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lunes, 3 de enero de 2011

UN SUEÑO PARA LIMA - A propósito de Susana Villarán


Hoy Lima amaneció igual que siempre: con sueños, desencantos, anhelos, necesidades, problemas, esperanzas.

Pero Lima se acostará distinta: Susana Villarán juramentó como alcaldesa y nos ha prometido una ciudad mejor.

Qué mejor momento para dejar de ver a Lima como ciudad problema y verla como ciudad posibilidad.

Quizás uno de los avances más fascinantes de los últimos 25 años haya sido saber que nuestra ciudad había tenido un desarrollo urbano, ininterrumpido, de más de 2000 años de antigüedad.

Fueron ciudades “con una complejidad urbanística que superaba ampliamente el modelo europeo que después se instaló aquí", dice el arquitecto Wiley Ludeña.

El problema, es que muy pocos limeños saben esto.

¿Qué significa descubrir que formamos parte de un continuum urbano de más de 2000 años?

En mi opinión, significa que tenemos ante nosotros la oportunidad de reinventarnos como ciudad.

La posibilidad de potenciar nuestra diversidad.

La fortuna de poder revitalizar esta desordenada ciudad de nueve millones de personas.

“La Ciudad Interminable” es uno de los libros más significativos publicados en el campo del urbanismo. Aquí, arquitectos, sociólogos, economistas, filósofos y alcaldes de muchas ciudades del mundo participaron en una investigación de gran envergadura.

Uno de los focos de este libro, publicado por el London School of Economics, fue proyectarse sobre las ciudades del futuro, donde el escenario definitorio serán las mega ciudades – aquellas de más de 10 millones de habitantes (Lima se convertirá en una antes del 2020).

Una de sus conclusiones más reveladoras precisa que infraestructura, por sí sola, no será suficiente para medir la calidad de vida ciudadana.

Ésta, señalan los expertos, tendrá mucho que ver con la capacidad de las ciudades de crear significado para esos mega espacios y para sus ciudadanos.


El “alma” de una ciudad, dicen, será un factor que contribuya a esta sensación del vivir bien.

A Lima, me da la sensación, siempre le hemos negado el alma. Mi ciudad siempre ha sido un espacio de exclusión. Una historia de rechazos. Y es justamente la exclusión y la separación lo que en mi opinión nos ha arrastrado hacia atrás.

Cuando tenemos todo, creo, para lanzarnos hacia adelante.

Por eso nació Lima Milenaria, como una propuesta para construir una narrativa integrada de la historia de la ciudad y de paso gestionar ciudadanía.

Su objetivo es conseguir que la Municipalidad de Lima incorpore esta nueva información sobre la antigüedad de su desarrollo urbano y la incluya en el discurso oficial de la ciudad que, por ahora, sólo hace referencia a su fundación española.

Y esto no es en absoluto una reacción contra su herencia europea.


Es más bien darnos cuenta que quizás es el momento para crecer y reconciliarnos con ese enorme legado prehispánico limeño.

Susana Villarán tiene ahora en sus manos el poder transformar la ciudad con un acto sencillo pero cargado de relevancia histórica: declarar a Lima como Ciudad Milenaria.

Que esa historia, que los apus y las huacas la inspiren.

Feliz Año, Susana. Y Feliz Año, limeños milenarios. Que sea un tiempo creativo para todos.

sábado, 2 de octubre de 2010

LIMA LA BELLA, SIN DISFRACES

Queremos ser optimistas y pensar que esta ciudad milenaria está a punto de entrar a una etapa de madurez y de gran proyección. Los limeños, es mi impresión, estamos listos para dar el salto. Sólo hace falta autoridades con la sensibilidad necesaria para ver nuestra ciudad más allá de sus problemas. Que sepan potenciar y canalizar esa tremenda energía, nuestra energía y nuestra creatividad, hacia un proyecto que la mayoría podamos identificar como propio.

Augusto Ortiz de Zevallos es sin duda uno de los más significativos arquitectos y urbanistas vinculados al desarrollo de Lima. Él se ha integrado al equipo de técnicos de Susana Villarán, pero quisimos hacer esta entrevisa al margen de la política, porque las buenas ideas deberían trascender las fronteras partidarias.

1. Dejemos de lado por un momento temas básicos como transporte y seguridad, que de una u otra forma tendrán que ser resueltos por quien llegue a la Alcaldía, junto con los Ministerios que tienen esa responsabilidad. ¿Qué necesita Lima?

Cohesionarla es un reto, porque es una ciudad de dicotomías: ciudad-cono, ciudad-barriada, etc. Lo que se ha ido fabricando aquí es poco cohesivo. La idea de lo público, lo compartido, se ha perdido. Se vive a la defensiva. En fragmentos.

Hoy, sin embargo, siento que hay una expectativa, una necesidad de reinventar Lima, con conciencia de su historia. Re-significarla para que su diversidad tenga algo compartido.

2. ¿Por qué importa la cohesión?

Para que la palabra “ciudadanía” tenga sentido. Si no, para qué es una ciudad. Se convierte entonces en un lugar de uso pero no de vida. Más de obligación que de expectativa. Una ciudad así es desarticulada, amorfa, sin sentido de pertenencia.

3. En los años 90, ciudades alrededor del mundo empezaron a reinventarse. Tenemos casos emblemáticos como Bilbao o Bogotá. En muchos casos, el eje central es la cultura y la arquitectura. ¿Por qué?

Europa ha liderado este proceso, de competir por turismo y ser sede de inversiones. Todo un reto ser parte del mapa de lugares “recorribles”. La ciudad de Lille, en Francia, por ejemplo, que está en la ruta del tren de Inglaterra, se enganchó a esa cultura de trenes y pasó de ser la ciudad número 30 a la número 4.

Santiago de Chile apuntó a ser sede de espacios de inversión, pero con gran infraestructura. Y en Lima hemos perdido significado. Buenos Aires, por ejemplo, le saca el jugo a barrios que son menos bonitos que Breña, y ya quisieran tener la arquitectura que tenemos en barrios donde nadie va.

4. ¿Qué se necesita para reinventar Lima?

Se necesita primero respetar el territorio y aprovecharlo. En Lima tenemos el litoral, pero los autobuses de turismo ni bajan. Y la relación con el río también es fundamental. Pero nosotros negamos el territorio. Cuando el territorio da identidad.

Reencontrarse con la identidad es valiosísimo. Es un espacio de encuentro y Lima se lo dejó quitar: el Centro Histórico se volvió periférico, el río un basurero, el litoral una pista. Entonces, ese reencuentro debe ocurrir.

5. ¿Una medida para avanzar en ese camino?

Hay que llevar “la movida” al centro: que se vuelva un lugar de eventos, de gastronomía, de diversión. Esto debe reaparecer porque ni Barranco ni Miraflores pueden hacer nada parecido a lo que fue el Centro.

6. Pero Lima no tiene su cuento claro: el viajero llega y la información oficial le dice que empezó en 1535. Luego visita la ciudad y ve Pucllana o Huallamarca y se pregunta ¿cómo? ¿de dónde? Como que no encaja en su idea de ciudad que se va haciendo…

Es muy cierto. Esa hispanidad que niega el pasado es la idea de Lima. Según Luis Alberto Sánchez, “Lima se funda para escaparse” (cerca al mar y no en los Andes), y después añade, “pero de Lima no se escapa nadie”.

Durante mucho tiempo Lima se vio como una España desterrada. Hay información que dice que se hicieron más balcones en la época neocolonial (en los años 40) que durante el Virreinato. El mismo cuento de las casas nos dice: “no soy limeño” y el prestigio social está dado por marcar las diferencias, ser exclusivo o, lo peor de todo, parecerse a Miami.

7. La ciudad mestiza que no se acepta…

En realidad tenemos muy mal asumido el mestizaje, y ese reencuentro debe producirse. Físicamente también. Por eso las huacas deben ser lugares vivos, que la gente las recorra.

Muy grave no tener el cuento claro, porque produce ansias de encontrar otras cosas. El menosprecio por lo que se tiene, el menosprecio racista, la nostalgia de una Lima anterior, de ese mundo español.

8. ¿Usted cree que los limeños estemos listos para reconciliarnos con el pasado? ¿para dejar atrás esa identidad escindida, dividida?

Yo creo que mayoritariamente sí. Todavía existen muchos que no quieren que eso suceda, pero el elemento vital creativo, nuevo, ya lo está haciendo. También existe ese mundo de prestigios oxidados, que se sienten amenazados, y esto resulta en un ninguneo de lo nuevo.

9. La propuesta de Lima Milenaria va más allá de la arqueología o la arquitectura para buscar una narrativa integrada para Lima, que sea oficial, que aproveche la evidencia de esos estudios de los últimos 25 años. ¿Qué piensa de esto?

La lectura de ciudad es totalmente posible de ser construida, pero se necesita una estrategia. La tendencia actual es a no tener un hilo conductor en esa narrativa de la ciudad.

Cómo será de absurdo todo esto que Larcomar es el segundo lugar más visitado del Perú, ¡después de Machu Picchu!

Esto es producto de la actitud que “en Lima no hay mucho que ver”. En ausencia de nada en el Centro Histórico, la gente se va a pasar la noche en Larcomar y de ahí se van al aeropuerto. Esa es su experiencia de Lima. Pero resulta que Larcomar es un lugar donde no pasó nada. Es un lugar sin historia.

10. Una crítica que se le ha hecho a LM es que no se puede hablar de un desarrollo urbano continuo de 2000 años porque, con la llegada de los españoles, todo fue destruido.

No es así. Ninguna conquista se ha realizado sin guerras, y todo en la historia ocurrió con una dominación sobre lo anterior. La historia es la suma de todo eso. El tema es no esconderlo, vivir con culpabilidades.

Además en otras ciudades, las partes significativas son señaladas. La ciudad me dice dónde pasaron las cosas. La ciudad a cada momento nos recuerda lo que es. Dónde ocurrió esta historia. Se necesita intervenir inteligentemente.

11. ¿Cuál es el riesgo de no hacer nada?

La ciudad funciona a pesar de las autoridades y cada gueto encuentra una estrategia de sobrevivencia. Si no hacemos nada, las contradicciones se agudizarán. Habrá mayor exclusión, mayor separación y durará lo que pueda, pero de manera paralela aumentará la violencia, porque una ciudad que no fluye se vuelve más violenta.

12. ¿Qué piensa de LM?

Yo la respaldo. Me parece importante porque elucida un ser. Un asumir eso que es. Cualquier psicoanalista puede explicar que sólo en aceptarse uno completamente se llega a la adultez y la coherencia.

Si jugamos a lo que no somos, entonces es sólo un baile de disfraces. Hay que construirlo, en la ciudad física y en la ciudad de las personas.

13. Además vivimos rodeados de la evidencia del pasado

Hay lugares en el mundo donde falta historia. Nosotros la tenemos, pero nos pesa. La cultura de hoy es fusión, mestizaje, globalización. Es un mundo sumas, de sobreposiciones. Pero debe emerger de un primer acto: de saber quiénes somos.

Es indispensable preguntarme quién soy para ser creativo, para producir, para proponer.
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Pero nada está al margen de la política. Así que después de este domingo, estaremos buscando respuestas oficiales. Ahora sólo nos toca desear ¡que gane Lima, y que ganemos los limeños!


Foto: AOZ junto a su proyecto para la Costa Verde

martes, 4 de mayo de 2010

“AHORA SABEMOS QUE LIMA SÍ ES MILENARIA”


Uno de los más influyentes arquitectos peruanos señala que las investigaciones más recientes sobre Lima vienen confirmando, cada vez con mayor certeza, que ésta sí existió como ciudad antes de los españoles. Y no sólo eso, sino que su complejidad urbanística fue mucho más rica y amplia que la posteriormente creada, en 1535.

Wiley Ludeña, quien además de urbanista y profesor universitario es uno de los más respetados investigadores sobre la historia urbana de Lima, conversó con Lima Milenaria sobre esos orígenes, sobre el silencio histórico respecto a ese pasado y sobre su certeza de su pasado milenario.

¿Se puede decir que 1535 es el año 0 de Lima?

Definitivamente no. Antes de esa fecha Lima era una tupida red urbana, donde se cree que vivían hasta 100.000 habitantes, que ocupaban unas 200 huacas desde Pachacamac (río Lurín) hasta Pro (río Chillón), y desde La Punta hasta Chosica. Era un espacio de redes absolutamente conectadas.

¿Qué tipo de desarrollo urbano existía?

Lima prehispánica se desarrolla sobre los tres valles (Chillón, Rímac y Lurín), con huacas dispersas por todo ese territorio, que conformaban una red, con gran comercio y circulación entre todas.

El Valle de Lima (los 3 valles) era una ciudad de flujos, una ciudad de redes, y es por eso que el Damero de Pizarro no surge de la nada. Eso sería desconocer la historia. La idea que Lima surge por la fundación española no se sostiene.

¿Por qué se sabe tan poco, entonces?

La arqueología sobre Lima recién empieza. Los arquitectos, sin hacer ningún juicio de valor, tradicionalmente se dedicaron a estudiar la arquitectura colonial y republicana, y toda esta enorme etapa anterior fue largamente ignorada.

La Lima prehispánica es una ciudad mucho más rica y compleja que hay que estudiar más.

¿Por qué nunca se incorporó el pasado prehispánico de Lima a una visión oficial de la ciudad?
Esto tiene una razón filosófica y se explica porque la historia oficial tiene una raíz hegeliana, que asume que nada existe antes de Occidente – entendiendo Occidente como un recorrido en el tiempo que empieza en Mesopotamia, sigue en Egipto, Grecia, Roma, y termina en Europa.

Eso influyó en generaciones de intelectuales que tuvieron una similar postura con las culturas prehispánicas: excluyente, discriminatoria, que todo lo que pasó antes de los españoles no forma parte de la historia.

¿Habría que incorporar ese pasado prehispánico a la lectura oficial de Lima?

Para tener una visión real hay que redefinir de manera radical cómo se ha entendido Lima. Hay que disolver los “pre”. La historia es una. Esa historia “pre” es mucho más rica y compleja que lo que vino después.

¿En su opinión, qué es lo que le da identidad a una ciudad?

La identidad no está en un recetario. No existe nada que no tenga identidad. La búsqueda de identidad es en sí misma señal de una identidad. Escindida, pero que es, y así se construye una ciudad. Es lo que suele suceder con sociedades que no han saldado cuentas con el pasado.

El gran desafío para el urbanismo es convertir a esa ciudad-sin-ciudad en una ciudad.

Eso tiene que ver con cómo entendemos ‘cultura’…

Lo que pasa es que la brecha entre el saber profesional y el popular es muy grande. En el Perú, a diferencia de lo que sucede en Europa y Estados Unidos, la prensa cultural ha ido perdiendo espacio, influencia.

En esos países, lo que produce una prensa cultural activa es una sociedad informada, con gustos desarrollados.

Y eso produce comportamientos…

Eso tiene un impacto económico muy claro: los museos están llenos, las bibliotecas están llenas, las actividades culturales son amplias y en consecuencia se produce más consumo cultural. Lo que hay acá es una frivolización de la cultura como único espacio de información.

Iniciativas como Lima Milenaria son fundamentales porque se convierte en puente entre el saber profesional y el popular.

Y sobre eso, ¿Lima Milenaria?

Me gusta el rótulo Lima Milenaria, porque no sólo es un alegato por estirar la historia de Lima, sino porque ahora sabemos que efectivamente es milenaria.

Lima es una capital que se merece una lectura milenaria y Lima, me consta, es una de las capitales más fascinantes de América.