martes, 8 de febrero de 2011

¡YO NO SOY CHOLO!

La primera vez que me llamaron 'el indio peruano' me sorprendí.  Yo creía que era blanco.  Hasta entonces había pasado más de 20 años de mi vida viviendo otra identidad, y lo irónico es que había tenido que dejar mi país para que alguien me trajera un espejo.  No me quedó otra que empezar a aceptarme: era cholo. 

La siguiente etapa fue reacomodar mi pasado.  Cuando me preguntaban: '¿sufriste mucha discriminación en tu país?'  Jamás! contestaba con aprendida negación.  ¿Jamás?  Y resultó que al revisar muchas experiencias incómodas, vistas a la luz de mi nueva identidad, habían sido todas de discriminación.

Y es que en mi ciudad se discriminaba de muchas maneras.  Si eras pobre, con mal manejo de tu idioma y ropas raras, el insulto venía directo: cholo de mierda.  Si estabas mejor vestido, hablabas bien e ibas a la universidad, no te decían nada.  Pero tienda a la que entraba, tienda en la que me seguía el guardia de seguridad.

CIUDAD POSIBLE

No es extraño que al haber vuelto al Perú la identidad se volviera uno de mis ejes de acción.  En gran parte, porque Lima ya no era la ciudad pedante y excluyente que había dejado años atrás.  A la fuerza se había visto obligada a cambiar, y soy de los que cree que la transición de hoy, con todo lo difícil que le pueda resultar a algunos, a la larga nos hará una ciudad original y posible, como en algún momento pensó Arguedas. Si es que no lo somos ya.

Y es que estos días lo "cholo" volvió a ponerse sobre el tapete.  El primero fue Vargas Llosa.  Supongo que en un intento por aparecer horizontal y democrático tras ser nombrado marqués, declaró algo así como que "los cholos habíamos llegado a la nobleza española".  'Qué falso', pensé, porque si algo representa él no es precisamente lo cholo.

Pero después recordé otra experiencia. Hace muchos años visitando a unos amigos peruanos en Madrid uno de ellos, rubio, de clase media alta limeña, había contado el 'susto' de pasar cerca de los policías cuando éstos revisaban documentos a unos inmigrantes.  ¿Susto?, pregunté.  Cómo vas a pasar susto si tienes cara de europeo!  No tenía papeles.

CHOLO POR DENTRO

Y no pude evitar reírme.  Yo con cara de inmigrante ilegal, pero con papeles, caminaba tranquilo por la ex Metrópoli, mientras que mi amigo se sentía un cholo más.  Ahí caí en cuenta que en el Perú se es cholo real o simbólicamente.

Y aunque nos llenemos la boca de decir que Lima es ahora mestiza, chola, andina, etc, sospecho que un sector sigue pensando que sería mejor si no lo fuéramos. 

Nada más mi experiencia con Facebook, donde hay varias páginas dedicadas a Lima.  Una de las más populares nos muestra una Lima del pasado, que sin decirlo, es una Lima blanca, hispana, de tufo colonial.  Como que todos anheláramos la ciudad blanca que Lima fue.

MI LIMA BLANCA

Cuando he puesto fotos de huacas, también han tenido popularidad.  Como Machu Picchu o Caral, las huacas fueron abandonadas y ahora las podemos admirar por lo que fueron.  Al margen de la gente que las levantó y que todavía siguen por acá.

Sin embargo, cuando muestro fotos de limeños hoy, los que trabajan en las calles y a los que nadie retrata a menos que se metan en líos, anadie responde.  De pronto hay un silencio o una reprobación.  Yo no soy ese.  Esa no es mi Lima.  Y digo, o mis fotos son muy malas, o seguimos sin vernos en el espejo.

El año pasado fui a un evento en un museo de Lima.  Se había preparado un gran banquete para la ocasión y antes de pasar a los salones, se proyectó un video sobre las culturas peruanas.  Fue un momento conmovedor no solo porque estaba bien hecho, sino porque el texto incidía en su homenaje al hombre peruano, a su creatividad y persistencia, al haber logrado estas maravillas milenarias. 

ESPEJOS PARA LIMA

Después tocó festejar, pero antes había que pasar por el filtro de unas anfitrionas.  La mayoría de los invitados eran extranjeros, por lo que pasaban de largo.  A algunos peruanos, muy pocos, nos pidieron la tarjeta de invitación.  A un señor, que tuvo la mala suerte de ir vestido de manera más sencilla y sin su tarjeta, le bloquearon el paso. 

Y de pronto, como por arte de magia, ese señor que de muchos modos representaba al hombre al que habíamos rendido homenaje en el video, quedaba fuera de las celebraciones. Su existencia no era requerida.

Aún así, en esta gran olla que es Lima se sigue cocinando con muchos ingredientes.  El más reciente lo puso Juliana Reymer, ex vendedora ambulante y hoy carismática candidata a presidente del Perú.  Una mujer que ha venido desde abajo y dice sentirse orgullosa de su choledad.  Para ella, ser cholo es un valor y una virtud.  Yo quiero ser cholo, ¿y tú?

7 comentarios:

  1. Buena, tocayo. El dedo en la mismísima llaga. Y además con la deconstrucción de la "conspiración del silencio". Sin embargo, a veces creo que esa conspiración del silencio no es tal, sino una simple carencia de conceptos y herramientas para que las desconcertadas gentes de este territorio se puedan enfrentar a su propia "choledad" existencial. No se puede hablar de lo que no se conoce, y menos de lo que no se acepta. Tal vez por eso el discurso de la choledad no está establecido. Conocerse a sí mismo es la primera fase de la sabiduría. La segunda sería tal vez aprender a apreciarse y mirarse en todos los espejos de este país que somos y hacemos. Por supuesto que hay injusticias y desigualdades. Pero también somos cholos de todos los colores, y qué orgullo, porque sea por genes o por cultura venimos de todas partes, y en especial de adentro de nosotros mismos. Un abrazo.

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  2. Gracias, Javier. Por eso que mencionas es que creo que un proyecto como Lima Milenaria es necesario. Poder darle legitimidad a la imagen que nos refleja ese espejo, en el que muchas veces no queremos vernos.

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  3. El espejo enterrado (Carlos Fuentes), El laberinto de la soledad (Octavio Paz), Cien años de soledad (Gabriel G. Marquez), Todas las sangres (J. M. Arguedas): en la literatura se pueden encontrar muchas claves sobre la identidad diversa y sincrética de los pueblos americanos, y el mosaico de culturas que la conforman.

    ¡Sentirse cholo en el Perú de hoy debería ser un rasgo de la "marca país"!

    Una precisión: en arqueología, las huellas de los primeros pobladores de Lima están catalogadas como del "Hombre de Chillón" o Chivateros (8 500- 7 500 a. de C.)

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  4. Gracias, Enrique. Muy cierto, y lo de la marca país, genial! A ver si Promperú está leyendo :)
    Sobre la datación arqueológica, tengo entendido que incluso la hay más antigua. Para Lima Milenaria el conteo empieza con la primera arquitectura monumental en nuestros valles y los inicios de un desarrollo urbano que datan de hace unos 4000 años. Saludos

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  5. Yo no soy cholo porque naci blanco , sé leer y escribir, hablo tres idiomas, soy limpio, no robo, soy muy honesto, estudio una carrera universitaria, me considero una buena persona para mi y los demás que me conocen, naci en el Perú no en cholilandia.

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  6. La verdad fue una completa desgracia no haber colonizado el Peru y toda Latinoamérica con europeos. encima llenaron de africanos las colonias y estos se reprodujeron con los indios y mestizos después !chinos!!! ya toda esta amalgama de seres primitivos creo el cholo. Un ser taimado, ladrón y sucio por naturaleza PEDILON siempre están mendigando y ensuciando, atentos a que robar. Esta gente? primitiva estaba en el neolítico cuando llegaron los europeos. No conocían la rueda ni la escritura ni las matemáticas . Solo podían contar hasta ocho. De toda esa mezcla aberrante . Africano, indio, chino, araña, europeo, ET nació el "cholo" peruano un ser deforme, infinitamente feo, malo, ocioso, ladrón, sucio , taimado, mentiroso, cobarde, aprovechado, bruto, con un IQ de 65. Una pena que invadieran Lima y la destruyeran, la ensucien , es algo así como la película "El planeta de los simios". Resumen un asco de gente. Malos , brutos, mentirosos, feos, ociosos y rateros.

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    1. Pude haber evitado publicar tu comentario pero lo hago porque mereces ser expuesto. No te atreves a poner tu nombre, pero tu identidad es conocida. Es la identidad de un Perú perdedor. Te has pintado de la manera más clara y precisa y solo te puedo agradecer por eso. Eres ese Perú que se odia a sí mismo. Te odias y crees merecer lo peor de tu país. Nunca tendrás ni recibirás lo mejor. Eres el país del ayer. El que está de salida. Das pena, mucha pena, pero no mereces misericordia. Solo baja por el canal de los desperdicios, que es la única vía que te mereces.

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