jueves, 16 de febrero de 2017

¿Se posterga el Bicentenario?

Protagonistas de un proceso de Independencia y de la tarea de construcción de país. Imagen: Google.
Los primeros fuegos los detonó el mismo presidente Pedro Pablo Kuczynski durante su discurso inaugural, el 28 de julio 2016. Desde entonces solo ha habido silencio. Es como si el fuego se hubiera extinguido antes de la celebración.

El suyo fue el discurso que daba inicio a un momento histórico. En esos 39 minutos mencionó 10 veces la palabra Bicentenario.

Era evidente que trataba de enmarcar su gobierno en una visión de país destinada a congregar el optimismo y entusiasmo de la mayoría. Pero han pasado seis meses y no parece quedar ni el humo.

Que los escándalos de corrupción hayan concentrado la atención en este momento no debería hacer mella en ese objetivo.

No sé si seremos muchos, pero soy de los que quisiera marcar esos dos siglos de un difícil proceso de construcción de país con una renovada visión de lo que podemos ser.

Acuarela de Pancho Fierro: los negros celebrando la Independencia, 1821. Imagen: Google.
TODO MUY TRANQUILO 

En octubre pasado el Gobierno creó una comisión especial que tendrá a cargo la celebración. Está liderada por el primer ministro Fernando Zavala, al que se suman cuatro ministros (RR.EE., Economía, Educación y Cultura).

A los pocos días el congreso formó una Comisión Especial Multipartidaria bajo la presidencia del congresista de Peruanos por el Kambio, Juan Sheput. Y eso parece todo.

¿Qué harán? No se sabe. Se espera que recién a fines de 2018 den a conocer los planes. Mala señal, porque se estarían enfocando solo en lo cosmético.

Cuánta diferencia de la efervescencia con la que al parecer se esperaba la fecha del Centenario, hace un siglo, y los proyectos de transformación que se habían puesto en marcha.

Infografía de AFP que no incluye al Perú.  ¿Reflejo de nuestras propias indecisiones todavía?

LO QUE HICIERON LOS OTROS

¿Pero deberíamos esperar más de un Bicentenario? Todo depende de la visión del gobierno de turno y del tipo de relación que establecen con sus ciudadanos, porque hay de todo.

Si vemos el panorama en América Latina, varios países escogieron celebrarlo tomando como punto de partida los primeros movimientos independentistas, alrededor del 2010.

Algunos festejaron sus 200 años enfocándose solo en un gran show, y hay los que se lo tomaron como una oportunidad.

Argentina, por ejemplo, lo celebró el 25 de mayo 2010 y se centró en una celebración de 5 días. Como proyecto concreto se recuperó el Teatro Colón.

México, también en ese año, tuvo dos grandes proyectos: en la capital se recuperó una zona industrial para levantar el Parque Bicentenario, de 55 hectáreas.

Y se construyó la Estela de luz, una gran escultura de 104 m de altura. Su punto central fue un gran desfile que costó 45 millones de dólares.

Pero toda la fiesta terminó empañada de acusaciones de corrupción y mala planificación. Una oportunidad perdida.

La Estela de Luz, controvertido proyecto mexicano que terminó simbolizando
corrupción y mala planificación.  Imagen: Google.
BICENTENARIO COMO OPORTUNIDAD

Pero dos países que tomaron seriamente el pretexto de sus 200 años para dar un salto en temas de sociedad, desarrollo, espacios públicos, cultura, fueron Colombia y Chile.

En el 2005 Colombia lanzó su “Visión Colombia 2019”, que es una reflexión y un análisis sobre el país que se ha forjado, quiénes son, de dónde vienen, cuáles son sus condiciones determinantes y hacia dónde van. 

Traza una serie de objetivos específicos, cuantificados, en todos los rubros de la vida del país: comercio, transporte, educación, desarrollo científico, ciudades amables, cultura de convivencia, etc. (como que al 2019 el 96% de los municipios deben contar con infraestructura cultural y deportiva acorde con sus necesidades).

EL EJEMPLO CHILENO

Y está Chile, que lo celebró también el 2010. Ese año, a pesar del devastador terremoto, el posterior tsunami y la situación de los 33 mineros, el país puso en despliegue la planificación de años que dejó un legado impresionante.

Se conmemoró la fecha regalándole a los chilenos más de 200 proyectos en todas las regiones del país. Proyectos que se habían venido realizando en los 10 años anteriores.

Eso incluía de todo: desde nuevos aeropuertos hasta un satélite espacial. Entre las obras más emblemáticas se menciona:
  • Centro Cultural Gabriela Mistral, con diez salas para espectáculos 
  • Cicloparque Mapocho, acondicionamiento de 42km del río Mapocho con ciclovías y áreas verdes 
  • Ciudad Parque Bicentenario, uno de los mayores proyectos urbanos en Chile, sigue en ejecución, incluyendo 15.000 viviendas y un gran parque de 50has. 
  • Corredor Los Libertadores (Ruta CH-60), carretera desde Valparaíso hasta Argentina. 
  • Plan Maestro de Ciclorutas 
  • Programa Nacional de Centros Culturales 
  • Red Digital Rural
Centro Cultural Gabriela Mistral, Santiago, Chile. Uno de los más de 200 proyectos emblemáticos.
Y algo que se destacó fue el aporte de la empresa privada en distintos tipos de proyectos:
  • Playa artificial en Antofagasta (sector de La Chimba), financiada por Minera Escondida 
  • Esa minera también invirtió en potabilización del agua en zonas rurales aledañas 
  • Inversión de US$8 millones en el Teatro del Lago de Frutillar, 1.200 butacas y 8 salas de reuniones 
  • Donación de mil bibliotecas para colegios y universidades públicas por parte de la Cámara Chilena de la Construcción, la Pontificia Universidad Católica y la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos
Proyección de instalaciones para los Juegos Panamericanos, Lima 2019. Imagen: ElBocón.

¿NOS QUEDAMOS SIN FUEGO Y SIN VISIÓN?

Por lo menos en el caso peruano tenemos el pretexto de los Juegos Panamericanos, que se supone dejarán una serie de mejoras para la ciudad.

Y según nota de El Comercio de noviembre pasado, en CADE 2016 el gobierno señaló que las acciones están alineadas con el Plan Bicentenario, publicado en 2011 por CEPLAN (Centro Nacional de Planeamiento Estratégico).

Ese documento establece grandes metas de desarrollo que deberíamos alcanzar para esa fecha, y que tienen que ver con reducir la pobreza extrema, desempleo, desnutrición, analfabetismo; aumento del ingreso per cápita; duplicar el PBI; cuadriplicar exportaciones; tasa de crecimiento anual cercana al 6%, etc.

Pero no dejan de ser necesarios proyectos de desarrollo. Un Bicentenario es también una celebración. ¿Dónde está la idea de crear espíritu de ciudadanía con una cartera de proyectos que, por ejemplo, busquen embellecer nuestras ciudades, que den calidad de vida a los ciudadanos?

En temas de patrimonio, no existe fuera del Museo Nacional de Arqueología, MUNA, ningún anuncio sobre lo que podemos esperar los peruanos.

Y aún eso, el MUNA, la mayor inversión en cultura en la historia republicana, continúa empantanado en dudas e indecisiones.
Caral: la civilización más antigua de América.  Imagen: Ministerio de Cultura.
EN FUGA

Si este es el panorama, ¿ha cambiado la visión sobre el Bicentenario desde que el presidente dio su discurso inaugural?

Porque en ese momento él lanzó una señal inequívoca: “Seamos conscientes de que somos un país milenario y además cuna de civilización. 200 años de República y miles de años de historia”.

El Bicentenario entonces emergía como un proceso único, distinto al de la mayoría de países de América Latina.

¿Qué otra nación puede decir que su etapa republicana es también fruto de 5.000 años de civilización, y rendir por fin un homenaje a toda esa continuidad?

Que no se apague esa llama.  Y que no se postergue una oportunidad.



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Otras notas sobre el Bicentenario en este blog:
http://limamilenaria.blogspot.pe/2016/09/un-museo-nacional-para-el-peru-200-anos.html 

2 comentarios:

  1. Miopía bicentenaria. Una pena. Me temo que "lo cosmético" será la prioridad frente a la oportunidad de recordar y mejorar nuestro legado. Definitivamente, hay gente a la que no le interesa pasar a la historia aunque se lo sirvan en bandeja, y, peor aun, a la que no le interesa la historia del Perú.

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    1. y seguiremos siendo una gran incógnita como país... cuna de civilización

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