Aquí nació la campaña Lima Milenaria. La idea central es que 1535 no fue el inicio sino un hito más en un largo proceso civilizatorio de más de 4.000 años, cuya herencia más palpable son las más de 400 huacas que tiene Lima. Hoy es un blog enfocado en temas de ciudad y patrimonio.
viernes, 17 de agosto de 2012
"¿CULTURA SIN PATRIMONIO?"
Los organizadores tuvieron la generosidad de invitarme a moderar una mesa, aún después de la crítica que les hice en mi columna de los miércoles en El Comercio. Aunque más que una invitación, me hubiera gustado darme cuenta que el comentario tuvo algún impacto. Pero no fue así. Más allá del gesto, no creo que pasó mucho.
En esa columna había cuestionado lo que para mí era el excesivo énfasis de este evento en cultura viva y las artes. Al escribirla, en el programa no había nada vinculado a patrimonio edificado (léase: huacas, casonas y edificios contemporáneos), lo cual me pareció una ausencia bastante sorprendente en un país como el nuestro.
Para empezar, al alejarse del debate sobre la situación de patrimonio edificado ellos mismos se estaban cerrando una enorme fuente de posibilidades. Yo no creo, por ejemplo, que los sitios arqueológicos tienen que estar gestionados siempre, o solo, por arqueólogos. No creo que los sitios históricos tienen que estar siempre, o solo, gestionados por historiadores. Para qué si no existe esta nueva profesión.
En Lima tenemos el lujo y la tragegia de vivir en una de las ciudades más ricas del mundo en cuanto a patrimonio edificado. Dónde tienes muestras de arquitectura que cubran un periodo de 4.000 años. Es verdad, casi todo está en mal estado, pero es ahí donde nos toca intervenir.
Para mí, los gestores culturales tendrían que ser los principales aliados, deberían ser los que están en la primera línea de lucha en la recuperación de estos bienes, que nos pertenecen a todos. Este es un campo nuevo que les toca a ellos reclamar.
Y ¿por qué los organizadores del evento no entendieron? Al titular esta mesa: "De la gestión pública a la responsabilidad ciudadana: poniendo en valor el patrimonio", entendí que su visión era otra. Que se desvinculaban de esta tarea, cuando yo entiendo que son ellos los que tienen que convertirse en puentes entre ciudadanía y autoridades.
Yo la habría titulado: "RECUPERACIÓN Y GESTIÓN DE PATRIMONIO: UN NUEVO CAMPO PARA LA GESTIÓN CULTURAL". Pero ¿por qué este énfasis casi enfermizo en las huacas y casonas?
Primero, porque no tienen voz. Y sin embargo, tienen tanto por decir.
Porque estas estructuras nos conectan de manera directa con el pasado. Un pasado rico y creativo, que es fuente de fortaleza cultural e identidad en cualquier país.
Porque nos dan continuidad. Pero además, porque las huacas constituyen tal vez el único legado que tenemos que nos conectan con una continuidad milenaria.
Porque ofrecen oportunidades de desarrollo y necesitan nuestra voz para recuperar vida.
Y porque es ahora, cuando la situación es crítica, que debemos juntar esfuerzos para salvar lo que tenemos.
Dada la brevedad del tiempo no tuvimos mucho tiempo para dialogar con los asistentes. Yo le hice esta invitación a considerar esta visión a los jóvenes gestores culturales. Me hubiera gustado mucho escuchar su opinión. La invitación queda abierta...
martes, 14 de agosto de 2012
"POR DÓNDE ANDAMOS"
No cabe duda que siempre es bueno parar y revisar lo avanzado. Siempre surge nueva información, o la que manejas la puedes ver desde otros ángulos. Eso me viene pasando mientras preparo el material que voy a presentar en la conferencia del MALI sobre la cultura Lima. En mi caso, será para hablar de la campaña.
Uno de los puntos tiene que ver con el momento en que la campaña toma forma: ¿dónde empezar? Después de todo, en Lima hay evidencia de ocupación humana desde hace 12.000 años. Pero esto no era único. En muchos otros lugares del planeta uno puede encontrar información similar. Había que buscar el elemento diferenciador.
Este elemento nos lo dio conocer la primera arquitectura monumental con la que todavía cuenta la ciudad: la huaca Paraíso, en el distrito de San Martín de Porres, con unos 4.000 años de antiguedad. Eso nos dio un horizonte pero no nos ayudaba mucho para enmarcar una propuesta. Básicamente, porque los templos de esa época fueron abandonados en algún momento y hay distintos puntos de vista sobre si tuvieron una propuesta urbana o no.
Si queríamos presentar la idea de una "ciudad milenaria", teníamos que encontrar ese momento en el que: 1- nadie dude de que se trataba efectivamente de una trazo urbano y 2- que tuviera continuidad en el uso del territorio hasta el día de hoy.
Es así que todo nos lleva a Maranga, corazón, centro, lugar de origen de esa ciudad primigenia. Que para suerte nuestra, había sobrevivido en buena parte gracias al Parque de las Leyendas. Una vez teniendo las bases definidas, fue relativamente sencillo articular la campaña.
De lo avanzado hasta ahora lo más significativo ha sido haber conseguido nuestro primer objetivo: que la Municipalidad de Lima declare oficialmente a Lima como Ciudad Milenaria y Ciudad de Culturas. De hecho la imagen que ilustra esta página es el logo que ha desarrollado la Subgerencia de Cultura para su propio programa. Aunque aún falta la Ordenanza prometida.
Por ahora, El Comercio continúa la campaña difundiendo información de lo que ha sido el desarrollo prehispánico de la ciudad. Y la Municipalidad, por su parte, se ha enfocado en cultura viva, como un reflejo contemporáneo de ese lugar milenario y diverso que nos ha dado forma.
Uno de los temas pendientes por ahora es el poder llevar esta información, que nos pertenece a todos, a los nueve millones de habitantes.
jueves, 26 de julio de 2012
“NOTAS PARA UN ATERRIZAJE BLANDO”
Empiezo a escribir esta columna en el aire. Pienso en las ciudades que acabo de visitar, que me dieron algunas ideas para reflexionar. Y pienso en la que es mi destino final: Lima.
Al revisar mis notas lo primero que veo es la cantidad de veces que repito las palabras “autoridad” y “ciudadano”. Las escribo en distintos contextos: porque los edificios nuevos respetan las alturas; porque se incorporó una casa antigua a la hora de modernizar la calle; porque nadie toca el claxon, etc.
Es una autoridad en el mejor sentido de la palabra. Una autoridad que fluye dentro de la vida de la ciudad para hacerla mejor, para darle calidad de vida, para hacerla más fácil de vivir, para embellecerla. Son lugares donde el ciudadano es la razón de muchas de las decisiones que se toman.
Y junto al ciudadano y la autoridad están los edificios, que dicen tanto sobre el espacio donde se encuentran. Londres y Ámsterdam son lugares donde la arquitectura moderna convive de buena manera con la antigua.
Al caminar por sus calles, más que sentirse violentado por la presencia de algo nuevo, uno siente que ninguna construcción está fuera de lugar. Cada edificio nuevo parece decir algo. Cada uno tiene personalidad propia, y es tan refrescante ver esta actitud.
Una tarde andaba absorto en todo esto cuando recordé esta frase de Borges: “No hables a menos que puedas mejorar el silencio”. Y eso es lo que estos edificios me transmitían: que cada uno fue levantado para mejorar lo anterior…
Es inevitable en este punto pensar en Lima. Aquí, por alguna extraña y perversa razón, se cree que para avanzar hay que destruir. Y lo que es peor, más allá de grupos de ciudadanos preocupados, no hay autoridad lo suficientemente firme como para proteger lo que nos queda.
El caso más reciente es el de la casona de la Av. La Paz, en Miraflores, donde funcionaba el club de jazz Satchmo. Esta casa es una de las últimas sobrevivientes de un estilo que le dio personalidad al distrito. Está a la venta y hay grupos de ciudadanos que creen que hay que salvarla.
¿Qué hace la autoridad? La autoridad se lava las manos. La Municipalidad de Miraflores dice que no puede hacer nada. La de Lima, tampoco. El Ministerio de Cultura, menos. Con esta actitud, ¿cómo se puede esperar que los ciudadanos nos portemos como tales?
¿Cómo se puede crear ciudadanía si la misma esencia de lo que constituye esta, su patrimonio, es abandonada por las autoridades que deberían salvaguardarla?
Esto me recordó una entrevista que le hice el año pasado a la alcaldesa de Montevideo, Ana Olivares, cuando hablábamos sobre unas casas del barrio de Pocitos que no tenían ni 100 años, pero que se las protege con uñas y dientes. “¿Por qué?”, le pregunté.
"Sencillamente –me dijo– porque nos recuerdan un momento en la vida de la ciudad”. Sin más razón que esa. Qué lujo. Y qué manera de aterrizar.
Publicado en El Comercio: 25/4/12
Foto: Patrimonio de Miraflores
POSTDATA: En julio de este año, tres meses después de publicada esta nota, la municipalidad de Miraflores emitió una ordenanza que busca proteger las casonas históricas del distrito, creando un bono económico para los propietarios.
martes, 24 de julio de 2012
“UNA NUEVA MARCA PARA UNA VIEJA CIUDAD”
Si uno mira una postal de Ámsterdam casi siempre tendrá lo mismo: uno de esos románticos canales, una elegante casona del siglo XVII o un deslumbrante cuadro de pintura holandesa.
En lo que no había reparado es en cómo estas imágenes pueden transmitir mucho más, y convertirse en las bases para una marca ciudad. Esto lo empecé a entender el jueves pasado.
Ese día, casi por casualidad, entré al Museo de Historia de Ámsterdam y aquí los curadores de la muestra “El ADN de la ciudad”, representan cuatro valores que, según ellos, han definido a esta urbe a lo largo del tiempo, y que es donde reside su fortaleza.
Estos son: su espíritu emprendedor (que podríamos decir está representado por sus canales), su creatividad (su pintura), su espíritu cívico (la ciudad) y su libertad de pensamiento (piense en las otras razones que hacen famosa a esta ciudad).
En el documento que se produjo para la campaña se mencionan las dos razones por las que las autoridades decidieron que era hora de una marca ciudad: hacia fines de los años 90, Ámsterdam había venido bajando en cantidades de turistas, de empresas que se establecen aquí, y en su selección como sede de eventos internacionales.
Y la otra razón era la fuerte competencia que empezó a venir de ciudades de la otrora Europa del Este, tras los procesos de recuperación urbana a los que fueron sometidas después de 1989, y que las hizo más atractivas para el mercado y los turistas.
Es así que en el 2004 lanzaron el lema “I AMsterdam”, una variante del “I love New York” de hace unas décadas. El objetivo final, como suele ser con campañas de este tipo, es atraer más turistas, más inversiones y más empresas, revitalizando el espacio y sus habitantes.
Según datos de la oficina de censos, el turismo aumentó en un 22% desde el 2005, y en el año 2010, en plena contracción económica global, la ciudad recibió 1 millón 200 mil turistas más que el año anterior.
Obviamente, todo esto me llevó a pensar en cómo sería una marca ciudad para Lima. Más allá de los importantes temas de infraestructura, que la hace no solo única y diferenciable, sino competitiva, en el contexto de ciudades latinoamericanas ¿podemos, o debemos, competir?
Quizás una ciudad como Ámsterdam haya empezado con ventaja cuando se metió en su campaña; pero si nosotros no hacemos algo ahora, cuándo lo haremos. Algo de esto hemos desarrollado desde la campaña Lima Milenaria, enfatizando en el valor único que nos dan los 4 mil años de arquitectura monumental en nuestra ciudad.
Que los limeños empecemos a darnos cuenta de las tremendas fortalezas que yacen bajo la ciudad antigua, que nos dan sentido hoy y nos permiten proyectarnos al futuro, ya será un gran avance en sí mismo. Y quién sabe, un día no muy lejano, un turista verá una postal de Lima y reconocerá, de inmediato, una ciudad que vale la pena.
Publicado en El Comercio: 18/4/12
Foto de: rojotirandoanegro.blogspot.es
viernes, 20 de julio de 2012
“UNA CRUZ QUE MARCÓ LA DIFERENCIA”
Frente al lugar donde me hospedo, en la aldea de Stourton, en Inglaterra, se levanta una hermosa cruz medieval. Estas cruces eran monumentos de forma cónica, de 4 a 5 metros de alto y esculpidos en mármol, generalmente con imágenes religiosas, que fueron levantados en el pasado para recordar momentos específicos.
En la placa se lee que fue construida en 1373 y la razón por la que ahora está emplazada en este lugar: los vecinos y comerciantes de Bristol, la ciudad donde originalmente se levantó, no la querían ahí. La veían como un estorbo para el crecimiento de la ciudad. Un problema de siempre.
Eventualmente, esta pieza la compró el banquero Henry Hoare, en 1765, para colocarla en los jardines de su propiedad campestre, donde todavía se encuentra, para el disfrute de todos. En esa época, todo esfuerzo de protección quedaba en manos de filántropos o el buen gusto o el capricho de alguna gente rica. Y durante mucho tiempo este tema se veía así: como la preocupación de una minoría. Hasta que esa visión cambió.
En este país, por ejemplo, hoy existe una organización como English Heritage, que ve el tema de conservación del legado histórico, ya no en términos del gusto de una minoría, sino como una prioridad del país.
En su página web, esta comisión de edificios históricos y monumentos sostiene que en los últimos 30 años, todo lo concerniente a mantener viva la memoria del pasado pasó a integrarse en los planes de la economía británica, considerando su patrimonio como un importante recurso nacional.
Y esto sucede en un contexto empresarial e inmobiliario similar al que los limeños conocemos bien: la creencia de algunos de que para avanzar hay que destruir. Solo que en Londres esta tensión es más fuerte, ya que hay mucho más dinero en juego. Y, sin embargo, con todas sus reglas y limitaciones en cuanto a temas de patrimonio, quien diría que Londres es una ciudad que está en contra del desarrollo.
Curiosamente, aunque puede haber muchos temas que nos diferencian, tanto los británicos como nosotros somos pueblos orgullosos de nuestra historia y de nuestro legado. Solo que ellos nos llevan una clara ventaja en cómo lidiar con ello e incorporarlos en la vida del país.
“Inglaterra es un país histórico. Nuestra historia está alrededor de nosotros y debajo de nuestros pies. Es el escenario de nuestra vida diaria y le da variedad, carácter y calidad a los lugares donde vivimos y trabajamos”, dice su página web.
Es una cuestión de visión, de voluntad política y de reglas claras. Algunos dirán que los ingleses se pueden dar ese lujo porque son un país rico. Posiblemente sea así. Pero para poner en marcha muchas de estas ideas no se necesitan enormes presupuestos, sino voluntad.
Entonces, la pregunta es qué nos hace falta a nosotros. Por ahora, siempre que puedo, repito esta frase que leí en algún lugar: que mientras el patrimonio en los países ricos es una fuente de ingresos, en los países pobres es una fuente de problemas. ¿Cuándo nos daremos cuenta?
Publicado en El Comercio: 11/4/12
Foto: Stourton, con la cruz-torre a la izquierda. J. Lizarzaburu
martes, 17 de julio de 2012
"NUEVE MILLONES DE ISLAS"
Estoy en Londres, un lugar que además de gustarme mucho es uno al que tengo bastante que agradecerle. Aquí pasé 21 años de mi vida y es la ciudad donde aprendí las nociones básicas de lo que significa ser ciudadano. Y como suele ser con la mejor pedagogía, aprendí observando.
Era una mañana de intenso tráfico, en los primeros meses de haber llegado a la ciudad, y estaba en el auto con mi amigo escocés Bill Hendry cuando nos acercamos a un cruce vehicular. Estando cerca de la esquina mi ansiedad limeña me hizo gritarle: “¡Métete!”.
Bill solo atinó a voltear y mirarme con compasión mientras dejaba pasar al auto que cruzaba al frente. Cuando le pregunté por qué lo hacía, me respondió filosóficamente: "es el tejido social".
Con el tiempo fui entendiendo varias cosas. Ahí había más que cortesía. Había un orden que se iba armando cada día. Un orden invisible, pero siempre presente. Después hice un zoom mental a ese tejido social y vi el mismo orden que se armaba en la calle. Que la fortaleza de ese tejido estaba dada por cuán sólidas eran todas las hebras.
Y, curiosamente, no siempre había sido así. Nada más leer a Charles Dickens, cuyo bicentenario se celebra este año, para comprobarlo. Este gran crítico del orden social de la época retrató un Londres de gran pobreza, explotación infantil y divisiones sociales.
En la primera mitad del siglo XIX, cuando publicó “Oliver Twist”, su trabajo empezó a tener repercusiones. Ese retrato de la explotación infantil llevó a las autoridades a destruir las barracas de Bermondsey, al sur del río Támesis y hoy una de las zonas más caras de Londres.
Esta también es la época cuando surge el transporte masivo, y hay crónicas que relatan el desorden, el griterío, la aglomeración para tomar el bus. Tomó varios años conseguirlo, pero tras instaurar un sistema de multas a los peatones hoy todos ellos llevan en su ADN el beneficio de respetar una cola.
Quizá uno de los cambios más significativos que se dieron en estos 150 años fue el de avanzar hacia una sociedad más igualitaria. Londres hoy tiene problemas como cualquier ciudad de su tamaño, y sigue siendo una sociedad con problemas de racismo. Sin embargo, casi nadie diría que eso rige la vida en sociedad. O que la ciudad no funciona.
A lo que voy es que es fácil decir que Lima no puede cambiar. Pero una ciudad que avanza debe apuntar, siempre, hacia la igualdad de sus ciudadanos. La experiencia de otros lo demuestra. En Londres, en algún momento buscaron eso, yendo contra los privilegios de clase. Y esto no significó ni el fin de la ciudad ni el fin de los aristócratas que defendían esos privilegios.
Al bajar las barreras de las divisiones y buscar un trato más igualitario para todos, no solo ganó la ciudad. Ganaron los ciudadanos. Y aunque muchos critican a los británicos por ser muy insulares, en lo que corresponde al funcionamiento de su ciudad, ahí la tela es muy sólida.
En Lima, por el contrario, todos vivimos en nuestra isla personal. Somos nueve millones de islas. Así no hay tela que aguante ni ciudad que lo soporte.
Versión editada de lo publicado en El Comercio: 4/4/12
martes, 10 de julio de 2012
"EN TIERRA DE SATURNO, TODOS TENEMOS HAMBRE"
Cómo somos los limeños. Apenas me enteré de que Gastón Acurio parecía estar detrás de un despropósito en la casa Moreyra, en San Isidro, lo primero que hice fue tomar la calle de la queja. ¡Hasta cuándo!, dije, y no paré.
Incluso se me vino a la cabeza la imagen del terrible Saturno de Goya comiéndose a sus hijos. Después entendí la libre asociación que había hecho. La ciudad nos devora, pero nosotros devoramos a la ciudad también. Lima es la ciudad de los Saturnos, donde para avanzar destruye, arrasa, extingue.
En fin, que me encontraba en ese estado de ánimo, hasta que empecé a averiguar más, como para poner las cosas en perspectiva.
Hablando con el Ministerio de Cultura, me aseguraron que la casona no estaba en peligro. Es cierto, se había aprobado la resolución para traer abajo el muro, sencillamente, porque el muro no era patrimonio. Recién fue levantado hace unos 15 años.
OK, ¿pero el entorno? San Isidro dijo que Cultura tiene la respuesta, y ahora Cultura dice que San Isidro tiene que pronunciarse sobre aspectos de estilo: si el edificio moderno que se pretende levantar en el perímetro de la casona no altera de manera dramática la integridad estilística de la zona.
Quien sí se pronunció de inmediato fue Gastón mismo. Su sueño, me dijo, es levantar en la parte externa de la casa uno de los diez restaurantes más reconocidos del mundo (no mencionó Michelin, pero está bien, la guía francesa todavía no incluye latinoamericanos en su lista).
Parte de la idea, inspirada en los mejores edificios que ha visto alrededor del mundo, en un contexto similar, es añadir valor contemporáneo a una pieza histórica. Y para conseguir su sueño está dispuesto a no ser limeño. Es decir, asegura que para tener este restaurante no quiere destruir sino aportar.
De pronto, me acordé del caso de la semana pasada cuando escribí del exceso de entusiasmo de una empresa en La Molina, que quería rodear la huaca Melgarejo de restaurantes, gimnasios y galerías, y el daño que se puede hacer sin querer o sin saber.
Para Gastón, tres pilares importantes de su proyecto son: poner en valor la Casa Moreyra; establecer puentes con el vecindario para que ellos también gocen del bien histórico; y contribuir al prestigio de la zona. “Cualquier aspecto que atente contra la estética de la zona yel valor histórico de la propiedad lo vamos a modificar”, me dijo. Y para eso cuenta con los mejores arquitectos.
Es así que tras el susto devorador de la primera noticia, me siento satisfecho con su respuesta. Le creo. Pero, ¿qué me queda de este asunto? Que hay una creciente preocupación por nuestro patrimonio.
Que cada vez estamos menos dispuestos a que nos sigan destruyendo la ciudad. Y que aquí, para bien o para mal, esto queda en manos de los alcaldes distritales. Por eso necesitamos municipios serios, profesionales, que trabajen para la ciudad y sus ciudadanos. La ciudad, sin duda, sabrá reconocérselos. Y un día, quién sabe, dejaremos de ser como Saturno.
Publicado en El Comercio: 28/3/12
Foto: Diana Catalina Arbeláez, en Flickr
Incluso se me vino a la cabeza la imagen del terrible Saturno de Goya comiéndose a sus hijos. Después entendí la libre asociación que había hecho. La ciudad nos devora, pero nosotros devoramos a la ciudad también. Lima es la ciudad de los Saturnos, donde para avanzar destruye, arrasa, extingue.
En fin, que me encontraba en ese estado de ánimo, hasta que empecé a averiguar más, como para poner las cosas en perspectiva.
Hablando con el Ministerio de Cultura, me aseguraron que la casona no estaba en peligro. Es cierto, se había aprobado la resolución para traer abajo el muro, sencillamente, porque el muro no era patrimonio. Recién fue levantado hace unos 15 años.
OK, ¿pero el entorno? San Isidro dijo que Cultura tiene la respuesta, y ahora Cultura dice que San Isidro tiene que pronunciarse sobre aspectos de estilo: si el edificio moderno que se pretende levantar en el perímetro de la casona no altera de manera dramática la integridad estilística de la zona.
Quien sí se pronunció de inmediato fue Gastón mismo. Su sueño, me dijo, es levantar en la parte externa de la casa uno de los diez restaurantes más reconocidos del mundo (no mencionó Michelin, pero está bien, la guía francesa todavía no incluye latinoamericanos en su lista).
Parte de la idea, inspirada en los mejores edificios que ha visto alrededor del mundo, en un contexto similar, es añadir valor contemporáneo a una pieza histórica. Y para conseguir su sueño está dispuesto a no ser limeño. Es decir, asegura que para tener este restaurante no quiere destruir sino aportar.
De pronto, me acordé del caso de la semana pasada cuando escribí del exceso de entusiasmo de una empresa en La Molina, que quería rodear la huaca Melgarejo de restaurantes, gimnasios y galerías, y el daño que se puede hacer sin querer o sin saber.
Para Gastón, tres pilares importantes de su proyecto son: poner en valor la Casa Moreyra; establecer puentes con el vecindario para que ellos también gocen del bien histórico; y contribuir al prestigio de la zona. “Cualquier aspecto que atente contra la estética de la zona yel valor histórico de la propiedad lo vamos a modificar”, me dijo. Y para eso cuenta con los mejores arquitectos.
Es así que tras el susto devorador de la primera noticia, me siento satisfecho con su respuesta. Le creo. Pero, ¿qué me queda de este asunto? Que hay una creciente preocupación por nuestro patrimonio.
Que cada vez estamos menos dispuestos a que nos sigan destruyendo la ciudad. Y que aquí, para bien o para mal, esto queda en manos de los alcaldes distritales. Por eso necesitamos municipios serios, profesionales, que trabajen para la ciudad y sus ciudadanos. La ciudad, sin duda, sabrá reconocérselos. Y un día, quién sabe, dejaremos de ser como Saturno.
Publicado en El Comercio: 28/3/12
Foto: Diana Catalina Arbeláez, en Flickr
martes, 3 de julio de 2012
"LA CIUDAD QUE INVENTAMOS CADA DÍA"
La cuadra 2 del jirón Domingo Orué, en Miraflores, es un espacio que, a simple vista, los arquitectos nunca tomaron en cuenta.
Durante mucho tiempo la indiferencia de sus edificios le dio un aspecto ajeno y desolador. Hasta que sus vecinos no aguantaron más. En los últimos tres años la calle empezó a cambiar.
Primero fueron unos artefactos de color que aparecieron sobre los muros; después unas jardineras con geranios y buganvilias; más adelante unas bancas de madera bajo arcos florales. Con el tiempo se sumaron otras calles y, poco a poco, en esa parte de la ciudad se gestó lo que hoy llaman el ‘museo de los vecinos’: siete calles a la redonda dedicadas a la transformación urbana.
No estoy seguro de que el resultado me guste, pero eso no cuenta. Lo importante aquí es la construcción de lo que el mismo artista que impulsó el cambio, el argentino Arnaldo Molinari, llama ‘calles de luz y de paz’. Espacios para ser felices (en la ciudad).
Y así como este entusiasmo vecinal está buscando recuperar la calle como espacio público, un exceso de entusiasmo puede ser resbaloso. Si no, veamos el caso de La Molina. Este domingo se anunció que una empresa privada, segura-mente con muy buena intención pero con muy poco conocimiento, está dispuesta a poner en valor la huaca Melgarejo.
Melgarejo es el sitio arqueo-lógico más importante de ese distrito, y la empresa en cuestión propone recuperarla a cambio de levantar en el perímetro circundante una serie de restaurantes, un gimnasio, auditorio, juegos infantiles y, debajo de la estructura milenaria, un estacionamiento para más de 300 autos.
Es cierto que en Lima hacen falta instalaciones de ese tipo, pero ¿es esa la manera de proceder? “Es como si alguien quisiera hacerle mejoras al Olivar de San Isidro a cambio de instalar restaurantes y tiendas alrededor”, me dijo un amigo arqueólogo con quien consulté el tema. Yo pensé en Pucllana, con un estacionamiento por debajo. Inaudito.
Pero más allá de gustos personales, el proyecto sería inviable por una sencilla razón: ese perímetro no solo es terreno público sino intangible. Forma parte del entorno arqueológico y por ley está protegido. Otro argumento de peso es que en todo plan de recuperación lo que debe primar es lo histórico, lo social y lo cultural, por encima de lo comercial.
En este caso, levantar restaurantes y galerías alrededor de la huaca no solo le quitaría perspectiva y presencia, tan necesario para apreciar un monumento. Le restaría dignidad y lo convertiría en accesorio de lo comercial. Por eso es también una cuestión de visión.
“La arquitectura apunta a la eternidad”, dijo el británico Christopher Wren, arquitecto de la catedral de San Pablo en Londres. Para los vecinos de la calle Domingo Orué, quien dicho sea de paso fue alcalde de Lima, esto no es un problema. Ahí, ese lugar que la arquitectura abandonó solo puede ser mejorado. En Melgarejo, la tarea es otra.
Publicado en El Comercio: 21/3/12
Foto: www.porlascallesdelima.com
viernes, 22 de junio de 2012
"DE HERENCIAS Y OTROS TRAJINES"
Cosa curiosa lo de esta mañana, pero salí al balcón en busca de inspiración y ahí mismo, de golpe, surgieron tres imágenes que armaron mi argumento para esta columna: la huaca, los obreros y el cartel.
A la derecha estaba la huaca Pucllana que, tal como va avanzando su recuperación, es como ver a una hija que cada día que crece se pone más guapa. En el terreno anexo, un grupo de trabajadores desayunaba alrededor de una mesa, bajo un techo de esteras, antes de continuar con sus labores. Y directamente al frente tenía el enorme cartel del edificio que en breve empezarán a construir, con el nombre de edificio Pucllana. Debajo, como un beneficio adicional, dice “con vista a la huaca”.
Y, así, en tres rápidas imágenes volví a entender el concepto de patrimonio. O mejor aún, para qué sirve hoy.
El origen de la palabra ‘patrimonio’ tiene toda la calidez y la familiaridad que ella misma no posee: son los bienes que recibes de tus padres, de tus abuelos, de tus ancestros. Y en Lima recién ahora empezamos a reconocer que tuvimos muchos abuelos que nos dejaron una herencia considerable.
Podría decirse que todo empezó a cambiar un día, hace 30 años, cuando una arqueóloga, Isabel Flores, se paró frente a ese cerro abandonado, foco de conflicto social, y en lo que era una de las zonas más deprimidas de Miraflores, y dijo: ‘aquí hay algo que nos pertenece’, y empezó a excavar.Y lo que sucedió fue que empezó a transformar no solo el cerro sino el barrio, la ciudad y a nosotros mismos.
Pucllana hoy en día da trabajo a unas 45 personas, la zona se ha revalorizado, las propiedades se han transformado, y qué limeño no siente orgullo de ese lugar. Es algo que bien se puede imitar en otras partes de la capital. Por eso sentí un marcado optimismo este lunes.
Ese día fui invitado al primer taller de gestión del patrimonio arqueológico, convocado por la Municipalidad de Lima. Ahí estaban casi todos los representantes de cultura de los 43 distritos capitalinos. Algo inédito.
El evento había sido organizado con ocasión de la declaración de Lima como Ciudad Milenaria, Ciudad de Culturas, y estaba destinado a poner la primera piedra de un proyecto de trabajo conjunto, entre todos los distritos de la capital, para la puesta en valor de esa enorme y vasta herencia que tenemos desperdigada.
Es verdad, es una tarea enorme. Pero al mismo tiempo, tan cargada de posibilidades. Ahí estaban funcionarios de los ministerios de Cultura y de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) dispuestos a asesorar a los municipios, y será en mayo, cuando se realice el segundo taller, que veremos cuánto se avanzó en el compromiso y los planes.
Mientras tanto, de esta experiencia me quedó otra imagen: la del gerente de uno de los nuevos distritos de Lima que llegó sin saber de la existencia de huacas, y que terminó la sesión pidiendo información. “Estoy contento de saber esto y quiero que la gente de mi distrito lo sepa”, expresó. Ese hombre llegó sin nada y salió con algo nuevo: una herencia que reclamar, y dio un primer paso. Tal como sucedió hace 30 años con la huaca miraflorina.
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Columna, publicada en El Comercio, 14/3/2012
lunes, 11 de junio de 2012
TODOS VUELVEN
Hace poco recordé una frase que me dijo mi abuela meses antes de morir: "perdona por el silencio". Tampoco dijo mucho más y la soltó después de despertarse de una prolongada siesta de anciana. Y en este momento siento que es lo mismo que quisiera decirle a este blog, "perdona por mi silencio".
Me doy cuenta que en los últimos meses me he dedicado a escribir para el diario, dejándo esta página abandonada. ¿Sino limeño? Veo que ha recibido visitas constantes y me alegra que la soledad no haya sido absoluta.
La anterior entrada había sido la del aleluya, cuando la alcaldesa declaró a Lima, Ciudad Milenaria y Ciudad de Culturas. El inicio del camino...
Desde entonces qué ha pasado: en El Comercio hemos seguido publicado las notas dominicales, dando a conocer más aspectos sobre esa ciudad del pasado. También empecé a escribir una columna los días miércoles, donde tengo la oportunidad de ampliar un poco mi abanico de intereses, hablando de ciudadanía, patrimonio, ciudad.
Existe la sensación, por lo menos a un nivel, que el concepto ha empezado a penetrar. Ahora la Municipalidad ha asumido el programa y le tocará llevar la idea a los nueve millones de limeños. Será entonces cuando empecemos a ver el verdadero impacto de esta noción.
Y hoy, simplemente para retomar el hilo, me pareció oportuno mostrar esta foto. La de arriba, en blanco y negro, para mí es una imagen cargada de todo el potencial que veo en Lima.
Se trata de la huaca Pucllana hace 30 años, cuando la arqueóloga Isabel Flores había empezado el trabajo de recuperarla. En ese momento, seguro que ni ella sabía que le iba a tomar la otra mitad de su vida.
Y es que eso es Lima. Acostumbrados a verla desde sus muchos problemas, pocas veces nos damos el espacio para verla como también es: un lugar cargado de tesoros.
Me gustaría creer que poco a poco empezaremos a aceptar esta grandeza. La podemos recuperar y con eso, conseguir engrandecernos como personas. Hay gente dispuesta a ayudar a que sea así.
En algún momento alguien pensó que esto era un ejercicio en chauvinismo, y no lo creo. El chauvinismo para mí es inventar lo que no se es, o exagerar lo pequeño.
Esto para mí se trata de una grandeza que es noble, porque fue denigrada, olvidada, abandonada.
Y el gran regalo que hemos recibido es que buena parte todavía está ahí. No hay que inventar nada. Las estructuras monumentales de 4.000 años de antiguedad todavía nos acompañan. Qué privilegio.
La imagen de abajo es Pucllana hoy. Treinta años después.
jueves, 12 de enero de 2012
A PARTIR DE HOY. YA ES OFICIAL
Estoy escribiendo mientras la noticia aguarda para llegar a las casas de los limeños esta mañana. Sucedió. Ayer jueves, la alcaldesa de Lima firmó el decreto por el que declara a Lima Ciudad Milenaria.
No estoy soñando. La exquisita locura, el sueño quijotesco, el plan descabellado nace un día como hoy, viernes 13 de enero, que es también el día en el que abrí los ojos por primera vez hace algunas décadas. Si alguien tiene un regalo de cumpleaños que supere esto, que me lo cuente.
La campaña nació en este blog hace dos años. Durante casi todo ese tiempo, unas 20.000 personas, de un universo de 9 millones de limeños, habían leído estos esfuerzos por llegar a todos con esa información que venían desenterrando arqueólogos, arquitectos y otros apasionados, sobre un pasado olvidado, ignorado, perdido. No era suficiente.
Después, El Comercio con gran generosidad nos ofreció su plataforma para darle vida y amplitud a la campaña, y vaya si funcionó. En nada menos que dos meses logramos el objetivo de que la capital reciba este reconocimiento oficial. Increíble y prometedor, porque eso abrió muchas puertas.
La campaña nació en este blog hace dos años. Durante casi todo ese tiempo, unas 20.000 personas, de un universo de 9 millones de limeños, habían leído estos esfuerzos por llegar a todos con esa información que venían desenterrando arqueólogos, arquitectos y otros apasionados, sobre un pasado olvidado, ignorado, perdido. No era suficiente.
Después, El Comercio con gran generosidad nos ofreció su plataforma para darle vida y amplitud a la campaña, y vaya si funcionó. En nada menos que dos meses logramos el objetivo de que la capital reciba este reconocimiento oficial. Increíble y prometedor, porque eso abrió muchas puertas.
Desde su lanzamiento, las muestras de adhesión fueron muchas y muy diversas en su origen como para ser solo un gusto pasajero: universidades, municipalidades, colegios, gestores culturales, arquitectos, arqueólogos, artistas, intelectuales, ciudadanos de a pie, todos nos escribían indicando no solo su apoyo sino su entusiasmo con la idea. Como que algo conectaba muy fondo en cada uno.
Hasta políticos. Sí. Ellos también. Solo que esta vez no para decepcionarnos. Estimulados por una joven congresista, miembros de todas las bancadas firmaron una moción de apoyo a la propuesta para declarar a Lima Ciudad Milenaria. El mismo presidente del cuerpo legislativo fue uno de ellos. El entusiasmo olía a pólvora.
Esto sucedía, lo creo, porque la propuesta tiene sus raíces en una sabiduría ancestral que no podía pasar desapercibida por más tiempo, y sospecho que esa información ya vivía en algún lugar de nuestro inconciente colectivo. Tanta huaca alrededor no podía no haber impactado a algún nivel nuestro cerebro, y a pesar de que la historia oficial durante años nos había obligado a pensar que lo anterior no valía la pena, a algún nivel sabíamos que sí.
Es cierto que no es el final de la ruta. Falta la gran celebración, darlo a conocer a los cuatro vientos (y la Ordenanza, claro). Pero por ahora ya es oficial.
Para los próximos meses la alcaldesa ha anunciado un plan de actividades que pasa por programas educativos, recuperación de huacas, festivales de cultura y más. Ojalá tenga la tranquilidad y el espacio para llevarlo a cabo. En esta página, sin hacer política, siempre hemos creído en su visión de ciudad, que no es una ciudad para la próxima hora o para mañana. Sino una ciudad para todos los días y para el futuro.
Y mientras eso suceda, ya lo podemos decir: vivimos en una auténtica Ciudad Milenaria, Ciudad de Culturas.
Foto: Huaycán de Cieneguilla - detalle de la plaza central con rampa.
Esto sucedía, lo creo, porque la propuesta tiene sus raíces en una sabiduría ancestral que no podía pasar desapercibida por más tiempo, y sospecho que esa información ya vivía en algún lugar de nuestro inconciente colectivo. Tanta huaca alrededor no podía no haber impactado a algún nivel nuestro cerebro, y a pesar de que la historia oficial durante años nos había obligado a pensar que lo anterior no valía la pena, a algún nivel sabíamos que sí.
Es cierto que no es el final de la ruta. Falta la gran celebración, darlo a conocer a los cuatro vientos (y la Ordenanza, claro). Pero por ahora ya es oficial.
Para los próximos meses la alcaldesa ha anunciado un plan de actividades que pasa por programas educativos, recuperación de huacas, festivales de cultura y más. Ojalá tenga la tranquilidad y el espacio para llevarlo a cabo. En esta página, sin hacer política, siempre hemos creído en su visión de ciudad, que no es una ciudad para la próxima hora o para mañana. Sino una ciudad para todos los días y para el futuro.
También es verdad que existe la promesa de pasar la Ordenanza en el mes de junio. Pero eso va a depender de todas las fuerzas políticas.
Junio es un mes muy limeño. Es el peor momento del invierno. El momento más duro, más frío, más gris y más nublado. Es ahí cuando de la nada, plop, surge la flor de amancay. Amarilla, intensa, aguerrida. Qué más limeño que eso. Un pueblo que lleva aquí, construyendo, amando, sufriendo, más de cuatro mil años.
Somos un pueblo resiliente y ese sería nuestro mejor homenaje a nosotros mismos.
Somos un pueblo resiliente y ese sería nuestro mejor homenaje a nosotros mismos.
Y mientras eso suceda, ya lo podemos decir: vivimos en una auténtica Ciudad Milenaria, Ciudad de Culturas.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
EL SUEÑO, LA AVENTURA Y LA REALIDAD
Tanta gente reaccionó de manera positiva y asombrada al lanzamiento de la campaña de El Comercio, el pasado 12 de noviembre, que parecía que de pronto empezábamos a recuperar memoria. Como que salíamos de un aletargamiento de siglos. "¡Las huacas están vivas!"dijeron varios durante el evento en el Parque de las Leyendas - el mayor centro arqueológico en Lima Metropolitana. No me cabe duda que esa verdad la llevábamos dentro. Y salió.
A mí me gusta mucho la imagen que abre esta nota. Para el evento mandamos a hacer unas banderolas con motivos prehispánicos limeños. Verlas ondear en lo alto de las huacas, de mano de estudiantes de colegios de San Juan de Lurigancho, Comas y San Martín de Porres, fue emocionante. Estos son niños que con el apoyo de sus profesores han reconocido sus ancestros en esta capital.
Mientras esto sucedía en el parque, en la página web del diario publicábamos el video de Lima Milenaria, un primer intento a contar la historia desde su principio. Dura unos 8min.
El evento empezó con un concierto del grupo Pachacamac, que usa solamente instrumentos prehispánicos. A eso le siguió "la procesión de las huacas", hasta llegar a este lugar de arriba, donde se realizó un pago a la tierra, y los discursos de rigor. Aquí el director del diario, Francisco Miro Quesada, uno de los abanderados de la campaña. Los representantes de la Municipalidad de Lima y del Ministerio de Cultura, ambos expresaron el apoyo definitivo de sus instituciones. ¿Solo queda entonces encontrar una fecha?
Aquí un resumen en video de la ceremonia de lanzamiento:
http://elcomercio.pe/lima/1332558/noticia-se-lanzo-campana-lima-milenaria-revalorar-patrimonio-prehispani
Lo mejor de ese día fue la participación de los jóvenes. Unos 200 vinieron de varias partes de Lima, representando a los diferentes curacazgos de los tres valles, con lo que le dieron color, vitalidad y una dignidad muy especial al evento. En ese grupo estaban los más chicos, del proyecto Colli, en Comas, niños de 8, 9 años de edad que andaban con micrófono y cámara en mano haciendo su video-reportaje. Aquí el resultado. Cosas así le dan tanto sentido a lo queremos conseguir.
http://www.youtube.com/watch?v=u-e72WlbQaA&feature=related
Si tienen curiosidad de ver cómo estaban los chicos de colegio, aquí las fotos:
http://www.facebook.com/media/
Al día siguiente, domingo, me tocó despedir mi serie de perfiles de "Limeños de todas las cepas" con el personaje central de todo el año: Lima.
http://elcomercio.pe/impresa/pdf/1321160400/ECLI131111a12/
La campaña busca difundir toda esta valiosa información, pero también ponerla en su contexto más contemporáneo. No es mirar al pasado para quedarse en el pasado. Es recuperar de ahí lo que nos hace más fuertes hoy. Es reconocer y aprender a vivir con un legado de creatividad y de adaptación al medio ambiente. Eso debería darnos una nueva posibilidad para avanzar con paso más seguro. Es un ejercicio de optimismo, es cierto. Lo otro es no creer. Pero qué ganamos con eso.
sábado, 12 de noviembre de 2011
LANZAMIENTO DE CAMPAÑA CON EL COMERCIO
A partir de este sábado 12 de noviembre, Lima Milenaria se convierte en un objetivo y una ruta para el diario El Comercio. A partir de hoy, nuestra identidad, nuestro camino hacia adelante y nuestro pasado milenario urbano, encuentra un camino más sólido y de mayor influencia para hacer de nuestro sueño una realidad.Como hemos comentado en varias oportunidades desde este blog, no se trata de una fantasía ni de chauvinismo ni de un ideal falso. La ciudad prehispánica de Lima existe. A través del tiempo, y durante las varias ocupaciones culturales que tuvo este territorio, desde la gente que construyó los templos en U hasta los españoles, esta ciudad ha venido creciendo.
Pero así como esta página busca el reconocimiento oficial de ese pasado urbano milenario, desde la perspectiva de una sola lectura en la evolución de la ciudad, también es importante reconocer a la gente que hoy hace posible este importante salto: de no haber sido por la visión y el entusiasmo de personas como Martha Meier Miro Quesada, y del director del diario, Francisco Miro Quesada, esta campaña no tendría la dimensión que adquiere hoy.
Que existan personas así, que lograron ver el alcance de una propuesta como la nuestra y la decidieran incorporar en este medio de comunicación, dice mucho de su sensibilidad y de su compromiso con la ciudad y sus ciudadanos.
Solo queda conseguir el objetivo mayor: que la Alcaldesa de Lima, Susana Villarán, declare oficialmente a Lima Ciudad Milenaria. ¡Ojalá sea el objetivo de todos!
Seguiremos con este blog, aunque el trabajo más profundo de información empezaremos a hacerlo desde El Comercio. Muchas gracias por su tremendo apoyo a todos los que nos siguen.
viernes, 23 de septiembre de 2011
MARANGA, CUNA DE UNA CIUDAD LLAMADA LIMA
Hace unos 2.200 años, grupos de limeños empezaron a transformar el desierto que les rodeaba. Empezaron a abrir unas zanjas que eventualmente se convirtieron en canales de irrigación. Empezaron a colocar sus ladrillos de adobe que con el tiempo se convirtieron en sus palacios, templos y centros administrativos. Pero algo pasó.
Ese proceso nunca se detuvo.
Es cierto que la arquitectura monumental de Lima va mucho más atrás en el tiempo. Que todavía nos quedan magníficos templos en U con unos 4.000 años de antigüedad. Pero esas estructuras fueron abandonadas, y lo que necesitábamos para esta propuesta era encontrar ese lugar que nunca más se dejó, y ese momento que marcó el punto de no retorno.
Ese lugar está en el Parque de las Leyendas, el mayor centro arqueológico de Lima. Ahí empezó a construirse y a crecer la ciudad que hoy todos llamamos Lima.
El lugar ha sido investigado por varios arqueólogos en las últimas décadas, y la más reciente es Lucénida Carrión, quien cree en el poder de las huacas para transformarnos a todos.
Aquí la versión completa de la entrevista que hicimos con ella, un extracto de la cual se publicó el sábado 24 de septiembre en El Comercio.
¿Qué piensa de los planes del Patronato del Parque de las Leyendas de darle prioridad al área de Arqueología?
Que las autoridades hayan decidido apoyar el lado arqueológico es una oportunidad que no debemos desaprovechar. Que los limeños se enteren que dentro del Parque de las Leyendas hay una riqueza muy importante y muy valiosa, que es parte de nuestras raíces. ¿Qué se sabe hoy aquí que no se sabía hace 30 años?
Muchas cosas, y una de esas es que antes no teníamos evidencia de la ocupación que se había producido desde el año 200 a.C. Hoy sabemos que este lugar fue continuamente habitado durante 1.500 años (hasta la llegada de los españoles). ¿Cuáles fueron los principales momentos en Maranga?
En su arquitectura hay dos grandes periodos: primero, la cultura Lima, con los adobitos. La mayor parte de estos edificios están al norte del parque. El principal fue San Marcos. Y en la parte sur, donde se construyó con tapiales, son del periodo 1100-1450, del señorío Ichma. Pero falta hacerse todavía más investigación. ¿Y antes de eso?
Mucho de lo más antiguo quedó en el subsuelo, está cubierto. Todavía no se ha comprobado, pero estamos viendo que un fenómeno del Niño debió inundar la parte norte. En los años 80, cuando el presidente Belaúnde iba a construir un gran museo aquí, se hicieron excavaciones y aparecieron estructuras bajo tierra, pero tuvieron que ser cubiertas nuevamente.
¿Cómo se imagina usted el parque en el año 200 a.C.?
Eso corresponde al periodo Formativo (1.700 a 200 a.C.), cuando se construyeron templos ceremoniales y centros públicos. En ese momento hubo varias construcciones, probablemente con piedra o con adobes, que lamentablemente fueron sepultadas y quedaron aquí debajo. La pesca era su actividad principal. ¿Cuánto de eso ha sobrevivido hoy?
Lo que queda es una fracción. No hay que olvidar que cuando llegan los españoles arrasan con todo, buscando oro y riquezas. Y después los hacendados, lo que ellos hacen sin saber mucho de patrimonio es destruir. Después las urbanizaciones arrasaron con muchas de las construcciones. La antigua ciudad Maranga ocupó parte de lo que hoy es San Miguel, Magdalena, Pueblo Libre, el Cercado. ¿Por qué se ve que algunas huacas están cortadas?
Porque en una época hubo gente que veía a las huacas como barreras para sus campos de cultivo y las atravesaron con acequias, creyendo que siendo de barro fácilmente podían caerse. Incluso hay acequias hechas de concreto que dan vuelta dos hasta tres veces hasta la parte alta de alguna de las huacas. Pero no pudieron. Esto es testimonio de la ingeniería de barro: no pudieron someterla.
Es una suerte que quedara todo esto…
Si no hubiera sido por el zoológico creo que hubiera desaparecido, porque las urbanizaciones no han respetado los monumentos.
¿Cuál es la edificación más antigua dentro del parque?
La huaca Middendorf, que tiene unos 27 metros de altura. Esta se debió empezar en el año 0 aproximadamente. Tendríamos que levantar otras capas de tierra para ver las anteriores, pero eso no va a ser posible.
¿Qué es lo que más le llama la atención de este complejo?
Yo me quedo cada día más admirada de los antiguos limeños, porque ellos conocían la tecnología. Eran grandes ingenieros. A pesar de todo lo que ha hecho la naturaleza y el hombre, aquí continúan. Es increíble, sus construcciones de barro ¡son a prueba de agua!
Y dice que todavía falta investigar mucho…
Así es. Nos falta hacer mucha investigación. Falta porque la división de Arqueología todavía es nueva dentro del parque. Si bien el parque ya tiene 47 años, Arqueología recién tiene 8-9 años, que es nada. Y hay mucho que hacer.
¿Cuál es el mayor riesgo en este momento para las estructuras?
A pesar de que han resistido tanto tiempo, y tanto terremoto, las estructuras están en riesgo y tenemos que trabajar en conservación y restauración. No creo que resistan más. Se están perdiendo los muros.
¿A qué se debe?
Por el paso del tiempo, estar a la intemperie, la contaminación, el cambio climático.
¿Es un riesgo serio?
Sí lo es. Definitivamente.
¿Qué impacto está teniendo el cambio climático sobre estructuras?
Hay mayor afloración de sal. Eso quiere decir que hay más humedad y al haber más humedad la sal del mar que viene con el viento lo impacta, entonces el muro empieza a desintegrarse y va perdiendo cada día más, entonces se ve cómo la erosión del viento va socavando.
¿Qué quisiera ver usted aquí, en su reino, en el futuro?
(risas) Este es el reino de todos los limeños, pero no lo saben reconocer. En el futuro me gustaría que los monumentos estén recuperados, restaurados, que se vea emergiendo su monumentalidad de en medio del zoológico. Que sea un lugar que eduque. Esto es un laboratorio para muchas profesiones. Sería bueno que ingenieros estructuralistas, arquitectos, especialistas en análisis paleobotánicos, restauradores, una serie de profesionales, pudieran estudiar estos edificios maravillosos.
Es como si el lugar tuviera una dimensión sagrada…
Yo sí lo siento, sobre todo cuando subo a algunas en particular, como Middendorf o Tres Palos. Es inexplicable. Me siento con más energía, me siento bien… creo que va más allá del hecho que me guste la arqueología.
¿Tiene que ver con usted?
Me gusta porque tengo mis raíces andinas. Mis abuelos tenían mucho respeto a los apus. En Ayacucho ellos hacían sus rituales, aunque yo nunca lo pude ver. Nosotros también aquí hacemos un pago a la tierra cada vez que vamos a iniciar un trabajo. Porque eso es respeto.
¿Por qué es importante conservar todo esto?
Es importante porque solamente valorando nuestro pasado vamos a crecer y vamos a surgir. Si no, no nos vamos a levantar del todo. Si nosotros hubiéramos sabido antes de toda esta riqueza cultural que nos han dejado nuestros antepasados, que se ha perdido, seríamos un pueblo mucho más sabio.
¿Conoce la propuesta de Lima Milenaria?
Sí, de lo que he hablado con usted y que Lima debe ser reconocida como una ciudad milenaria. Me parece una excelente idea. Creo que es una forma que nuestra población empiece a conocer que Lima tiene su historia, su pasado.
En esta propuesta, es importante encontrar ese momento cuando Lima empieza a crecer de manera ininterrumpida.
Bueno, si hablamos de una continuidad de ocupación estaríamos aquí en Maranga. Si lo vemos desde ese punto de vista, sí. Porque antes existieron otros lugares como la huaca Florida o Garagay, que son más antiguas. Pero es verdad que en Maranga no hubo interrupción en ningún momento. Tenemos incluso restos de vivienda española.
¿Cuál es el mensaje entonces que recibimos del pasado?
El pasado está pidiéndonos que le demos una mirada y empecemos a tomar el ejemplo de ellos. Antes, la población por ejemplo trabajaba mancomunadamente. Había la minca, el ayni. Todos estaban más unidos. Ahora no, somos más egoístas.
¿Y cuál es el mensaje de Maranga?
Maranga representa el valor de la sabiduría que tuvieron esos antiguos limeños, porque ese es el testimonio de estos edificios, porque nos dicen: ‘miren, estuvimos acá y tuvimos este gran conocimiento que ustedes aún no conocen. Aquí estamos, presente’.
Es emocionante lo que dice…
Yo me emociono mucho cuando hablo del pasado. Perú está sentado en un banco de oro con muchas riquezas que no hemos sabido recuperar.
Aquí la nota de El Comercio:
http://elcomercio.pe/impresa/notas/plan-salvar-huacas-parque-leyendas/20110924/1307393
Posición del diario frente a una Lima Milenaria:
http://elcomercio.pe/impresa/notas/lima-ciudad-milenaria/20110924/1307609
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viernes, 16 de septiembre de 2011
PURUCHUCO, la hilacha del descontento
Puruchuco, sin haber sido cortado, ya es otra herida más. Nos involucra a todos, ciudadanos, medios de comunicación, autoridades. Y nos cuestiona a todos, porque no se percibe una acción concertada para proteger y salvaguardar.
Nos involucra como ciudadanos porque hemos crecido sin ver. No conocemos la importancia y el alcance que tuvo nuestro pasado limeño prehispánico y, en consecuencia, vivimos como si fuera un estorbo. Como si para avanzar, Lima necesitara destruir.
En los medios de comunicación, una limitada sensibilidad y poca información para lidiar con temas de protección de patrimonio, produce una cobertura débil. Y las autoridades, que poco se preocuparon de enseñarnos de una manera digna y seria sobre nuestro herencia prehispánica, actúan a veces con ignorancia, otras por codicia o de maneras contradictorias, cuando actúan.
LA IMPACIENCIA
Este caso es emblemático. Cuando conversé con el arqueólogo Luis Guillermo Lumbreras, considerado uno de los mejores y más respetados arqueólogos del país, tuvo que admitir que efectivamente él había firmado la cuestionada resolución 268 del INC que aprobó los planes de ampliación de la Av. Javier Prado a tajo abierto.
Cuando le pregunté sobre tamaña contradicción, dado que él sostiene que la solución es hacerlo construyendo un túnel por debajo, solo atinó a decir "es que la firmé sobre el supuesto que la mejor opción seguía siendo el túnel". Pero en el documento no hay mención alguna a la opción alternativa.
Lo que es diferente hoy es el momento que vivimos. Quizás, como dijo la protomora cultural Anahí Vásquez de Velasco, que ha convocado a una marcha por el patrimonio el 31 de octubre, "es que ya estamos hartos".
LIMA EN LAS REDES
Quizás porque Lima ha empezado a llamar la atención de una creciente cantidad de población en internet y en las redes sociales.
Quizás porque hay una cultura más democrática, donde se puede y debe exigir a sus autoridades que esta vez no estamos dispuestos a que nos quiten memoria.
Por lo que sea, el limeño hoy parece harto de la indiferencia ante la constante y progresiva mutilación de su ciudad, de su memoria, de su futuro.
ALCALDES PERPETRADORES
No me sorprendería si un análisis de la situación concluyera que son los alcaldes distritales los que más daño están haciendo, al permitir lo que se levanta en sus jurisdicciones. Ninguno parece haber desarrollado un plan de protección de patrimonio local.
Por el contrario, su mal entendida noción de modernidad los ha llevado a dar luz verde a horrores urbanos como los que se ven sobre la Av. Arequipa, o la Av. San Felipe, y muchas otras.
Miraflores, por mencionar un lugar emblemático de la ciudad, tenía barrios enteros con encantadoras muestras de arquitectura temprana del siglo XX, que le daban originalidad y atractivo.
Hoy eso viene siendo reemplazado por muros, paredes anónimas, rejas anodinas e hileras de púas, que hacen de la ciudad un lugar ajeno, inhóspito. Sin ningún respeto por la memoria de ese momento que ayudó a definir lo que el distrito es hoy.
EL VALOR DE UN MOMENTO
Hace unos meses entrevistaba a la alcaldesa de Montevideo, Ana Olivera. Ahí, el legado que protegen con dientes y uñas no tiene más de 150 años de antiguedad. Buena parte de eso es arquitectura local, sencilla, sin ningún otro mérito que tener más de 100 años. Y está fuertemente protegida por ley.
Cuando le pregunté por qué ese celo, su respuesta fue simple: "porque representa un momento en la vida de la ciudad. Nos recuerda cómo vivíamos entonces".
Me dio vergüenza decirle que en Lima tenemos arquitectura monumental de más de 4.000 años de antigüedad. Y que no sabemos protegerla.
EL SILENCIO
En Lima quienes autorizaron estas mutilaciones, como la misma de Puruchuco, fueron personas "cultas". Aquí lo que mantiene su vitalidad es la tradicional cultura del 'yo hago lo que quiero', y 'no me importa el otro'. Este parece ser el único legado que hemos defendido y protegido por siglos.
Porque a todos nos conviene en algún momento.
La ministra de Cultura hace poco dijo que hay que preservar el patrimonio arqueológico, pero prefirió no hablar para la nota que publiqué hace unos días en El Comercio. ¿Estaban analizando la situación? Pudo decir eso, pero tras dos días de insistentes llamadas, nada.
Mientras tanto, la poblacíon la veía por televisión en Mistura, la veía en alguna inauguración de arte, o la veía cantando descalza con una frazada.
EL FUTURO EN NUESTRAS MANOS
Pero parece que vivimos un momento diferente. Esta semana, un colectivo de artistas y ciudadanos preocupados por el patrimonio organizó un plantón frente al ministerio. El próximo mes tendremos una marcha. Y en las redes sociales va en aumento la discusión sobre estos temas. Va creciendo el interés y el hartazgo.
Quizás ahora, que no somos un país (completamente) muerto de hambre, podemos volver a mirar a nuestra herencia cultural y decir aquí hay algo que nos importa, que nos refleja a todos, y creemos que vale la pena cuidar.
Quizás lo que vemos es el inicio de una nueva manera de ponernos de pie, de decirle a los que tienen capacidad decisión: estamos hartos y no queremos más indiferencia. Hagamos algo, juntos.
Foto: adaptada de http://museosdelperu.blogspot.com
miércoles, 24 de agosto de 2011
LA LIMA DE JUAN GUNTHER - 5/fin
Lima en 1535 era como este mapa. Un núcleo español rodeado de nada. Y quizás ahí radica uno de los efectos más nocivos del colonialismo: habernos arrancado de la memoria un origen anterior, urbano y monumental, que ocupó estos valles de manera continua, por lo menos durante 1.500 años más, hasta 1535.
Para gracia y suerte de nosotros, limeños de todas las cepas, las ciudades de esas épocas siguen todavía con nosotros. Aprendimos a no verlas. Pero siguen ahí. Para más gracia y suerte, ha habido arqueólogos, arquitectos y profesionales de distinto tipo, que se han encargado investigar y de recordarnos que no venimos de la nada.
Con estos últimos párrafos terminamos la secuencia dedicada al arquitecto Juan Gunther. Él ha sido uno de los primeros en darle un cuento a Lima que no empezaba en 1535, sino mucho antes. Tiene la gratitud de este blog y nuestra tarea consiste en seguir difundiendo este conocimiento. Hasta que un día logremos que Lima sea declarada, oficial y legítimamente, Ciudad Milenaria.
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La fundación española de Lima
La fundación española de Lima se realizó en el espacio frente al Palacio de Taulichusco, con su consentimiento, el 18 de enero de 1535.
La cuadrícula de la ciudad proyectada por Diego de Agüero,siguiendo con el patrón de asentamiento occidental, fue de 117 manzanas de 125m. de lado, con calles de 12m, para construir las nuevas casas sobre las huacas y caminos antiguos.
Pizarro ubicó su Centro Administrativo sobre el antiguo Palacio de Taulichsusco para poder gozar del mismo manejo de los riegos del valle que tuvo aquel, contradiciendo las leyes españolas de fundación de ciudades, que estipulaban claramante que las plazas debían estar al centro de la cuadrícula.
Los primeros años de Lima
La cuadrilla de Pizarro fue sobrepuesta a la trama urbana prehispánica, por lo que el desarrollo urbano de Lima se ralizó a lo largo de los ejes preexistentes, creciendo desde la Plaza de Armas en forma de cruz.
El crecimiento de Lima primitiva fue lento por las guerras civiles que acabaron en diciembre de 1554, y por los continuos levantamientos indígenas.
Lima católica
El proceso dado en el Perú, para acabar con los movimientos indígenas e implantar completamente la religión católica, produjo al término del siglo XVI y durante la primera mitad del siglo XVII un fuerte movimiento católico.
Esto se vio reflejado en la construcción de inifinidad de templos y conventos, así como también en la aparición de beatos, santos y religiosos como Santa Rosa de Lima, San Martín de Porras, Santo Toribio y San Francisco Solano.
Esto daría a la ciudad un sello religioso, que la coronoaría luego como foco de irrigación de la evangelización de la América española.
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Textos extraídos de: "Jornadas de Lima" - Programa de toma de conciencia del Centro Histórico de Lima, publicado por el Patrimonio de Lima, con apoyo de la Cervecería Backus, en 1992.
lunes, 8 de agosto de 2011
LA LIMA DE JUAN GUNTHER - 4
Segunda cultura panperuana: Los Wari
Ellos dominan estos valles alrededor del año 600 d.C. Su sello distintivo fueron los centros administrativos y canales de regadío. Siendo conocidos como grandes urbanistas, Cajamarquilla probablemente sea el ejemplo más notable que sobrevive de ese periodo.
Otras obras notables de este periodo: el templo pintado de Pachacamac, y el "rio Surco". También mejoraron la red de caminos de los marangas. Uno de ellos salía desde Callao hasta los actuales jirón Quilca, Miro Quesada y Junín. "Por esta época hace su aparición un nuevo elemento que tendrá influencias en la construcción de viviendas hasta el día de hoy: la estera". Se calcula que los Wari se mantienen en este territorio hasta los años 1100-1200.
Periodo de Reinos y Confederaciones: El Señorío Collique y Señorío de Ichma
"Al parecer, por los fenómenos climáticos adversos y su correspondiente crisis productiva y social, las capitales y centro de Wari-Tiawanaku son invadidos, y la administración del territorio limeño vuelve a ser netamente local, dividiéndose el valle en curacazgos".
"Los curacazgos del valle del Chillón formaban el señorío de los Collique, y los del Rímac y Lurín el señorío Ichma con su capital en Pachacamac". La serpiente bicéfala se convierte en parte definitoria del estilo de este periodo en la costa central.
Tercera cultura panperuana: Los Incas
"Treinta años antes de la llegada de Colón a América, Tupac Yupanqui, hijo del Inka Pachacutec, anexó pacíficamente los territorios de Ichma y después de una fuerte batalla, los de los Collique del Chillón. Se comprometió, con los anexados pacíficamente, en respetar su oráculo y erigió en el promontorio más alto de la ciudadela de Pachacamac, el templo inka del Sol".
"Los inkas integraron Lima con la red caminera imperial que iba de Cusco a Quito (...) estructurado por tambos como Armatambo, Limatambo, Tambo Inga y Tambo de Lima".
"El centro de distribución del agua para la parte baja del valle era un triángulo conformado por Lima, Callao y Miraflores. El Centro Administrativo se ubicaba en la actual Plaza de Armas y estaba conformado por el Palacio del curaca Taulichusco bajo lo que hoy es Palacio de Gobierno".
"Otro templo en este Centro era el actualmente cubierto por la Catedral de lima, denominado "Puma Inti", según estudios hechos por el Arq. Harth-Terré. Finalmente, lo que terminaba por definir la forma triangular de la plaza, era la huaca del cabildo rodeada de un corral de llamas, ubicada donde hoy es el Palacio Municipal. Detrás del Palacio de Taulichusco, estaba la bocatoma del más antiguo río artificial y la huerta desde donde se controlaba el riego del río Huatica".
----- continuaremos.
Textos extraídos de: "Jornadas de Lima" - Programa de toma de conciencia del Centro Histórico de Lima, publicado por el Patrimonio de Lima, con apoyo de la Cervecería Backus, en 1992.
Foto 2: dibujo del Arq. Juan Gunther, cedido a Lima Milenaria, con su proyección de imagina de cómo debío lucir la actual Plaza de Armas.
miércoles, 20 de julio de 2011
CICATRICES (POS) COLONIALES, PALIMPSESTOS MILENARIOS
Foto 1: Huaca San Marcos
Kathrin Golda-Pongratz es una arquitecta alemana enamorada de Lima. O de su historia arquitectónica, debería decir. La conocí hace un par de años cuando ella estaba de visita para un evento sobre ... arquitectura de Lima. Enseña en universidades de Barcelona y Frankfurt, le gusta este blog y accedió a escribir esta nota para nosotros. Texto importante, escrito con una mirada y una sensibilidad necesarias. Porque es una gentil llamada de atención a cómo tratamos nuestro legado milenario, nuestra identidad, nosotros mismos. Gracias, Kathrin.
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Subir a la Huaca de San Marcos es una experiencia de múltiples lecturas. Es, por un lado, ver prácticamente toda la metrópolis, es escucharla, olerla y a la vez estar completamente alejada de ella. Es estar al margen y en el centro a la vez. Es entender que las inscripciones prehispánicas en este territorio entre río y mar conformaban unas infraestructuras importantes de distribución de agua y de caminos.
Es también una lectura de cicatrices. Por un lado, es ver el estadio de San Marcos construido encima de la Huaca truncada de Aramburú a fines de los años cuarenta, cuando, conforme con la Resolución Suprema 598 del 23.10.1948, se decidió que “la solución más económica y ventajosa sería utilizar hormigón limpio de río o de Huaca (él que abunda cerca del Estadio)” (Golda-Pongratz 2007, 131).
Sesenta años después, el proyecto del nuevo By Pass de las Avenidas Venezuela y Universitaria tropieza bruscamente con las huellas de la historia del territorio, al causar una alteración calificada muy grave al complejo arqueológico de Maranga y la Huaca de San Marcos, ubicada dentro del campus de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, según los reportes finales de la evaluación arqueológica del Instituto Nacional de Cultura (INC).
Estas evaluaciones se hicieron cuando las obras ya estaban muy avanzadas y cuando una auténtica pugna había surgido entre el municipio y la universidad, en cuyo terreno ya avanzaron las máquinas municipales, destruyendo el muro perimétrico del campus universitario. El INC tomó nota del caso y se disponía a paralizar las obras, para después aprobarlas.
Mientras tanto, el alcalde de entonces, Luis Castañeda, defendió las obras como indispensables y de especial importancia e urgencia para dar una buena imagen a los visitantes de la Cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) que en noviembre de 2008 se celebró en Lima. Desde entonces, la disputa territorial continua, y el patrimonio prehispánico parece ser el menor factor de discordia en ella.
La alcaldesa actual, Susana Villarán, denominó de "capricho de la gestión anterior" (Perú 21, edición online, 26.1.2011) el impacto de la "oreja vial" y mientras las obras continuan, está buscando un consenso con las autoridades de la universidad.
Foto 2: La obra se detiene
A partir de decisiones ad-hoc o decisiones forzadas, eventos efímeros o acontecimientos históricos, a veces a partir de un gran plan urbanístico, a veces de puros caprichos o un sueño a corto plazo de algún alcalde, se producen inscripciones en el territorio y en la memoria colectiva que, a su vez, borran o remplazan a otras y así sucesivamente producen capas visibles o invisibles dentro del territorio. Hay miles de tales palimpsestos, y de muy diferente índole.
El concepto de palimpsesto nos ayuda a entender la complejidad de la ciudad y de su cultura, dado que inscripciones previas han sido borradas y se ha escrito encima de ellas, pero aún quedan huellas en la conciencia y en el territorio mismo. Nos confirma un dinamismo, quizás todavía inconciente y, sobre todo, un posible dialogo. Las sucesivas capas de huellas en el territorio dibujan, si se quiere, el carácter objetivo de un lugar, de una ciudad.
Son escasas -pero con este blog van en aumento- las descripciones de la estructura y de la idiosincrasia del asentamiento previo a la fundación de la nueva capital colonial del Virreinato de Perú. Apenas se ha investigado por qué ciertas huellas y caminos se han mantenido hasta hoy, causando ciertas asimetrías dentro del damero claro y rígido del centro histórico contemporáneo, mientras que otras, ya en el año fundacional o poco después, han sido tapadas y sobre ellas, se ha construido (Golda-Pongratz 2009, 152).
Foto 3: Magnífico hallazgo arqueológico del canal de Huatica, tras el terrible incendio de Mesa Redonda.
Mesa Redonda es un caso ejemplar de varios palimpsestos y del fracaso de su lectura: El lugar, cuya fisiognomía es la de una mesa, resultando de un cruce de caminos prehispánicos. En la Lima de fines del siglo XX conformaba un importante centro de fabricación de productos y de negocios informales. En diciembre del 2001, el almacenamiento ilegal e inadecuado de artefactos pirotécnicos provocó una devastadora explosión y causó ahí la muerte de más de 500 personas.
Poco después, el gran vacío causado por el incendio se tapó rápidamente, posiblemente no solo por razones políticas, sino también por motivos morales. Para reducir la densidad del lugar y para conmemorar a las victimas, se transformó dentro de pocos meses en un espacio verde denominado “parque”, alrededor del cual las fachadas de los edificios destruidos por el fuego se pintaban simplemente para disimular su desastroso estado.
El canal del río Huatica, salido a la luz tras el incendio, constituía todo un reto para las administraciones: como resto arqueológico debió de repente protegerse como monumento. En vez de integrarse en el parque o en un concepto de unas nuevas edificaciones, fue enrejado y segregado del contexto, finalmente sellado con un letrero del Instituto Nacional de Cultura que lo denominaba Patrimonio Cultural de la Nación.
Pocos años después, en agosto del 2008, ambos, el parque por un lado y el letrero por otro, han desaparecido debajo de nuevas construcciones de galerías comerciales de varios pisos, posiblemente nuevamente incumpliendo las normas técnicas.
A partir del accidente podría haberse tomado el reto de seguir las huellas prehispánicas y de diseñar en este lugar históricamente significativo un espacio que podría desvelar las capas tan fascinantes de Lima, acentuar la importancia de aquel cruce de caminos que hasta hoy en día sigue determinando la estructura urbana y, a la vez, mejorar la calidad de vida y de trabajo en Mesa Redonda.
Foto 4: La esquina de Mesa Redonda en 2002, y el cartel del canal, al lado derecho, detrás de los chicos.
¿Cual es el centro (físico y conceptual) al que nos referimos, teniendo en cuenta que la misión cultural de traer los márgenes a la esfera de influencia y al centro de poder era la justificación principal de cualquier explotación económica y política del colonialismo?
Foto 5: Mesa Redonda en 2008. La gente camina hoy sin memoria, sin noción de haberse tapiado parte de la identidad que definió a Lima.
Pensar la Lima de ahora y la Lima del futuro más allá del viejo concepto de metrópolis y, a su vez, en un contexto poscolonial nos abre, pues, nuevas perspectivas frente a sus diversas realidades, sus tendencias contemporáneas de recolonización territorial, su hibridez prometedora y su actual fragmentación.
Nos hace entender que el centralismo obsoleto tendrá que ser remplazado por un modelo regional y pluricentral. Nos hace ver que los mayores retos para este territorio urbanizado a múltiples escalas son la capacidad de leer sus macro y micro escalas y fomentar su convivencia, incentivar la interacción entre las diversas realidades locales, encontrar mecanismos de conectividad equilibrada y desarrollar redes infraestructurales que fortalezcan y protejan la diversidad y el potencial cultural, económico, espacial y social de cada uno de sus partes, sin destruir el patrimonio prehispánico.
Las inscripciones, incrustaciones y los palimpsestos territoriales y culturales constituyen su patrimonio, tanto como la visión de como se vivirá con ellos en este siglo XXI postmetropolitano.
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Referencias:
Golda-Pongratz, Kathrin. 2007. "La transformación de estructura y significado del centro de Lima. Tres aproximaciones." En: Ur[b]es N° 3, Revista de Ciudad, Urbanismo y Paisaje. Editado por Ludeña Urquizo, Wiley, Lima.
--- 2009. "La transformación de estructura y significado del centro de Lima." En: Perú: la construcción sociocultural del espacio territorial y sus centralidades. Editado por Dammert Ego, Manuel, Quito: OLACCHI.
El texto se basa en extractos de la publicación de la autora: Inscripciones, incrustaciones, palimpsestos – descifrando la Lima poscolonial contemporánea. En: AUT Nr. 3 (Revista de Arquitectura, Urbanismo y Territorio del CAP Regional de Lima). Belaúnde, Pedro (Ed.), Lima 2010, p. 18-29.
(Todas las fotos: Kathrin Golda-Pongratz)
Kathrin Golda-Pongratz es una arquitecta alemana enamorada de Lima. O de su historia arquitectónica, debería decir. La conocí hace un par de años cuando ella estaba de visita para un evento sobre ... arquitectura de Lima. Enseña en universidades de Barcelona y Frankfurt, le gusta este blog y accedió a escribir esta nota para nosotros. Texto importante, escrito con una mirada y una sensibilidad necesarias. Porque es una gentil llamada de atención a cómo tratamos nuestro legado milenario, nuestra identidad, nosotros mismos. Gracias, Kathrin.
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Subir a la Huaca de San Marcos es una experiencia de múltiples lecturas. Es, por un lado, ver prácticamente toda la metrópolis, es escucharla, olerla y a la vez estar completamente alejada de ella. Es estar al margen y en el centro a la vez. Es entender que las inscripciones prehispánicas en este territorio entre río y mar conformaban unas infraestructuras importantes de distribución de agua y de caminos.
Es también una lectura de cicatrices. Por un lado, es ver el estadio de San Marcos construido encima de la Huaca truncada de Aramburú a fines de los años cuarenta, cuando, conforme con la Resolución Suprema 598 del 23.10.1948, se decidió que “la solución más económica y ventajosa sería utilizar hormigón limpio de río o de Huaca (él que abunda cerca del Estadio)” (Golda-Pongratz 2007, 131).
Sesenta años después, el proyecto del nuevo By Pass de las Avenidas Venezuela y Universitaria tropieza bruscamente con las huellas de la historia del territorio, al causar una alteración calificada muy grave al complejo arqueológico de Maranga y la Huaca de San Marcos, ubicada dentro del campus de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, según los reportes finales de la evaluación arqueológica del Instituto Nacional de Cultura (INC).
Estas evaluaciones se hicieron cuando las obras ya estaban muy avanzadas y cuando una auténtica pugna había surgido entre el municipio y la universidad, en cuyo terreno ya avanzaron las máquinas municipales, destruyendo el muro perimétrico del campus universitario. El INC tomó nota del caso y se disponía a paralizar las obras, para después aprobarlas.
Mientras tanto, el alcalde de entonces, Luis Castañeda, defendió las obras como indispensables y de especial importancia e urgencia para dar una buena imagen a los visitantes de la Cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) que en noviembre de 2008 se celebró en Lima. Desde entonces, la disputa territorial continua, y el patrimonio prehispánico parece ser el menor factor de discordia en ella.
La alcaldesa actual, Susana Villarán, denominó de "capricho de la gestión anterior" (Perú 21, edición online, 26.1.2011) el impacto de la "oreja vial" y mientras las obras continuan, está buscando un consenso con las autoridades de la universidad.
Foto 2: La obra se detiene
A partir de decisiones ad-hoc o decisiones forzadas, eventos efímeros o acontecimientos históricos, a veces a partir de un gran plan urbanístico, a veces de puros caprichos o un sueño a corto plazo de algún alcalde, se producen inscripciones en el territorio y en la memoria colectiva que, a su vez, borran o remplazan a otras y así sucesivamente producen capas visibles o invisibles dentro del territorio. Hay miles de tales palimpsestos, y de muy diferente índole.
El concepto de palimpsesto nos ayuda a entender la complejidad de la ciudad y de su cultura, dado que inscripciones previas han sido borradas y se ha escrito encima de ellas, pero aún quedan huellas en la conciencia y en el territorio mismo. Nos confirma un dinamismo, quizás todavía inconciente y, sobre todo, un posible dialogo. Las sucesivas capas de huellas en el territorio dibujan, si se quiere, el carácter objetivo de un lugar, de una ciudad.
Son escasas -pero con este blog van en aumento- las descripciones de la estructura y de la idiosincrasia del asentamiento previo a la fundación de la nueva capital colonial del Virreinato de Perú. Apenas se ha investigado por qué ciertas huellas y caminos se han mantenido hasta hoy, causando ciertas asimetrías dentro del damero claro y rígido del centro histórico contemporáneo, mientras que otras, ya en el año fundacional o poco después, han sido tapadas y sobre ellas, se ha construido (Golda-Pongratz 2009, 152).
Foto 3: Magnífico hallazgo arqueológico del canal de Huatica, tras el terrible incendio de Mesa Redonda.
Mesa Redonda es un caso ejemplar de varios palimpsestos y del fracaso de su lectura: El lugar, cuya fisiognomía es la de una mesa, resultando de un cruce de caminos prehispánicos. En la Lima de fines del siglo XX conformaba un importante centro de fabricación de productos y de negocios informales. En diciembre del 2001, el almacenamiento ilegal e inadecuado de artefactos pirotécnicos provocó una devastadora explosión y causó ahí la muerte de más de 500 personas.
Poco después, el gran vacío causado por el incendio se tapó rápidamente, posiblemente no solo por razones políticas, sino también por motivos morales. Para reducir la densidad del lugar y para conmemorar a las victimas, se transformó dentro de pocos meses en un espacio verde denominado “parque”, alrededor del cual las fachadas de los edificios destruidos por el fuego se pintaban simplemente para disimular su desastroso estado.
El canal del río Huatica, salido a la luz tras el incendio, constituía todo un reto para las administraciones: como resto arqueológico debió de repente protegerse como monumento. En vez de integrarse en el parque o en un concepto de unas nuevas edificaciones, fue enrejado y segregado del contexto, finalmente sellado con un letrero del Instituto Nacional de Cultura que lo denominaba Patrimonio Cultural de la Nación.
Pocos años después, en agosto del 2008, ambos, el parque por un lado y el letrero por otro, han desaparecido debajo de nuevas construcciones de galerías comerciales de varios pisos, posiblemente nuevamente incumpliendo las normas técnicas.
A partir del accidente podría haberse tomado el reto de seguir las huellas prehispánicas y de diseñar en este lugar históricamente significativo un espacio que podría desvelar las capas tan fascinantes de Lima, acentuar la importancia de aquel cruce de caminos que hasta hoy en día sigue determinando la estructura urbana y, a la vez, mejorar la calidad de vida y de trabajo en Mesa Redonda.
Foto 4: La esquina de Mesa Redonda en 2002, y el cartel del canal, al lado derecho, detrás de los chicos.
¿Cual es el centro (físico y conceptual) al que nos referimos, teniendo en cuenta que la misión cultural de traer los márgenes a la esfera de influencia y al centro de poder era la justificación principal de cualquier explotación económica y política del colonialismo?
Foto 5: Mesa Redonda en 2008. La gente camina hoy sin memoria, sin noción de haberse tapiado parte de la identidad que definió a Lima.
Pensar la Lima de ahora y la Lima del futuro más allá del viejo concepto de metrópolis y, a su vez, en un contexto poscolonial nos abre, pues, nuevas perspectivas frente a sus diversas realidades, sus tendencias contemporáneas de recolonización territorial, su hibridez prometedora y su actual fragmentación.
Nos hace entender que el centralismo obsoleto tendrá que ser remplazado por un modelo regional y pluricentral. Nos hace ver que los mayores retos para este territorio urbanizado a múltiples escalas son la capacidad de leer sus macro y micro escalas y fomentar su convivencia, incentivar la interacción entre las diversas realidades locales, encontrar mecanismos de conectividad equilibrada y desarrollar redes infraestructurales que fortalezcan y protejan la diversidad y el potencial cultural, económico, espacial y social de cada uno de sus partes, sin destruir el patrimonio prehispánico.
Las inscripciones, incrustaciones y los palimpsestos territoriales y culturales constituyen su patrimonio, tanto como la visión de como se vivirá con ellos en este siglo XXI postmetropolitano.
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Referencias:
Golda-Pongratz, Kathrin. 2007. "La transformación de estructura y significado del centro de Lima. Tres aproximaciones." En: Ur[b]es N° 3, Revista de Ciudad, Urbanismo y Paisaje. Editado por Ludeña Urquizo, Wiley, Lima.
--- 2009. "La transformación de estructura y significado del centro de Lima." En: Perú: la construcción sociocultural del espacio territorial y sus centralidades. Editado por Dammert Ego, Manuel, Quito: OLACCHI.
El texto se basa en extractos de la publicación de la autora: Inscripciones, incrustaciones, palimpsestos – descifrando la Lima poscolonial contemporánea. En: AUT Nr. 3 (Revista de Arquitectura, Urbanismo y Territorio del CAP Regional de Lima). Belaúnde, Pedro (Ed.), Lima 2010, p. 18-29.
(Todas las fotos: Kathrin Golda-Pongratz)
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