miércoles, 7 de agosto de 2013

EDIFICIOS, CASONAS Y HUACAS: ¿DE QUÉ NOS SIRVEN?


La entrada anterior de este blog, sobre el edificio Limatambo, generó algunas opiniones cuestionando lo que algunos consideramos valioso. Y es lógico. Vivimos en una ciudad donde nunca nadie nos enseñó lo que teníamos. Ninguna autoridad se tomó el trabajo de decirnos el valor de nuestra herencia arquitectónica. No hubo manera de empezar a apreciar y entender que vivimos en una de las ciudades más ricas y más originales que existen.

Con esos antecedentes, qué se podía esperar ahora que hemos entrado en un proceso de destrucción acelerada de un legado de miles de años. En cualquier otro lugar, la ciudad entera se habría levantado ante estos crímenes. Acá, siento que tenemos que empezar por manejar nociones comunes. A conocer un poco más.

Para ello entrevisté a Norma Barbacci. Ella es arquitecta y Directora para América Latina, España y Portugal, del World Monuments Fund (WMF). El WMF es posiblemente la organización privada de protección de patrimonio más influyente del planeta, con proyectos de salvataje en todos los continentes. Ella respondió a mis preguntas via e-mail desde sus oficinas en Nueva York.

Para tenerlo claro desde el principio ¿qué entendemos por protección de patrimonio?
Significa prevenir la destrucción, el deterioro o la modificación exagerada de lo que consideramos un legado importante, o un bien de valor común. Por modificación “exagerada” me refiero a aquellos cambios que destruyen la integridad del bien o, en otras palabras, que atentan contra los valores más importantes o la esencia de este. El cambio es bueno y necesario pero hay “límites de cambio aceptable”.

¿Qué se suele proteger?
El derecho de todos de poder disfrutar del patrimonio – no solo la propiedad privada o el monumento religioso, o el sitio arqueológico de interés académico. Es también el derecho a conocer nuestra historia, raíces, y logros como nación a través de las obras arquitectónicas de nuestros antepasados. La trama o tejido histórico urbano es tan importante como el monumento en sí. Es también una manera de preservar nuestra identidad.

¿Cómo se hace?
En primer plano previniendo, a través de legislación de protección y designación de monumentos o distritos históricos; zonificación apropiada; creación de incentivos fiscales para el mantenimiento y la rehabilitación de sitios patrimoniales; y educando y concientizando a la comunidad sobre estos valores y los potenciales beneficios (incluyendo los económicos y la calidad de vida) de preservar el legado histórico…

Después...
… conservando, restaurando o poniendo en valor el patrimonio cuando este se encuentra deteriorado, o su uso original se vuelve obsoleto en algún momento de su historia, lo cual implica un trabajo de reciclaje. Finalmente, vigilando y defendiendo el patrimonio cuando es atacado, y por supuesto fiscalizando (en serio) a los que no cumplen con las reglas de protección.

¿Qué ciudad(es) de América Latina son ejemplares en este campo?
Quito, Bogotá, La Habana Vieja, Salvador de Bahía (Plan de Rehabilitación Participativo) y, por qué no, los poblados de Lampa o Andahuaylillas en el Perú.

Iglesia de Andahuaylillas, Cusco, recuperada con apoyo del WMF
¿Cómo figura Lima en ese contexto de ciudades en cuanto a protección de patrimonio?
Ha logrado avances en la conservación de los monumentos y plazas más emblemáticos del Centro Histórico, pero aun no logra establecer las reglas de juego apropiadas para promover la protección y reciclaje del tejido histórico. Por eso se ven casos desafortunados como Mateo Salado (zona de amortiguamiento), el Edificio Limatambo (protección de patrimonio moderno) y otros. El caso de El Paraíso es diferente ya que es un caso de flagrante delito de parte de una empresa privada. El castigo debería ser ejemplar en este caso para desincentivar este tipo de acciones.

Algunos piensan que solo hay que salvar el Centro Histórico…
Esta es una visión algo limitada del patrimonio. El Centro Histórico debería ser considerado como parte integral de la ciudad de Lima, no solo como un destino de interés para algunos turistas y donde se va por necesidad de hacer algún trámite gubernamental. Hay que salvar también los barrios residenciales a través de una zonificación coherente (y así evitar la mutilación de casas para convertirse en chifas, por ejemplo), o el contexto o zona de amortiguamiento de monumentos milenarios como las huacas.

¿Qué valor arquitectónico le encuentras a Lima?
Sebastián Salazar Bondy en “Lima la Horrible” describe una ciudad des-integrada donde la oligarquía y lo colonial tienen precedente sobre la integración social e histórica de la ciudad. Al contrario, creo que Lima tiene valores arquitectónicos-históricos poco apreciados como las huacas milenarias, la arquitectura colonial en los dos lados del rio Rímac, el adobe como material “noble,” eficiente y ecológico, sus construcciones modernas como el edificio Limatambo de Enrique Seoane, o los complejos residenciales como la Unidad Vecinal #3 de Luis Dórich, su traza urbana, sus parques y jardines, etc.

¿Qué valor le encuentras al edificio Limatambo? ¿Qué se pudo hacer?
El edificio Limatambo del arquitecto peruano Enrique Seoane Ros, construido en los años 50’s es una obra de arquitectura domestica que fue innovadora para esa época en Lima. Lo visite mucho en los años 70’s (mi hermano vivía allí) y recuerdo estar muy impresionada por su comodidad, grandes ventanales y profusión de luz, y su gran genius loci o sentido de lugar. En lo referente a que se pudo hacer – yo diría haberlo designado como monumento para protegerlo contra su destrucción o modificación. En vez, le pasó lo que a muchos monumentos de arquitectura moderna: no logró sobrevivir lo suficiente como para ser suficientemente valorado y llegar a ser monumento... Una pena.

¿Qué factores son los que se toman en cuenta para proteger un bien inmueble?
Son varios: antigüedad, estilo, valor simbólico, más el potencial económico que estos bienes poseen y que se puede realizar a través de un reciclaje apropiado, y los “green points,” o puntaje ecológico, que habría que considerar cuando se reutiliza un inmueble que contiene una gran energía incorporada la cual fue utilizada en su construcción.

Pero toda ciudad crece y el precio del desarrollo implica que no se puede conservar todo…
Estoy de acuerdo en que no se puede conservar todo, pero creo que la decisión de qué salvar y qué no debe responder a una evaluación consensada y basada en criterios sólidos.

¿Qué hay con Miraflores? hay quienes sostienen que ha perdido su valor histórico.
A mi parecer, Miraflores ha llegado a un punto de inflexión donde se perdió el balance que existía hace unas décadas, cuando la construcción nueva y las casonas históricas convivían más o menos amistosamente. Ahora encontrar vestigios del antiguo Miraflores o de una escala humana es cada vez más difícil. A esto me refería en relación a los “límites de cambio aceptable”.

En el caso de Lima, ¿qué se necesita reforzar?
Varios elementos: el papel del poder judicial, empresa privada, sociedad civil, leyes y, particularmente, la educación cívica desde la niñez. La preservación histórica, así como la conservación del medio ambiente son actividades sumamente cívicas, donde el bien común y el beneficio individual deben lograr un balance.

¿Qué papel le corresponde la sociedad civil en todo esto?
Creo firmemente que el papel de la sociedad civil en la protección del patrimonio es esencial. El Estado puede crear leyes y tratar de ejecutarlas con incentivos o castigos, pero nunca es suficiente ya que siempre existen intereses privados que buscaran escapatorias para burlarse del sistema. En una democracia, la sociedad civil tiene el derecho y la responsabilidad de estar vigilante y defender lo suyo, el legado de sus antepasados, su calidad de vida, su medio ambiente.

Tony Puig [uno de los artífices de la transformación de Barcelona en los 90s] estuvo en Lima hace poco y dijo que a la ciudad solo le quedan tres años para empezar a hacer algo (por decir que la bonanza económica no durará siempre y que si no se hace algo hoy, habremos perdido la oportunidad) ¿Estás de acuerdo?
Completamente, aunque no necesariamente con el límite de tres años. La planificación hay que hacerla proactivamente y no hay mejor momento para reforzar instituciones, mejorar leyes, zonificar, capacitar, y sensibilizar que cuando las necesidades básicas o las amenazas no son tan urgentes. Por otra parte, la disponibilidad de recursos para inversión puede ser aun más destructiva para el patrimonio si en vez de estos ser canalizados hacia acciones de conservación y reciclaje, son utilizados para la demolición y construcción especulativas.

Foto 1: puntoedu.pucp.pe
Foto 2: WMF

miércoles, 31 de julio de 2013

Adiós, Edificio Limatambo. RIP 2013

Foto: Lima Antigua

Nada más ser juramentada, la nueva ministra de Cultura hizo su primera promesa: buscar el compromiso de la empresa privada con el patrimonio de la ciudad. Estupenda iniciativa. Si lo consigue, se ganará mi respeto y admiración.  Le sugiero que empiece con el grupo Brescia. Seguro que tendrá mejor suerte que yo. (Vea aquí la despedida virtual al edificio) 

Como muchos habrán notado, el edificio Limatambo -el emblemático edificio limeño que ocupa una de las esquinas de la Av. Javier Prado y Vía Expresa- empezó su despedida final. Estos días aparece vacío, desprovisto de vida y cubierto con una malla verde, mientras avanza su desmantelamiento.

Es un triste fin para una estructura diseñada por uno de nuestros grandes arquitectos, Enrique Seoane Ros, y que se convirtió en un símbolo de la historia del desarrollo urbano de Lima.

Lo que me parece más desalentador es que el grupo Brescia, propietarios del edificio, tuvo en sus manos la posibilidad de dar una clara señal de compromiso con la ciudad. Y no lo hizo. ¿Por qué? Aquí un resumen de un final que pudo ser diferente.

18 de mayo: empiezan a desmantelar el aviso de Coca Cola. Ese día publico un post en Facebook preguntando si existe algún proyecto para que el anuncio vaya a un museo, o si hay planes para hacer un registro fotográfico del proceso. Muchos responden con entusiasmo a la posibilidad de hacer algo. Aquí el link de estos intercambios.

Ese mismo día consigo comunicarme con un representante del grupo Breca (el nombre actual del grupo económico). Su respuesta es muy positiva. “Claro que se puede”.

20 de mayo: le reitero por e-mail mi interés en presentarle un proyecto sobre la memoria visual del edificio. “Voy a ver el tema con el gerente del negocio inmobiliario...”.

25 de mayo: vuelvo a preguntar. "Las coordinaciones las podemos realizar luego que el edificio esté desocupado…”.

27 de mayo: mientras eso sucede, ¿nos podemos reunir? “Esta semana es complicada…”.

3 de junio: sugiero que el proyecto le puede servir tanto a la empresa como a la ciudad. “Esta semana me tengo que ir a Cusco...”.

13 de junio: ¿alguna fecha para conversar? “Me encantaría pero todavía no he recibido una fecha definida para la desocupación ...”. No hubo más contacto directo.

11 de julio: una agencia de comunicación externa me envía este mensaje: “Sé que estas interesado en tomar imágenes del Edificio Limatambo. Me dicen… que a partir de hoy y hasta el domingo podrás acercarte a hacer las tomas respectivas”. Tengo 48 horas.

Ante la sorpresa de lo que sonaba como un ultimátum antes que una invitación, solo atino a preguntar si puedo hacer una convocatoria abierta para que en esas 48 horas venga público en general que quiera conocer el edificio, y para que vengan fotógrafos a registrar imágenes.

12 de julio, última comunicación: “Lamentablemente, se han iniciado las labores de acondicionamiento del edificio y por un tema de seguridad no se puede permitir el ingreso a muchas personas”.

Solo podía entrar yo solo. Y declino el privilegio.

¿De qué se trataba? Algo tan simple como:
  • Permitir el acceso para que artistas y fotógrafos pudieran tomar imágenes del lugar.
  • Abrir el edificio al público por unos días y puedan conocer de cerca el trabajo del arquitecto.
  • Realizar un ciclo de conferencias sobre Seoane y ese momento arquitectónico en Lima.
  • Realizar una exhibición fotográfica con imágenes de las obras de Seoane y/o de otros arquitectos de la época.
  • Tal vez publicar un pequeño libro, afiches, postales, con esas imágenes.
Y ahí es cuando no entiendo esta actitud empresarial. No solo era una buena oportunidad para Lima y los que estamos interesados en ella. Era también un tema de imagen para este grupo.

Los más entusiastas dirán que ahí ellos van a levantar el edifico más alto del Perú. A mí también me fascina la arquitectura contemporánea. Pero así no se hacen las cosas. No se levanta sobre un punto de historia, tan significativo para la ciudad, haciendo tabla rasa de ese pasado. Sin memoria no existen las ciudades.

Sinceramente, espero que ellos por su cuenta estén preparando un proyecto propio. De repente, y sueño por un momento, que en unos meses sacarán una publicación o harán una exhibición. No tengo idea.

Mientras tanto, los limeños volvemos a perder un símbolo de nuestra historia. Las autoridades y los profesionales responsables tampoco hicieron nada. Las futuras generaciones de limeños no sabrán lo que eso significó para el desarrollo de la capital.

No es una buena señal. Lima requiere de un mejor compromiso de todos. Particularmente de sus empresarios, y de aquellos que siguen creciendo gracias a esta ciudad y sus habitantes. Así que, ministra de Cultura, tiene la pista preparada.

Y a tí, edificio Limatambo (qué nombre tan evocativo), adiós.  

Aquí una galería de imágenes sobre el edificio y el trabajo de Seoane.

Y aquí, la despedida virtual de los limeños a un edificio querido.

miércoles, 17 de julio de 2013

PRESIDENTE: ¿QUÉ HACEMOS CON NUESTRA RIQUEZA?

Estudiantes en la Fortaleza de Campoy, SJL. Foto: Rolly Reyna/El Comercio.
 
Me pregunto qué siente el presidente Humala cuando ve que una empresa inmobiliaria se cree con toda la autoridad para destruir un vestigio arqueológico de 4.000 años de antigüedad. Me pregunto qué piensa cuando ve que otra empresa inmobiliaria se toma el templo de Huacoy, de 3.800 años, lo lotiza y levanta casas.  Me pregunto qué dice ante las constantes amenazas de invasión en Pachacámac, de 2.000 años.  Me pregunto cómo reacciona cuando ve que la gran ciudad de Cajamarquilla, de 1.400 años de antigüedad, yace en tan indigno abandono.

Me pregunto quién le tapó los ojos al mandatario.  Cómo así se permite no ver no solo la abundante riqueza arqueológica que define a Lima, sino el potencial económico y de desarrollo que yace debajo de capas de tierra y de siglos de olvido.

¿Sabe el presidente Ollanta Humala que Lima tiene un catálogo de arquitectura monumental que cubre 4.000 años de desarrollos culturales en nuestros valles?  ¿Sabe que eso nos convierte en parte de un puñado de ciudades, que no superan las cinco en el mundo, que pueden ofrecer una riqueza incontrastable? ¿Sabe el mandatario que ahí yace una fuente enorme de originalidad, el recurso inagotable y más buscado en esta época de globalización?

Es una mala coincidencia. Los atentados recientes contra el patrimonio -que es verdad se producen con creciente frecuencia en todo el país y no solo en Lima- suceden después de la promulgación del D.S.54.  Un decreto que nunca explica en los términos más claros que la protección de nuestra herencia cultural es un fin supremo del Estado.

Es verdad que el ministerio de Cultura hace lo que puede. Para algunos hace poco o nada. Yo pienso que esta gestión ha hecho más que otras y se ha comprometido (con sus limitaciones) con la protección y puesta en valor de nuestro legado.  Pero ¿qué  hace un ministro de este sector ante las enormes presiones comerciales?

Por eso le toca al Presidente entender. Por eso, le toca a Ollanta Humala escuchar, ver, sentir, imaginar, proyectar, decidir mejor.  Con cada huaca destruida, con cada casona que se incendia, con cada pieza histórica que desaparece, desaparece también toda nuestra originalidad. Nuestra razón de ser ante el mundo.

¿No queremos aumentar el turismo? ¿No queremos mejorar los niveles de educación? ¿No queremos fortalecer la identidad y fomentar la inclusión social? Así que, Presidente, ¿qué hacemos? 

¿Nos ubicamos en un balcón y dejamos correr la vida?  O se toma en serio que esto no es un tema solo de cultura. Es un tema de desarrollo, de potencial económico, de inclusión social.  De un país más fuerte.

Las sanciones por delitos contra el patrimonio tienen que endurecerse: multas y penas de cárcel.  Demoler donde se ha abusado. Registrar lo que está pendiente. Cercar donde sea urgente. Buscar el apoyo de la empresa privada. Acelerar la reforma de la ley de Patrimonio y generar los estímulos correctos.

Es un esfuerzo concertado.  La sociedad civil parece dispuesta a apoyar donde tenga que apoyar.  Pero se necesitan señales claras.  Comprométase y comprometa a su ministro de Economía, a sus congresistas, a sus otros ministros.  Que sea una visión de futuro donde todos salgamos ganando.

"…el individuo sano vive porque tiene memoria, porque sabe cómo se llama, cómo fue su vida anterior. Si no, caería en la locura, en la inconsciencia " (Jorge Basadre).

miércoles, 10 de julio de 2013

LAS HUACAS YA NO ESTÁN SOLAS

La hermana Killa, protectora de El Paraíso, en uno de sus rituales en el lugar.

Lima nunca dejará de sorprenderme. En esta ciudad de temblores y milagros, en las últimas dos semanas ha habido denuncias, pesares y rabias por la destrucción ocurrida en El Paraíso. Pero ha habido algo más. Ha habido algo cercano a un milagro.

Por primera vez la ciudad pareció ponerse de pie para proteger sus huacas. Por primera vez pareció haber un esfuerzo común entre ciudadanos, redes sociales y medios de comunicación para defender “lo nuestro”.

Lo más curioso de todo es que la mayoría defendió algo que nunca ha visto. Porque estoy seguro que muy pocos han visitado el lugar, casi inaccesible por lo demás. No fue la furia que pudo desatar la destrucción de un punto emblemático, conocido y amado por todos. Para nada.

Es más, hasta hace dos años la mayoría de limeños no teníamos idea de qué cosa era el complejo arqueológico El Paraíso. Por eso entre todo lo terrible que fue esta destrucción, me pareció extraordinariamente positivo lo que ha venido pasando.

Y ha venido pasando que por fin estamos construyendo ciudadanía. Por fin empezó a suceder lo que nuestros grandes maestros nos venían diciendo: “no se quiere lo que no se conoce”, “no se protege lo que no se quiere”. Empezamos a tomar conciencia.

Un milagro limeño
Lo que ha venido pasando, además, fue más allá del escándalo mediático que otros eventos de destrucción de patrimonio han producido. Aquí, junto con las denuncias, ha habido una serie de artículos en la prensa donde se ha ponderado, se ha analizado, se ha tratado de ir más allá en la discusión del tema de protección de nuestro patrimonio.

Y ha sido como un sino limeño. Porque así como la flor de amancaes, nuestra flor, emerge con su intenso amarillo en medio del frío y la oscuridad del invierno, así de pronto hemos emergido nosotros. Nos hemos levantado para decir “basta de destrucción”.

Es verdad, a raíz del nefasto D.S.54 el ambiente ya estaba cargado. Y lo ocurrido en El Paraíso nos da argumentos para exigir más. Pero antes, permítanme comentar algo más.

Repitiendo la idea planteada más arriba, siento que por primera vez empezamos a ejercer nuestro papel de sociedad civil, donde no se trata solo de unos locos defendiendo su patrimonio, sino varios estamentos. Y he querido subrayar esto que para mí es muy buena noticia por dos razones fundamentales.

La primera, porque podemos tener muchas leyes de protección, podemos tener más presupuestos, policías y rejas. Pero si no existe una sociedad civil que considere como suyos esos tesoros, como ya empezó a suceder, nada de lo otro tendría futuro.

Reconocer y agradecer
Ya sé que nos gusta tirarnos piedras e insultos. Pero por una vez creo que tenemos razones para sentir que algo estamos haciendo bien. La otra razón para mí tiene que ver con el reconocimiento. En esto no creo en las falsas modestias.

Si esto está sucediendo hoy, en buena medida, es por el esfuerzo que durante los últimos dos años se hizo desde la campaña Lima Milenaria, en El Comercio. La campaña que empezó en este blog muy probablemente nunca habría alcanzado el impacto que llegó a tener de no haber sido por el olfato, la visión y el compromiso de una persona en ese diario: Martha Meier Miro Quesada.

Y necesito reconocer eso, porque los frutos de esa visión los estamos viendo hoy. Martha sabe que en otros temas hemos estado en orillas muy opuestas, y hemos discutido. Pero en lo que concierne a patrimonio y Lima Milenaria el apoyo siempre estuvo ahí.

Creo que la campaña ha logrado legitimar esta visión de protección y ha conseguido sensibilizar a un sector de la población. 

En este último año no solo conseguimos que la alcaldesa de Lima declare a la capital oficialmente como Ciudad Milenaria y Ciudad de Culturas, sino que se produjeron dos hechos sin precedentes en este campo: las dos instituciones principales en cuestiones de patrimonio aprobaron sendos presupuestos para protección.

La misma Municipalidad destinó un presupuesto de 20 millones de soles y el ministerio de Cultura, unos ocho millones. Ese nivel de compromiso con las huacas nunca se había visto en la ciudad. Pero que falta mucho. Falta mucho.

Lo que falta, ahora sí…
Una vez expuestas las buenas razones, una vez teniendo en claro que como sociedad civil estamos avanzando por la ruta correcta, qué nos queda. El (mal) ejemplo de El Paraíso ha dejado al descubierto una serie de falencias, deficiencias y necesidades que simplemente enumero:

- Dejó en evidencia la pésima formulación del D.S.54. En este blog señalamos en su momento que el texto debió enfatizar, en los términos más claros, que es obligación del Estado la protección de su patrimonio arqueológico, y debió dotar al ministerio de Cultura de recursos adicionales para cumplir con las nuevas metas exigidas.

- Dejó en evidencia la necesidad de revisar el alcance de las sanciones. Lo que hizo la municipalidad de San Martín de Porres, de multar a la empresa con siete mil soles, es lo más cercano a un insulto y debería ser cuestionada por esa acción. Las multas por destrucción de patrimonio se deben contar en millones de soles.

- Dejó en evidencia que se necesita sensibilizar al poder Judicial. Hasta ahora no existe nadie en prisión por delito contra el patrimonio. Las penas y sanciones se deben hacer ejemplares. El poder Judicial debe asumir su compromiso en este camino.

- Dejó en evidencia un ministerio de Cultura con limitada capacidad de protección: de más de 350 sitios arqueológicos en la capital, solo unos 40 están incluidos en los registros públicos. Registrar una huaca cuesta en promedio 40.000 soles. ¿Por qué no se aceleró este proceso sabiendo, además, que iban a iniciar trabajos de puesta en valor? Sorprendentemente, El Paraíso no había sido registrado por el ministerio.

Imagino que la lista se puede extender. Pero la esencia es que ahora el camino se puede hacer más claro. En lugar de enfrentarnos a ciegas con la autoridad, creo que podemos avanzar con demandas específicas, para ir consiguiendo logros específicos.

Así que perdónenme los que consideran esto un exceso de optimismo. Creo que, a pesar de todo, estamos construyendo algo sólido. Solo cuando sucede esta acción concertada es cuando las autoridades van a escuchar. Nos vamos acercando.

 

martes, 2 de julio de 2013

EL PARAÍSO NECESITA MANO DURA

Con Germán Salas (izq.) y Gregorio Astovilca, sobre el sitio arrasado.
La hermana Killa es una ancashina que lleva más de 20 años cuidando, protegiendo y limpiando la huaca Paraíso. No le gusta la palabra chamana, pero es una mujer que reproduce una sabiduría que le enseñaron sus abuelos en la sierra del país. Parte de esa cultura se manifiesta en los rituales ancestrales que desde hace tiempo viene realizando en este sitio arqueológico, el más antiguo de Lima.

Así la conocí nada más volver al Perú, hace casi cinco años. Era un solsticio de primavera y realizaba la fiesta de la fertilidad. Quedé conmovido y sorprendido con lo que vi. Ese mismo día, con las fotos que tomé, publiqué una galería de imágenes en la página web de la BBC. Desde entonces, he visto a la hermana Killa con cierta frecuencia.

Guerra avisada
Lamentablemente, en los últimos dos años esta frecuencia se debió más a llamadas de emergencia: “Javier, quieren invadir”, “…están instalando bloqueos”, “…nos han amenazado”. Desde el cargo que tenía en El Comercio en ese entonces, se hizo lo que se pudo. Creo que lo más importante que conseguimos fue hacer visible a El Paraíso y ponerlo en la agenda. Hasta entonces, nadie hablaba de este sitio ni nadie, o muy pocos fuera obviamente de los arqueólogos, lo conocía.

El asunto con la destrucción que se produjo este sábado es complicado. Y no debería serlo. Complicado porque la señora Alicia Vargas Romaní, que se dice dueña de esos terrenos, personalmente se ha encargado de amenazar a la hermana Killa y su gente. Ella ya había sido denunciada y el ministerio y las autoridades debieron tomar cartas en el asunto. ¿Qué se hizo? Nada.

Visita al lugar
Ayer lunes que fui al lugar llegué justo con los últimos rayos de sol. Conseguí tomar unas fotos que pueden ver haciendo clic en el vínculo de más abajo. Aquí encontré a dos de esos personajes que tienen más de héroes de novela popular que de otra cosa.

Uno de ellos es Germán Salas, del grupo de la hermana Killa, un autoproclamado protector del sitio. Y Gregorio Astovilca, conservador del ministerio. Con los dos caminé por el lugar. Estar con personajes así nos hace sentir más cerca de esta rica herencia. Porque te transmiten ese conocimiento, ese cariño, y esa sensación tan particular que produce estar junto a un edificio que fue levantado por otras personas hace unos 4.000 años.

Ellos y Killa aman este lugar. “Pero me siento defraudada”, me dijo ella al teléfono mientras caminaba por su paraíso. Y no es para menos. En todo este tiempo, es poco lo que han hecho para solucionar sus pedidos. Si Paraíso está como está, limpio y sin invasiones es, en gran medida, gracias al esfuerzo de ella y su grupo: Kapac Sumaq Ayllu.

Ahora, no le queda otra que pedir garantías por su vida y la de los miembros de su agrupación. En el video de El Comercio en el que habla el viceministro de Cultura, señala que el sitio tiene vigilancia permanente. Un vigilante para más de 60 hectáreas. ¿De quién se quiere burlar este señor?

¿Cuántos años de cárcel?
Cuando hace un tiempo quise investigar qué pasaba con los delitos contra el patrimonio, el resultado fue lamentable: no existe nadie en prisión. El delito contra el patrimonio en el Perú no se castiga. Entonces, ¿cómo es posible que la autoridad de cultura, tres días después de este atentado, diga que se está pensando qué acciones tomar?

Lamentablemente ellos saben que las cámaras solo los escucharán un día. Y ese día harán todas las promesas. Pero esta es una situación que pudo evitarse. Desde la primera voz de alerta se debió hacer algo. Después de todo, no solo es el sitio más antiguo de la capital sino uno de los complejos arqueológicos más importantes de toda la costa del Perú.

Lamentablemente también, el ministerio tiene la excusa perfecta: nosotros denunciamos y es el poder Judicial el que no procede. Pero son años con esta situación. ¿Por qué entonces el INC tiene ahora categoría de ministerio si no puede poner mano dura? ¿De qué manera garantiza el ministerio la protección de mi herencia, de nuestra herencia cultural, si se lava las manos con la debilidad del poder judicial?

Un tesoro a la intemperie
La señora Romaní Vargas y sus empresas: Compañía Promotora Provelanz y la inmobiliaria Alisol lleva años reclamando esas tierras. Tiene instalados carteles de propiedad privada donde, según el ministerio, es oficialmente terreno intangible y le pertenece al Estado. ¿Por qué no se ha cercado el lugar? Hacerlo debería ser una prioridad.

Antes de poner 8 millones de soles en una muy bienvenida inversión para excavar, ¿por qué no se cercó antes? Porque Cultura quería titulares. Bien. Les salió el tiro por la culata. Los titulares que consiguió son estos: está permitiendo la destrucción de un lugar valioso.

Lo bueno dentro de lo malo...
Para terminar, y perdonen la extensión de este post. No quiero ser del todo injusto. También hay algo bueno que comentar. Justamente el hecho que el año pasado se anunciara tamaña inversión para poner en valor Paraíso fue una extraordinaria noticia. Mal priorizada, pero estupenda.

En mi visita de ayer pude ver los avances y, en este campo específico, tengo que felicitarlos (algo de esto pueden ver en el álbum de fotos). En pocos meses han empezado a sacar del olvido a fabulosas estructuras milenarias que nos hablan del desarrollo cultural que se dio en nuestros valles hace 4.000 años o posiblemente más.

Ya sé que el turismo no debería liderar todos los objetivos de recuperación, pero ver el enorme potencial de toda esta zona también es esperanzador. Solo queda que las autoridades se pongan firmes y hagan lo que tienen que ser.

Lo que estamos haciendo hoy lo hacemos para los que estamos aquí pero, sobre todo, para los que vienen después. No los defraudemos. Nuestra riqueza cultural es la que nos hace originales y fuertes ante el mundo.

Galería de fotos:
https://www.facebook.com/media/set/?set=a.10151510691880642.1073741829.255185565641&type=3

Nota adicional: Paraíso es un complejo arqueológico de unas 60 has. Se encuentra en el distrito de San Martín de Porres. Está al borde del río Chillón, rodeada de cerros tutelares y a pocos metros del Océano. Se supone que existen unas 12 pirámides, o más, de 4.000 años de antigüedad. Hasta ahora solo hay una que fue recuperada y reconstruida en los años 60 y que es la pirámide central. Si se puede decir, la principal. Esta no se ha tocado. La que se destruyó fue otra, a un extremo del sitio, a unos 300 metros. Es verdad que es igualmente un delito muy grave porque son 4.000 años de historia que desaparecieron de un golpe.

Foto: Javier Lizarzaburu

miércoles, 26 de junio de 2013

“NO REHABILITAR NO ES UNA OPCIÓN”

Foto: Callejón de Barrios Altos, Javier Lizarzaburu.

Francesco Lanzafame es un funcionario del BID que trabaja en temas de rehabilitación urbana. Hace unos días, en conexión via Skype desde la ciudad de Washington, participó en un evento organizado por Emilima, la empresa inmobiliaria de la Municipalidad. De todas las presentaciones, la suya fue la que mejor expuso el camino a seguir en cuanto a recuperación. Aquí un resumen de su presentación.

Un punto de partida para Lanzafame, casi un mandamiento urbano, es que “rehabilitar las áreas centrales de una ciudad son indispensables para la sostenibilidad”. Esto porque un Centro Histórico saludable es señal de buena salud de la ciudad toda, y del tipo de gestión que la sostiene.

O sea, sin un buen Centro Histórico no hay buena ciudad, ciudad sana o equilibrada. El proceso que se vive ahora en América Latina, señaló, esta tensión entre crecimiento, destrucción y protección, es similar a lo que pasaba en Europa hace unos 30-40 años. Quizás estamos en un buen momento para insistir en mejores ciudades.

Punto de quiebre
El BID empezó a trabajar en proyectos de rehabilitación de áreas urbanas en los años 70. En ese periodo, coincidentemente, las ciudades de América Latina experimentaron un crecimiento explosivo. Este inesperado cambio, dijo, generó impactos determinantes sobre la gestión y la calidad de vida de esas ciudades. Lima es quizás uno de los ejemplos más dramáticos de este proceso.

Es justamente la época cuando planificación y gestión perdieron eficacia. Eso ha generado ciudades poco sostenibles, con centros deteriorados, y un gran desequilibrio en el uso de los espacios públicos.

Los centros históricos, subrayó, son piezas claves para el desarrollo de una ciudad. “Son como el corazón de un cuerpo humano”, si este falla, falla todo lo demás. La vida comunitaria, la vivienda, los servicios, todo eso decae por un crecimiento descontrolado. Es por eso que en su opinión, “no rehabilitar no es una opción”.

Hay que tener en cuenta, también, que este tema es relativamente nuevo en las gestiones municipales. Durante las últimas décadas, la rehabilitación urbana no fue si quiera un tema en las agendas políticas, sobre todo porque los municipios fueron desbordados por la rapidez del crecimiento.

Patrimonio
Para él, todo lo referente al patrimonio edificado, las casonas, edificios y otras estructuras, es algo que debe ser considerarlo. Porque “es clave importante para preservar la identidad frente a la globalización”.

Pero, aquí la vuelta de tuerca, “el objetivo no tiene que ser la conservación sino la adecuación de edificios y de espacios públicos”, indicó. La ciudad, enfatizó, no puede quedar congelada. No se puede quedar en el pasado. Como tampoco puede arrasar con el pasado en busca de un modelo de ciudad futura. 

Menos, cuando ese pasado arquitectónico es tan rico y cargado de historia como en el caso de Lima.

Renovar para el turismo puede ser un objetivo, advirtió, pero no debería ser el enfoque de los proyectos de rehabilitación. Estos proyectos se tienen que hacer con el ciudadano como objetivo. Si luego eso implica que atraen a más turistas, mejor.

Proyecto piloto en Lima
En el caso de Barrios Altos, donde el BID tiene un proyecto de 50 millones de dólares, Axel Radics, funcionario del BID en Lima, señaló que este se está haciendo en la zona más pobre y conflictiva de esa zona: el ángulo formado por las avenidas Abancay y Amazonas.

Este proyecto, que empezó este año después de más de una década de espera, se está realizando con una visión de recuperación integral: vías, espacio público, equipamiento urbano, apoyo a vivienda social, paisaje cultural, urbanístico y seguridad ciudadana.

Para esta institución, es un proyecto piloto que, si funciona, podría extenderse al resto del Centro Histórico.

Lo que quedó claro fue la urgencia para emprender un programa mayor de recuperación en la ciudad.  Y quedó en claro también cómo hay que enfocar el camino. Lima, hasta ahora, camina con un objetivo en mente: hacer dinero. Y eso no le da futuro. Se lo quita. 

Una de las opciones más fundamentales: hacer del ciudadano, y una mejor calidad de vida, el objetivo de todo proyecto de recuperación. Así sea.

miércoles, 19 de junio de 2013

¿Y QUÉ HACEMOS CON LOS ALCALDES?


Alcalde es una de esas lindas palabras que heredamos de los árabes. En su momento quería decir “alguien que ejerce funciones de juez”. Era un privilegio que se otorgaba a una persona para decidir sobre un territorio…

En el post anterior hablé de uno de los nuevos horrores de Lima, que son muchos de sus parques y plazas públicas. Hoy vuelvo a publicar otra galería de imágenes, cuyo link encontrarán más abajo, de otras plazas del país. La conclusión parece clara. No es un tema estético. Tenemos una crisis de alcaldes.

¿Cómo hemos llegado a esto? Uno podría decir que la situación es muy compleja. Pero también podría decir que de toda esa complejidad, hay tres problemas muy claros:

-  Fiscalización
-  Información
-  Educación

Uno también podría decir que el poder de los alcaldes distritales es tal, que los ha convertido en reyezuelos que hacen y deshacen a su antojo. De paso ignoran la misma ley, que los obliga a proteger parques y patrimonio (más abajo podrán ver los puntos relevantes de la Ley Orgánica de Municipalidades).

La entidad responsable de fiscalizar es el Ministerio Público. El año pasado estuve varias semanas buscando una respuesta de parte de esa oficina y nunca llegó. Solo había hecho una pregunta: ¿están fiscalizando a los alcaldes? Nadie me pudo responder.

Otra entidad que comparte responsabilidad es el Ministerio de Cultura. Pero aquí la salida que se suele dar es “no tenemos recursos suficientes” (y con un D.S.54 que se las pone más difícil).

En el Centro Histórico, la responsabilidad es de la Municipalidad de Lima, y aquí la fiscalización es un grito de auxilio a todo volumen. Ante una flagrante falta de efectiva fiscalización, el histórico Barrios Altos está cayendo adobe por adobe ante el frenético avance de los depósitos ilegales.

¿Qué podemos hacer? En el post anterior un amigo extranjero escribió esto: "Debería ser obligatorio que los alcaldes fueran a un curso de historia del arte, arquitectura, buen gusto, etc. y que consensuaran sus acciones haciendo una consulta previa antes de construir semejantes m…s, que ridiculizan una ciudad y a sus habitantes”.

Quizás sea una buena idea. Pero tendrían que hacer tantos cursos. Encontré esta página de un señor Jesús Cocha, funcionario del distrito de Independencia. Con sorprendente y elogiable sentido cívico, el señor Cocha desarrolló toda una batería de preguntas que un candidato a alcalde debería responder.

http://jesuscocha2503.blogspot.com/2011/04/los-requisitos-para-los-candidatos-ser_20.html

Pero volviendo al tema de parques y plazas: son bienes comunes. Le pertenecen a la ciudad. Ni siquiera a un distrito. Es de todos. ¿Por qué entonces los alcaldes tienen toda la autoridad para decidir qué hacer con ese espacio de todos? ¿No podríamos tener una comisión, como sucede en muchas ciudades, encargada de coordinar esto?

No me explayo sobre los puntos de información y educación. Es obvio lo que hace falta. Quizás sí, un poco más de periodismo urbano. Un periodismo que salga de lo policial para enfocarse en la calidad de vida de sus lectores, ciudadanos.

Para terminar, una cita de Aristóteles: “La conservación de una ciudad se encuentra en sus leyes”. Pasemos breve revista a la Ley de Municipalidades, 27972, en lo que a patrimonio concierne:

Art. 73: Las municipalidades tienen competencia en los siguientes puntos:
- 1.9) Patrimonio histórico, cultural y paisajístico
- 2.8) Promoción del desarrollo local
- 4.5) Fomento del turismo local

Art. 82: Sobre Educación, Cultura, Deportes y Recreación.
- 12) Promover la protección y difusión del patrimonio cultural de la nación, dentro de su jurisdicción, y la defensa y conservación de los monumentos arqueológicos, históricos y artísticos, colaborando con los organismos, regionales y nacionales competentes para su identificación, registro, control, conservación y restauración.
- 13) Promover la cultura de la prevención mediante la educación para la preservación del ambiente.

Art. 91: Sobre Conservación de zonas monumentales. Las municipalidades provinciales, en coordinación con el Instituto Nacional de Cultura o a su solicitud, pueden establecer limitaciones especiales por la necesidad de conservación de zonas monumentales y de edificios declarados monumentos históricos o artísticos, de conformidad con las leyes sobre la materia y con las ordenanzas sobre protección urbana y del patrimonio cultural.

Art. 96: Causas de necesidad pública. Para los efectos de expropiación con fines municipales, se consideran causas de necesidad pública, las siguientes:
- 3) La salvaguarda, restauración y conservación de inmuebles incorporados al patrimonio cultural de la Nación o de la humanidad o que tengan un extraordinario valor arquitectónico, artístico, histórico o técnico, debidamente declarado como tal por el Instituto Nacional de Cultura.
- 4) La conservación ineludible de la tipicidad panorámica de un lugar que sea patrimonio natural de la Nación.

Ahora sí, en serio, ¿qué hacemos con los alcaldes?

Galería imágenes en Facebook:
https://www.facebook.com/media/set/?set=a.10151488528715642.1073741827.255185565641&type=1

Foto: Blog-citio.blogspot.com

miércoles, 12 de junio de 2013

HORRORES URBANOS: PARQUES DE LIMA



No hace mucho hice un recorrido por algunos parques de la capital. Había escuchado las quejas de vecinos del Campo de Marte, del Parque de los Próceres, o del parque de los Bomberos, en Jesús María y Lince respectivamente, y lo que vi fue violento e incomprensible.

Campo de Marte
Un lugar emblemático como el Campo de Marte, de elegante e imponente diseño original, ha sido dividido en múltiples áreas con rejas, alambres, mallas y muros. La palabra que más me viene a la cabeza cuando veo lo que están haciendo ahí es mutilación.

¿Qué pasa por la cabeza de un alcalde cuando cree que los parques (espacios de todos, por definición) se pueden usar a su antojo? Por suerte esta semana el de Jesús María ha sido acusado por la fiscalía y deberá responder.

Al Campo de Marte también se le ha reducido el área verde para crear más espacios deportivos. ¿Qué pasa entonces, el deporte no es necesario? Lo que sucede aquí es la progresiva pérdida de un lugar de esparcimiento, de paseo, y su transformación en un espacio utilitario.

En lugar de cercenar parques, los alcaldes deberían estar pensando en cómo construir otros nuevos. Lamentablemente no estamos acostumbrados a ver a ver planes ambiciosos de este tipo, pero son posibles. Urgentes, en una ciudad como Lima.

Los Próceres, ex Matamula
El parque de los Próceres es otro caso. Aquí progresivamente se han ido eliminando árboles y zonas verdes para la construcción de equipamientos urbanos. De nuevo, algunos se preguntarán con todo derecho si los vecinos no necesitan de serenazgo, bomberos o sitios para los jóvenes.

El problema está en que alguien crea que eso se soluciona mutilando un parque. ¿Por qué no comprar o alquilar espacios para adecuarlos a esos propósitos, en lugar de ir por la opción fácil?

¿A alguien se le ocurriría tomar un pedazo de una iglesia para dárselo a los bomberos? Probablemente no, porque se asume una condición intocable de ese lugar. Lo mismo debería suceder con los parques. Mucho más en una ciudad donde no los hay. Y en una ciudad del desierto, como Lima, donde cada árbol es un triunfo de la naturaleza.

Bomberos
El parque de los Bomberos en Lince fue otra lamentable víctima de esta pseudo modernización. El antiguo monumento, que se elevaba varios metros con un imponente obelisco, fue reemplazado por una baratija. Esta apenas se levanta un metro sobre el suelo y terminó quitándole toda dignidad e interés visual al espacio.

¿Qué nos dicen todos estos sinsentidos? Según el arquitecto Wiley Ludeña, se trata de una “disneylandización” de la cultura. Empobrecimiento urbano.  Aquí, la mirada moderna de algunos alcaldes se reduce a crear sus propios mundos mágicos, donde lo único que sucede es la proyección de su inmadurez cívica.

Calidad de vida
Y estos son solo unos casos. Esto se viene repitiendo en casi todos los distritos de Lima, con la consecuente disminución en la calidad de vida de los vecinos. La crisis de autoridad, de fiscalización y hasta de buen gusto es innegable (con todo lo subjetivo que el “buen gusto” puede ser, pero aquí no puede haber muchas opiniones encontradas, o sí?).

Y las respuestas para salir de esto no se vislumbran inmediatas. No éramos así. ¿Qué nos pasó?

En la página de Facebook de Lima Milenaria he publicado una galería de fotos con imágenes de estos parques. Juzguen ustedes mismos.

https://www.facebook.com/media/set/?set=a.10151475163710642.1073741825.255185565641&type=1

Foto: Parque los Bomberos, Lince. J.Lizarzaburu

lunes, 10 de junio de 2013

¿QUÉ FUTURO PARA EL QHAPAQ ÑAN CON EL D.S.54?


Hoy comparto esta página con el arqueólogo Álvaro Higueras. Álvaro es amigo de esta campaña desde sus inicios, y es una persona cuyos comentarios respeto. Aquí, una valiosa contribución suya, enviada desde Azerbaiján donde ahora reside, para un tema que nos toca a todos.

Patrimonio Cultural y las dos dimensiones de Jano: un reto del Ministerio de Cultura

Se vive estos días, en el contexto del patrimonio arqueológico peruano, una situación que se podría comparar a una moneda, o, para ser más dramático, a la del dios romano Jano, quien presentaba dos caras: las del comienzo y el final, o las del pasado y el futuro.

El contexto al que me refiero es uno en el que dos iniciativas, generadas por el mismo Ministerio de Cultura, parecerían ser contradictorias en la manera que podrían afectar el patrimonio. Pero hay que ser optimistas y pensar que los funcionarios del ministerio podrán en el futuro realmente manejar dos problemas que, en muchos casos, se contraponen y parecerían no ser reconciliables (sobretodo por lo que ha vivido el patrimonio en el pasado reciente). ¿Hay lugar para una mezcla de defensa del patrimonio y desarrollo económico con cambio de paisajes?

Por un lado, se ha reformado el procedimiento legal para obtener un Certificado de Inexistencia de Restos Arqueológicos (CIRA) con el Decreto Supremo no. 54, que Javier Lizarzaburu ha comentado en este su blog. Y por otro, se ha organizado una semana cultural para subrayar la importancia de una parte del patrimonio muy especial: "Qhapaq Ñan: el camino de la Diversidad" enfatiza el compromiso con esta delicada evidencia del pasado andino.

Ambas iniciativas se presentan en la pagina web del Ministerio (http://www.mcultura.gob.pe o directamente http://tinyurl.com/q7nw8ze y http://tinyurl.com/qj92yng). Por supuesto no hay puntada sin hilo: la reforma del reglamento quiere acelerar el "desarrollo económico nacional" que aparentemente no es posible sin remover hectáreas de tierra y todo lo que ella contiene.

En un país como Perú hay altas probabilidades que el territorio contenga patrimonio arqueológico, y, además, patrimonio natural y sociedades vivas con su patrimonio inmaterial. De manera que hay que ser muy cuidadosos con la forma en que se determina la existencia de restos arqueológicos.

El ministerio apoya además la ley de consulta previa en que las sociedades vivas hablan por sí mismas (a diferencia de adobes y piedras). Es difícil pensar que al reducir el numero de días en el que se determina dicha inexistencia de restos se mejore significativamente el sistema. El tema mas inquietante de estos certificados y del fallo de inexistencia es ¿Cuántos restos arqueológicos se deben encontrar? ¿Qué tipo de restos se debe encontrar? ¿Qué está el ministerio decidido a conservar?

Finalmente ¿es lógico que se pueda hacer un mejor trabajo, diligente y preciso, como corresponde dedicarle al patrimonio cultural, en menos tiempo? Esperemos que sí y que las evaluaciones de existencia sean transparentes y difundidas.

Pero vayamos al grano en el contexto del dilema presente: ¿Cuánto de camino inca (o de cualquier otra sociedad) se debe conservar? ¿Hallar 50m de camino significa inexistencia de restos? ¿Son 100m, por el contario, evidencia de existencia? Asumimos que hallar 300m de camino es indudablemente merito para declarar existencia. ¿Qué entonces se propone en la semana del Qhapaq Ñan?

Si el ministerio estima que hay, digamos, 2500km de caminos en territorio peruano, ¿es que se compromete a conservar cada metro? ¿O que a la postre, buscará realísticamente preservar 1500km? Porque, por ejemplo, si se quiere mejorar la carretera del valle de Lurín a Huarochirí uno se encuentra con uno de los tramos más importantes que conectaba el santuario costero de Pachacamac con la sierra sagrada de Pariacaca (ver publicación de ministerio http://tinyurl.com/oa46lvw). Y como bien se sabe es probable que esa carretera tenga que tomar la ruta del camino antiguo, pues los ancestros ya sabían como construir buenos caminos. De los 200km de ese tramo ¿cuantos se van a preservar?

¿Leeremos algún día algo como: "el Ministerio de Cultura ha autorizado, en su deseo de colaborar con el patrimonio nacional y el desarrollo económico, que la compañía x remueva una porción del Qhapaq Ñan para la construcción de sus almacenes"?

El mundo del Qhapaq Ñan es largo y estrecho. Lo delicado de los restos del Qhapaq Ñan también entran en la ecuación. La identificación, la manutención y el cuidado del Qhapaq Ñan es difícil. Los caminos son restos arqueológicos que poseen, en muchos casos, restos muy inconspicuos, poco visibles: una calzada baja apisonada, que puede variar entre variar entre 2 y 12 m de ancho, delimitada por una línea de piedras con cimiento muy superficial. Los hay también con calzada de piedras y con escaleras.

Además el camino tiene construcciones de tamaños discretos pero importantes para la antigua función del camino: apachetas, mojones, tambos y pilares para puentes colgantes. ¿Qué tipo de camino se va a preservar más? Este entusiasmo que vive el proyecto Qhapaq Ñan tiene el objetivo de inscribir la red en la lista de Patrimonio Mundial. Es un gesto sumamente político, pues notado en todo el mundo cómo la gestión de los sitios se deteriora después de tal inscripción (en el Perú, Chan Chan y Machu Picchu; o en Baku, donde el manejo de la arquitectura de la ciudad antigua es muy pobre).

Lo mas interesante del tema es que la nominación del Qhapaq Ñan en un proyecto multinacional con los países andinos que comparten la red en sus territorios. La coordinación regional del proyecto es esencial. Dicho esto, Perú es el país que ha mostrado mayor esfuerzo y más ha publicado reportes sobre tramos de la red. Esto es positivo en el sentido que será más difícil destruir evidencia que ha sido publicada. ¿O no?

¿Qué se puede pensar de estos dos frentes propuestos por el ministerio? Por un lado se acelera el proceso de extender certificados de inexistencia de restos arqueológicos y por otro se promueve la conservación de uno de los restos arqueológicos más complejos y delicados en los Andes. Entonces trato de pensar cómo pueden ambos deseos ser cumplidos en un país donde no solo la evidencia de las ocupaciones de las sociedades andinas es numerosa pero también de extensiones diversas, desde segmentos de caminos, que se interconectan entre si, hasta construcciones piramidales.

Por mi experiencia leyendo los informes de arqueólogos en zonas que se van a ver afectadas por las compañías que "promueven el desarrollo económico nacional" se necesita arqueólogos que tengan bien claro que ellos son los defensores del patrimonio y que de ellos se espera opiniones claras, concretas y valientes que expliquen cómo el desarrollo económico de la región X afectaría el patrimonio cultural (y que decir del natural) de la región.

Una evaluación de tal calibre que tenga el objetivo primordial de conservar el patrimonio requiere de la labor profesional y dedicada de los arqueólogos del ministerio que estarán entonces aplicando la agenda de defender la integridad del Qhapaq Ñan, patrimonio nacional (si es que se le reconoce en costa y sierra) y de tantos otros sitios arqueológicos.


Foto 1: The Global and Mail, paisaje peruano.
Foto 2: Barrick mining. Una situación similar entre Chile y Argentina: la empresa ha considerado un túnel para ir por debajo del trazo del camino inca.

miércoles, 5 de junio de 2013

LAS CIUDADES TIENEN FIEBRE

"Handshake buildings" en la ciudad china de Shenzhen. La otra cara del desarrollo
Y no tiene nada que ver con el cambio climático. Sucede que el creciente descontento urbano que se vive en Lima también se puede ver como parte de un proceso mayor. Ese proceso acelerado de crecimiento, conflictivo y deficiente, que están viviendo muchas ciudades y que está empezando a dejar heridos. Las páginas de los periódicos tan solo en la última semana parecían camillas de emergencia. Ahí iban cayendo una a una las historias de ciudades tan distintas como Lima, Estambul o Shenzhen.

China
Veamos rápidamente qué viene pasando en esos lugares. La foto de arriba es lo que en China llaman los “edificios que se dan la mano”. Fueron levantados en las afueras de la mega, super ciudad de Shenzhen, al norte de Hong Kong, para los obreros que han transformado el antiguo villorio en una de las hiper modernas y ricas ciudades chinas.

Según el Economist, este es el lado oscuro de ese desarrollo. Y literalmente oscuro. La distancia entre edificio y edificio no tiene más de un metro de ancho, y los vecinos se pueden dar la mano de ventana a ventana. En los pisos más bajos jamás entra la luz del sol. Y son situaciones como estas las que han llevado a hablar en ese país de la urgente necesidad de crear nuevos planes de urbanización.

La situación es tan apremiante que en los próximos meses el primer ministro chino presidirá una gran conferencia nacional sobre urbanismo, donde el tema central será cómo integrar a estas masas de migrantes del campo a la vida urbana china. Según los analistas, los políticos chinos están preocupados por la bomba de tiempo que eso representa si no hacen algo pronto.

Turquía
El caso más mediático de estos días se produjo en Estambul. Si bien la prensa fue muy rápida en dejar de lado el detonante para enfocarse en el contenido político de las protestas, vale la pena detenerse un momento en eso.

En esta ciudad puente entre Occidente y Oriente, uno de los lugares de encuentro favoritos de los estambulitas es la plaza Taksim, junto al parque Gezi. Los planes del gobierno consistían en mejorar las condiciones de la plaza, a cambio de utilizar un sector del parque para levantar ahí un centro comercial. Y en un ambiente políticamente cargado, esta fue la gota que colmó el vaso.

Con 15 millones de habitantes, en los últimos años Estambul ha experimentado un crecimiento rápido y desordenado. “Suficiente es suficiente", dijo una estudiante turca a un medio de comunicación durante las protestas. "Nunca nos preguntan lo que queremos. No nos dejan espacio para respirar”, señaló.

En un principio, fueron muchos los ciudadanos que salieron a defender su espacio público de lo que se percibe como la avasalladora presencia del sector inmobiliario, que allá también ha tenido un fuerte impacto sobre el paisaje urbano.

Los que saben
¿Pero cómo hacen ciudades donde parece que hacen mejor las cosas? Esta semana salió una nota desde la ciudad francesa de Marsella. Según sus autoridades, ante un patrón creciente de violencia urbana, en medio de una severa crisis económica, y con una afectación directa a la imagen de la ciudad, su estrategia fue la cultura.  Para eso, se embarcaron en un gran proyecto para levantar el gran museo de las culturas mediterráneas, que busca revitalizar esta urbe del sur francés.

En el caso de Berlín, conscientes de la necesidad de desarrollar una cultura urbana más sostenible, la práctica de compartir el auto en las mismas rutas al trabajo, al colegio o las compras, se está convirtiendo en la norma.

Londres usó el pretexto de las Olimpiadas para emprender un masivo proyecto de renovación urbana al este de la ciudad, que transformó un sector pobre e históricamente abandonado en una zona con nuevos usos y nueva vitalidad.

¡Lima!
En Lima, dentro de siete años, o menos, entraremos a la categoría de mega ciudad. Es decir, aquellas con más de 10 millones de habitantes. En esa ruta enfermiza por crecer lo único que el ciudadano promedio ve es el aumento descontrolado de edificios. Un aumento que, por lo menos por ahora, no contribuye en nada a la ciudad.

Y lo que está pasando en otras partes, en Lima lo estamos viviendo cada día. Como nunca, la ciudad vive un proceso extraordinario de cambios. Uno pensaría que situaciones extraordinarias requieren medidas extraordinarias. Medidas que hagan frente al lado más negativo del desarrollo: la destrucción de edificios históricos, de sitios arqueológicos, o la desaparición de áreas verdes y la reducción de espacios públicos. Pero nada de eso está pasando.

Mientras tanto, las señales de descontento van en aumento. La falta de diálogo entre autoridades y ciudadanos está creando una severa fractura social. Este jueves, mientras escribo esta columna, se tiene prevista una marcha hacia el Congreso para protestar contra el cuestionado D.S. 54 que pone en una situación vulnerable a los tesoros del pasado.

Pero lo que estamos viviendo no es un tema limitado a la cultura o la arqueología. Son temas que definen el tipo de ciudad en la que vivimos. Por lo tanto, nos compete a todos. Producto de una ciudadanía convulsionada por los cambios, hay cada vez más limeños que se sienten acorralados, sin interlocutores válidos. Y mientras eso pasa, son otros los que están construyendo la Lima de los próximos 100 años.

¿Tratamiento?
No por gusto Naciones Unidas-Habitat el año pasado publicó su informe "El estado de las ciudades", con un diagnóstico poco bueno.  Una receta fundamental que ellos proponen: repensar el camino de las ciudades, de modo que el ciudadano esté al centro de las medidas que se tomen. Donde la calidad de vida, la felicidad de los que viven en las urbes de hoy sean lo prioritario. Esa visión cuesta porque aquí nunca se ha planteado así, pero cada vez es evidente que se hace más necesario.

La opción contraria es clara. Quedarnos con una ciudad enferma, si no lo está ya. Y como todo paciente que no toma su remedio a tiempo, ya sabemos lo que podría pasar.

Plaza Taksim, Estambul, con manifestantes. Foto: BBCMundo.

miércoles, 29 de mayo de 2013

PRESIDENTE HUMALA: ESTE PAÍS EXISTE


No ha tenido que pasar mucho tiempo para empezar a ver la dimensión funesta y peligrosa del D.S.54 sobre el destino de nuestro patrimonio arqueológico. Veamos primero unos datos básicos.

Para los que no la conocen, la huaca San Marcos (sobre la Av. Venezuela y dentro de los terrenos de la Universidad del mismo nombre) es uno de los grandes monumentos de la antigüedad en el Perú. Con sus 330 metros de largo, 130 de ancho y 30 de alto, es la más grande de Lima, y se cree que fue el edificio principal de la cultura Lima, hace unos 2.000 años.

Hoy, este magnífico edificio se encuentra como era la huaca Pucllana hace 30 años: cubierto de capas de tierra y olvido. En la imagen de abajo vemos una proyección aproximada del arqueólogo Lizardo Tavera del mismo lugar. Es decir, como podría verse si se decide su puesta en valor.

Que la mayoría de limeños no sepamos esto no es de sorprender.  Por las razones que sean, el sistema educativo de la capital ha ignorado sistemáticamente información valiosa que pertenece a todos los ciudadanos.  A todos, o a la mayoría, se nos privó de un derecho fundamental: conocer a los ancestros que poblaron estos valles.  Los ancestros que hicieron posible que hoy nosotros estemos aquí.

El destino que ha tenido esta huaca es simbólico de cómo hemos tratado estos tesoros. El arqueólogo Joaquín Narváez en un lúcido artículo sobre la destrucción de la riqueza cultural del país a lo largo del tiempo (link abajo), identifica al Estado peruano como uno de los mayores responsables. Y San Marcos es una muestra flagrante de esa acción destructiva a lo largo del tiempo.

Ha sido mutilada más de una vez bajo una visión de “progreso”. El último en intentarlo, pero no lo consiguió, fue el ex alcalde Castañeda que pensaba eliminar un pedazo de monumento para ampliar la avenida. Nunca estuvo en los planes un túnel subterráneo u otras alternativas.  Son opciones que acá no se consideran.

La visión de Confiep

Esta semana Cecilia Valenzuela entrevistó en el canal Willax al vicepresidente de Confiep, el señor Gonzalo Prialé, para analizar las medidas tomadas por el presidente Humala para acelerar los proyectos de inversión.

Alrededor del minuto 5’30 la periodista pregunta por la tercera de las siete medidas, la referida a los certificados arqueológicos (CIRA-Certificado de Inexistencia Arqueológica), y el señor Prialé contesta:

“…cómo será esto de trabador que, por ejemplo, el diseño de la línea 2 del metro de Lima que pasa cerca de la Universidad de San Marcos, donde se supone que hay algunos restos, creo que inclusive ha tenido que mover su trazo para no pasar por esta zona. Incluso, se ha optado por profundizar el metro para evitar interferencias como estas…”

Abajo pongo el link a esa entrevista. ¿Es lógico pensar, después de escuchar su respuesta, que para el vicepresidente del mayor gremio de empresarios del país la huaca San Marcos es un obstáculo? En su esquema mental no se percibe que exista un proceso que asocia sitio arqueológico con medidas de adicionales de precaución y protección, como suele suceder en países con correcta gestión cultural.

Entonces, si la semana pasada hubo quienes pensaron que éramos unos alarmistas por cuestionar este decreto, aquí tienen la evidencia más inmediata.

Más allá de que este empresario sepa o no que se trata de un importante monumento, lo que sus declaraciones dejan en claro es que no hay manera de ver esas estructuras antiguas fuera de ser una interferencia para sus planes. Como pasó con Puruchuco, que se llegó a una poco satisfactoria solución.

¿Por qué sucede esto?

No por ignorancia. Sucede porque no hay un mensaje claro del Ejecutivo de que es importante proteger, preservar y poner en valor la herencia cultural de los peruanos.

Sucede porque no existe una visión de Estado que considere la enorme y rica herencia patrimonial peruana como un recurso para el desarrollo.

No en vano se dice: “el patrimonio en los países ricos es una fuente de ingresos, en los pobres una fuente de problemas”. Y aquí vemos clara y lamentablemente por qué. 

Un anuncio que debió alegrar a todos los peruanos. Un anuncio en el que se habla de acelerar los proyectos de desarrollo, de promover las inversiones, de luchar contra la pobreza, termina creando una sensación de desamparo entre quienes vemos en nuestra riqueza cultural una gran oportunidad.

Y se termina en la absurda e innecesaria situación de enfrentar cultura y desarrollo. Esto solo puede suceder cuando entre quienes tienen la responsabilidad no existe la visión.

Ese Decreto debió decir en los términos más claros que no solo es obligación del Estado la protección de este legado, sino decir expresamente que se dotará el ministerio de Cultura de los recursos necesarios para cumplir su tarea. 

De existir la voluntad política, se hubiera pensado en implementar un sistema por medio del cual cada proyecto que necesite un CIRA destine un fondo para la recuperación de algún bien arqueológico peruano. Lo mismo que debería hacerse con el enorme boom inmobiliario que vive la capital, para la recuperación de casonas históricas. Pero nada de esto sucede.

Mientras tanto sigue pendiente ese diálogo nacional. Ese proceso por medio del cual entre todos podamos reconocer qué es aquello que necesitamos y podemos conservar, y qué es aquello a lo que tenemos que decirle adiós.

Personalmente siento que esta es una vía importante para avanzar. Algunos sacrificios tendremos que hacer, pero algo fundamental podremos hacer, porque una cosa es cierta: este país existe y no piensa desaparecer.



Entrevista a Gonzalo Prialé-Willax: http://www.youtube.com/watch?v=C0oemmhKDuI
Artículo de Joaquín Narváez: http://www.naya.org.ar/congreso/ponencia3-3.htm


Foto 1: Vista aérea de la huaca San Marcos, sobre la Av. Venezuela. La Universidad a la derecha, y al fondo a la derecha el estadio, que se construyó sobre otra gran huaca de la antigüedad. Foto: Página Pachacutec-Facebook.
Foto 2: proyección 3D de la huaca San Marcos. Autor: Lizardo Tavera.

miércoles, 22 de mayo de 2013

D.S. 54: O cómo destruir un legado arqueológico


La reciente promulgación del Decreto Supremo 54 ha puesto a arqueólogos, gestores culturales y gente interesada en el patrimonio peruano en pie de guerra. Y no es para menos. Sin hacer ninguna referencia a la obligación del Estado en la protección de estas riquezas, lo que el decreto en buena cuenta dice es que a partir del mes de junio, cuando entra en vigencia, todo vestigio arqueológico que las empresas encuentren a su paso quedará prácticamente desprotegido. Si es que no es destruido.

Según las protestas levantadas por algunos de los principales gremios profesionales y por Icomos-Perú, la entidad más representativa a nivel mundial en temas de patrimonio, el presente decreto modifica sustancialmente el sistema de protección de sitios arqueológicos que existía hasta el presente. ¿Cómo era hasta hoy?

Cuando una empresa quería explotar una mina, abrir un camino o levantar una estructura, la ley le exigía previamente una evaluación arqueológica para ver si en el lugar existen vestigios sin descubrir. Una vez evaluado el lugar, se emitía un certificado: sí tiene, no tiene. Si por alguna razón el ministerio de Cultura no respondía dentro del plazo que daba la ley (30 días), ese “silencio administrativo” se consideraba una negativa y la empresa no podía proceder.

Ya sea por vicios propios de la burocracia, o por propias limitaciones, lo cierto es que esos certificados o CIRAS (Certificado de inexistencia de restos arqueológicos), a veces tardaban hasta un año o más en darse. Es fácil imaginar la reacción entre quienes querían desarrollar un proyecto. ¿Cuál es el cambio hoy?

A partir del 1 de junio toda empresa que quiera desarrollar cualquier tipo de proyecto va a seguir necesitando que el ministerio de Cultura emita el CIRA, y se reduce el plazo de respuesta de 30 a 20 días. Pero la alarma roja está en el llamado “silencio administrativo”.

Es decir, a partir del 1 de junio, si Cultura no responde en 20 días se asume que no hay ningún vestigio arqueológico y el proyecto procede. Si existen vestigios, la empresa sigue obligada a presentar un Plan de Monitoreo (protegido, teóricamente). Pero acá también si el ministerio no aprueba ese plan de gestión dentro del plazo impuesto, el plan de la empresa queda automáticamente aprobado. Sea el plan que sea.

¿Cuál es el efecto inmediato de este decreto? Según el presidente Ollanta Humala, y el ministro de Cultura, que firmó también el documento, es un paso adelante para acelerar procesos de desarrollo, para luchar contra la pobreza y para sacar al país adelante a la brevedad posible. Bien! ¿Pero es esta la mejor manera de proceder?

Por otro lado, la misma redacción del Decreto está hecha de tal modo que enciende el mal ánimo. En ningún momento se hace referencia a la obligación del Estado en proteger la historia, identidad y riqueza cultural de todos los peruanos. Por el contrario, la redacción es tal que se termina deduciendo que la cultura más que un recurso para el desarrollo es un obstáculo. La falta de visión en esto último es preocupante.

Después de leer ese decreto, nadie creería que vivimos en uno de los seis países que son cuna de civilización en el mundo y uno de los más ricos culturalmente. ¿Dónde quedó la visión de cultura como fuente de desarrollo?

Lo que este decretó debió hacer es dotar al ministerio de Cultura de todos los recursos necesarios para que cumpla con su tarea, inescapable, de proteger la riqueza de todos los peruanos. Debió dotar de recursos adicionales al ministerio para la recuperación y puesta en valor de los bienes que ya existen. Debió crear mecanismos a futuro para que esas empresas, donde hallen vestigios, contribuyan a la recuperación de esos u otros bienes del país. Y si el ministerio no cumple, debió establecer mecanismos por los cuales la empresa privada no se perjudica y se consigue acelerar el proceso, sin poner en riesgo el patrimonio. En nada de esto se pensó.

Pero veamos también el otro lado. ¿Cuánto nos queda por descubrir? ¿Creemos que de verdad todavía quedan monumentos importantes bajo tierra?

Cuando le planteé esto a Alberto Martorell, presidente de Icomos-Perú su visión fue clara: en términos de patrimonio no se protege y cuida solo lo monumental, los machupicchus del país, sino también cementerios, arquitectura civil modesta, hasta desechos de basura arqueológica porque todo trae información que nos pueda decir más sobre quiénes somos y de dónde venimos.

Aquí creo que tenemos que encontrar un equilibrio. Un equilibrio que funcione para todos. Porque a fin de cuentas se trata de eso ¿Acaso no habrá llegado la hora de ser realistas? Ahora me podrán acusar de traidor pero no de rasgarme las vestiduras. De repente, por más terrible que suene, tenemos que entender que hay sitios y vestigios a los que tenemos que decirles adiós. Por el bien de lo que ya tenemos y no cuidamos.

La realidad es que ni ahora cuando hay dinero suficiente se está protegiendo lo que ya existe de manera adecuada. No nos engañemos. Esto nunca va a suceder. Menos si nos dedicamos a cuidar y proteger cada pieza individual de arqueología que se encuentre en nuestro territorio.

Lo más irónico lo vi en estudiantes de arqueología de San Marcos. Publicaron un Facebook un manifiesto anti decreto hablando de la necesaria salvaguarda de nuestro patrimonio. Ante eso les pregunté qué estaban haciendo ellos por recuperar la huaca San Marcos, la más grande de Lima, una de las más importantes y una de las que probablemente más información todavía guarda en su interior y que queda dentro de la misma universidad.  

Por las razones que sean, San Marcos no está haciendo nada por su huaca. Pero no solo son ellos. Somos todos nosotros. No tenemos un gran museo del Perú. No tenemos un registro completo de todo lo que tenemos. Gran cantidad de material sigue en depósitos donde, según me cuentan algunos arqueólogos que lo han visto, todavía existen cajas de Julio C. Tello que ni siquiera han sido abiertas. Y él murió en 1947. O sea, ¡hace casi 70 años!

Entonces, ¿de qué nos quejamos? ¿Qué es lo queremos realmente? Yo creo que nos toca mirar al futuro con sinceridad. Y si nos ponemos de acuerdo, de repente este infeliz decreto puede facilitar algo mejor: decidir qué hacemos con lo que tenemos. Que es bastante.

Foto: Erik Maquera / Sitio arqueológico Catalina Huanca, Distrito de Ate, año 400d.C., quedó en medio de una empresa arenera, que ha excavado el sitio está dejarlo completamente aislado, como se ve en la foto.

Aquí el Decreto: http://elperuanolegal.blogspot.com/2013/05/decreto-supremo-054-2013-pcm-aprueban.html

miércoles, 15 de mayo de 2013

¡EMPECEMOS A DEMOLER!


Acá tenemos dos palabras malditas: expropiar y demoler. Cada una ha adquirido su propia dimensión diabólica gracias al mal uso que se le dio o se le sigue dando. Expropiar, un concepto necesario en temas de urbanismo, planificación, mejora de las condiciones y la calidad de vida de los ciudadanos, durante décadas fue casi una palabra impronunciable.

El trauma dejado por el gobierno militar de Velasco la sacó no solo del léxico sino de la cabeza de las autoridades. ¡Esa barbaridad comunista! Se le dio una lectura política y hasta ahí llegamos. Lo que se expropia hoy es mínimo y cuando sucede parece que se hace con un miedo extremo. 

Sin embargo, es una de las armas que nos da la misma ley para proteger la rica herencia arquitectónica de Lima. ¿Lo hace el ministerio de Cultura? No. ¿Lo hace la Municipalidad de Lima? No. Las razones, o las excusas, siempre están ahí. El resultado final es que la autoridad no se atreve a hacer uso de una de las herramientas más potentes que tiene a su disposición.

La otra es demoler. Pero aquí el asunto es más perverso. La autoridad no demuele. Demuele la empresa privada. Demuelen inmobiliarias al margen de cualquier responsabilidad ciudadana y de cualquier valor histórico del inmueble. Es cierto, tampoco existen incentivos de ningún tipo para que un propietario de un bien histórico quiera y pueda conservar ese inmueble. Pero el resultado es el mismo: demolición, pérdida irreparable de capas de historia e identidad de una ciudad original.

Lo que alcaldes y autoridades de cultura están permitiendo es un proceso descontrolado, destructivo y voraz de crecimiento urbano. Lima nunca antes vivió este tipo de presión. A una situación extraordinaria se han debido implementar medidas extraordinarias. Pero hasta ahora nadie parece haberse dado cuenta de la situación.

Lo que tenemos en cambio son alcaldes felices, porque les entra más dinero. Un ministerio de Cultura callado, porque no sabe qué hacer, y una Municipalidad de Lima que mira del otro lado porque es una autoridad debilitada. Lima no se merece esta situación.

En el post de la semana pasada hicimos referencia a la investigación que vienen realizando en nuestra ciudad más de 30 alumnos de arquitectura y planificación de una universidad de Londres. Incluso ellos, que llegaban por primera vez a la capital, se quedaron sorprendidos que en el último lustro el 40% del sector de Barrios Altos se haya convertido en depósitos.

Estos depósitos no solo son ilegales. Para levantarse tuvieron que tirarse abajo alguna estructura antigua. Todo esto a vista y paciencia de las autoridades. A lo máximo que ha llegado la capacidad de fiscalización de la Municipalidad de Lima es a pegar unos afiches que son quitados al día siguiente. O a las pocas horas.

En una reunión sobre estos temas, hace unas semanas, Alberto Martorell, el presidente de Icomos, indicó que “si esos depósitos de seis pisos pudieron ser construidos sin que ninguna autoridad pudiera pararlo, algo grave está sucediendo”.  Y vaya que si es grave...  la incapacidad de las autoridades para defender la ciudad.

Pero todavía se pueden redimir.  Por ejemplo, empezando por demoler lo ilegal y clandestino.  Finalmente, este sería el único tipo de demolición que vale la pena. Y no solo salvaría la ciudad. Salvaríamos también una palabra del infierno del lexicón.

 
 
Foto arriba: Prensa alternativa. Depósito en Barrios Altos.
Foto abajo: Wikipedia. Demolición en Alemania.

miércoles, 8 de mayo de 2013

LIMA EN DOS ESPEJOS



Ayer martes por curiosidad fui a la presentación que hacía un grupo de estudiantes de la Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, del Development Planning Unit (DPU), University College London, que había estado trabajando en Lima.  Lo que observé me pareció digno de compartir aquí. No es una foto bonita de la ciudad, pero es una que probablemente deberíamos tomar en cuenta.

Primero el proyecto: cada cuatro años, la maestría de esa facultad escoge una ciudad del mundo para enfocar su trabajo académico. Vaya lujo. Ya habían estado en ciudades de China, en India, en alguna de África y ahora habían escogido Lima. El propósito fundamental es hacer propuestas concretas que, idealmente, ayuden a esos lugares. Cada año un grupo diferente va viendo aspectos distintos de la ciudad.

Este año llegaron 35 estudiantes. No todos británicos. Los había de 19 diferentes países: de Francia, de Colombia, México, Kenia, Australia, India, China, Croacia, etc. y su foco era planificación urbana y medio ambiente. Para eso escogieron cinco zonas de Lima donde trabajaron a lo largo del último año, y ayer martes presentaban sus conclusiones. Por varias razones habían escogido: Barrios Altos; un asentamiento humano en San Juan de Lurigancho; Huaycán, en Ate; Cantagallo, en el Cercado; y la Costa Verde.

Hasta ahí todo bien.  Me parecía genial que 35 cabezas foráneas estuvieran pensando y analizando Lima. Ahí surgieron los espejos.  En cada uno estaba Lima.  Hago un resumen de lo que vi y de la impresión que me dio.  En la sala habían dirigentes vecinales de esas partes de Lima, además de arquitectos, académicos y otros interesados.

Quizás lo que más me llamó la atención cuando hablaron los vecinos, fue ver cómo la mala relación que tenemos con la autoridad filtra nuestro discurso, nuestra manera de entender la ciudad y de buscar soluciones.  Aquí, personas de distintas partes de Lima que no se conocían entre sí compartía la misma desconfianza.  Era descorazonador escuchar lo poco que se sienten protegidos por el sistema, por la ley, por la policía, por los jueces, por las autoridades.  

Y luego los datos, que son para preocuparse.  En Barrios Altos, por ejemplo, el 40% del área se ha convertido en depósitos.  El 40%! cuando hace solo cinco años todo el lugar era vivienda. Este lado perverso del crecimiento económico sucede por falta de control, de fiscalización, de orden.  Lo que se está produciendo en esta histórica parte de la ciudad es un proceso de cambio de uso, irregular, informal, ilegal, que no solo afecta a las miles de familias que ahí viven. Se está destruyendo patrimonio histórico. ¿Qué opciones quedan?

El otro espejo fue el que nos mostraron los estudiantes. Era Lima vista por 30 jóvenes extranjeros cuyo trabajo principal consiste precisamente en eso. Para ellos se trataba de solucionar problemas. Pero tengo la impresión que los problemas eran un poco más profundos de lo que pensaban encontrar.  Vieron una ciudad que crece sin visión de ciudad, sin soluciones conjuntas, para todos.  Una política económica que, según dijeron, están generando una serie de injusticias urbanas.  Vieron a Lima como una ciudad sin prácticas sostenibles, etc.  Sus propuestas trataban de ser específicas y puntuales, pero no podían dejar de lado el contexto urbano, más difícil de resolver.

En ambos espejos no se veía la ciudad que todos queremos proyectar. La ciudad moderna, que avanza, que crece.  Los dirigentes vecinales, sin quererlo, dejaban al descubierto una característica muy nuestra: la división social, la profunda desconfianza a la autoridad.  Los estudiantes veían una ciudad mal encaminada, con enfrentamientos que subyacen al frágil tejido social y que podrían afectar su futuro.

¿Cómo hacemos?  Más allá de soluciones puntuales, pienso que hay un tema de comunicación pendiente. Una tarea de fortalecer vínculos.  De crear códigos comunes. Yo también quiero una ciudad moderna, atractiva, amable.  Pero hay un trabajo por hacer.  Me pregunto quién se está haciendo cargo.  Porque mientras decidimos qué hacer, hay  otros como en esta imagen de Banksy, el artista callejero británico, que están borrando toda huella de ciudad.  De una ciudad con capas de historia y de riqueza que una vez desaparecidas, no podrán ser reconstruidas.

Los informes finales, mapas, presentaciones y videos producidos durante el proyecto del la Maestría estarán disponibles desde Julio del 2013 en la pagina Web del DPU:
 
 
Tambien hay información el nuevo Blog: http://turningtothesea.weebly.com/

Foto: Taringa.net 

domingo, 21 de abril de 2013

¿IMAGINAR LIMA?

El Museo del Perú en el actual Ministerio de Justicia, con área peatonalizada. 

Para los más escépticos sonará como una frase imposible. ¿Imaginar una mejor Lima? El asunto es que si no lo hacemos, no va a suceder.

"El futuro lo creamos hoy", me dijeron hace unos años varios científicos y filósofos de algunos de los centros de pensamiento más importantes. Estaba en la BBC y me había metido a hacer una investigación sobre el futuro del poder a 50 años. Hablé con gente del LSE, del MIT, y de centros especializados en Shangai, París y Ciudad de México.

Lo más sorprendente para mí fue esa convicción, casi anti científica a ojos de un inexperto, de que en lugares tan serios se trabajara sobre la base de que lo suceda en el futuro no solo es una consecuencia de nuestros actos hoy. Es algo aún más excitante: es consecuencia de lo que decidimos hoy.

Así que, qué mejor manera de probar esta direccionalidad creativa que en lo que concierne a Lima. Lima se merece, necesita, urge que todos la imaginemos más amable, más justa, más silenciosa, más guapa, más organizada. No se ustedes, pero esta batalla constante y diaria de quejarnos de todo lo que está mal a veces termina siendo repetitiva. Todos sabemos lo que anda mal. Y las autoridades lo saben. Pensemos por un momento que están trabajando para solucionar eso. Contribuyamos nosotros con las otras ideas. Con esas imágenes que nos hacen soñar con un lugar mejor.

Por eso primero lanzamos una convocatoria a arquitectos, artistas y seguidores de Lima Milenaria en Facebook, para que envíen sus diseños de ese lugar soñado. Hoy, como para hacer que la gente salga a bailar, empezamos con algo propio. Algo que me venía dando vueltas hace un tiempo: transformar y reciclar todo el sector alrededor del Palacio de Justicia.

Somos uno de los seis países que son cuna de civilización en este planeta. Somos uno de los países más ricos culturalmente. Ese legado nos sigue acompañando, y ¿dónde están esos grandes museos que nos recuerden estos 5.000 años de creatividad y transformación?

Hace un par de semanas escribí sobre todos los tesoros que han llegado al mercado negro y se venden afuera. Pero cuando consiguen traerlos de vuelta al Perú a dónde van. A depósitos! No tenemos lugar donde mostrar nuestras riquezas. Eso, la verdad que no solo es inaudito. Es ofensivo para una nación como la nuestra. En qué han estado pensando nuestros líderes todo este tiempo? Por qué han dejado de lado este aspecto fundamental de nuestra identidad? Es acaso responsabilidad de los museos privados?

Hace un tiempo un amigo me decía que los textiles prehispánicos son considerados los más importantes en el desarrollo de esa industria en el mundo. Que no hay diseñador que escriba un libro y no agradezca la inspiración dejada por los antiguos peruanos. Díganme dónde tenemos el gran museo de los textiles peruanos.

Ya no me extiendo sobre la violencia que se ejerce desde el volante sobre las calles de la ciudad. Los ciudadanos no tenemos un espacio para caminar y ser dueños de nuestra ciudad. Andamos cuidándonos, corriendo o requintando. Eso no es calidad de vida. Así que por eso empezamos esta iniciativa en El Comercio. Ojalá varios se contagien. O por lo menos voten. En la página web del diario aparecerá una ventana donde podrán decir si les gusta o no lo que se proponiendo. 

Y los que quieran enviar sus propios diseños de ciudad lo pueden hacer a este correo: yotambiensoylima@comercio.com.pe

Nada más por ahora.  A diseñar el futuro!

viernes, 19 de abril de 2013

“COLISEO”, UNA CINTA PARA ENTENDER LIMA


Desde un principio he sido un entusiasta y un promotor de la película “Coliseo”. Son varias las razones, y creo que casi todas tienen que ver con el hecho de que tiene una relación muy clara con la ciudad y cómo la entendemos.

Su director, Alejandro Rossi, dirá que es una película feliz sobre jóvenes de la ‘nueva Lima’ o la Lima de los conos. A él le gusta sintetizar su descripción como un Bollywood andino, que rescata un tema de valores, superación, identidad. Y tiene mucho de eso. A mí me gusta verla también como una representación contemporánea de Lima Milenaria, la campaña de este Diario.

Vista desde esa perspectiva, el punto de intersección entre película y campaña es potente. Poder entender esto es poder entender bastante delo que nuestra ciudad es hoy. Y tiene que ver con una de las conclusiones más sorprendentes a las que han llegado los arqueólogos en los últimos años: que Lima ha sido, desde siempre, tierra de migrantes. Por lo menos durante los últimos 4.000 años, desde que esos primeros habitantes construyeron la huaca Paraíso, en San Martín de Porres.

Desde entonces, sucesivas llegadas de gente de distinta procedencia cultural y geográfica han reinventado este espacio muchas veces. Su gente, a lo largo de miles de años, lo ha venido transformando y enriqueciendo. A veces este proceso ha sido traumático y destructivo, pero la esencia es la de una ciudad que ha seguido creciendo, y donde sus habitantes buscan un espacio para sí mismos.

Por eso, al ver los rostros de los chicos que actúan en “Coliseo” es más que un grupo de jóvenes, hijos de migrantes, compitiendo para ganar un concurso de huaylarsh y salvar la carpa del abuelo. Ellos están haciendo algo que como ciudad no hacemos muy bien: incorporar dentro de su identidad de limeños un legado andino de solidaridad, de trabajo compartido, de superación y de valores. Están fortaleciendo su identidad, y eso es algo que cada día está sucediendo en distritos de la capital.

Esto, para mí, es ver a Lima ejerciendo su destino de manera cotidiana: un destino de transformación, de creación, de hacer suyo este territorio. Es ver esa continuidad milenaria y esa ciudad de culturas retratada hoy. Por eso esta campaña del Diario no es solo sobre huacas y mirar al pasado. Se trata del presente, con temas de ciudadanía, inclusión social, memoria. Y se trata de la ciudad de mañana.

Los que nunca han visto bailar el huaylarsh, se los recomiendo especialmente. Ver esta danza del valle del Mantaro en su versión contemporánea creada por jóvenes limeños, producto de su relación más urbana con la ciudad, es ver a una Lima feliz, vital, bailando, queriendo, gozando. Una Lima con sueños.

Y, en el caso de la película, una Lima que hace realidad sus sueños. No estamos acostumbrados a ver así a nuestra ciudad. No estamos acostumbrados a ver la ciudad posible, la ciudad positiva, la ciudad que va creciendo con algo bueno que ofrecer. Y esta película es un duchazo de optimismo, en un escenario inusual. De repente nos hace falta más de eso.

Publicado en El Comercio: 3/10/12 
Foto: rpp.com