miércoles, 6 de septiembre de 2017

Entonces, ¿qué es recuperar un Centro Histórico?

Los grandes planes de recuperación del Centro, señalados a inicios de la tercera gestión del alcalde
Luis Castañeda, quedaron reducidos a su mínima expresión sin explicación alguna.
Fotos: JLizarzaburu (hacer clic para ampliar las imágenes).
En las últimas semanas se ha venido generando ruido patrimonial desde distintos campos. Profesionales, arquitectos, activistas, todos andamos rondando alrededor de un mismo tema: ¿cómo la hacemos? A diferencia de otros momentos, esta vez el ruido se siente más fuerte. 

Pero no todos pedimos lo mismo, y no todos tenemos la misma idea de lo que es recuperar un centro histórico. Sin ser un experto llevo algunos años escribiendo, leyendo, entrevistando sobre el tema y quiero (volver a) compartir algunos puntos de vista.

Por ejemplo, y para empezar, he aprendido que si un empresario inmobiliario compra edificios antiguos y los recupera, lo que está haciendo es una buena inversión, está recuperando un bien histórico, pero no está recuperando el Centro Histórico.

He aprendido que pintar fachadas se ve bonito, que es una estrategia momentánea, y genera un buen espíritu cuando caminas por esas calles. Pero eso tampoco es recuperar un Centro Histórico. Menos aun cuando Lima, sometida a grandes desafíos sociales, económicos y hasta de la naturaleza, lleva varios años haciendo lo mismo.

Y está el tema de la memoria. Hay los que insisten en lo que describo como la ‘memoria de la exclusión’, afirmando que hay que recuperar determinadas casonas porque representan ‘nuestra elegancia perdida’.

Mapa del Centro Histórico de Lima, un poco más de 1000 has. Imagen: PROLIMA.
Lo cierto es que hace ya unos 30 años organizaciones como UNESCO abandonaron ese enfoque, porque la mirada tiene que ver más con recuperación urbana de manera inclusiva, y no con salvar los recuerdos de una clase específica.

Dos aportes que me parecen importantes para generar una opinión pública más compartida son los de Silvio Mutal, una de las mayores autoridades en recuperación de patrimonio en América Latina, recientemente fallecido, autor del ensayo “El futuro de las ciudades históricas”.

Y el otro es un informe del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, redactado en 2009 por Fernando Cuenin, donde se describe la experiencia de esta institución financiera apoyando la recuperación de centros patrimoniales en América Latina.

Si tomamos esos aportes como punto de partida, podemos entender que recuperar un centro histórico involucra una amplia cantidad de decisiones que van, por ejemplo, desde aspectos relativamente sencillos como:

  • ¿Se usan luces blancas o amarillas?
  • ¿Cuántas torres de telefonía se pueden instalar y dónde?
  • ¿Se instalan placas informativas sobre plazas, iglesias y edificios?

Hasta puntos más complejos como:

  • ¿Qué tipo de inversión?
  • ¿Quién gestiona los fondos?
  • ¿Qué equilibrio entre habitantes actuales y nuevos, de clase media?
  • ¿Cómo demoler depósitos ilegales que destruyen patrimonio?
  • ¿Buscar, por ejemplo, que las Facultades de Letras y Ciencias Sociales de San Marcos y La Católica regresen al Centro para reactivar el lugar?


El aumento de depósitos ilegales en Barrios Altos, que vienen destruyendo valioso patrimonio,
ha venido siendo denunciado en los últimos años sin que se tomen medidas para pararlo.
Y las preguntas se van multiplicando. Un tema de fondo, subraya Mutal, es que el tema del desarrollo humano dentro de zonas patrimoniales, es tan fundamental como la misma recuperación de los edificios.

Es decir, la experiencia de otras ciudades ha demostrado que el enfoque anterior nunca resultó sostenible. Al ignorar la realidad social de esas zonas lo único que se hace es tirar dinero sin solucionar el problema a largo plazo.

El problema del deterioro de los centros históricos, por lo menos en América Latina, tiene que ver con el deterioro de las condiciones sociales y económicas de los grupos que los habitan o habitaban. 

Mirar el edificio y no a sus ciudadanos era seductor, pero nunca una buena decisión.

En cuanto a temas de financiamiento, la experiencia desarrollada en la región lleva a señalar que cualquier inversión, privada o de otro tipo, solo será efectiva si de forma simultánea la autoridad local sirve como detonante, invirtiendo ella misma en mejorar servicios, infraestructura, transporte y medio ambiente.

Proceso de recuperación del centro histórico de Quito. Imagen: BID.
El BID por su parte reconoce que antiguamente consideraba el tema de la recuperación de patrimonio como algo suntuario, sin impacto social. Hasta que la revisión de sus supuestos los llevó a cambiar de posición, y ser hoy uno de los principales apoyos en la región.

“Como toda forma de capital debe utilizarse de manera eficiente y racional, evitando su subutilización (por ejemplo, patrimonio deteriorado) pero también su sobreexplotación (turismo masivo que afecte negativamente las tradiciones locales)”.

A la fecha del informe, 2009, el Banco había invertido más de US$ 630 millones en revitalizar zonas históricas de América Latina. Algunos de sus mejores ejemplos son Quito, México, Cartagena y Bogotá. Y lo continúa haciendo.

Esta experiencia comenzó en Quito en 1994, cuyos buenos resultados sirvieron de estímulo para otras ciudades y abrió camino a otros programas de recuperación en la región.

La experiencia de recuperación en Cartagena y Bogotá, Colombia. Imagen: BID.
La posición de esta institución financiera es que la preservación de patrimonio es considerada hoy como un instrumento para el desarrollo de las ciudades. Y basado en esta experiencia sugiere algunos elementos que se deberían incorporar en todo proceso de revitalización de centros urbanos históricos:

  • Enfoque urbano integral cuya composición de inversiones va variando a medida que se avanza en el proceso de revitalización.
  • Inversión pública focalizada en intervenciones que detonen procesos sociales y económicos atractivos para el sector privado y las comunidades.
  • Eliminación de problemas neurálgicos que impiden la revitalización de los centros (por ejemplo, ocupación irracional del espacio público).
  • Institución ejecutora del proceso innovadora y ágil, con poder de coordinación, objetivos estratégicos claros, y línea directa al más alto nivel de la Alcaldía.
  • Fortalecer y preservar el capital humano de los centros; no sólo artistas, sino la gente tradicional que vive y trabaja en los mismos.
  • Generar instrumentos de recuperación de la inversión pública que permitan reinvertir en el centro o en otras partes de la ciudad (por ejemplo, recaudación de impuesto predial, contribución por mejoras, etc.).

¿De qué futuro se trata? Casa de las Columnas, Lima.
Ahora, todo lo anterior es conocido por los expertos locales, y esta nota es más un ejercicio para compartir puntos de vista y generar opinión.  En todo caso, una pregunta para ellos sería ¿por qué entonces no logramos avanzar?

Si hay algo que debemos poner al frente de cualquier discusión sobre este tema es que recuperar un centro histórico involucra el desarrollo de una visión, la ejecución de un plan maestro y el establecimiento de una autoridad única. Nada de lo cual existe en este momento en Lima.

Así que ante ese panorama tal parece que, por ahora, solo queda aumentar el volumen de nuestras voces y seguir insistiendo.

Otra pregunta que queda flotando para mí es si el enfoque de Centro Histórico, tal como se viene usando hasta la fecha, es el mejor modelo en cuanto a protección de nuestro patrimonio edificado. Algo que intentaré responder la próxima vez.

***


9 comentarios:

  1. Buen aporte Javier. Hay que seguir en el esfuerzo.

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    1. Muchas gracias, Alberto. Entre todos vamos construyendo algo.

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  2. Patricia Dias Velarde7 de septiembre de 2017, 15:47

    Excelente Javier, el tema es complicado pero tenemos que seguir presionando.

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    1. Hasta que escuchen y tomen decisiones, parece q no queda otra

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  3. Buen artículo Javier por un momento a me vino a la mente el termino"gentrificación", sin embargo el problema de Lima va mucho más allá. Todos los implicados debemos hacer fuerza, queda claro que mientras no tengamos autoridades competentes, el deterioro de nuestro Centro Histórico avanzará.

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    1. Y asumir nuestro propio papel como ciudadanos, también

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  4. Es un tema muy complejo, me gustó tu enfoque, excelente articulo.

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