Aquí nació la campaña Lima Milenaria. La idea central es que 1535 no fue el inicio sino un hito más en un largo proceso civilizatorio de más de 4.000 años, cuya herencia más palpable son las más de 400 huacas que tiene Lima. Hoy es un blog enfocado en temas de ciudad y patrimonio.
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miércoles, 15 de septiembre de 2010
QUE LIMA TIEMBLE, PERO DE NUESTROS ZAPATEOS
domingo, 22 de agosto de 2010
CANDIDATOS: ¿DÓNDE QUEDÓ LIMA, LA GRAN CIUDAD?
Los limeños estamos acostumbrados al mal trato, a vernos como poca cosa, a creer que no valemos más que una escalera. Esa es mi sensación y quedó confirmada tras el debate del viernes.
¿Qué hemos hecho para merecernos estos candidatos?
Es cierto que Lima, esta gran urbe histórica y milenaria, con más de 2000 años de continuo desarrolo urbano, tiene problemas serios.
A quién en su sano juicio se le ocurriría negar que hay que solucionar el problema del tráfico, de la seguridad, de la falta de servicios básicos para millones de limeños que viven en exclusión casi total.
Pero es cierto también, como bien señaló un editorial de El Comercio, que existen autoridades designadas (leer Ministerios) para solucionar esos problemas específicos.
Y entonces, qué están haciendo alcales y candidatos: ¿quitarle el trabajo a las autoridades competentes? O simplemente están siendo políticos e ignorando, o dejando de plantear, una visión para esta ciudad.
Están siendo políticos. Porque el grueso de su electorado vota en la Lima de la exclusión. Y es una ecuación lógica. Quizás si yo fuera político no me quedaría otra estrategia. Pero ¿me quedaría contento con eso?
¿Me sentiría contento con llegar al sillón de esta ciudad de nueve millones de habitantes, con una cultura milenaria, con una diversidad culinaria sin igual y con una riqueza arquitectónica como no existe en otra ciudad del continente, y haber ofrecido solamente escaleras, patrulleros y autobuses?
Si yo fuera ese político me colgaría del balcón municipal. ¿Dónde está la visión para Lima? ¡Dónde está el sueño de potenciar nuestras riquezas y proyectarnos como una de las ciudades más fascinantes de América Latina!
Nuestros candidatos, tal parece, no sueñan. Y nos hacen vivir en su mundo de pesadilla. Sin darnos una visión de lo que podemos ser como ciudad a otra escala.
¿Qué hemos hecho para merecernos estos candidatos?
Es cierto que Lima, esta gran urbe histórica y milenaria, con más de 2000 años de continuo desarrolo urbano, tiene problemas serios.
A quién en su sano juicio se le ocurriría negar que hay que solucionar el problema del tráfico, de la seguridad, de la falta de servicios básicos para millones de limeños que viven en exclusión casi total.
Pero es cierto también, como bien señaló un editorial de El Comercio, que existen autoridades designadas (leer Ministerios) para solucionar esos problemas específicos.
Y entonces, qué están haciendo alcales y candidatos: ¿quitarle el trabajo a las autoridades competentes? O simplemente están siendo políticos e ignorando, o dejando de plantear, una visión para esta ciudad.
Están siendo políticos. Porque el grueso de su electorado vota en la Lima de la exclusión. Y es una ecuación lógica. Quizás si yo fuera político no me quedaría otra estrategia. Pero ¿me quedaría contento con eso?
¿Me sentiría contento con llegar al sillón de esta ciudad de nueve millones de habitantes, con una cultura milenaria, con una diversidad culinaria sin igual y con una riqueza arquitectónica como no existe en otra ciudad del continente, y haber ofrecido solamente escaleras, patrulleros y autobuses?
Si yo fuera ese político me colgaría del balcón municipal. ¿Dónde está la visión para Lima? ¡Dónde está el sueño de potenciar nuestras riquezas y proyectarnos como una de las ciudades más fascinantes de América Latina!
Nuestros candidatos, tal parece, no sueñan. Y nos hacen vivir en su mundo de pesadilla. Sin darnos una visión de lo que podemos ser como ciudad a otra escala.
Ninguno menciona un gran plan para Lima. O de convertirla en uno de los mejores destinos en la región. No se habla de cultura.
Para mí hay una fórmula simple: cultura transformada en grandes proyectos de arquitectura, eventos, fiestas, teatros, auditorios, parques, espacios públicos, recuperación histórica, códigos de protección de estilo, zonas peatonales, produce desarrollo=trabajo=dinero=ganamos todos.
Pero, claro, no soy político. Y seguramente es una visión muy simplista de las cosas. Lo que veo son esfuerzos tímidos, o aislados o desvinculados de un gran proyecto para la ciudad.
Por eso, para conocer qué harían ellos, desde hace unas semanas venimos invitando a los candidatos a hablar con Lima Milenaria. Para que hablen de lo que seguramente no hablan en los grandes mítines y que nos interesa a otros limeños.
Hasta ahora sólo uno ha hablado con nosotros. Los demás sólo han dicho claro, hablemos, pero hasta ahora no concretan nada. Les iremos informando.
Mientras tanto, desde esta ciudad-problema queremos proponer una ciudad-posibilidad. ¿Será que Lima les queda grande? O será que el problema es gente como yo, que sueña con una ciudad que no puede ser.
martes, 4 de mayo de 2010
“AHORA SABEMOS QUE LIMA SÍ ES MILENARIA”
Uno de los más influyentes arquitectos peruanos señala que las investigaciones más recientes sobre Lima vienen confirmando, cada vez con mayor certeza, que ésta sí existió como ciudad antes de los españoles. Y no sólo eso, sino que su complejidad urbanística fue mucho más rica y amplia que la posteriormente creada, en 1535.
Wiley Ludeña, quien además de urbanista y profesor universitario es uno de los más respetados investigadores sobre la historia urbana de Lima, conversó con Lima Milenaria sobre esos orígenes, sobre el silencio histórico respecto a ese pasado y sobre su certeza de su pasado milenario.
¿Se puede decir que 1535 es el año 0 de Lima?
Definitivamente no. Antes de esa fecha Lima era una tupida red urbana, donde se cree que vivían hasta 100.000 habitantes, que ocupaban unas 200 huacas desde Pachacamac (río Lurín) hasta Pro (río Chillón), y desde La Punta hasta Chosica. Era un espacio de redes absolutamente conectadas.
¿Qué tipo de desarrollo urbano existía?
Lima prehispánica se desarrolla sobre los tres valles (Chillón, Rímac y Lurín), con huacas dispersas por todo ese territorio, que conformaban una red, con gran comercio y circulación entre todas.
El Valle de Lima (los 3 valles) era una ciudad de flujos, una ciudad de redes, y es por eso que el Damero de Pizarro no surge de la nada. Eso sería desconocer la historia. La idea que Lima surge por la fundación española no se sostiene.
¿Por qué se sabe tan poco, entonces?
La arqueología sobre Lima recién empieza. Los arquitectos, sin hacer ningún juicio de valor, tradicionalmente se dedicaron a estudiar la arquitectura colonial y republicana, y toda esta enorme etapa anterior fue largamente ignorada.
La Lima prehispánica es una ciudad mucho más rica y compleja que hay que estudiar más.
¿Por qué nunca se incorporó el pasado prehispánico de Lima a una visión oficial de la ciudad?
Esto tiene una razón filosófica y se explica porque la historia oficial tiene una raíz hegeliana, que asume que nada existe antes de Occidente – entendiendo Occidente como un recorrido en el tiempo que empieza en Mesopotamia, sigue en Egipto, Grecia, Roma, y termina en Europa.
Eso influyó en generaciones de intelectuales que tuvieron una similar postura con las culturas prehispánicas: excluyente, discriminatoria, que todo lo que pasó antes de los españoles no forma parte de la historia.
¿Habría que incorporar ese pasado prehispánico a la lectura oficial de Lima?
Para tener una visión real hay que redefinir de manera radical cómo se ha entendido Lima. Hay que disolver los “pre”. La historia es una. Esa historia “pre” es mucho más rica y compleja que lo que vino después.
¿En su opinión, qué es lo que le da identidad a una ciudad?
La identidad no está en un recetario. No existe nada que no tenga identidad. La búsqueda de identidad es en sí misma señal de una identidad. Escindida, pero que es, y así se construye una ciudad. Es lo que suele suceder con sociedades que no han saldado cuentas con el pasado.
El gran desafío para el urbanismo es convertir a esa ciudad-sin-ciudad en una ciudad.
Eso tiene que ver con cómo entendemos ‘cultura’…
Lo que pasa es que la brecha entre el saber profesional y el popular es muy grande. En el Perú, a diferencia de lo que sucede en Europa y Estados Unidos, la prensa cultural ha ido perdiendo espacio, influencia.
En esos países, lo que produce una prensa cultural activa es una sociedad informada, con gustos desarrollados.
Y eso produce comportamientos…
Eso tiene un impacto económico muy claro: los museos están llenos, las bibliotecas están llenas, las actividades culturales son amplias y en consecuencia se produce más consumo cultural. Lo que hay acá es una frivolización de la cultura como único espacio de información.
Iniciativas como Lima Milenaria son fundamentales porque se convierte en puente entre el saber profesional y el popular.
Y sobre eso, ¿Lima Milenaria?
Me gusta el rótulo Lima Milenaria, porque no sólo es un alegato por estirar la historia de Lima, sino porque ahora sabemos que efectivamente es milenaria.
Lima es una capital que se merece una lectura milenaria y Lima, me consta, es una de las capitales más fascinantes de América.
Wiley Ludeña, quien además de urbanista y profesor universitario es uno de los más respetados investigadores sobre la historia urbana de Lima, conversó con Lima Milenaria sobre esos orígenes, sobre el silencio histórico respecto a ese pasado y sobre su certeza de su pasado milenario.
¿Se puede decir que 1535 es el año 0 de Lima?
Definitivamente no. Antes de esa fecha Lima era una tupida red urbana, donde se cree que vivían hasta 100.000 habitantes, que ocupaban unas 200 huacas desde Pachacamac (río Lurín) hasta Pro (río Chillón), y desde La Punta hasta Chosica. Era un espacio de redes absolutamente conectadas.
¿Qué tipo de desarrollo urbano existía?
Lima prehispánica se desarrolla sobre los tres valles (Chillón, Rímac y Lurín), con huacas dispersas por todo ese territorio, que conformaban una red, con gran comercio y circulación entre todas.
El Valle de Lima (los 3 valles) era una ciudad de flujos, una ciudad de redes, y es por eso que el Damero de Pizarro no surge de la nada. Eso sería desconocer la historia. La idea que Lima surge por la fundación española no se sostiene.
¿Por qué se sabe tan poco, entonces?
La arqueología sobre Lima recién empieza. Los arquitectos, sin hacer ningún juicio de valor, tradicionalmente se dedicaron a estudiar la arquitectura colonial y republicana, y toda esta enorme etapa anterior fue largamente ignorada.
La Lima prehispánica es una ciudad mucho más rica y compleja que hay que estudiar más.
¿Por qué nunca se incorporó el pasado prehispánico de Lima a una visión oficial de la ciudad?
Esto tiene una razón filosófica y se explica porque la historia oficial tiene una raíz hegeliana, que asume que nada existe antes de Occidente – entendiendo Occidente como un recorrido en el tiempo que empieza en Mesopotamia, sigue en Egipto, Grecia, Roma, y termina en Europa.
Eso influyó en generaciones de intelectuales que tuvieron una similar postura con las culturas prehispánicas: excluyente, discriminatoria, que todo lo que pasó antes de los españoles no forma parte de la historia.
¿Habría que incorporar ese pasado prehispánico a la lectura oficial de Lima?
Para tener una visión real hay que redefinir de manera radical cómo se ha entendido Lima. Hay que disolver los “pre”. La historia es una. Esa historia “pre” es mucho más rica y compleja que lo que vino después.
¿En su opinión, qué es lo que le da identidad a una ciudad?
La identidad no está en un recetario. No existe nada que no tenga identidad. La búsqueda de identidad es en sí misma señal de una identidad. Escindida, pero que es, y así se construye una ciudad. Es lo que suele suceder con sociedades que no han saldado cuentas con el pasado.
El gran desafío para el urbanismo es convertir a esa ciudad-sin-ciudad en una ciudad.
Eso tiene que ver con cómo entendemos ‘cultura’…
Lo que pasa es que la brecha entre el saber profesional y el popular es muy grande. En el Perú, a diferencia de lo que sucede en Europa y Estados Unidos, la prensa cultural ha ido perdiendo espacio, influencia.
En esos países, lo que produce una prensa cultural activa es una sociedad informada, con gustos desarrollados.
Y eso produce comportamientos…
Eso tiene un impacto económico muy claro: los museos están llenos, las bibliotecas están llenas, las actividades culturales son amplias y en consecuencia se produce más consumo cultural. Lo que hay acá es una frivolización de la cultura como único espacio de información.
Iniciativas como Lima Milenaria son fundamentales porque se convierte en puente entre el saber profesional y el popular.
Y sobre eso, ¿Lima Milenaria?
Me gusta el rótulo Lima Milenaria, porque no sólo es un alegato por estirar la historia de Lima, sino porque ahora sabemos que efectivamente es milenaria.
Lima es una capital que se merece una lectura milenaria y Lima, me consta, es una de las capitales más fascinantes de América.
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