciendo. 
Por eso es cada vez más importante construir ciudades acogedoras, para que podamos conocer a nuestros vecinos y vivir directamente a través de nuestros sentidos. 
La vida pública en espacios públicos de calidad es un componente importante de una vida democrática y plena”, Jan Gehl.

No existe información pública disponible sobre esta ONGD y sus actividades.

*/ Nota sobre el Bosque Matamula: 
Según se puede ver en el mapa de arriba, el originalmente llamado Bosque de Matamula, era un cuadrilátero que hoy es atravesado por la Av. Salaverry. Del lado derecho está el Parque de los Próceres y al frente el Círculo Militar. 
Según informa la misma página web de este centro de esparcimiento, en 1949 durante el gobierno del general Odría él entregó este terreno público al Ejército para ser sede de su club, que se inauguró en 1965. 
Fuente: http://www.circulomilitardelperu.com/historia.html 


miércoles, 16 de agosto de 2017

El Canal Surco en Chorrillos: ¡se necesitan más de estas reacciones!

Cartel de la Municipalidad de Chorrillos donde se exige la clausura del canal Surco.
Foto: JLizarzaburu (hacer clic para ampliar las imágenes).
El despropósito del alcalde de Chorrillos de querer clausurar el Canal Surco generó una situación imprevista y significativa: la inmediata respuesta a favor de su protección. 

De este modo, y sin quererlo, la cuestionada autoridad municipal terminó creando un escenario que vale la pena reconocer.

Cuando el año 2016 lanzamos la campaña “Canales de Lima: 2000 años regando vida”, junto con la Comisión de Regantes Surco-Huatica, lo hicimos sabiendo que nuestro punto de partida era cero: la gente sabía muy poco del canal.

Había los que vivían, habían vivido o visto los canales de irrigación de la ciudad. Pero la mayor parte desconocía su historia, el origen de esta vía de agua, y el impacto que tuvo en la creación de la ciudad misma.

Valor desaprovechado. Flujo del canal obstaculizado por Chorrillos: se construyó un muro
de contención que redujo casi a la mitad el cauce de la vía de agua. Foto: JLizarzaburu.

Las reacciones de estos días al cartel del alcalde Augusto Miyashiro mostraron una sana evolución. En la página de Facebook de Lima Milenaria, así como en otras que se plegaron a la protesta virtual, el ciudadano empezó a hablar con voz propia:

Lucy Cardeña. Me parece importante e interesante conservarlo y cuidarlo como lo hacen en países más adelantados. Porque es parte cultural y de nuestro ecosistema.

Juan Carlos Bedriñana. Ingeniería andina, de las mejores del mundo.

Maria Luisa Ramos. Un patrimonio histórico, hay que defenderlo de la ignorancia de los alcaldes.

Javier Aberasturi. El canal Surco es una bendición en un desierto ante el cual el municipio demuestra no tener la visión ni la más mínima idea de cómo aprovecharla.

Esta repentina respuesta desde distintos campos vino de la mano de notas publicadas por varios medios interesados en el tema, como lo hicieron Caretas, El Comercio, Publimetro y el portal web de Utero.pe. Así como por medios televisivos como canales 7 y 5, y RPP.

De haberse producido este lío hace dos años tengo la seguridad que no habría pasado de ser algo sin importancia. Y es que nunca más cierto aquella frase de ‘nadie quiere lo que no conoce’.

Aquí, habiendo conocido el valor de su canal milenario muchas personas estuvieron dispuestas a defenderlo. Y esto, en un ambiente bastante desolador sobre el patrimonio, es una noticia que vale la pena rescatar.

Una buena gestión del canal. Según la Municipalidad de San Borja, la recuperación
del Canal Surco les ha permitido generar plusvalías urbanas en la zona. Foto: JL.
Algo parecido pasó en julio de 2013, cuando uno de los montículos piramidales del complejo arqueológico Paraíso, en el distrito de San Martín de Porres, fue destruido por una máquina excavadora.

En ese momento, la prensa y la ciudadanía se levantaron con una indignada voz de protesta. Solo que había un detalle que lo hacía diferente: la mayoría nunca había visitado esta huaca-madre de Lima, de 4000 años de antigüedad.

De hecho, un año antes en El Comercio se había realizado la primera, y a la fecha única, encuesta sobre patrimonio arqueológico de Lima. Una de las preguntas era si sabían cuál era la huaca más antigua de la ciudad. Solo un 1% contestó correctamente.

Es más, la ruta a la huaca era desconocida por la mayoría de personas. El acceso, particularmente en esa época, era complicado. Y los records de visitas del lugar mostraban un número infinitamente bajo.

De nuevo, el papel de los medios – y esta campaña – había sido determinante para sensibilizar al ciudadano sobre el valor de este sitio.  Un sitio nuestro.

Encuesta sobre patrimonio arqueológico hecha por El Comercio, 2012.
Estos son dos momentos significativos sobre los cuales podemos seguir construyendo. Es más, se trata de ejemplos de nuestra herencia prehispánica en Lima que, como sabemos, históricamente había sido ignorada.

De otro lado, desde octubre 2016 existe una solicitud ante el Ministerio de Cultura para que se declare al canal Surco como Patrimonio Cultural de la Nación. Fuentes de esa cartera nos han asegurado que en los próximos meses deben tomar una decisión final.

Como explicó el Dr. Luis Molina, Presidente de la Comisión de Regantes Surco-Huatica en la nota escrita en Caretas, “ahora más que nunca hay que proteger el canal porque de este modo tendría una serie de medidas que lo protejan y se evitaría situaciones absurdas como la actual”.

Mapa del recorrido de los canales de origen prehispánico, Surco y Huatica.
Fuente: Comisión de Regantes.
En el diplomado "Comunicar el Patrimonio", realizado en La Habana el año pasado, Kathrin Muller Marin, Directora Regional de UNESCO para América Latina y el Caribe, hablaba de la importancia de crear valor para las ciudades.

Según explicaba, este valor suele estar dado por el patrimonio cultural. Y “patrimonio implica que la sociedad lo reconozca primero como tal, y luego busque su protección”. Para reconocerlo, decía, “los medios de comunicación son los principales educadores” 1/.

En cuanto al esquema de gestión, la secuencia incluye: identificar, difundir, proteger, conservar y transmitir a nuevas generaciones, donde se considera que termina el ciclo.

Es cierto que los medios han mejorado su cobertura del patrimonio. Pero siguen faltando fuentes que contribuyan a ampliar y profundizar conocimiento.

Hasta ahora los esfuerzos de ministerios que les toca asumir una responsabilidad en este campo, como los de Cultura y Educación, han sido limitados.

En una nota anterior hemos pedido que el próximo MUNA, Museo Nacional de Arqueología, sea además un centro de producción virtual que lleve conocimiento a todo el país.

Así que hay significativos avances a nivel de la sociedad civil que los patrimonialistas podemos seguir enriqueciendo; hay un papel que los medios pueden seguir asumiendo; y hay una obligación de las autoridades para comprometerse con una mayor difusión de nuestro legado.

Solo queda seguir avanzando.

El agua que se filtra del canal Surco alimenta los Pantanos de Villa, parte
inseparable del paisaje y el medio ambiente. Foto: JL.
1/ Notas del Diplomado Internacional “Comunicar el Patrimonio”, UNESCO, La Habana, Cuba, 2016.


Notas publicadas sobre el canal Surco y Chorrillos esta semana
- Caretas:
http://caretas.pe/sociedad/79966-___si_se_clausura_el_canal_surco__lima_se_quedaria_sin_parques___

- El Comercio:
http://elcomercio.pe/lima/patrimonio/municipios-lima-enfrentados-milenario-canal-surco-noticia-450612

http://elcomercio.pe/lima/patrimonio/rio-surco-10-datos-acequia-chorrillos-quiere-clausurar-noticia-450477 

http://elcomercio.pe/lima/sucesos/chorrillos-pide-clausurar-rio-surco-causa-danos-perjuicios-jurisdiccion-noticia-449903

- Publimetro:
http://publimetro.pe/actualidad/noticia-municipalidad-chorrillos-anuncia-clausura-rio-y-asi-reacciona-twitter-63623

- Utero.pe:
http://utero.pe/2017/08/14/increible-el-alcalde-de-un-distrito-limeno-se-bronquea-con-un-rio-y-quiere-denunciar-al-mismisimo-diosito/

- RPP-TV:
http://tinyurl.com/yaw9w22o

- Canal 7:
http://tinyurl.com/ybqy88n2                      

-Canal 5:
http://tinyurl.com/yayaq72n

miércoles, 2 de agosto de 2017

Las ruedas del coche Cultura

El Parque de las Leyendas o Maranga, la primera y milenaria ciudad de Lima. Foto: JL.
Este año tenía cierta expectativa respecto al mensaje presidencial. Me preguntaba qué tipo de continuidad le daría a lo que en el 2016 tuvo de histórico, de inspirador, de sorprendente. En ese año, su primer mensaje a la Nación, el presidente Kuczynski había hecho un reconocimiento inesperado.

Ese 28 de julio se convertía en el primer mandatario, por lo menos en memoria reciente, en hacer referencia a las raíces milenarias de este país en un mensaje a la Nación. Y lo hizo no una o dos veces. Fueron tres referencias en los 39 minutos que tomó su presentación. /1 

Esto me importa porque, como persona de comunicación, lo que se dice tiene casi tanto valor como lo que se deja de decir. Y en el contexto del Bicentenario no hay mayor reflexión que podamos hacer sobre nosotros mismos que la que surge de saber contar nuestro cuento desde el inicio.

Pero este año tuvo esa ausencia significativa: la Patria Antigua, la que nos dio 5.000 años de civilización y la que debería ser punto de partida para nuestra mirada a futuro no estuvo ahí. ¿Por qué importa?

Presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski durante su mensaje de Fiestas Patrias. Foto: RPP.
Importa porque estamos tan acostumbrados a medir el país en términos económicos que a veces olvidamos que todo nuestro potencial se explica en esas raíces, todo lo que nos hace distintos está en ese pasado, todo lo que nos puede fortalecer como nación reside en saber entender de dónde venimos y quiénes somos.

Por eso esto es más que una palabra. Un mensaje presidencial pone énfasis en las prioridades de un gobierno y tiene impacto sobre la realidad. Y cuando el presidente hizo esas referencias estaba diciendo ‘ya es hora que tomemos esto seriamente’.

Por eso fue inspirador, porque abría un derrotero esperado por muchos. Y por un momento pareció que el coche de la Cultura, por fin, tenía todas las ruedas puestas y echaría a andar.

¿A qué se comprometía? Durante la campaña se mencionó que era necesario aumentar el presupuesto del ministerio de ese sector hasta alcanzar el 1% del presupuesto de la nación – estamos en un promedio de 0,27%, uno de los más bajos históricamente en la región.

En el plan de gobierno publicado por su partido hay una serie de promesas específicas: /2 
  • Mejorar la asignación presupuestal y ampliar las fuentes de financiamiento del sector, considerando la interculturalidad y el desarrollo regional. 
  • Cumplir con hacer efectivos los inventarios de los bienes culturales y normar la puesta en valor y la participación privada en la rehabilitación de bienes culturales. 
  • El 2017, se propone promulgar una nueva Ley de Donaciones e Incentivos para la Cultura. 
  • Concluir el primer semestre de 2017 el Catastro Nacional del Patrimonio Arqueológico (pág. 99).
…y sigue una lista más larga.

Aunque el ministro actual conoce y entiende bien esta realidad, lo cierto es que todavía esas metas parecen lejanas. /3

Proyección del futuro Museo Nacional de Arqueología, MUNA.
Aun así, hay dos aspectos positivos a considerar: el MUNA y el concurso de los 26 proyectos a nivel nacional.

Después de 200 años de espera por fin los peruanos tendremos un lugar especial donde reunir el conocimiento, el arte, la innovación, desarrollados por nuestros ancestros a lo largo de esos 5.000 años de creatividad, producción y transformación del territorio.

La buena pro para continuar con el proyecto se dio en marzo de este año. Sería bueno saber qué está pasando, cómo se está armando esa institución, quién será el director/a. Después de todo, esta es la mayor inversión en cultura hecha en el país, y el principal regalo que nos daremos los peruanos por el Bicentenario.

Más importante aún, será bueno saber qué planes existen para proveer de un acceso por transporte público a las cientos de miles de personas que se espera que lleguen a lo que será uno de los mejores museos de América Latina.

En la actualidad, tal como están las cosas y la carretera, unos 150 mil visitantes llegan cada año hasta el Santuario. De hecho, Pachacamac es el tercer sitio arqueológico más visitado del país. Pero llevar diez veces más gente al MUNA no se podrá hacer sobre las vías existentes.

El presidente Kuczynski anunció nuevamente el tren de cercanías. Será un gran alivio saber si se tiene prevista una parada en el nuevo museo. Será la única manera de garantizar su sostenibilidad y su éxito.

El arquitecto Jorge Sánchez propone que uno de los 26 proyectos sean más parques para la ciudad. Foto: El Comercio.
El otro punto interesante fue el anuncio de un concurso para presentar proyectos (de cultura, medio ambiente o educación) que sirvan para celebrar el Bicentenario. En un país donde no existen concursos para recuperación de patrimonio, esto suena como maná del cielo.

Se hace a nivel nacional para “superar el centralismo limeño”, lo cual es una buena idea. En consecuencia, de los 26 proyectos que se esperan aprobar, a Lima le tocará uno.

Pero en Lima vive el 30% del país. Lima produce el 50% del PBI de la nación, y Lima es el punto de llegada para 3,5 millones de turistas. Creo que el Bicentenario es el principal pretexto para asumir una visión de conjunto de toda la ciudad, su transporte, sus espacios públicos, áreas verdes, sus huacas, sus casonas...

Se presentó una necesaria propuesta para crear una Autoridad Única del Transporte Público. Por qué no hacer lo mismo con el Centro Histórico, por ejemplo, cuyo modelo actual de gestión atomizada no logra hacer despegar grandes proyectos.

Es cierto que los Juegos Panamericanos serán una gran oportunidad en cuestiones de infraestructura básica, pero pensemos en la ciudad que queremos para los siguientes 30 a 50 años. Un solo proyecto no hará de Lima una ciudad mucho mejor.

Todavía hay tiempo para que esa mirada de futuro recupere la inspiración y la sorpresa que se ofreció en un momento. Y quizás sea ahí cuando este coche finalmente empiece a andar.

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Nota sobre el financiamiento: 
En este blog hemos escrito varias veces sobre las distintas fórmulas de financiamiento de la Cultura que han desarrollado países vecinos. Ahora solo mencionamos el caso del 1% Cultural de España, que funciona así según lo publicado en la página web de su ministerio de Cultura: 

“La Ley de Patrimonio Histórico establece la obligación de destinar en los contratos de obras públicas una partida de al menos el 1% a trabajos de conservación o enriquecimiento del Patrimonio Cultural Español o al fomento de la creatividad artística”… obras que excedan los 600 mil euros.

Referencias: 
/1 http://limamilenaria.blogspot.pe/2016/08/un-personaje-inusual-para-una-cruzada.html 
/2 http://www.peruanosporelkambio.pe/documentos/plandegobierno.pdf 
/3 http://peru21.pe/opinion/salvador-solar-ley-cine-triplicaria-recursos-ese-sector-2291654 
/4 http://www.mecd.gob.es/mecd/cultura-mecd/areas-cultura/patrimonio/1-cultural/definicion.html


miércoles, 19 de julio de 2017

La memoria de Lima no es solo la de su Centro Histórico

Jirón de la Unión, Centro Histórico de Lima. Foto: JLizarzaburu.

“Sin la Lima prehispánica la Lima virreinal no habría sobrevivido”
Arqt. Juan Gunther /1

Toda ciudad siempre encuentra una manera de contar su historia. Tiene que hacerlo. Son narrativas que cumplen varias funciones y una de ellas, congregar a los ciudadanos alrededor de una identidad común, una memoria común.

En algunas sociedades estos esfuerzos por contar sus propios cuentos con el tiempo se enriquecen con miradas más críticas de su propio pasado, de modo que sirva para sanar las heridas que muchas veces la historia misma genera.

Recuerdo en una reciente visita a La Habana, todos los textos disponibles sobre su historia lo tenían claro: la identidad de la isla está formada por dos raíces fundamentales e inseparables, la española y la africana.

A eso se añade que la arqueología de los últimos años ha dejado al descubierto algunos vestigios prehispánicos, y en textos más recientes se incorpora este elemento como un reconocimiento tardío pero necesario.

En Londres la evolución de sus propias narrativas es evidente. Uno de los libros más aclamados sobre la historia de la capital británica es el de Peter Ackroyd, “London, The Biography” /2, y una de sus características principales es un enfoque de 360 grados sobre cada periodo en el desarrollo de la ciudad.

Arquitectura virreinal civil y religiosa.  Imagen: Municipalidad de Lima-PROLIMA.
Un punto central de la campaña Lima Milenaria ha sido desde un principio el de considerar el patrimonio de la ciudad como uno solo: prehispánico, virreinal, republicano, contemporáneo. Esto porque su aporte pretende ser el de una identidad compartida.

Es una propuesta personal, es cierto, pero la ventaja que le veo está en que nos permite abandonar anticuadas lecturas en las que uno es mejor que el otro, o que este es más legítimo que el del costado. 

Esta mirada invita a entender toda la continuidad del desarrollo de este territorio, desde los inicios de la civilización aquí hace 4.000 años, y tratar un acercamiento más contemporáneo e inclusivo. 

Durante la gestión municipal anterior el mensaje pareció ir en esa dirección, cuando se empezó a mirar a Lima como un todo, con sus 43 distritos de hoy. Una consecuencia de eso fue dejar de ver el Centro Histórico como único punto de inicio.

Lo que se hizo más bien fue empezar a explicar el Centro Histórico en el contexto de toda la ciudad, y no al revés.

Es por eso que sorprende que la Municipalidad de Lima haya publicado un libro bajo el título “Recuperando la memoria de Lima” /3, entregado recientemente durante un simposio organizado por los 23 años de PROLIMA, la entidad encargada de la recuperación de este centro.

Imagen tradicional de un limeño tradicional. Imagen: Repúblicaristrocrática.blogspot.com.
Alguien podrá decir que evidentemente la intención era solo hablar del Centro Histórico que, por último, es el ámbito exclusivo de PROLIMA. Más aún, porque el CH es Patrimonio Cultural de la Humanidad. Y es muy cierto.

Podría tratarse de un error involuntario, y el título correcto habría sido: “Recuperando la memoria del centro histórico de Lima”. Completamente válido. Aceptemos esta posibilidad y preguntemos entonces qué memoria es la se quiere recuperar.

La publicación tiene una serie de artículos valiosos y necesarios que todo limeño tendría que conocer: arquitectura civil, religiosa, técnicas constructivas, acabados, colores y algunos más. Al final tiene una estupenda sección sobre Rutas Patrimoniales.

Pero junto a eso hay elementos más subjetivos que empiezan a delinear otro tipo de memoria que se resiste a cualquier tipo de análisis: la de un pasado de elegancia y felicidad, de virreyes y conventos, de orden y unidad.

Y es ahí cuando es inevitable no darse cuenta que, casi sin darnos cuenta, hemos vuelto a los territorios de la arcadia colonial que tan bien describió Salazar Bondy hace 50 años.

Cuando tituló su libro “Lima la horrible” no lo hizo para quejarse del descuido de sus edificios, como equivocadamente se suele señalar. El suyo fue un acto de rebeldía contra esa mirada nostálgica del pasado que, en su opinión, había hecho más daño que bien para la formación de una sociedad más democrática, inclusiva e igualitaria – una ciudad moderna.

Las imágenes excluidas: limeños mestizos de clase media, siglo XIX. Foto: Elías del Águila.
Como señala al principio de su ensayo “miran al espejismo de una edad que no tuvo el carácter idílico que tendenciosamente le ha sido atribuido y que más bien se ordenó en función de rígidas castas y privilegios…” /4

Tratar de entender ese periodo desde el siglo XXI debería por tanto incluir también una buena dosis de análisis crítico, porque entre sus varios lados más cuestionables estuvo, por ejemplo, la llamada institución de los Estatutos de la Limpieza de Sangre.

Esos estatutos - que decían que si no eras europeo (blanco) por los cuatro costados no podías asumir ningún cargo de importancia en la administración colonial - le dieron un marco legal y legítimo a una sociedad marcada por diferencias raciales – uno de los peores legados recibidos de ese periodo y del que todavía cuesta desvincularse.

O qué pasa cuando hablamos de ‘Limeños ilustres’. En la larguísima lista de apellidos de origen europeo no aparece, por ejemplo, alguien como Taulichusco, el perfecto 'primer limeño ilustre' cuya generosidad benefició a los dominicos al donarles las tierras para la hacienda Limatambo.

O qué tal Diego Chumbi Charnan, cacique de Huatca en el siglo XVI (hoy San Isidro, Miraflores, Magdalena), que fue el punto de origen de una dinastía de caciques que siguió siendo propietaria de grandes extensiones de tierras durante el periodo colonial.

Una limeña ilustre cuyo nombre me gusta mucho es Ana Pascuala Charnan Huacay Chayavilca, cacica de Huatca y Maranga, cuyo matrimonio en 1680 con Santiago Casamusa, cacique de Magdalena y heredero de Lima, garantiza la continuación de su linaje como los últimos propietarios indígenas de grandes extensiones de tierra en Lima hasta inicios de la República, en el siglo XIX.

Patrimonio arquitectónico sin salida ni solución.  Jr. de la Unión. Foto: JLizarzaburu.
Quizás por eso cuando el arquitecto Juan Gunther hablaba del vínculo indesligable entre la Lima hispana y la indígena, lo que en realidad hacía era proponer un cuento más inclusivo, más real, más contemporáneo. 

Quizás por eso también el mexicano Edmundo O’Gorman, cuando habla de América Latina como un continente inventado /5, insiste en la necesidad de reescribir las narrativas de nuestro continente.

Él cuestionaba muchas de las historias de América Latina, por lo menos en los años que él escribió su ensayo, por haber sido escritas por el extranjero a partir del siglo XVI, y todo lo que eso significa para entendernos entre nosotros mismos, y muy poco o nada de una mirada mestiza e indígena.

Entiendo que es mucho más seductor creer que todo pasado fue mejor, pero eso nos aleja de quienes realmente somos y hemos sido. Y no me cabe duda que ahí todavía hay una tarea pendiente. Las ciudades crean sus cuentos no solo para saber de dónde vienen, sino para construir identidad.

No he hablado de los planes de recuperación del Centro Histórico porque lamentablemente no hay nada fundamental que compartir.

El actual director de PROLIMA está haciendo un trabajo dedicado y, creo, muy profesional pero lo hace dentro de las grandes limitaciones que tiene la misma oficina.

Continúa siendo urgente implementar un nuevo modelo de gestión para el CH de Lima, antes que de verdad todo indicio de memoria desaparezca por completo.

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1/ Juan Gunther: http://archivo.elcomercio.pe/sociedad/lima/canales-que-hicieron-posible-vida-lima_1-noticia-1358217. 
/2 Peter Ackroyd, London The Biography, Doubleday, Londres 2001.
/3 Municipalidad de Lima, Recuperando la Memoria de Lima, Lima 2017. 
/4 Sebastián Salazar Bondy, Lima La Horrible, Biblioteca Peruana, Lima 1964. 
/5 Edmundo O' Gorman, La invención de América. Fondo de Cultura Económica, México 1958.


miércoles, 12 de julio de 2017

Huacas de Lima como centros comunitarios – propuestas desde la Universidad de Berkeley

Estudiantes de la Maestría de Arquitectura de Berkeley, CA, durante su visita a Mateo Salado.
El pasado marzo estuvo en Lima un grupo de 15 estudiantes de arquitectura de la Universidad de Berkeley, California, en Estados Unidos. Su objetivo: conocer las huacas y proponer distintas maneras de incorporarlas a la vida de la ciudad.  

Los estudiantes, de siete países, cursan el segundo año de la maestría de Arquitectura y llegaron bajo la tutela del profesor y urbanista René Davids.

¿Por qué Lima? "Porque estábamos interesados en investigar la relación entre la arquitectura moderna y prehispánica y las lecciones que se podían aprender de ella. 

Nos interesó también promover una conciencia entre los estudiantes sobre la importancia de salvaguardar patrimonio”, explicó Davids.

El grupo trabajó en siete huacas de San Miguel y Pueblo Libre: Huaca Culebra, Huaca Corpus, Huaca Palominos, Huaca La Luz, Huaca Panteón o C Tello, Huaca Mateo Salado y Huaca Huantinamarca (ver mapa).

Lo que sigue a continuación, primero, es el texto preparado por el profesor Davids seguido de cinco de las 15 propuestas finales presentadas por los alumnos.

Desde este blog se agradece por la generosidad de compartir sus experiencias y puntos de vista, que tienen el valor añadido de ofrecer miradas nuevas y distintas sobre el legado prehispánico de la ciudad.

Profesor René Davids, Co-Director de la Maestría.

Las Huacas de Lima, Perú: Valorizando sitios arqueológicos a través de una propuesta de centros comunitarios
por René Davids

Hasta hace muy poco el tratamiento de las huacas no había cambiado sustancialmente desde cuando los españoles llegaron al valle de Lima a principios del siglo XVI y comenzaron sistemáticamente a destruir o allanar las estructuras de culto indígena.

Las huacas hoy en día en Lima están en distintos estados de deterioro, algunas atravesadas por caminos, o destruidas bajo presión para ser usadas como sitios de desarrollo inmobiliario.

A diferencia de los grandes centros urbanos construidos por algunas culturas en el mundo, las que se asentaron en las tierras del valle de Lima construyeron pequeños asentamientos rodeados por campos de cultivo, conectados por senderos claramente constituidos.

En base a la historia de la zona y con el objeto de realzar su presencia y atraer al público, se les pidió a los estudiantes que diseñaran un circuito que conectara las huacas del distrito de Pueblo Libre.

Nos interesaba mirar ese legado como focos de desarrollo comunitario en el contexto de una metrópolis contemporánea. Esta visión de huacas rodeadas de verdor, como originalmente fue, contrasta con las grandes conurbaciones latinoamericanas que carecen de suficientes espacios verdes y de esparcimiento para la ciudadanía.

Mapa con las huacas estudiadas.
Aparte del circuito, el taller se propuso desarrollar un programa para un centro social y un pequeño museo de sitio cerca de cada una de las siete huacas seleccionadas, y que los estudiantes diseñaran al menos dos de ellas.

Uno de los objetivos del taller fue la idea de contribuir a su preservación a través de la integración con el tejido de la ciudad moderna circundante y la implementación de un programa para un centro comunitario y un pequeño museo de sitio.

Conscientes de su condición de visitantes y extranjeros en una ciudad para ellos fascinante, y algo atemorizados de intervenir o de aparecer dictando cómo abordar el problema a sus anfitriones, los estudiantes comprendieron que esta aparente desventaja también les daba una libertad de intervención que tenía el potencial de contribuir al debate con una mirada desde fuera.

Algunas las preguntas que se plantearon durante el transcurso del semestre en que se desarrolló el taller:

  • ¿Cómo re-activar las vestigios de una cultura que ha desaparecido? 
  • ¿Es posible re-establecer alguna semblanza del contexto físico, tal como los campos de cultivo que originalmente rodeaban a las huacas? 
  • ¿Cuál sería el mejor enfoque arquitectónico; contrastar los nuevos edificios con las huacas? o tratar de establecer semejanzas entre la arquitectura propuesta y las huacas y/o encontrar una relación con la arquitectura más común de Pueblo Libre? 
  • ¿Sería posible satisfacer simultáneamente los enfoques de los arqueólogos, historiadores y arquitectos y la comunidad que vive alrededor de esos sitios? 

Las soluciones al problema planteado resultaron en varias tipologías frecuentemente determinadas por las condiciones del sitio:

  • Estructuras que flotaron sobre las huacas.
  • Edificios que las rodearon.
  • Edificios que establecieron composiciones en que la huacas formaron parte de un conjunto al cuál las incorporaban. 

El curso estuvo a cargo del profesor René Davids y contó con la generosa participación y/o ayuda durante el viaje a Lima de Javier Artadi, Rodolfo Cortegana, Jean Pierre Crousse, Sharif Kahatt, Javier Lizarzaburu, Patricia Llosa, Renato Manrique, Denise Pozzi-Escot, Rafael Zamora en Perú.

Los quince estudiantes proceden de EE.UU. y de otras partes del mundo: Corea, China, Rusia, México, Puerto Rico, Sudán, y las islas Filipinas.

Los estudiantes: Ernesto Rementilla, Jeremy Ferguson, Hanwook Kim, Huiyao Chen, Jamay Li Kyungmin Hwang, Colin Griffin, Adriana Urbistondo Perez,Tristan Blackmore, Pablo Hernandez Rebeca Lee Estrada, Jingpeng Li, Sabrina Hussien, Sangwon Kim, Nikita Tugarin.

JL con los estudiantes y profesor después de una charla de Lima Milenaria.

A continuación una muestra de los trabajos presentados y una breve explicación de cada propuesta.

Propuesta 1: Jeremy Ferguson.

Jeremy Ferguson. El proyecto propone abrir nuevas perspectivas visuales de las huacas para ofrecer una variedad de niveles desde los cuales observarlas y marcos que encuadran los monumentos prehistóricos. Estos últimos están constituidos por edificios horizontales o “vigas habitadas” que contienen el programa y cuya simpleza y material de hormigón reforzado contrasta con las ruinas prehispánicas y los ladrillos de adobe.

Propuesta 2: Adriana Urbistondo.

Adriana Urbistondo Perez.  El proyecto propone puentes elevados sobre las huacas que permiten observar las estructuras pre-hispánicas y a través de suelos de vidrio. Los edificios puente contienen el centro comunitario y apoyan techos volantes que cubren el resto del sitio, asegurando así su mantenimiento a través del tiempo. El circuito entre las huacas se reconoce a través de un pavimento empedrado.

Propuesta 3: Ernesto Rementilla.

Ernesto Rementilla. El proyecto propone establecer una red de espacios públicos conectados a través de un tejido de columnas que actúan como puntos de iluminación en la noche, proveen soporte para toldos que brindan sombra, dan forma al espacio urbano y estructuran los centros comunitarios. Estos últimos pasan a ser una serie de toldos de hormigón que continúan el mismo sistema. En vez de un circuito el proyecto propone un territorio de espacios públicos uniendo a las huacas.

Propuesta 4: Rebeca Estrada.

Rebeca Estrada.  El objetivo aquí fue crear un espacio en el cual la huaca y la ciudad no estarían simplemente lado a lado sino que establecieran una relación de intercambio y pasaran a constituir un todo unificado. Para lograrlo el circuito relaciona las distintas huacas a través de pavimentos de colores presentes en las casas de Pueblo Libre. Al establecer contacto con los sitios arqueológicos, los pavimentos pasan a tomar cuerpo en forma de edificios modulares, híbridos entre las huacas y las casas del barrio.

Propuesta 5: Sangwon Kim.

Sangwon Kim.  La idea fue desarrollar un módulo que a distintas escalas fuera capaz de agregarse para establecer edificios que pudieran adaptarse a las condiciones del entorno particulares de las distintas huacas. La idea fue mantener una cierta identidad que permitiera reconocer los centros comunitarios como parte de un sistema. Los módulos inspirados en parte en las geometrías del monasterio de San Francisco en Lima diseñados de hormigón armado pueden agregarse en forma vertical, horizontal, así mismo como para formar esquinas.

René Davids, FAIA
Professor of Architecture and Urban Design
Co-chair Master of Urban Design Program
U.C. Berkeley
rdavids@berkeley.edu

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Todas las imágenes: René Davis.